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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

Siria, entre la tirana interna y la intervencin extranjera

Moiss Garduo Garca
Rebelin


La muerte y la represin han sido dos pilares para el apaciguamiento de las voces del pueblo sirio. A diario, la gente se debate entre la tirana interna del rgimen y la intervencin extranjera de sus enemigos, creando una cruel indiferencia meditica que ha llevado a las narrativas de la revolucin hacia vocabularios que incluyen trminos como intervencin militar, bastiones del rgimen, espacios estratgicos, entre otros, que se han olvidado de la inspiracin fundamental del movimiento popular que inclua, incluye todava, un tipo de gobierno justo, una forma de vida digna y, tal vez la ms importante, el logro de una independencia poltica que le permita a los pueblos sirios llevar a cabo mecanismos de movilizacin y cambio de rgimen sin la necesidad de una intervencin extranjera.

Pero aprovechando el objetivo de la revolucin, el rgimen y sus enemigos han secuestrado dicha agenda y la han convertido en un escenario de ambiciones geopolticas muy parecido al que se fragu en Iraq hace diez aos. Hoy en da, los actores enfrentados toman distancia y posicin cuando hablan de una posible intervencin por la defensa del pueblo sirio, el uso de armas qumicas por parte del rgimen, el tope de lneas rojas, la imposicin de sanciones econmicas, enviados especiales de la ONU, entre otras cuestiones, que no hacen ms que recordar viejas estrategias para nuevos conflictos, conflictos causados por las mismas elites que hoy se presentan como liberadoras y favorecedoras de la primavera rabe.

Pamplinas, la iraquizacin de Siria no es otra cosa que la creacin de un escenario donde, como buitres, los actores internacionales en disputa llegan y se alimentan del moribundo ciudadano sirio que ha peleado contra su propio hermano debido a la divisin ideolgica sembrada desde fuera de sus fronteras. La nica diferencia en esta metfora es que los buitres son, aparte de oportunistas y carroeros, los mismos causantes de las muertes de sus vctimas y, de manera snica e irresponsable, creadores de las bombas que estallan a diario en casas, barrios, calles y avenidas.

Entonces no se trata solo del uso de armamento qumico en Siria sino cada bala que sale de los caones de manufactura rusa, iran y estadounidense lo que verdaderamente est terminando con la revolucin siria. No es, como se presenta en los medios oficiales, una divisin sectaria o confesional lo que afecta a este pueblo sino simplemente una divisin entre el rgimen como un establecimiento general por un lado, y sus opositores que se le rebelan por el otro.

El eslogan de las fuerzas extra territoriales que dice es necesario intervenir por el bien de la liberacin del pueblo sirio es una falacia y un riesgo a la vez. Una falacia porque no hay tal liberacin desde que el islamismo de Hezbollah o de Qatar, o la guerra preventiva y libradora de Estados Unidos y su democracia, han demostrado su fracaso una y otra vez para lograr una liberacin permanente de los pueblos rabes arrastrndolos, por el contrario, a conductas mercenarias, de inseguridad y corrupcin que se alimentan del mismo financiamiento e ideologas de esos lderes que tanto gustan a los medios de comunicacin internacionales.

Es tambin un riesgo porque la receta de la intervencin extranjera siempre ha demostrado que el remedio resulta peor que la enfermedad cuando se derroca a un tirano y se le da la bienvenida a un rgimen de incertidumbre y de niebla poltica que, maquillado de transicin democrtica, lo nico que conlleva es un obstculo para que la gente haga uso y recuperacin de la voz propia en aras de construir su propia memoria histrica y su propio destino como Sujeto colectivo.

Por lo anterior, poco importa la meta-narrativa que involucre enfoques islamistas, arabistas, nacionalistas, o de otro tipo que anule el deseo del pueblo sirio para entender su revolucin y la situacin en la que se encuentra. Lo que ahora es preocupante, (porque an hay cosas de las que se uno se puede preocupar ms) es que la revolucin siria involucione y sea aplastada por una intervencin militar desde Estados Unidos y Qatar que implique, desde Damasco, Homs y Alepo, una respuesta de las fuerzas aliadas del rgimen sirio y d como resultado la fatdica desaparicin total de lo poco que queda del pueblo sirio, su herencia cultural y su tejido econmico y social.

