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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2013

Izquierda-Clase-Composicin
Una polmica con Pablo Iglesias (Segunda Parte)

Nicols Gonzlez Varela
Rebelin


No podemos no poder (Gunthers Anders)

Los medios destruyen los fines (Gnther Anders)

Toda Ciencia estara de ms si la forma de manifestarse las cosas y la esencia de stas, coincidiesen directamente (Karl Marx, Das Kapital) 

 

Terciarizacin posmoderna, flexibilidad nmerica, funcional y salarial: qu significan estos nuevos precarios que llaman tanto la atencin de Iglesias? Por qu aqu y ahora esta precariedad y qu significa esta determinada precariedad, este homo flexible en el contexto internacional del Capitalismo global? Es un perogrullo pero a estas aplicaciones express de sociologismo hay que aclararle una vez ms el ABC del mtodo dialctico: la cosa misma no se manifiesta directamente a la reflexin, para captar su necesidad interna no solo es indispensable el esfuerzo del concepto, sino dar un rodeo. Si cualquiera con solo percibir lo heterogneo de la realidad captase inmediatamente las conexiones de las cosas para qu servira la Ciencia? Con la forma de manifestacin que llama poderosamente la atencin a Iglesias (los de abajo, gente cada vez ms precarizados) ocurre lo mismo que con todas las formas de manifestacin en la sociedad burguesa y su trasfondo oculto, su verborgen Hintergrund segn Marx. El impresionismo de la forma manifiesta se reproduce de manera directamente espontnea como formas comunes, naturales y corrientes del pensar; el trasfondo oculto de los nuevos asalariados flexibles tiene que ser primeramente descubierto, desvelado por la Ciencia. Iglesias tropieza casi con la verdadera relacin de las cosas, pero no la formula conscientemente ni crticamente sin embargo. Muchos de los contra-argumentos contra la tesis posmoderna? de Iglesias fallan el blanco, porque no se est muy seguro del punto de partida, que no debe ser otro que la idea de obrero y trabajador asalariado en Marx. De un lado no se toca en el fondo la evidencia emprica y material del argumento de Iglesias, la creciente informalidad real a nivel fenomenolgico, no se la explica ni se la integra en la lgica del Capital, repitiendo que siempre fue igual, precariedad hubo y habr ayer, hoy y maana, o recurriendo a argumentos morales y piadosos, con lo que se pierde la especificidad de la precariedad en el Postfordismo (que no es ni la del primer Capitalismo, ni la del Taylorismo, ni la del Fordismo).Y en segundo lugar, no se comprende el por qu de estas nuevas formas de precarizacin capitalistas, el cui bono? de las transformaciones de la relacin Trabajo-Capital, no se las explica en lo profundo del mecanismo de la relacin de produccin y circulacin, perdindose la preciosa Kritik a la Economa Poltica. En cambio de analizar, desmembrar y reconstruir la dialctica histrica de la composicin tcnica y poltica del obrero asalariado (y los sectores proletarios), nica via regia para entender materialsticamente los nuevos intereses y necesidades de clase, se utiliza el dato real para ilustrar y confirmar tesis universalmente vlidas en todo tiempo y lugar. Dnde est el anlisis concreto de la situacin concreta?

