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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2013

Entrevista a Nstor Kohan
Marxismo y cuestin nacional

La llamarada


-Qu pens Marx sobre el problema nacional?

-La posicin histrica del marxismo no ha sido unvoca ni uniforme. En sus primeros escritos Marx y Engels tenan, junto a su humanismo universalista y al internacionalismo, un punto de vista cosmopolita, sintetizado en la expresin los trabajadores no tienen patria del Manifiesto comunista (1848). Ese mismo ao Engels escriba: En Amrica hemos presenciado la conquista de Mxico la que nos ha complacido. Constituye un progreso, tambin, que un pas ocupado hasta el presente exclusivamente de s mismo, desgarrado por perpetuas guerras civiles e impedido de todo desarrollo, un pas que en el mejor de los casos estaba a punto de caer en el vasallaje industrial de Inglaterra, que un pas semejante sea lanzado por la violencia al movimiento histrico. Es en inters de su propio desarrollo que Mxico estar en el futuro bajo la tutela de los Estados Unidos (1848). Apenas un ao despus Engels se pregunta: O acaso es una desgracia que la magnfica California haya sido arrancada a los perezosos mexicanos, que no saban qu hacer con ella?" (1849). En sus artculos sobre La dominacin britnica en la India (1853) Marx justifica la penetracin del colonialismo ingls en el oriente en nombre del progreso histrico (an cuando se queja en el terreno tico de los mtodos salvajes de los britnicos).

En ese horizonte Engels haca suya la concepcin de Hegel sobre los Pueblos sin historia, naciones perifricas condenadas, supuestamente, a no tener un estado propio. El triste y errneo artculo de Marx sobre Simn Bolvar (enero de 1858) constituye probablemente la ltima prolongacin de ese paradigma eurocntrico, moderno, cosmopolita y progresista del Manifiesto comunista.

A partir de all Marx y Engels revisan su propia teora, amplan notablemente su mirada del mundo (empiezan a hacerlo estudiando el comercio exterior de Inglaterra y sus colonias), comienzan a simpatizar con las rebeldas del mundo perifrico, colonial y dependiente y reflexionan agudamente sobre el problema nacional desde un ngulo completamente distinto. Desde fines de la dcada de 1850 y sobre todo en las de 1860 y 1870, abandonan el cosmopolitismo, conservando el internacionalismo, pero articulado ahora con una mayor comprensin del problema nacional. En su trayectoria terica y cientfica se produce una fuerte discontinuidad y un viraje donde radicalizan su crtica del capital europeo occidental y su expansin progresista que aplasta los pueblos y somete las naciones de la periferia colonial o dependiente. Irrumpen entonces en su produccin terica India, China, Birmania, Rusia, Persia, islas Jnicas, Amrica Latina, frica e incluso en el interior de Europa las atrasadas Irlanda, Polonia y Espaa.

-A qu conclusin poltica llegan Marx y Engels a partir de ese viraje terico?

-Estudiando en 1854 la revolucin espaola Marx lee una frase programtica y emblemtica que lo deslumbra, pronunciada en 1810 por el indio americano Dionisio Inca Yupanqui en las cortes de Cdiz: Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre (Yupanqui se refiere a la opresin del pueblo espaol sobre los pueblos indgenas y mestizos de Nuestra Amrica). Marx la hace suya y la aplicar en 1869 cuando se ocupe de Irlanda, reformulando la expresin de Yupanqui para el caso del proletariado ingls y el pueblo de su colonia Irlanda (Lenin utilizar reiteradamente la expresin que Marx adopta del indgena Yupanqui en sus escritos sobre la cuestin nacional, lo cual demuestra que los americanos hemos contribuido tambin a la gestacin del marxismo, incluso del marxismo clsico europeo). El proletariado ingls supuestamente depositario de la misin civilizadora del progreso no liberar las colonias; son las colonias las que se liberarn a s mismas, posibilitando la emancipacin del proletariado metropolitano. Una inversin completa del eurocentrismo colonial y del cosmopolitismo progresista.