Ambos discursos ondean la bandera de la emancipacin ya sea contra la tirana o contra el imperialismo, pero el riesgo verdadero que nadie enuncia en sus discursos, lejos de una implicacin semntica, es justamente la desaparicin de las propuestas de los revolucionarios sirios que haban ido ganando fuerza en el terreno ante la debilidad mostrada por el rgimen por un lado, y el desprestigio de las fuerzas extranjeras en los barrios del pas por el otro, pero que nadie rescata en la prensa internacional ni mucho menos en los medios regionales dado que su visin de lo que pasa en Siria se acerca ms a una inversin a largo plazo para ganar apoyo moral entre sus respectivas audiencias que a una necesitada misin informativa que nos acerque a la realidad de ese territorio.

Ciertamente el costo de una intervencin armada en Siria es muy alto, el ms alto que un pueblo pueda pagar si se completa, e incluso ms caro que el de la muerte de los mrtires cados en las plazas a manos de represores y terroristas puesto que la intervencin extranjera hipoteca la vida de las generaciones venideras. Esta afirmacin no significa un argumento a favor de la tesis conspiratoria con la que navega el rgimen sirio, puesto que las fuerzas de al Assad han sido las primeras en dibujar este escenario sangriento y devastador que se est describiendo. Lo que se quiere decir con esto, es que una intervencin extranjera nunca se desarrolla a favor del pueblo oprimido, pues estos agentes terminan convirtiendo a los oprimidos en opresores en una cadena interminable de sufrimiento y repeticin de estructuras de poder. Eso fue justo lo que pas con la elite poscolonial en la regin de Oriente Medio, quien se present a s misma como liberadora de los colonizadores ingleses y franceses pero que termin gobernando igual o peor que esas mismas metrpolis cuando, paradjicamente, se terminara gobernando bajo la forma monrquica y dictatorial que vemos tambalear en el Norte de frica hoy en da.

Por otro lado, pero no tan distante, la intervencin militar nunca, ni en sus formas ms humanitarias, ha mostrado avances de liberacin en sitios como Gaza, Bahrein, Iraq o Afganistn y no habr de hacerlo con el pueblo en Siria, a menos que los haga por accidente. Elaboramos: Siria no es ni Iraq ni Libia, y en el contexto actual de revolucin, se trata de un pas que no tiene grandes recursos naturales que se puedan utilizar como un reembolso futuro de un acto noble como el que se pretende hacer con una intervencin militar. Por tal motivo, el enfoque intervencionista en Siria ve en el derrocamiento de Bashar al Assad una cada controlada que pueda manejarse lo suficientemente bien como para no dar pie a que la narrativa revolucionaria de Damasco resurja y pueda extenderse hacia los sensibles estados de la Pennsula Arbiga, por no mencionar Lbano e Israel, poniendo en serios aprietos los intereses de esos liberadores occidentales en tierras rabes petroleras. Por tal motivo, el escenario de una Siria intervenida militarmente tambin es un riesgo para los propios especuladores de esta tesis, a menos que tengan buenos clculos que demuestren que, en palabras crudas, los sirios hayan estado matndose unos a otros con tanta insistencia y ferocidad, que estn lo adecuadamente listos como para ser intervenidos y sofocados para abrazar la intromisin de Occidente.

Finalmente, si bien los costos de la intervencin estn en la mesa, los riesgos tambin estn siendo evaluados por sus impulsores dando pie a que el contexto y el desgaste facilite las cosas para Estados Unidos y las petro-monarquas. Pero si bien se espera que esta intervencin militar pueda aplastar tanto al rgimen como a los jvenes revolucionarios, no est dems pensar que un acto de dicha magnitud tambin pueda destapar la cloaca que geopolticamente constituye Siria para el mundo rabe y lograra, paradjicamente, que la marcha de la llamada primavera rabe superara la barrera del Mediterrneo y pudiera insertarse plenamente en las aguas del Golfo alcanzando a sus similares en Bahrein, Arabia Saud e Irn, cuyas elites estaran enfrascadas en su propia liberacin de Siria, creando espacios de accin que gran parte de la colectividad en las calles de aquellos pases, pragmticamente, tambin est esperando.

Este es el dilema de la intervencin en Siria, y la importancia de ese pueblo para la regin, un pueblo que est dando literalmente su sangre y su vida para alcanzar el estado de liberacin permanente que muchos vecinos han comenzado a dar y estn tratando de mantener ante la llegada de tcticas contra revolucionarias que tienden a dividir a las sociedades pluridiversas en aras de justificar la necesidad de una mano dura tal como pasa en Egipto, Iraq, Afganistn y otros pueblos que siguen en su lucha emancipatoria fsica y epistemolgicamente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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