El consentimiento nace siempre en la produccin. El nuevo precariado es inteligible sin el teln de fondo de la larga Era de la Globalizacin y mercancificacin del Mundo (1975-2008), perodo en el cual la economa se desvincul de la sociedad civil y tanto los financieros como los economistas neoliberales intentaron crear una New Economy de mercado global basada en la competitividad y un nuevo individualismo desptico. A fines de los 1980s, ante el evidente estancamiento (la Estanflacin) capitalista, neoliberales y libertarianos (aunque la Economa Poltica era y es Neo-Clsica) clamaban, de Thatcher a Reagan, de Menem a Aznar, del FMI al Banco Mundial, como salida mgica de la crisis la flexibilidad del mercado de trabajo, o sea: una re-regulacin, adoptada a los nuevos horizontes de acumulacin. Una solucin postfordista a una crisis fordista indisoluble con los viejos instrumentos del pasado. La necesaria modificacin de la composicin orgnica del capitalismo espaol (las proporciones entre capital fijo y variable) pasa por una contrarrevolucin violenta pero pasiva, imponiendo una radical transformacin de la estructura socioprofesional de los asalariados. La frmula ideolgica era sencilla para un slogan de mrketing poltico: si se derrumbaban los costos laborales introduciendo grados de flexibilidad (informalidad/precariedad/outsourcing/offshore/inshore), eso sera la nica forma de ser competitivos y ms productivos, ergo, la grandeza de la nacin. La nueva precariedad postfordista tiene muchas dimensiones, no solo el elemental trabajar para vivir de Iglesias : flexibilidad de los salarios significaba acelerar los ajustes a los cambios en la demanda , en particular a la baja ; la flexibilidad laboral significa la capacidad fcil y sin costo de las empresas para cambiar los niveles de empleo , en particular a la baja , lo que implica una reduccin de la seguridad en el empleo y la proteccin social ; flexibilidad laboral significaba ser capaz de mover empleados en todo el interior de la empresa y cambiar estructuras de trabajo con mnima oposicin sindical o costo cero ; flexibilidad en capacidades significa ser capaz de ajustar las habilidades de los trabajadores fcilmente a la necesidad del Profit capitalista y la nueva dinmica de la formacin permanente ( Lifelong learning) . En esencia , la flexibilidad propugnada por los radicales economistas neo -clsicos, en un contexto de fuerte descenso de la tasa media de ganancia, signific hacer a los trabajadores sistemticamente ms inseguros , teorizada por los politlogos acadmicos como una vertiginosa sociedad de riesgo, afirmando como un arcano religioso que es un precio necesario para retener la inversin, ser competitivos globalmente (mantra neoliberal), que vuelva el crdito y el empleo llegue a niveles naturales. La New Economy no es una desindustrializacin sino una nueva reinvencin del Fordismo, donde el Capital ha re-estructurado la fuerza de trabajo en ncleos fordistas, hiperfordistas y prefordistas (precisamente los nuevos estratos precarios).

Con respecto al obrero-masa, al trabajador asalariado fordista, el postfordista ha perdido la siguientes condiciones de seguridad del viejo modelo en la relacin Capital-Trabajo: 1) Seguridad del mercado laboral: adecuadas oportunidades de obtener ingresos suficientes para la reproduccin de la fuerza de trabajo, al nivel macro resumido con el lema del estado Pleno empleo ; 2) Seguridad contra el despotismo patronal: contrato escrito de estabilidad, proteccin contra el arbitrio del empleador, regulaciones sobre despidos y abusos, imposicin de los costos al empleador; 3) Seguridad laboral: capacidad y la oportunidad de mantener un nicho en el empleo, barreras a la disolucin de la habilidad profesional, oportunidades para la movilidad hacia arriba en trminos de estatus e ingresos; 4) Seguridad en el puesto de trabajo: proteccin contra accidentes y enfermedades en el trabajo, a travs, por ejemplo, los reglamentos, la seguridad y la salud, lmites a la jornada laboral, las horas intempestivas, el trabajo nocturno de las mujeres, as como la compensacin por accidentes; 5) Seguridad en la reproduccin del conocimiento prctico: oportunidad de adquirir nuevas habilidades, a travs del aprendizaje, la capacitacin laboral, etc., as como la oportunidad de hacer uso de las competencias; 6) Seguridad en el ingreso: garanta de un ingreso adecuado estable, protegidos a travs, por ejemplo, de la fijacin del salario mnimo, indexacin de los salarios, seguridad social integral, impuestos progresivos para reducir la desigualdad y para complementar los bajos ingresos de los que ingresan en la pirmide salarial; 7) Seguridad de la representacin: poseer una voz colectiva en el mercado de trabajo y dentro del mbito del empleador, a travs, por ejemplo, los sindicatos independientes, con derecho a la huelga. El primer fenmeno, causante del nuevo Precariado, es la mercancificacin de la propia empresa capitalista, independiente de su tamao, que ahora se hace ms fluida, hiperconectada, y que se autoflexibiliza a travs del Outsourcing, el Inshore y el Offshore. A travs de ellas y estimulados por la nueva regulacin estatal (eufemsticamente llamada reformas) se desencadenan los procesos centrales de flexibilidad capitalista: 1) la numrica, 2) la funcional y 3) la salarial. El punto clave es que para los propios capitalistas, estas medidas son imperativos que impone la propia competitividad y la tasa media de ganancia.

