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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2013

Amrica Latina
Lucha de clases y resistencia en la era del capitalismo extractivo

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Silvia Arana


Introduccin

La lucha de clases es esencial para enmarcar cuestiones de rgimen poltico, relaciones de clase, estructuras y estrategias econmicas y distribucin de la riqueza.

La lucha de clases posee un carcter internacionalista, especialmente en esta era de globalizacin imperialista; las corporaciones multinacionales, las organizaciones financieras internacionales y los estados imperiales intervienen directa o indirectamente, a travs de estados colaboracionistas o testaferros, en la "lucha de clases entre los trabajadores y el capital". Esto es particularmente evidente en Amrica Latina con el auge del capitalismo extractivo: las gigantescas corporaciones agro-mineras tienen un papel principal en la elaboracin de polticas econmicas, que van en detrimento de los trabajadores, de las comunidades y de los pueblos indgenas.

Las clases en lucha varan segn la poca y el lugar, dependiendo de condiciones socio-econmicas y polticas, organizacin, trayectoria histrica, distribucin del ingreso y sitios de explotacin econmica y despojo.

La naturaleza de las luchas y las demandas conflictivas entre trabajadores y capital vara en trminos de alcance, intensidad, ubicacin geogrfica e intereses de clase. El rango de temas abarca desde demandas sectoriales especficas sobre salario y condiciones de trabajo hasta luchas ms amplias que abarcan tanto polticas pblicas sobre presupuesto, decisiones de inversin y derechos de propiedad como cuestiones de despojo, contaminacin y los impactos destructivos en las comunidades locales.

En las luchas de clases participan dos rivales principales. La lucha de la clase dominante, "desde arriba", en la que varios sectores capitalistas usan su poder social, control econmico y penetracin estatal para maximizar las ganancias inmediatas y futuras, para monopolizar las asignaciones del presupuesto estatal, para limitar la parte del ingreso destinado a los trabajadores y para despojar y desplazar a pequeos productores y habitantes locales de las regiones ricas en recursos. La lucha de la clase popular, "desde abajo", involucra a una panoplia de clases abarcando a desempleados y a obreros de la industria, gremios pblicos y empleados asalariados del sector privado, campesinos sin tierra, pequeos productores y comunidades indgenas. Sus demandas cubren un amplio rango que va desde una mayor participacin en el ingreso nacional, la recuperacin de tierras y recursos usurpados por el estado para las corporaciones agro-mineras, hasta un cambio sistmico en derechos de propiedad y relaciones de clase.

Uno de los determinantes clave del alcance y la profundidad de la lucha de clases es el "momento del ciclo econmico" -el punto en el cual un modelo econmico particular est en una fase ascendente o ya ha extenuado sus posibilidades y ha ingresado en su declinacin y crisis. Por ejemplo, en aos recientes presenciamos el auge del neoliberalismo, entre mediados de los 70s y fines de los 90s, un periodo en el que el capital estuvo en la ofensiva, librando una guerra de clases y revirtiendo los avances de los obreros y campesinos, privatizando la economa y saqueando el tesoro pblico. A fines de la dcada del 90 y principios del siglo XXI, el neoliberalismo entr en crisis, se intensific la lucha de clases desde abajo, abarcando desde los movimientos de trabajadores desocupados de Argentina, a los movimientos indgenas de Bolivia y Ecuador que causaron la cada de varios regmenes y el surgimiento de gobiernos post neoliberales.

De igual manera, la declinacin del mega-ciclo (boom de una dcada de las economas exportadoras de commodities) que comenz en 2012-2013, est siendo acompaada por un auge de movimientos urbanos de masas que protestan contra las polticas de los regmenes post neoliberales en Brasil, Per y Argentina.

Los cambios en las configuraciones econmicas de Amrica Latina, especialmente en la expansin de los sectores agro-mineros, financieros y comerciales y la cada del sector manufacturero han tenido un profundo impacto en la forma de la estructura de clase, la organizacin de los sindicatos y el conflicto de clase. La afiliacin a los sindicatos ha sufrido una cada estrepitosa. En Brasil, los afiliados a los sindicatos decrecieron de un 32,1% a principios de la dcada del 90 (previo a la eleccin del neoliberal Cardoso en 1994) al 17% a mediados de los 90 en la presidencia de Lula (2005). En Argentina, entre 1986 y 2005, la cantidad de afiliados a los sindicatos baj del 48,7% al 25,4%. En Mxico, los afiliados disminuyeron del 14% al 10% entre 1985 y 2005. Chile es la excepcin: comenz con un ndice bajo del 11.6% en 1986 y aument al 16% en 2005. Adems, la cada de la cantidad de afiliados a los sindicatos ha estado acompaada por la disminucin de la cantidad de obreros industriales, especialmente en las industrias de bienes de consumo que requieren mano de obra intensiva, afectadas negativamente por importaciones de textiles, zapatos, juguetes y otros productos de bajo costo desde Asia -como parte del intercambio entre exportadores agro-mineros e importadores de manufacturas.