Esa crtica cida contra el eurocentrismo y el euroccidentalismo desarrollada en sus escritos sobre China de 1853 y en los Grundrisse [primeros borradores de 1857-58 de El Capital] se profundizar an ms en la carta de Marx de 1877 a la redaccin del peridico ruso Anales de la patria y en los extensos borradores de su correspondencia de 1881 con Vera Zasulich, as como tambin en sus Apuntes etnolgicos de 1880-1882. En todos esos materiales de madurez Marx ubica en el centro de sus reflexiones tericas a la periferia del sistema mundial capitalista, al mundo colonial y dependiente, sometiendo a crtica la mirada cosmopolita, ingenuamente apologista del progreso. Abandona terminantemente el cosmopolitismo y defiende con entusiasmo las causas nacionales de Irlanda, Polonia y otros pases sometidos que luchan por su liberacin nacional. Incluso en esa poca, segn revela su correspondencia, simpatiza abiertamente con los mtodos de lucha armada de los irlandeses y los populistas rusos que realizan atentados contra el zar. En su corpus terico de madurez el eje se desplaz del centro europeo a las periferias coloniales y dependientes. Marx no duda en apoyar la lucha armada de estos pueblos rebeldes.

Cunto desconocimiento y cuanta ignorancia sobre Marx tienen los supuestos eruditos acadmicos del marxismo que utilizan frases sueltas y descontextualizadas de este genio del pensamiento para desconocer el papel del imperialismo contemporneo, apoyando bochornosamente con jerga de izquierda y poses supuestamente internacionalistas los bombardeos neocoloniales del Pentgono y la OTAN en Libia, las guerras de saqueo en Afganistn e Irak, las intervenciones norteamericanas en Siria y Venezuela y muchas otras hazaas humanitarias del imperialismo! Desde ese ngulo, pretendidamente cosmopolita y eurocntrico, han llegado a apoyar a Margaret Thatcher y su aventura neocolonial en nuestras islas Malvinas, donde la OTAN construy una base militar nuclear.

-Cules han sido los debates histricos en el marxismo posterior a Marx en torno a la cuestin nacional?

-Despus de Marx lamentablemente la Segunda Internacional desconoce el viraje terico del maestro, retrocede y vuelve a incurrir en el peor eurocentrismo. Para la socialdemocracia el socialismo es cuestin de gente blanca, urbana y europea. As pensaban H. van Kol, Emilio Vandervelde y muchos otros reformistas. En el congreso de la II Internacional de 1907, en Stuttgart, las posiciones que declaraban no repudiar ni en principio ni para siempre toda forma de colonialismo, el cual, bajo un sistema socialista, podra cumplir una misin civilizadora ganaron la adhesin de casi la mitad de la Internacional. Pattico. Slo Lenin y Rosa Luxemburg (an discrepando entre s sobre Polonia) se animaron a arremeter contra semejante engendro eurocntrico. Lenin fue el ms radical planteando como programa poltico estratgico la doctrina de la autodeterminacin de las naciones, sin vasallaje imperial o colonial de ningn tipo, ni humanitario, ni civilizado ni socialista. De este modo Lenin abre el comunismo e incorpora en la revolucin mundial a todas las culturas y naciones del Tercer Mundo. Ho Chi Minh recuerda en sus memorias cmo se puso a llorar de emocin cuando ley a Lenin, pues hasta ese momento la Internacional era cosa de blancos europeos y civilizados. Los amarillos, los negros, los indgenas, los mestizos y todo el mundo colonial, semicolonial y dependiente no entraban en el colonialismo socialista de la Segunda Internacional.

