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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2013

La no revolucin
La mediocre transicin de Yemen

Ramzy Baroud
www.ramzybaroud.net

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Teniendo en cuenta la desalentadora realidad, no se puede imaginar un escenario futuro en el que Yemen pueda evitar un autntico conflicto o una guerra civil. Es cierto que se podra hacer mucho para evitar este funesto escenario, como un trabajo sincero de reconciliacin y pasos audaces para lograr una democracia transparente. Esto sera un firme desafo a la actual guerra no declarada de Estados Unidos en esta empobrecida nacin.

Por desgracia, ninguna de las partes del orden poltico que prevalece en Yemen tiene la influencia, el deseo o la autoridad moral para dirigir la vital y necesaria transicin. Con toda seguridad no es la propuesta por el Consejo de Cooperacin del Golfo (GCC, por sus siglas en ingls), sino una evolucin poltica nacional que responda a las propias prioridades polticas, de seguridad y econmicas de Yemen, en vez de a los intereses de los Amigos de Yemen encabezados por Estados Unidos.

Aunque se discute mucho menos acerca de la delicada situacin de Yemen en comparacin con la agitacin poltica de consecuencias desastrosas de Egipto o incluso con la crisis de Tnez, de hecho es mucho ms compleja. Implica directamente a muchos actores, a pesar de al-Qaeda en la Pennsula Arbiga (AQAP, por sus siglas en ingls) y la sangrienta guerra de drones estadounidenses emprendida desde Djibouti a otros lugares.

En el periodo comprendido entre el 27 de julio y el 9 de agosto los ataques con drones estadounidenses asesinaron a 34 personas. De manera mecnica el gobierno estadounidense considera a las personas asesinadas terroristas de al-Qaeda, aunque se haya confirmado que entre las personas asesinadas y heridas haba civiles. La mayora de los medios de comunicacin confirman estas afirmaciones al calificar a las vctimas de militantes sospechosos. Grupos internacionales de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil de Yemen (por no hablar de la enfurecida poblacin de Yemen) insisten en aclarar la cantidad de vctimas civiles. Comunidades yemenes enteras estn en constante estado de pnico causado por los retumbantes monstruos de metal que operan con absoluto desprecio del derecho internacional y de la propia soberana del pas.

Francamente, resulta difcil en este momento pensar en Yemen como una nacin soberana y unida territorialmente. Mientras que el 40% de la poblacin del pas carece de seguridad alimentaria y bastantes personas ms estn a punto de incluirse a estas terribles estadsticas, la poltica exterior del pas ha sido rehn durante mucho tiempo de los caprichos de extranjeros. Hay una falta de confianza en el gobierno central que durante mucho tiempo ha sido tan corrupto como inepto al permitir intervenir a actores no estatales y llenar el vaco de seguridad y econmico.

Antes de la revolucin yemen de enero de 2011, Estados Unidos era la potencia exterior ms influyente a la hora de modelar y manipular al gobierno central yemen. Su objetivo era claro, llevar a cabo su llamada guerra contra el terrorismo en Yemen sin obstculos tan engorrosos como el derecho internacional o siquiera la objecin verbal de Sanaa. El ahora depuesto presidente Ali Abdullah Saleh, cuya dictadura de treinta aos controlada por su familia era legendaria debido a su corrupcin y egocentrismo, le complaci. l tambin tena sus guerras personales y necesitaba el consentimiento de Estados Unidos para mantener su aparato de poder controlado por su familia. Solo unas semanas antes de la revolucin la entonces secretaria de Estado Hilary Clinton visit Sanaa. Presion delicadamente a Saleh para disuadirle de que presionara al parlamento para que suprimiera la limitacin temporal a su presidencia, como si tres dcadas en el poder no fueran suficientes. La parte principal de su misin era expandir a Yemen su campaa en contra del terrorismo. No se ha informado de la sangrienta campaa estadounidense en la que estaban implicados tanto el Pentgono como la CIA. Una de las razones por las que la guerra nunca se clasific como guerra es porque se llev a cabo bajo la cobertura poltica de la propia Sanaa y se vendi como si fuera cooperacin militar entre dos gobiernos soberanos en contra de un enemigo comn: Al Qaeda.

Pero, por supuesto, la realidad era completamente diferente. Gran parte de la supuesta campaa de Saleh contra AQAP en realidad se canaliz en contra de las fuerzas revolucionarias y de la oposicin poltica que haban reunido a millones de personas que pedan libertad y el fin de la dictadura. Qu posibilidad hay de que Estados Unidos no supiera este hecho bien documentado?

