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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

La detencin del compaero de Greenwald en Londres se realiz claramente siguiendo rdenes de EE.UU.
Obama reprime a la prensa

Dave Lindorff
CounterPunch

Traducido para Rebelin por S. Segu


Cada vez est ms meridianamente claro que la escandalosa detencin de David Miranda, compaero brasileo del periodista estadounidense Glenn Greenwald por la polica britnica durante una escala en el aeropuerto londinense de Heathrow fue, entre bastidores, un trabajo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

La polica y el Ministerio del Interior britnicos (ste, equivalente al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos) afirman que la accin fue tomada por ellos basndose en una disposicin antiterrorista aprobada en 2000 que ostenta el orwelliano nombre de Clusula 7 (Schedule 7). No obstante, la prueba de que esta operacin no fue ideada por los britnicos por su cuenta es el reconocimiento de stos de que haban notificado a Washington su intencin de detener a Miranda, ciudadano brasileo, antes de que la detencin tuviera lugar.

Fjense que no lo notificaron a las autoridades brasileas: la llamada fue a los estadounidenses.

Y por qu eso? Porque es evidente que Miranda estaba en una de las listas de sospechosos de Estados Unidos y la polica britnica necesitaba recibir instrucciones de sus superiores en EE.UU. sobre qu hacer con l.

Miranda fue pues detenido e internado, sin acceso a un abogado, durante nueve horas el tiempo mximo permitido por las draconianas condiciones de la Clusula 7 y durante ese espacio de tiempo fue interrogado por lo menos por seis agentes de seguridad, que, segn afirma Miranda, le preguntaron acerca de su vida entera. Nunca hubo ninguna sugerencia de que fuera un terrorista o de que tuviera algn vnculo con el terrorismo. Ms bien, su inters se centr en los planes del periodista Greenwald en relacin a si iba a escribir ms artculos acerca de los datos que haba obtenido de Edward Snowden, analista de la Agencia de Seguridad Nacional que ahora vive en Rusia donde se le ha concedido asilo poltico y humanitario.

La polica britnica confisc la computadora de Miranda, sus juegos de ordenador y los dispositivos de almacenamiento de memoria que llevaba. (En una accin paralela, la polica tambin visit las oficinas del peridico britnico The Guardian, donde trabaja Greenwald, aunque desde su residencia en Brasil y, en un acto de destruccin sin sentido que recuerda a las tropas de asalto nazis o a los matones de la seguridad china, destruy los discos duros de los ordenadores del peridico que contenan documentos filtrados por Snowden. La redaccin del peridico afirm que esta accin de la polica, especialmente amenazante, contra los medios de comunicacin no tena sentido ya que el diario dispone de copias de los documentos en otros lugares. Ahora bien, el quid de la cuestin fue el acto de destruccin, no la eliminacin de la informacin filtrada en s misma.

No tiene sentido que las autoridades britnicas hayan tomado por su propia cuenta estas escandalosas medidas dignas de un estado policial contra Miranda, contra Greenwald y contra uno de los peridicos ms prestigiosos del Reino Unido. Todo el asunto de la filtracin de Snowden afecta en primer lugar a EE.UU. y la NSA, fuente de los documentos.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos mantienen en la actualidad enormes archivos de ciudadanos estadounidenses y extranjeros, y realizan el seguimiento de sus viajes areos. Muchas personas son sometidas regularmente a registros especiales en los aeropuertos de Estados Unidos, y en algunos casos se les han registrado y confiscado sus equipos informticos por las autoridades de inmigracin. Algunos son tambin detenidos durante horas y se les niega el derecho a subir a un avin, a pesar de que nunca se les acusa de ningn delito. Cuando investigu las listas de vigilancia de la TSA [1] y su lista de personas no autorizadas a volar (no-fly list), me enter de que no hay manera de saber si usted est en esa lista o de conseguir que su nombre sea borrado de la misma, si usted est en ella. Nadie tiene derecho siquiera a saber cmo se compilan esas listas o qu organismo puede ser la fuente de informacin que le coloca a usted en una lista de vigilancia.

No hay duda de que Miranda haba sido colocado en la lista por las autoridades de EE.UU. debido a su relacin con Greenwald. Sin ser l mismo periodista, Miranda vena de reunirse en Alemania con la periodista y cineasta Laura Poitras, que ha estado trabajando en colaboracin con Greenwald en la divulgacin de los documentos de Snowden. Segn The Guardian, que pagaba su pasaje areo, Miranda regresaba a a Ro de Janeiro en posesin de algunos materiales que iba a utilizar Greenwald para escribir otros artculos. (Sabedores de que la NSA vigila cada una de sus comunicaciones electrnicas, Poitras y Greenwald, comprensiblemente, prefirieron usar un mensajero de confianza, en lugar de enviar los documentos por va electrnica.)

Hemos entrado en un perodo muy oscuro en lo que respecta a la libertad de prensa, por no hablar de las libertades fundamentales de viajar y de asociacin y el derecho a la intimidad, cuando personas como Miranda son detenidas de esta manera. Nadie ha sugerido que Miranda, Poitras o Greenwald hayan infringido ninguna ley. Estaban haciendo lo que los buenos periodistas en una sociedad libre se supone que deben hacer. Pero el Estado de Seguridad de EE.UU. ya tiene sus tentculos extendidos por casi todo el mundo, con servicios secretos de estados vasallos, tales como la polica en Gran Bretaa, que les hacen su trabajo.

Las leyes contra el terrorismo estn siendo utilizadas abiertamente para reprimir las libertades fundamentales, sin que el Estado ni siquiera se moleste en fingir que las acciones de la polica tienen algo que ver con la lucha contra el terrorismo. El nico terrorismo en este momento son las actividades del Estado. Los nicos terroristas son las autoridades gubernamentales.

Lo que comenz como el monitoreo universal por parte de la NSA de todas las comunicaciones electrnicas se ha multiplicado ya hasta las detenciones de periodistas y sus asistentes en los aeropuertos. Y esto, sin duda, no va a tardar en convertirse en incursiones nocturnas de fuerzas especiales en hogares y oficinas de los periodistas. Ya hemos visto que este tipo de cosas les suceden a los activistas polticos, por lo que las nuevas medidas no deberan tomarnos por sorpresa.

Esta ltima escalada del asalto del gobierno de EE.UU. a la verdad y el periodismo deja al descubierto la farsa pueril de la afirmacin del presidente Obama de querer reformar el programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional y limitar las intrusiones del Departamento de Justicia contra los periodistas. La detencin de Miranda ha sido un acto de guerra contra el concepto de libertad de prensa en su totalidad.

A falta de una airada protesta pblica que no veo por ninguna parte la situacin slo va a empeorar.



Nota:

[1] Transportation Security Administration, organismo dependiente del Departamento de Seguridad Nacional (US Homeland Security) encargado de la seguridad en puertos y aeropuertos.

Dave Lindorff es miembro fundador de ThisCantBeHappening , una publicacin colectiva en lnea, y ha colaborado en Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/08/20/obamas-sinister-crackdown-on-the-press/ 



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