Trabajador posfordista I: la flexibilidad numrica de la fuerza de trabajo: se trata de una contratendencia bsica del Capital en el nivel de la produccin, es la que ms ha colaborado con el crecimiento de un nuevo Precariado: se subcontratan los procesos de trabajos improductivos, reproductivos, secundarios o no-esenciales, mientras se mantiene un ncleo de asalariados fordistas (ciudadanos corporativos, con contrato indefinido y toda la serie de seguridades del ciclo anterior), con los que se comparte seguridad, conocimiento y lealtad, las rentas extraordinarias se descargan en las empresas terciarias (en los autnomos de segunda generacin). Una caracterstica de la flexibilidad numrica es el uso creciente de mano de obra temporal, que permite a las empresas a cambiar de trabajo rpidamente, de modo que puedan adaptarse y modificar su divisin del trabajo o las proporciones entre capital fixe y variable. Este nuevo Precariado tiene ventajas de costos: los salarios son ms bajos, se evita el pago nominal de experiencia laboral, los faux frais de gastos a la seguridad social y as sucesivamente. Y hay menos riesgo, tomando a alguien temporalmente no significa hacer un compromiso que podra lamentar, por cualquier razn. Obviamente donde predominan los servicios, la fuerza de trabajo tiende a ser explotada en torno a proyectos y no a una actividad laboral continua. Esto trae ms fluctuaciones en la demanda de trabajo, haciendo el uso de mano de obra temporal casi un elemento necesario. Tambin hay factores menos tangibles que promueven su crecimiento. Las personas con contratos temporales pueden ser (y son) inducidas a trabajar ms duro, a ser explotados de manera extensiva. Los contratos temporales tambin conducen a formas de subempleo ms fcilmente, no se pagan los perodos de descanso (fiestas, recesos, vacaciones), por ejemplo, o se encadenan contratos temporales ad infinitum. Estos estratos de asalariados pueden ser controlados a travs del miedo y la amenaza de despido rpido ms fcilmente que el obrero-masa. Una razn simple de usar ms temporales es que otras empresas lo estn haciendo, lo que confiere una ventaja de costos de la cual no puede escapar un capitalista (o quedar fuera del Mercado). La nueva competitividad a travs del uso de mano de obra temporal es cada vez ms importante en el sistema global, las empresas tratan de emular lo que se hace en otros pases, en especial por lo que hacen los lderes del mercado en su sector (un patrn conocido como el efecto dominante). As, por ejemplo, el modelo de McDonald conocido como Mejores prcticas (Best Practice) implica para su fuerza de trabajo descalificacin, retiro forzoso de los empleados antiguos, acciones antisindicales, salarios ms bajos y altos beneficios empresariales. La esencia del sistema Postfordista es este nuevo trabajo temporal, flexible. Los estratos de asalariados postfordistas son parte inseparable de este nuevo proceso de acumulacin capitalista global indito. Como los nuevos (falsos) creadores de start-ups: el fenmeno de los autnomos de segunda generacin y la figura familiar de la subcontrata (el Outsourcing postfordista), generador del nuevo Precariado, es evidente en Espaa: las empresas sin asalariados (la figura mitolgica postfordista del emprendedor!) son las que registraron un mayor crecimiento en el nmero de altas entre 1999 y 2007 (un 42,1% frente al 25,7% del total); es ms: durante la ltima dcada el porcentaje de empresas con menos de 10 trabajadores se ha mantenido estable en torno al 94% y ms de la mitad no tena ningn trabajador.

Y este proceso se ha agravado con la crisis financiera de 2008. Espaa por su parte se ha convertido en el eptome de un mercado de trabajo de varios niveles de segmentacin, divide et impera, con la mitad de su fuerza de trabajo con contratos temporales y a su vez dentro de los trabajadores indefinidos, los funcionarios como aristocracia obrera. En 2010, la OCDE estimaba que el 85% de los empleos perdidos en Espaa tras la crisis financiera eran temporales, postfordistas y prefordistas, los asalariados que impresionan ahora a Iglesias. Gobierno y sindicatos han reaccionado a la presin antes de flexibilidad de la New Economy mediante la preservacin de los valores para los trabajadores fordistas afiliados y la creacin de un tapn (intil) para los flexibles. Esto no slo dio lugar a una fuerza de trabajo de varios niveles, a veces competitivos entre s, gran obstculo para un recomposicin poltica de clase, sino un creciente resentimiento de los estratos ms precarios del proletariado hacia los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, que protegen a sus propios miembros, a expensas de los nuevos estratos asalariados flexibles. Sin sonrojarse un aseso de CCOO afirmaba que la economa espaola debe ser ms competitiva, recuperar productividad. Y en el corto plazo, cuando es difcil cambiar la tecnologa o aumentar la dotacin de capital, competir por precio es una estrategia vlida. Lo que hay que ver es como se reparte el esfuerzo y dnde est el lmite. Y esto puede verse en los costos laborales: en 2012 la rebaja de costes se debe al ajuste en servicios, dado que la industria (centro de gravedad del ncleo fordista) fue donde ms aument el coste laboral neto (+1,7%), mientras los costes disminuyeron un 1,3% en el sector servicios, lugar de concentracin numrica de los asalariados flexibles. Otra faceta de esta flexibilidad numrica ha sido la incorporacin-expansin de la mujer entre el asalariado postfordista, en especial en los trabajos intermitentes o part-time, mejores y ms baratas deca un artculo de la BBC.