El debilitamiento de los sindicatos va a la par con la disminucin de la influencia poltica en las polticas estatales y un giro hacia la reduccin de los salarios y empeoramiento de las condiciones de trabajo. A raz de ello, hay menos huelgas y estas se enfocan en reivindicaciones de ndole inmediata.

Los movimientos sociales masivos ocuparon el espacio social y poltico de la lucha de clases que haba sido dejado vacante por los obreros industriales. En el campo, el movimiento anteriormente liderado por campesinos, indgenas y los trabajadores sin tierra durante la era neoliberal fue reemplazado por las luchas urbanas lideradas por trabajadores de servicios de bajos ingresos y empleados de clase media baja en el periodo post neoliberal "tardo". Esto fue puesto en evidencia por las luchas urbanas masivas en las que participaron millones de personas en Brasil en mayo-junio de 2013.

El cambio en las luchas econmicas y sociales condujo a transformaciones fundamentales en la ubicacin de las luchas de clases y en las demandas socio-econmicas.

Antes de la dcada del 90, las principales huelgas, protestas y otras actividades de clase eran organizadas en el sitio de trabajo por trabajadores empleados y afiliados a sindicatos. Durante la dcada del 90 el eje de la lucha se traslad a las calles, el campo y los barrios mientras que la lucha de clases era impulsada por trabajadores rurales sin tierra, obreros desocupados y la clase media en descenso. En la primera dcada y media del 2000, la ubicacin de la lucha de clases se focaliz en las comunidades indgenas y de las provincias aledaas a la explotacin corporativa agro-minera. Las luchas se centraron en la resistencia al despojo, a la erradicacin y a la destruccin del hbitat. En los movimientos urbanos de masa de las principales ciudades brasileas confluyeron personas de la clase media baja, trabajadores informales y estudiantes. Estos se organizaron en las calles: el centro de organizacin y confrontacin se ubica en los barrios y comunidades. El blanco de ataque es el estado post neoliberal. El poder de convocatoria de los sindicatos ha disminuido en un ratio de 20 a 1. Dos millones de trabajadores participaron en marchas de protesta contra la corrupcin masiva, la asignacin injusta de los recursos presupuestarios y la cada de los estndares de vida y la calidad de servicios bsicos de salud, educacin y transporte.

La nueva lucha de clases est conformada bsicamente por la joven generacin de trabajadores no sindicalizados, muchos de los cuales son trabajadores del sector informal y trabajadores de servicios con salarios bajos, alto nivel de dependencia de los servicios pblicos y sin proteccin social del estado.

La fisonoma compleja y cambiante de la "lucha de clases desde abajo" se corresponde con la continuidad y los cambios de la "lucha de clases desde arriba".

Las clases dominantes han cambiado de postura: pasaron de tener una posicin de fuerza bruta -va dictaduras militares y regmenes ultra-autoritarios al lanzar la contrarrevolucin neoliberal a principios de la dcada del 70 y mediados del 80- hacia una postura de apoyo a la transicin negociada a polticas electorales como un medio de consolidar el modelo e implementar rpidamente la agenda neoliberal en la dcada del 90.

Frente a las revueltas populares contra el neoliberalismo de fines de la dcada del 90, la lite agro-minera apoy a los regmenes post neoliberales de centro-izquierda y se asegur un lugar de privilegio en el nuevo modelo, aceptando el aumento de impuestos y los pagos de royalties a cambio de vastos subsidios estatales y apropiaciones de tierra a gran escala.

Con la cada del mega-boom (despus de 2012) diferentes sectores de la clase dominante adoptaron distintas estrategias: algunos, sobretodo los sectores agro-mineros de Brasil, presionaron por un regreso al neoliberalismo dentro de los regmenes de centro-izquierda; otros, especialmente la unin agro-industrial de Argentina, organizaron "protestas masivas" para deteriorar al gobierno post neoliberal y la inversin inmobiliaria y el capital financiero internacional trasladaron capital hacia sitios ms lucrativos en otras regiones.

Mientras que la lucha de clases en sus mltiples expresiones es una fuerza "constante" y en movimiento que determina estrategias econmicas y la direccin de la poltica social, la forma organizativa que adquiere ha cambiado drsticamente en la ltima mitad del siglo. Incluso lo que aparenta ser una organizacin similar ("movimientos", "sindicatos" y "movilizaciones basadas en la comunidad") posee grandes variantes en su composicin interna y en su modo de operar. Para aumentar la complejidad, las organizaciones cambian con el tiempo tanto en sus estructuras como en sus relaciones con el estado, segn la tendencia poltica del gobierno en el poder.