Pero la apertura y el brillo de Lenin duraron poco. Tras su muerte, Stalin sacrifica el internacionalismo alcanzado subordinndolo a la razn de Estado y al inters estatal de Rusia con su doctrina del socialismo en un solo pas que no slo no resolvi el problema nacional sino que multiplic una serie infinita de discordias y odios nacionales en los pueblos y culturas a los que se les neg la autodeterminacin y se les impuso el idioma ruso por la fuerza.

En trminos generales, en todos esos casosdesde el eurocentrismo occidentalista hasta la posicin leninista de la autodeterminacin de las naciones la disyuntiva giraba en torno a naciones ya constituidas oprimidas por grandes potencias.

En Nuestra Amrica Maritegui aborda el problema desde un nuevo ngulo, ya que en nuestro continente las naciones no estn plenamente constituidas. Las repblicas heredadas de las primeras guerras de independencia (donde Bolvar y San Martn triunfan sobre el colonialismo europeo) son repblicas bananeras hegemonizadas por las mezquinas y miopes clases dominantes criollas, patrias chicas y retazos fragmentados de la Patria Grande bolivariana. De la gran nacin unificada a escala continental con la que soaba Bolvar pasamos gracias a la mano prfida de Inglaterra y Estados Unidos a ms de 20 republiquetas, enemistadas entre s (a tal punto que en Centro Amrica hubo guerras hasta por el ftbol), que adems oprimen a los pueblos originarios con una institucionalidad burguesa y oligrquica. Por eso Maritegui reformula la cuestin nacional de los clsicos del marxismo europeo desde un ngulo muy novedoso. A partir de la revolucin cubana y el auge de la insurgencia continental de los 60 y 70, comienzan a reivindicarse las primeras guerras de independencia de la Patria Grande como parte constitutiva del proyecto socialista y comunista contemporneo.

-Cmo penss que pueden articularse las luchas de liberacin nacional o las reivindicaciones identitarias particulares, con la lucha anticapitalista y por el socialismo que es profundamente internacionalista?

-La frmula clsica segn la cual la revolucin socialista es internacional por el contenido, nacional por la forma me resulta hoy un poco esquemtica. No creo que la identidad nacional latinoamericana sea simplemente un problema de forma, una presentacin folclrica, externa y decorativa de algo que ya est completamente masticado y acabado. No existe un modelo universal (extrado de Europa occidental) que se aplica mecnicamente pas por pas, segn las variaciones idiosincrticas del folclore local. La historia nacional est presente tambin en el contenido de las revoluciones de liberacin nacional y social. Ejemplo: para la revolucin cubana la herencia de Mart no es un adorno decorativo externo sino parte de su misma conformacin y gestacin histrica.

Por otro lado, no pondra en el mismo plano las luchas de liberacin nacional a escala continental sobre todo en perspectiva bolivariana, a escala de la Patria Grande y los conflictos de dominacin clasista la lucha de clases junto con los problemas de reivindicaciones identitarias, como la cuestin de gnero y las mltiples opciones de diversidad sexual, la cuestin del racismo u otras anlogas. Todas esas perspectivas de anlisis son legtimas y validas ya que abordan distintos tipos de opresin bajo el capitalismo pero se desarrollan y despliegan en planos diferentes de la lucha, no siempre equivalentes ni simtricos. Dnde estara la diferencia especfica entre estas problemticas? En su capacidad de aglutinar, convocar y articular rebeldas diversas contra el sistema capitalista.