Trabajador posfordista II: la flexibilidad funcional de la fuerza de trabajo: la esencia de la flexibilidad funcional postfordista es hacer posible que las empresas modifiquen la divisin del trabajo rpidamente sin costo y que los trabajadores asalariados puedan le puedan ser modificados turnos entre las tareas, puestos y lugares de trabajo. Este es un segundo nivel de generacin de nuevos estratos proletarios ms precarios. Si la flexibilidad numrica genera inseguridad general y sans phrase en el empleo, la flexibilidad funcional es la intensificacin de esta precariedad laboral. El nuevo ciclo naci de nuevo en la produccin: con el fortalecimiento de las prerrogativas de la empresa sobre las modalidades de trabajo, tema central de la lucha de clases en los aos 1970s y 1980s, cuando la burguesa arrebat el control de los sindicatos y las organizaciones profesionales sobre la empresa. Sometiendo a los asalariados a ms despotismo fabril y subordinacin, marc un avance de la proletarizacin, como sealaba la prognosis marxiana, algo que, paradjicamente, era necesario para el siguiente paso de flexibilidad y precarizacin. Establecer el control administrativo de la divisin del trabajo en los centros de produccin permiti gestiones para crear soluciones flexibles que incluye lneas ms dbiles de progresin profesional y el principio del fin del obrero-masa (Blue Collar). Una tendencia relacionada es la extensin de los contratos individuales, como parte de la contractualizacin de la vida posmoderna. En la sociedad industrial, la norma era un contrato colectivo, establecido por negociacin colectiva con el sindicato, pero a medida que los sindicatos y la negociacin colectiva se han reducido, los contratos individuales son ahora la norma general. Ellos permiten que las empresas ofrezcan distintos tratamientos internos en la produccin, grados de seguridad y status, as como para canalizar algunos trabajadores en el universo fordista, puestos de trabajo estables con contratos indefinidos, algunos en un estado de precariado, y otros como falsos autnomos, pero cuyo efecto societal es un aumento de las divisiones y jerarquas: la segmentacin interna del proletariado. Los contratos individuales se han convertido en ms de una tendencia mundial desde que la China comunista? promulg su Ley del Trabajo (1994) y su Ley de Contrato de Trabajo (2008), que arraigan los contratos de duracin determinada y de amplia flexibilidad. Como China es el mercado de trabajo ms dinmico y ms grande del Mundo capitalista, estos acontecimientos marcan el paso a una fuerza de trabajo mundial de varias capas en la que trabajadores asalariados privilegiados trabajarn junto a un estrato proletario precario interno y externo crecimiento. Contratos individuales, precarizacin y otras formas de flexibilidad externa se unen en un nuevo mandato, la famosa terciarizacin. El fenmeno que nubla el juicio de Iglesias sin encontrarle ninguna explicacin. O si le encuentra alguna, es precisamente la equivocada: una suerte de desindustrializacin. Durante dcadas, la produccin y el empleo en el mundo han estado cambiando a los servicios. El trmino popular desindustrializacin es engaosa, la otra cara ideolgica de la prdida de centralidad poltica del obrero industrial, ya que implica una erosin y la prdida de la capacidad, mientras que gran parte del cambio ha sido coherente con los avances tecnolgicos y la naturaleza cambiante de la produccin. Se trata no de un Transfordismo, sino de un Hiperfordismo en la produccin. Act est fabula! Incluso en Alemania, una potencia exportadora que reconocer Iglesias, la participacin de las manufacturas en la produccin y el empleo se ha reducido a menos del 20%. En Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos, es mucho ms bajo, en Espaa el 14,2%. Terciarizacin resume una combinacin de formas de flexibilidad, en el que la divisin del trabajo ya no es rgidamente fordista, los lugares de trabajo se funden en el hogar y en espacios pblicos, las horas de trabajo son fluctuantes, los de abajo pueden combinar varios diferentes status laborales y tienen varios contratos al mismo tiempo (como el mismo Iglesias). Pero esto no ha cambiado lo central: La fbrica es el smbolo del Capitalismo industrial, en la que el trabajo fordista se defina en bloques de tiempo, con la produccin en masa y mecanismos de control directo en los lugares fijos de trabajo (el Management taylorista). Esto lo diferencia del sistema terciario posmoderno de hoy en da. La flexibilidad funcional postfordista implica ms trabajo para la mano de obra (paradjico), una difuminacin de los lugares de trabajo, lugares de origen y lugares pblicos, y un cambio de control directo a diversas formas de control indirecto, en el que se implementan los mecanismos tecnolgicos cada vez ms sofisticados.

