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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2013

El salvaje oeste est de vuelta en Palestina

Jamal Juma y Maren Mantovani
Carta Maior


Cualquier actividad colectiva en la que todos los participantes son conscientes de que no se van a alcanzar los objetivos es un fracaso planificado, excepto en el caso de que los verdaderos objetivos sean diferentes de los que se declaran abiertamente. En este sentido, el "renovado proceso de paz israelo-palestino" ya parece un xito para el proyecto de las colonias ilegales de Israel y para el imperialismo de EE.UU.

El proceso de negociaciones, que comenz en 1991 con la Conferencia de Madrid y condujo a los Acuerdos de Oslo, debera haber asegurado la creacin de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967 y un acuerdo sobre otras "cuestiones de estatuto final", incluido el derecho al retorno de los refugiados palestinos, antes de 2000. Las negociaciones se haban iniciado bajo el liderazgo de EE.UU. en un momento en que su postura diplomtica con respecto a Oriente Medio haba llegado a unas alturas vertiginosas, impulsada, entre otras cosas, por la generalmente aplaudida victoria militar sobre Saddam Hussein en Irak. Washington gan el apoyo multilateral a su papel de liderazgo en las negociaciones palestino-israeles y el gobierno de Bush padre incluso tuvo el valor de bloquear diez mil millones de dlares en garantas de prstamos a Israel debido a la preocupacin de que las garantas anteriores hubieran sido utilizadas para financiar la expansin de las colonias ilegales en los territorios palestinos ocupados.

Veinte aos despus de la firma de los Acuerdos de Oslo tanto los observadores internacionales como los palestinos consideran que el proceso es un fracaso. El Estado palestino y la autodeterminacin del pueblo palestino se ha derrumbado debido a la construccin israel del Muro y las colonias ilegales y sus polticas de apartheid. Oslo no impidi las masacres israeles como la que destruy Gaza en 2008 y 2009, y mucho menos contribuy a lograr justicia para los palestinos.

La Casa Blanca ha iniciado esta ronda de negociaciones en unas condiciones completamente diferentes. Hace dcadas que EE.UU. no es tan dbil en Oriente Medio. Las guerras perdidas en Irak y Afganistn, y la crisis econmica conforman una imagen de EE.UU. que muestra claros sntomas de una sobreextensin imperial. La inestabilidad en el mundo rabe complica el escenario. Sin embargo, el secretario de Estado John Kerry quera actuar solo y a su manera: mantuvo a la ONU, a sus Estados miembros y a la propia Unin Europea al margen del nuevo proceso de negociacin. Solo se ha consultado marginalmente a los pases rabes. Peor an, el gobierno Obama nombr como intermediario en las negociaciones a Martin Indyk, un veterano agente del poderoso lobby pro-israel AIPAC y un hombre que haba sido acusado por el FBI de haber participado en el robo de secretos comerciales en EE.UU. para Israel, que se calcula que ha ocasionado daos por valor de hasta cien mil millones de dlares.

Otra gran diferencia es que esta vez el primer ministro israel Netanyahu parece ms preocupado por mantener su coalicin feliz que por la presin de EE.UU. o el mundo rabe. Entre los palestinos hace tiempo que se evaporaron la confianza y la esperanza en las negociaciones mediadas por EE.UU. Mientras la calle se debata entre la ira, el cinismo y la indiferencia ante las negociaciones, la OLP adopt la propuesta de Abu Mazen de abandonar la peticin de un congelamiento de las colonias como condicin previa para las negociaciones, aunque slo una minora la apoya. Muy pocas personas dentro de la OLP parecen dispuestas a hablar abiertamente en apoyo de las negociaciones. Incluso Fatah est dividida. Los periodistas se quejan de que los funcionarios palestinos responden de manera evasiva o agresiva a sus preguntas de por qu se ha decidido volver a las negociaciones.

As que no es sorprendente que sea poco probable que la nueva ronda de negociaciones logre una solucin duradera, por no hablar de una paz justa que garantice los derechos de todos los palestinos, incluidos los refugiados. Parece casi imposible creer en serio que Washington espere realmente alcanzar una solucin de estatus final dentro de nueve meses. Cules son los objetivos reales de EE.UU. e Israel?

La reanudacin de las negociaciones ha logrado un objetivo fundamental: el debilitamiento de los logros fundamentales de la iniciativa para el reconocimiento de un Estado palestino en la ONU. Si bien el reconocimiento de la ONU no supone cambios tangibles si no se acompaa con la presin internacional sobre Israel para que ponga fin a su rgimen de ocupacin, apartheid y colonialismo, la iniciativa del Estado palestino supuso un importante avance poltico de los palestinos en el plano estratgico. Por lo tanto, gan el apoyo de una alianza internacional impulsada por el Sur global, sac la cuestin de Palestina de las manos de EE.UU. y del Consejo de Seguridad, y la llev de nuevo a la Asamblea General de la ONU, en la que Palestina cuenta con un apoyo abrumador. Por ltimo, se volvi a introducir el tema del derecho internacional y el derecho a la autodeterminacin como uno de los pilares para la solucin de la cuestin palestina.