La Academia norteamericana y la francesa han elaborado y difundido una cantidad abrumadora de literatura terica y poltica destinada a convencer al movimiento popular de que el mejor de los mundos posibles gira en torno a las luchas de gueto, a las reformas institucionales puntuales, a los juegos de lenguajes recprocamente ajenos, intraducibles e inconmensurables de cada movimiento social. Esas academias y el pensamiento posmoderno han insistido durante 30 aos que cualquier articulacin totalizante que rena las mltiples rebeldas en un frente comn contra el capitalismo y el imperialismo es... opresiva, sustitucionista y en ltima instancia totalitaria. Curiosamente para ser libertario y polticamente radical... hay que conformarse con reformas institucionales que den cuenta de identidades particulares (por ejemplo, leyes antirracistas que protejan al pueblo judo de la marginacin, ley del matrimonio igualitario para el movimiento gay, programas de discriminacin positiva para los negros y negras afrodescendientes, etc.). Reformas institucionales en defensa de la diversidad plenamente compatibles con el sistema capitalista. No casualmente en EEUU, la potencia imperialista ms opresiva, vigilante y represora del mundo (como reconocen el ms terico Noam Chomsky o el ms prctico Snowden), hay generales gays, un presidente negro, ministros de origen judo y torturadoras mujeres. Un gran respeto por la diversidad... siempre dentro del capitalismo y el imperialismo, por supuesto.

A contramano de posmodernos y multiculturalistas, el gran desafo del marxismo revolucionario latinoamericano consiste en poder articular todas las rebeldas multicolores en un proyecto colectivo de hegemona socialista apuntando a construir a escala de la Patria Grande ese sueo inacabado e inconcluso de Simn Bolvar cuando dijo Para nosotros la patria es Amrica, as como para Mart Patria es humanidad. El socialismo y el comunismo internacionalistas no son grises, tienen mltiples colores. El rojo, si quiere triunfar sobre el capitalismo y el imperialismo, tiene que ser la sntesis integradora y aglutinadora de ese arco iris multicolor donde no pueden estar ausentes la identidad cultural de nuestros pueblos y la emancipacin nacional de la Patria Grande, proyecto todava inconcluso de nuestros primeros libertadores y libertadoras.

-Cmo se ha pensado la cuestin nacional desde el guevarismo? Cmo la abord el PRT de Argentina?

-El Che Guevara no es una estrella solitaria, sino uno de los mximos exponentes de la revolucin cubana y latinoamericana. Esa revolucin se inspira, ya desde el asalto al cuartel Moncada de 1953, en el programa de Jos Mart. Ms tarde, habiendo triunfado sobre el enemigo imperialista y la burguesa lumpen, mafiosa y prostituda de la isla, la revolucin cubana sintetiza su mirada del problema nacional en la Segunda Declaracin de La Habana, combinando tareas nacionales-antimperialistas con las especficamente socialistas. Hijo de ese horizonte, el Che comunista e internacionalista, recupera al mismo tiempo a San Martn (discurso del 25 de mayo de 1962 en La Habana), a Bolvar (en sus Cuadernos de lectura de Bolivia) y a Mart (en Notas para el estudio de la ideologa de la revolucin cubana). Segn Pombo, sobreviviente de la guerrilla de Bolivia, el Che comparta con sus compaeros las lecturas sobre Juana Azurduy y la guerra de guerrillas de las republiquetas del Alto Per contra el colonialismo espaol.

Aprendiendo del Che, diversos exponentes del guevarismo latinoamericano se esforzaron por sintetizar el mtodo, la concepcin del mundo y de la vida y la ideologa marxista con las tradiciones nacionales indo-latino-nuestroamericanicanas. Desde Carlos Fonseca a Miguel Enrquez, desde Ral Sendic a Roque Dalton, desde Camilo Torres a Manuel Marulanda Velez, incluyendo en esa familia continental al argentino Mario Roberto Santucho.

No casualmente el PRT [Partido Revolucionario de los Trabajadores] elige la bandera latinoamericana (no slo argentina) del ejrcito de los Andes de San Martn para identificar sus emblemas en la fundacin del ERP [Ejrcito Revolucionario del Pueblo].

Plantear que no hay nada que reivindicar de la lucha independentista del siglo 19 porque all no haba obreros me parece expresin de una aguda ignorancia e incomprensin del marxismo y de su metodologa histrica. Ese internacionalismo abstracto, pretendidamente cosmopolita e ignorante de nuestra historia en nombre del clasismo, est ms cerca del tmido reformista Juan B. Justo (que nunca entendi ni al colonialismo ni al imperialismo) que del Che Guevara, Lenin y sobre todo del propio Marx.