Trabajador posfordista III: la flexibilidad salarial de la fuerza de trabajo: un imperativo categrico (en el sentido kantiano) para la Globalizacin del Capital es la flexibilizacin salarial. El trmino mitifica y oculta una serie de cambios que ha producido nuevos estratos del precariado posmoderno. En esencia, no solo tiene que ver con el hecho que el nivel de ingresos global que recibe la mayora de los asalariados ha descendido, sino que adems ha aumentado la inseguridad de esos ingresos. Los ingresos sociales se estn re-estructurando, para la baja pero tambin para la alta. En primer lugar , los salarios en los pases industrializados de la OCDE se han estancado , en muchos pases desde hace varias dcadas . Las diferencias salariales se han ampliado enormemente, incluyendo las diferencias entre trabajadores fijos fordistas y los nuevos estratos flexibles . Por ejemplo , en la industria manufacturera alemana , los salarios de los trabajadores permanentes han aumentado, mientras que los salarios de los que tienen contratos atpicos han cado. En Japn , los empleados temporales reciben salarios que son 40 % menores de los que se pagan a los asalariados fordistas que realizan trabajos similares . A diferencia de los precarios de otras etapas del Capitalismo, el asalariado flexible posmoderno se basa en gran medida en ingresos monetarios, pro lo que puede hablarse de un proceso de re-mercancificacin de la fuerza de trabajo, un autntica revolucin silenciosa que se est llevando a cabo. En cualquier caso, la Globalizacin capitalista ha invertido la tendencia de los salarios con respecto los beneficios. Mientras que el asalariado fordista conserv y sigui ganando toda una serie de beneficios empresariales y privilegios (bonos, licencias mdicas pagadas, seguro mdico, vacaciones pagadas, guarderas, transporte subsidiado, viviendas de proteccin oficial, etc.) la drstica disminucin de su ncleo ha ido perdiendo uno a uno los miembros de su estrato. El nuevo trabajador asalariado posfordista fue privado de ellos por completo. Es as como la flexibilidad salarial ha dado forma al nuevo precariado. Las contribuciones del empleador y la prestacin de los beneficios y los servicios han llegado a formar una parte importante de los costos de mano de obra, sobre todo en los pases industrializados, como en Europa. Frente a la competencia de Chindia, las empresas se han descargando sistmicamente esos costes, la externalizacin y la deslocalizacin y por la conversin de ms y ms mano de obra en el precariado, en particular mediante el uso de denegaciones provisionales de derechos. Otro aspecto de la reestructuracin del salario fordista es el cambio a una remuneracin flexible (entre ellos los famosos Mini-Job alemanes). Una vez ms, flexibilidad significa una ventaja para los empresarios y un mayor riesgo e inseguridad para los trabajadores asalariados. Una de las demandas de los movimientos obreros del siglo XX era de un salario estable y predecible. Pero el Capitalismo mundial quiere ajustar los salarios rpidamente y sin resistencias. Si no puede hacerlo, ir a donde cree que s lo podr hacer. La patronal espaola, CEOE; por ejemplo, acaba de proponer que una parte de los sueldos sea variable y dependa de la situacin de la empresa. Los nuevos estratos precarios del obrero hiperfordista son los que sufren esta experiencia radical de flexibilidad laboral. Sus salarios son ms bajos, ms variables y menos predecibles. La variabilidad y el riesgo se correlaciona negativamente con las necesidades personales y con las polticas, acuan casi genticamente un tipo de subjetividad poco antagonista. En Espaa el ndice de la llamada pobreza laboral de estos estratos ha crecido en progresin geomtrica: en solo tres aos, de 2007 a 2010, la tasa ha aumentado del 10,8% al 12,7%; en esta lnea, el porcentaje de trabajadores con un sueldo igual o inferior al salario mnimo interprofesional (SMI) ha pasado del 6% al 10,5% en el periodo 2004-2010. Como venimos sealando, el ncleo duro del obrero fordista no ha sido tocado por la flexibilizacin posmoderna: era del 5,1% en 2004 y hoy es del 5,5%. La desigualdad social, la otra cara de la nueva composicin del asalariado posfordista, se explica por el peso relativo que tienen estos estratos, es decir, aquellos que son inferiores a dos tercios de salario medio de una economa: eran el 21% del total (calculado sobre el salario bruto mensual) en 2012, frente al 19% de 2007 o el 18,9% de 2001. Por supuesto, los nuevos estratos precarios y flexibles del Capitalismo actual son inconcebibles sin las nuevas transformaciones del Estado burgus, la reduccin brutal del Estado ampliado, del Welfare State post-1945, que en todo tiempo y lugar es un faux frais para la burguesa. Una larga marcha que comenz el PSOE en los 1990s, que se suspendi temporalmente en el ciclo de la burbuja inmobiliaria y que parece intentar completarse a partir de la crisis de 2008.