Dada la creciente percepcin de que est perdiendo su papel de magnate y de rbitro, la Casa Blanca se vio obligada a presentar una contrainiciativa en Oriente Medio. Rusia est bloqueando en Siria una solucin dominada por EE.UU. y en Egipto, Irn y Oriente Medio en general el gobierno Obama ha demostrado una falta de visin o de capacidad de ir ms all de la reaccin errtica ante los acontecimientos. Probablemente esta fue la razn por la que los dirigentes de la poltica exterior de EE.UU. eligieron la opcin de reserva, Palestina, para restablecer su dominio en Oriente Medio.

Para Israel las nuevas negociaciones constituyen una importante victoria para su proyecto de colonizacin. No slo EE.UU. presion con xito a los negociadores palestinos para que abandonaran su condicin previa de que se congelara la construccin de colonias, sino que las negociaciones se llevan a cabo a pesar de una aceleracin sin precedentes de las colonias israeles: ya el 1 de agosto Israel anunci sus planes de construir cerca de 3.000 nuevas unidades de colonia y dej clara su intencin de continuar con la limpieza tnica de los 50.000 palestinos en el desierto del Naqab / Negev y el desplazamiento forzado de 1.300 palestinos en Cisjordania para dar cabida a un campo de entrenamiento militar. Adems, Israel se niega a discutir una solucin de dos Estados basada en las fronteras de 1967. Miembros del gobierno, entre ellos el ministro de Economa Naftali Bennett, dejaron en claro que los palestinos "pueden olvidarse" de un Estado.

Parece que la diplomacia EE.UU. no comprende la irona de que Israel comenzara las negociaciones para una solucin de dos Estados negando y socavando la posibilidad de un Estado palestino. En lugar de tener que enfrentarse a una accin colectiva en contra de las iniciativas de colonizacin en Cisjordania y su poltica de limpieza tnica, Israel se ha visto recompensado por EE.UU. con la creacin de un comit especial formado por militares estadounidenses e israeles para discutir "las necesidades de seguridad de Israel". Este representa nada ms que un esfuerzo que socava los derechos palestinos a la soberana efectiva e incluye debates sobre "intercambio de tierras", control de fronteras, control sobre el espacio areo y territorial, la no injerencia y mucho ms.

Mientras que hoy EE.UU. e Israel pueden considerar estos resultados una victoria, una vez que las conversaciones se colapsen de nuevo las posibles consecuencias a largo plazo pueden hacer que estos logros a corto plazo parezcan caros.

En primer lugar, la necesidad de EE.UU. de liderar por cuenta propia la iniciativa implica que difcilmente podrn librarse de la culpa del predecible fracaso de las negociaciones. Al cerrar el espacio poltico a corto plazo, esto implica invitar a aparecer en escena a otros actores, que tienen menos prejuicios e ideas nuevas. En segundo lugar, Israel parece convencer a EE.UU. de que ignore la continua expansin de las colonias, pero la Unin Europea acaba de aadir acciones concretas a la condena de los asentamientos, como la introduccin de directrices que prohben destinar fondos pblicos de la UE a las colonias. El posible fracaso de las negociaciones probablemente empujar a algunos gobiernos de la UE para ir ms all, tal vez incluso a prohibir el comercio con las ilegales colonias israeles.

Por ltimo, esta ronda de negociaciones ya ha ahondado gravemente la crisis de legitimidad a la que se enfrenta la Autoridad Palestina. Aumentar la divisin y la creciente inestabilidad es an ms perjudicial para los intereses de Israel y de EE.UU. que para el pueblo palestino. Sin lugar a dudas resulta difcil imaginar que cualquier estructura despus de la Autoridad Palestina sea tan maleable como la actual estructura poltica palestina.

En conclusin, aunque el salvaje oeste estadounidense est de vuelta en Palestina por el momento, parece incapaz de crear un cambio duradero. Lo que realmente se necesita es la creacin de una coyuntura poltica que se base en el apoyo global a los derechos palestinos a la autodeterminacin, en el derecho internacional y en los derechos humanos, capaz de construir medios eficaces para presionar a Israel para que los implemente. Las conversaciones ms urgentes para Palestina en este momento son un proceso de negociacin multilateral sobre cmo forjar estas alianzas y herramientas.

 

*Jamal Juma es coordinador general de la Campaa Stop the Wall y Maren Mantovani se encarga de las relaciones internacionales de la Campaa Stop the Wall.

Traducido del portugus por Maren Mantovani.

Fuente original: http://cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=22526



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