-En qu sentido penss que los sentidos atribuidos y asignados a la nocin de patria, a los smbolos nacionales, forman parte de la disputa ideolgica?

-Julio Antonio Mella sola repetir que la palabra patria en manos de la burguesa es como un tambor, suena muy fuerte pero est vaca. En cambio cuando son los sectores populares los que apelan a la tradicin patritica y nacional, el concepto de patria adquiere un sentido completamente distinto. Fundamentalmente en pases como los nuestros, donde la dependencia jams desapareci (incluso se profundiz), aunque la palabra dependencia haya circulado menos en la academia de los ltimos 30 aos. Que se utilice menos la palabra no significa que haya desaparecido la realidad que ese trmino designa. Lejos estamos del giro lingstico donde todo queda prisionero del lenguaje y se evapora la realidad social. Ms all de los discursos y las palabras hay un mundo. En ese mundo social existe lucha de clases. En el mbito de la cultura y la reproduccin cotidiana del orden social, nada queda al margen de esa lucha de clases. Incluyendo la historia nacional y sus smbolos patrios. El San Martn de Videla (supuestamente un general blanquito y europeo, enemigo de Bolvar) y el de Robi Santucho o Rodolfo Walsh (concebido como un patriota latinoamericano, defensor de la Patria Grande, amigo y compaero de Bolvar) no slo son distintos sino opuestos y antagnicos. El mismo ao (1970) en que el genocida y torturador ejrcito argentino financiaba y produca la pelcula El Santo de la Espada sobre San Martn, el ERP adoptaba su bandera como smbolo revolucionario. Quien controle el pasado, manejar el presente escriba George Orwell. Emancipar el pasado para liberar el futuro es la tarea del momento. La disputa del ao 2010 por el Bicentenario de la independencia lo ha demostrado de manera muy clara.

-Qu baches encontraste en la historia oficial cuando estudiaste los procesos de revoluciones de independencia en Amrica latina y en el Ro de la Plata?

-En primer lugar, el eurocentrismo, que sigue gozando de prestigio hoy en da, bajo diversos ropajes. Nuestra Amrica se liber... gracias a la invasin napolenica de Espaa. Napolen es un derivado de la revolucin francesa. Por lo tanto, sin revolucin francesa, no existira la independencia de Nuestra Amrica. Un relato sesgado, unilateral, deformado, que desconoce 500 aos de resistencia continental y el ciclo que inician Tupac Amaru en 1780 y Hait una dcada despus y que slo concluye en 1824 con la batalla de Ayacucho. El historiador francs Pierre Chaunu repetido en las academias hasta el cansancio lo sintetiz diciendo que los latinoamericanos no nos independizamos, recibimos (como un regalo) la independencia. Falso, miserable, altanero y petulante.

En segundo lugar, la construccin de mitos, falsas dicotomas y panteones de la escuela del general Bartolom Mitre, continuados por Sarmiento y Levene, a quienes se agregaron la Academia Argentina de la Historia (ncleo del gorilaje acadmico) y el Instituto Nacional Sanmartiniano (fundado por el ultracatlico Jos Pacfico Otero en el Crculo Militar). Esta corriente opone San Martn contra Bolvar, pretende desconocer el Plan revolucionario de operaciones de Mariano Moreno y condensa un elitismo insoportable. Eso en cuanto a la historia oficial, de factura liberal-conservadora y brutalmente eurocntrica.

Por oposicin a ella, el revisionismo rosista y catlico, invirti la ecuacin liberal dejando intactos los trminos. San Martn se convierte en un represor, la mazorca rosista en un modelo a imitar y as de seguido.