Composicin y Teora de Partido: si el diagnstico impresionista de Iglesias sobre los de abajo es confuso y poco concreto, tambin falla en la necesaria conexin entre pensar la composicin tcnica del proletariado y la Teora del Partido. Primero deberamos preguntarnos cul es la utilidad poltica de polemizar en torno a la composicin social del asalariado espaol, del obrero asalariado, y en particular sobre las nuevas precariedades laborales. Aparte del sano intercambio ideolgico, de pater le bourgeois, de ilustracin sociolgica, la nica utilidad estratgica de la polmica es que sirva en algn punto de orientacin hacia una nueva respuesta organizativa a nivel de Autonoma de Clase, de Teora de Partido y de Movimiento. Como deca Gnther Anders, nuestras tesis para tener efecto sobre lo real deben ser Kampfthesen, tesis militantes. Ha cambiado la centralidad poltica del proletariado industrial con la aparicin de estas nuevas figuras proletarias como sostiene Iglesias? Creemos que no, en absoluto. El nuevo Precariado, los que tienen que trabajar para vivir, como parte del proletariado, debe tener una relacin necesaria e intrnseca entre su estructura socioprofesional (la materialidad de la posicin dentro de la fuerza de trabajo improductiva) y determinadas actitudes poltico-ideolgicas, vagamente una conciencia todava en-s, natural, por defecto, una praxis y una proyeccin revolucionaria, seguramente muy diversa de la del obrero fordista (obrero-masa). De lo que se trata es de entender la estructura de la nueva fuerza de trabajo ya que all, en el complejo de produccin-circulacin, es donde se constituye la subjetividad, la conciencia econmica, el magma de la mtica constitucin de la conciencia, condicin para toda futura (RE) composicin poltica. En la nueva composicin de clase posfordista es evidente que estos nuevos estratos precarios no representan su polo ms avanzado, sino el ms dbil, el ms atrasado polticamente, el segmento que ms sufre el despotismo del Capital.