De hecho, la expansin de AQAP durante la revolucin no tuvo precedentes, pero no debido a la propia revolucin. Pareca que Saleh haba tomado la decisin estratgica de dejar indefensas grandes partes del pas para permitir una repentina expansin de AQAP. En pocos meses al-Qaeda se haba movilizado para ocupar amplias zonas de los gobernados del sur del pas. Esto se hizo para fortalecer el discurso oficial de Sanaa de que la revolucin era, de hecho, un acto de terrorismo, de modo que aplastar la revolucin era ms o menos parte de la guerra contra el terrorismo de Yemen y Estados Unidos. La revolucin persisti a pesar de las muchas masacres, pero la estrategia de Saleh permiti una mayor implicacin militar de Estados Unidos.

A diferencia de Egipto, los intereses militares estadounidenses en Yemen no se consiguen simplemente comprando lealtad por medio de una cantidad fija de dinero y manteniendo una relacin cordial con el ejrcito. Se trata ms bien del control y de la habilidad para dirigir cualquier estrategia militar que Washington considera necesaria. Y a diferencia de Afganistn, Yemen no es un pas ocupado, al menos tcnicamente. Por lo tanto, la estrategia estadounidense en Yemen tiene que encontrar un equilibrio sostenible entre firmeza militar y cautela poltica. Esto explica el papel fundamental desempeado por Estados Unidos a la hora de negociar una va segura para que el gobierno central, el ejrcito y el partido en el poder (excluyendo al propio Saleh) eludieran las inflexibles reivindicaciones de las fuerzas revolucionarias del pas. En cierto modo, Estados Unidos lo ha logrado.

Parte de este xito se debi las fragmentaciones polticas y territoriales existentes de Yemen. Con los houthis controlando grandes extensiones del norte de Yemen, el movimiento secesionista del sur Haraki al sur del pas, militantes infiltrados por todo el pas y una oposicin poltica que siempre se ha quedado por detrs de una mucho ms organizada y progresista calle yemen, la sociedad yemen es demasiado susceptible a las presiones y la manipulacin exteriores. La revolucin yemen nunca fue tratada verdaderamente como tal, sino como una crisis que haba que controlar. La iniciativa de transferencia de poder respaldada por el GCC tena la finalidad de ser una hoja de ruta para salir de la crisis. Sin embrago, se limit a sustituir a Saleh por Abd-Rabbo Mansour Hadi y a crear el marco para la Conferencia Nacional de Dilogo, en marcha desde el 18 de marzo. Hasta el momento la transicin se ha reforzado con el apoyo de los Amigos de Yemen, para garantizar que el proceso que lleve a las elecciones previstas para 2014 se hace bajo los auspicios y bendiciones de todos aquellos que tienen un inequvoco inters en el presente y futuro de Yemen.

No ayuda mucho que la supuestamente unida oposicin de Yemen apenas lo sea y que estn aumentando las diferencias entre la coalicin de los grupos de la oposicin llamada Joint Meeting Parties (JMPs). Un ejemplo de ello se vio pblicamente tras el golpe militar en Egipto del 3 de julio. Mientras que los partidarios del Partido Islah (que se considera un aliado de los Hermanos Musulmanes) protestaron en contra del golpe, otros miembros de la coalicin y los houthis celebraron las noticias del golpe con tiros y celebraciones pblicas. Para empeorar las cosas, el presidente interino Hadi felicit al gobierno de transicin de Egipto por su papel despus del golpe.

Aunque la revolucin todava tiene que cosechar resultados tangibles en su bsqueda de un cambio fundamental hacia la democracia, no es probable que la atmsfera nacional, diferente de Hadi y la oposicin, acepte ideas mal concebidas. Mientras tanto, los militantes estn recuperando fuerza, lo mismo que la intervencin estadounidense y la guerra de drones. Todo ello a su vez est contribuyendo a un descontento y a un sentimiento antiestadounidense cada vez mayores.

Entre expectativas revolucionarias y unas reformas ms que mediocres, es probable que Yemen se embarque en una nueva lucha cuyas consecuencias sern demasiado graves para que las controle cualquier falsa transicin poltica.

Ramzy Baroud ( www.ramzybaroud.net ) es editor de PalestineChronicle.com y autor de los libros The Second Palestinian Intifada: A Chronicle of a Peoples Struggle y My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente original: http://www.ramzybaroud.net/articles.php?id=8269a22f9cd0531e49462c0c6d4bcd23&mode=details&offset=0&browse_category=4772302


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