La historiografa mitrista liberal fue luego reemplazada en la historia oficial y en la Academia por el relato posmoderno segn el cual rastrear las races de las luchas independentistas es incurrir en un supuesto mito del origen, una impugnacin que apunta a deslegitimar todo lo que contribuya a la fortalecer la memoria histrica y la autoestima popular, dimensiones fundamentales de cualquier resistencia y proyecto revolucionario. Para el posmodernismo todo es mito menos el mercado, la republica parlamentaria y el capitalismo.

Finalmente me encontr con la produccin historiogrfica de gente bien intencionada, con voluntad de fidelidad a Marx (en general al Marx cosmopolita previo a su viraje sobre el problema colonial y nacional), pero que segua presa de modelos eurocntricos y tipos ideales extrados de la revolucin industrial inglesa y la revolucin poltica francesa. Una metodologa que les impeda, a pesar de sus buenas intenciones, ajustar cuentas y hacer un beneficio de inventario con la historia apologtica y oficial de la burguesa argentina. Para esta corriente, Sarmiento es un dolo (tanto en el caso de la historiografa del stalinismo como en la del trotskismo), Bolvar un populista bonapartista y la clave de nuestra historia est en.... el desarrollo de las fuerzas productivas. Por lo tanto, la mayor parte de las resistencias frente al colonialismo europeo terminan condenadas porque no tenan un programa para desarrollar las fuerzas productivas. En nombre de Marx, se termina coincidiendo con el aplauso apologtico a los vencedores y la condena a los que resistieron. En algunos casos extremos se termina insultando a Bolvar para aplaudir a Bernardino Rivadavia (su gran enemigo argentino, paralelo a su enemigo colombiano Santander) o incluso se festeja la feroz y mugrienta guerra al Paraguay porque supuestamente.... desarroll las fuerzas productivas.

Frente a tantos equvocos historiogrficos defendemos la pertinencia de una nueva mirada de nuestra historia, desde abajo y desde un ngulo marxista latinoamericano y descolonizador. Una nueva mirada de nuestras guerras de independencia y de nuestra lucha de clases, que reivindique con orgullo y con honor a nuestros miles y miles de masacradas y asesinados mientras resistan y luchaban heroicamente contra el colonialismo, hayan tenido o no un programa completo y explicitado hasta el ms mnimo detalle para desarrollar las fuerzas productivas.

-Por qu y qu reivindicar de la figura de Bolvar?

-De Bolvar reivindicamos su proyecto de liberacin continental (independencia de Espaa pero tambin integracin regional y unidad continental), la conjugacin de la lucha nacional y social (liberacin de la esclavitud 50 aos antes que EEUU y emancipacin de la servidumbre de los pueblos originarios), su antimperialismo (identifica estratgicamente a EEUU como enemigo histrico de Nuestra Amrica) y su doctrina poltico militar revolucionaria del pueblo en armas, condicin de su triunfo sobre el colonialismo europeo luego de varias derrotas.

Bolvar constituye hoy un smbolo de rebelda continental, como el Che Guevara quien, dicho sea de paso, era un convencido bolivariano (en su mochila guerrillera de Bolivia Guevara tena reproducido el poema de Neruda en homenaje a Bolvar donde ste declara despierto cada 100 aos cuando despierta el pueblo). Su visionario proyecto de Patria Grande, todava inconcluso y pendiente, se ha tornado ms actual que nunca en tiempos de globalizacin. La Patria Grande soada por Bolvar (compartida por Miranda, San Martn, Mariano Moreno, Artigas y tantos otros y otras) nace en sus escritos en la Carta de Jamaica de 1815 y en el Congreso de Panam de 1826 enfrentando la doctrina Monroe de 1823 cuyo lema Amrica para los americanos condensa el proyecto geoestratgico del imperialismo norteamericano. No es casual que los documentos de Santa Fe IV, elaborados por los estrategas poltico-militares del Pentgono, identifiquen a Simn Bolvar (junto con la teologa de la liberacin y Antonio Gramsci) como uno de los principales enemigos actuales de Estados Unidos.

Barrio de Once, 30 de agosto de 2013



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