Si una de las premisas del anlisis de Iglesias era errnea o elaborada a partir de una forma distorsionada y superficial, hipnotizado con el rbol que no le deja ver el frondoso bosque, la segunda parte de su posicin (que no contestan sintomticamente ninguno de sus crticos), su confusa crtica a Izquierda Unida, s es pertinente y bienvenida. Puede Izquierda Unida asumir el desafo de traducir en una recomposicin poltica la nueva composicin de clase tcnica con que nos desafa el Capitalismo espaol y europeo? Las distintas composiciones internas de la clase obrera a lo largo del tortuoso derrotero histrico del Capital, reclaman nuevas contestaciones a nivel organizativo y tctico. Y aqu la crtica debe orientarse de manera materialista-histrica. Ha quedado anclada la izquierda histrica espaola en un diseo organizativo desfasado, cristalizado en la vieja forma partido eurocomunista, en el Catch-all-Party popular-nacional orientado hacia el trabajador fordista? se ha transfigurado el partido de clase en una maquinaria electoral que vive y late al ritmo de los ciclos polticos del Capital? los partidos de izquierda son una suerte de Bho de Minerva, que vuelan despus que se esconden el Sol, llegan siempre tarde en la sntesis con las nuevas composiciones de clase? son un obstculo para un recomposicin poltica del proletariado espaol? Es probable que tanto sindicatos de clase (CGT, CCOO, UGT) como la izquierda parlamentaria hayan quedado esclerotizados en los 1980s, en la bsqueda de representacin del obrero-masa y de los trabajador de los servicios pblicos (en esa poca el Estado era el primer empleador en su rol keynesiano anticclico). Lo cierto que los nuevos estratos que genera la nueva necesidad de acumulacin posfordista, que, repetimos: no pueden ser nunca el ncleo ni el polo ms avanzado del proletariado, no se encuentran representados ni a nivel poltico ni a nivel econmico, y se encuentran fuera de la red social de clase que poda ser efectiva en el modo de produccin fordista. La desafeccin poltica, la compleja segmentacin del proletariado espaol, la baja sindicalizacin espaola (alrededor del 15% de la fuerza de trabajo activa), el estancamiento en el recambio generacional tanto en militantes de bases como en el grupo dirigente, la prdida en el diseo organizativo de alguna relacin intrnseca con la nueva composicin de clase posfordista, nos habla de una escisin entre la izquierda institucional y los estratos precarios posmodernos.

La problemtica de la composicin de clase vive, en la Teora crtica, ntimamente ligada a la Teora del Partido. La formacin del Partido, es decir: la exigencia de organizacin de la actividad prctica y consciente de los asalariados revolucionarios dentro de la experiencia de lucha, de vida, de relaciones con el proletariado como clase, con el Capital, con las instituciones, del militante, debe ser el primer y elemental ncleo conclusivo del anlisis, de nuestras Kampfthesen. El Partido es la sntesis del momento prctico, activo, consciente y antagonista de la experiencia proletaria. Hay una estrecha, vital y orgnica dependencia del Partido con la composicin de clase, como puede obviamente deducirse (aunque para muchos, incluido Iglesias y algunos de sus crticos, no). Pero: qu es la composicin de clase? La composicin nos indica dos dimensiones: de un lado la historia de las variadas determinaciones que la Fuerza-Trabajo asume en cuanto fuerza productiva e improductiva del Capital (la composicin esttica y tcnica) y del otro lado, la reconstruccin material de las diversas, siempre recurrentes y siempre nuevas experiencias de lucha de masas estrictas derivadas del antagonismo. En este trabajo preliminar, dialctico y materialista, previo a la gran estrategia, permite superar en el concepto formal del movimiento (sujetos que venden su fuerza de trabajo, etc.), otorgarle un espesor biopoltico histrico concreto ya que la co-investigacin materialista sobre la composicin social (incluye un perfil bifronte tcnico y poltico) deduce la relacin entre la forma especfica de produccin y la forma y las posibilidades de luchas constituyentes. Nos permite pensar las lneas de accin posibles y revolucionarias de la recomposicin de clase (otro gran tema de Marx). La Recomposicin de Clase podemos definirla como el nivel de homogeneidad y de unidad del ciclo de luchas en el proceso que conlleva el pasaje de una Composicin (Fordista) a otra (Postfordista). Un cortocircuito hoy evidente en el escenario de la lucha de clases espaola, parcialmente expresado en las tres velocidades y tempos de la lucha de clases: la partidaria militante, la sindical-burocrtica y la espontanesta-movimientista. Esencialmente, ella comprende la superacin de la divisin capitalista, la creacin de una nueva unidad entre los diversos sectores del proletariado y la extensin de la frontera de lo que se entiende con el trmino clase trabajadora. En trminos gramscianos: Hegemona y Bloque Histrico.