Vamos a examinar algunos ejemplos:

En la dcada del 70, los sindicatos de Chile, Argentina, Per y Uruguay estaban altamente politizados, tenan un papel principal en la movilizacin y en la unin con partidos y movimientos barriales promoviendo la socializacin de la economa y la resistencia a las dictaduras militares. As mismo, durante las ltimas fases de las dictaduras militares en Brasil y Per, los sindicatos militantes participaron en huelgas masivas para acelerar el advenimiento de polticas democrticas electorales. Posteriormente, con el surgimiento de los regmenes post neoliberales, la mayora de los sindicatos participaron en negociaciones colectivas tripartitas sobre estrechas demandas corporativas, eludiendo cualquier lucha enraizada en la comunidad sobre cuestiones sociales y, en muchos casos, respaldando las polticas gubernamentales mediante sus lderes cooptados. En otras palabras, los sindicatos han tenido en diferentes pocas tanto el papel de "vanguardias sociales" y aliados de los movimientos de masa, como de mediadores del compromiso social o el de colaboradores activos y correa de transmisin del estado. El mismo concepto organizativo de sindicato abarca respuestas contradictorias a las demandas de la lucha de clases. Lo mismo sucede con los "movimientos sociales". Desde el comienzo de los regmenes neoliberales, y durante su accionar catastrfico los movimientos sociales tuvieron un papel de liderazgo cuestionndolos y derrocndolos ante la crisis econmica. Los movimientos abarcaron un amplio abanico, desde los trabajadores urbanos desempleados organizados localmente en Argentina a los movimientos indgenas comunitarios de Ecuador y Bolivia, y a los movimientos de trabajadores rurales centralizados de Brasil. Con el surgimiento de los regmenes post neoliberales y el auge del mega-ciclo, los movimientos de desocupados (piqueteros) prcticamente desaparecieron en Argentina, sectores importantes del movimiento indgena, especialmente los cocaleros de Bolivia perdieron su autonoma y pasaron a apoyar polticamente al gobierno de Evo Morales, y el movimiento MST (Movimiento de los trabajadores rurales sin tierra) disminuy su actividad de recuperacin de la tierra en pos de los subsidios econmicos de los regmenes de Lula y Dilma en Brasil.

Lo que es impactante en relacin al concepto de "movimientos sociales" es que cuando disminuye la lucha de clases llevada a cabo por movimientos anteriores, establecidos y/o cooptados, movimientos nuevos y vibrantes irrumpen en la escena. En Bolivia el movimiento TIPNIS lidera la lucha contra las estrategias extractivas del gobierno de Morales. En Brasil, los movimientos de masas conformados por millones de personas desafiaron las polticas, prioridades y a los polticos corruptos del gobierno de Lula-Dilma. Movimientos eco-indgenas sobrepasaron a los sindicatos y los movimientos sociales cooptados en Ecuador, Argentina, Paraguay y Per... Nuevas organizaciones de clase y organizaciones civiles dinmicas y enraizadas en la comunidad participan en confrontaciones masivas contra las multinacionales mineras extractivas y el estado en Colombia, Per, Ecuador y otros pases.

La dinmica del capital extractivo, con sus polticas extremas de erradicacin, desplazamiento y desposesin de comunidades enteras, genera alianzas interclasistas y abarcadoras que desafan el poder y las prerrogativas del estado para dictar polticas de desarrollo, al menos en relacin con la explotacin regional de los recursos. Con la cada del mega-ciclo extractivo y la disminucin de la demanda de commodities y de sus precios, mientras el crecimiento de China, India y el resto de Asia se desacelera, regresan los signos de una lucha de clases nueva, amplia, nacional (en oposicin a regional). La lite debate estrategias de clase. Los sectores del capital extractivo demandan intensificar la produccin para compensar la baja de precios; otros se aseguran recortes en impuestos y costos sociales; otros, en los regmenes post neoliberales hacen llamados a un "nuevo modelo de desarrollo" frente a la movilizacin de las masas (Lula Da Silva en Brasil). Los gobiernos post neoliberales, temerosos de la fuga de capitales, son presionados para hacer mayores concesiones impositivas a los capitalistas, por un lado, y por el otro, sienten temor ante los movimientos urbanos masivos que exigen mejoras efectivas en los servicios pblicos y el empleo; vacilan entre las concesiones sociales y la represin policial.

Dado el alto grado de dependencia inscripto dentro del modelo extractivo, cortar las conexiones gubernamentales con el comercio de commodities, y construir un nuevo modelo equilibrado requerir de un compromiso ms profundo y amplio con las clases populares y un retorno a la lucha de clases desde abajo.

Estudios de caso de la lucha de clases desde arriba y desde abajo

La lucha de clases ha sido claramente internacionalizada. La intervencin imperial es una parte central de la lucha de clases desde arriba y es endmica, ya sea mediante corporaciones multinacionales, inversin y desinversin, los golpes de estado promovidos por el imperio y las polticas desestabilizadoras o las invasiones militares -directas o a travs de terceros pases. La lucha de clases antiimperialista desde abajo es menos prominente, pero se manifiesta en la ayuda internacional y las polticas solidarias promovidas desde Venezuela con el ALBA, reuniones internacionales de estrategia campesina, de pueblos indgenas y movimientos de solidaridad. Sin embargo, lo fundamental de la lucha de clases contra la explotacin halla su expresin en los movimientos de los oprimidos y los desposedos, quienes solo pueden contar en ltima instancia con los recursos de sus propias bases -a diferencia de las clases dominantes, que dependen de sus aliados imperiales estratgicos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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