La composicin de los de abajo es cuatridimensional: 1) se refiere a la forma del proceso de trabajo (modo de la cooperacin capitalista); 2) se refiere al contenido del proceso de trabajo (aqu la dimensin de la jornada laboral, trabajo necesario, etc.); 3) en referencia a los niveles objetivo de las necesidades (histricamente determinadas en la forma salario); 4) en referencia al nivel de luchas y de la organizacin que el movimiento, de fase a fase, crea y supera. Para Iglesias la constatacin emprica, fenomnica, palmaria del surgimiento y expansin del Precariado, la mutacin gentica de la composicin, cuestiona la traduccin organizativa ortodoxa en la forma-partido revolucionario. El partido de cuadros competitivo (con la figura de la mediacin: el militante) es una rmora decimonnica. Muchos creen incluso que la recomposicin revolucionaria vendr, no de la forma-Partido, sino de movimientos sociales como la PAH! De alguna manera se ha perdido el Norte de la estrategia, se ha perdido de vista la propia Teora revolucionaria. La pregunta es si esta nueva subjetividad proletaria, los de Abajo de Iglesias, puede generar, en su espontanesmo, una clase-parte del proletariado que sea contra-s, es decir, que en su praxis se oponga a la (su) propia condicin proletaria posmoderna, que se enfrente contra su propio valor de cambio, contra su propio ser mercanca, por su autoextincin. No se ha visto en el mbito de la lucha de clases espaola este surgimiento subversivo, no hay una deriva espontnea de los nuevos precarios hacia la recomposicin poltica, por el contrario: el problema es que la lucha de clases ya no tiene un sentido nico, ha desaparecido su univocidad: al tempo defensivo del ncleo fordista se le oponen los estratos y clase-parte posfordistas, hiperproletarios, flexibles, en la actualidad dispersos, fragmentados, descompuestos, tanto que sus componentes ya no sienten que tienen pertenencia a una clase, ni siquiera de ser una clase. Los nuevos estratos precarios ni siquiera han podido construir una alianza tctica con las viejas instituciones del trabajador asalariado fordista. La misma Izquierda Unida, ni siquiera un partido en el sentido del trmino sino una federacin de partidos de diverso pelaje, aparece congelada en el horizonte keynesiano, esclerotizada en las viejas coordenadas del obrero-masa fordista y en la lgica burguesa de la competencia electoral, ya ha sido metabolizada por el sistema diseado en la Transicin. Izquierda Unida podr lograr el sincretismo antagonista (extraparlamentario, partisano, pagano, etc.) que exige la nueva composicin de clase posfordista? En Izquierda Unida la funcin del partido de clase se subordina a la estructura del partido competitivo burgus?

La contrasubjetividad debe ser construida. No es otra cosa que la dialctica consciencia-organizacin organizacin-consciencia. La dificulta de traducir directamente en poltica y en respuesta organizativa esta nueva composicin de clase (esto no es acaso el Marxismo?) es el gran desafo, ya que no emerge una subjetividad poltica unitaria y meridiana extraordinaria (como la etapa de los consejos obreros o de la institucin de los Soviets) de la fase objetiva de la lucha de clases. Tenemos la tarea pendiente de la recomposicin de clase, reconstruir sobre la nueva articulacin tcnica de la fuerza-trabajo en el capital variable, de construir una nueva subjetividad ms all de la impuesta por el fetichismo del Capital. Un trabajo que no puede ser abandonado a la espontaneidad pero tampoco al organizacionismo, que cree en una Metafsica de la burocracia revolucionaria sic et simpliciter, independiente de la composicin de clase, de la situacin histrica y de las luchas sociales. Quedamos atenazados entre las dos tendencias especulares: el Burcrata y el Alma Bella. El Burcrata que debe su existencia a la ciega adhesin a una forma organizativa pensada bloqueada y privada de proceso y cambio: el Alma Bella que vive en la tranquilidad de quin, evitando actuar, nunca es responsable de errores, equvocos y tragedias, cmodamente instalada en el Grand Hotel post festum.

Definir qu es el trabajador asalariado hoy en su triple dimensin, fordista, postfordista (nuevos precarios) y prefordista, establecer qu tipo de centralidad poltica posee hoy, requiere el esfuerzo del concepto, la comprensin de los cambios tecnolgicos (las famosas Fuerzas Productivas!) y organizativos del propio Capitalismo (el uso capitalista de la Tcnica para corregir la tendencia histrica el descenso de la tasa media de ganancia); en segundo lugar aprehender el gobierno poltico de este proceso, austeridad, recortes (en la reproduccin ampliada) y estado mnimo, Workfare State, luego encontrar la coherencia (y las contradicciones) entre las acciones de gobierno, administracin pblica y la transformacin tecnolgico-organizativa del trabajo asalariado; en ltimo trmino, parafraseando a Bologna, aunque se trata de un crculo virtuoso entre praxis-teora-praxis, reconocer los grilletes que nos atan de pies y manos, para hacerlos saltar uno a uno. Finalmente queda claro que la hipostatizacin del aspecto fenomnico determina no solo una visin abstracta del nuevo Capitalismo sino que conduce a la apologtica.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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