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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2013

El paro agrario y las tareas del movimiento popular

Fernando Dorado
Rebelin


El gobierno nacional consigui bajarle presin a la caldera de la movilizacin social. Lo ha hecho mediante la amenaza de involucrar al ejrcito en el despeje de carreteras, obligando a la dirigencia de las Dignidades papera y lechera a levantar los bloqueos pero manteniendo la movilizacin campesina al borde de las carreteras.

Tal amenaza la hizo aprovechando los desmanes y actos delincuenciales protagonizados por jvenes pagados por las Bacrim, como lo ha denunciado la Alcalda de Bogot a travs de sus funcionarios. Confundir artificialmente a vndalos con manifestantes, ha sido una estrategia utilizada por regmenes fascistas en momentos de agitacin social y poltica.

Sin embargo, el gobierno de Santos se niega tozudamente a revisar los Tratados de Libre Comercio en la mesa de negociaciones de Tunja. Igualmente se opone a entablar un dilogo institucional con la Mesa de Interlocucin y Acuerdo MIA, que lidera masivas movilizaciones campesinas en Putumayo, Caquet, Tolima, Cauca, Nario, Santander, Meta, Valle, Antioquia, Casanare y Arauca.

La tctica del gobierno ha sido aprovechar la falta de centralizacin del movimiento que es su gran debilidad para montar negociaciones sectoriales y regionales. As, logr dividir el movimiento de las dignidades, negociando slo con papicultores y productores de leche de Boyac, Nario y Cundinamarca, desconociendo a los caficultores, cacaoteros y otros sectores productivos.

Aunque la dirigencia papera y lechera reunida en Tunja no ha levantado el paro, al suspender los bloqueos de carreteras (para evitar una masacre en las vas, han dicho), le permiten al gobierno respirar, retomar la iniciativa poltica para debilitar el movimiento y tratar de derrotarlo plenamente.

Es as como el gobierno convoc a las carreras a los partidos polticos de la Unidad Nacional, a gremios empresariales, a gobernadores y alcaldes de ciudades capitales para informar sobre la aprobacin de un pacto nacional por el sector agropecuario y el desarrollo rural que fue tambin anunciado con bombos y platillos en Medelln frente al congreso nacional de diputados de asambleas departamentales.

En la reunin con gobernadores y alcaldes de ciudades capitales disearon la estrategia de contencin y derrota del paro, obteniendo de esas autoridades regionales y locales su respaldo a la defensa de las instituciones, supuestamente amenazadas por la protesta social. Hoy, la ofensiva apunta a desmovilizar las concentraciones campesinas perifricas.

La dirigencia popular ya puede ir sacando conclusiones de lo que viene sucediendo. Hay que tratar de ayudar para que el movimiento agrario salga bien librado de esta batalla pero desde ya debemos prepararnos para jornadas mucho ms contundentes para poder derrotar las polticas neoliberales a las cuales se aferra el rgimen con patas y manos.

Que el gobierno recurra a la represin desembozada, a la amenaza, a la mentira, al saboteo y a todas las artimaas para desgastar la protesta campesina y sostener su intransigencia frente a puntos que considera lnea roja o puntos inamovibles como la revisin o renegociacin de los TLCs., significa que el pueblo colombiano debe repensar sus estrategias de lucha y unificarse mucho ms fuertemente para enfrentar al rgimen.

sta experiencia de lucha nos deja hasta ahora importantes lecciones. Lo ms positivo, hacer visible entre el conjunto del pueblo colombiano los efectos nocivos de los Tratados de Libre Comercio y las consecuencias dainas sobre la economa agraria. Tambin ha generado una creciente solidaridad entre la poblacin de las ciudades y desnudado la nefasta poltica agropecuaria del gobierno.

Pero la ms importante leccin es la certeza de que el gobierno no est en capacidad de negociar polticas estructurales que vayan en contrava al paquete neoliberal como la renegociacin de los TLCs y mucho menos su derogatoria. Que en ese aspecto la oligarqua est unificada. Uribe dijo: Mucho ojo con cerrar la economa. Dicha poltica neoliberal se ha impuesto en Colombia desde el gobierno de Alfonso Lpez Michelsen (1974-78) y se profundiz durante el gobierno de Csar Gaviria con su apertura econmica (1990-94).

Es por esa situacin que el gobierno se limita a presentar en la mesa de negociaciones unas soluciones mnimas sobre aranceles y control de precios de fertilizantes que no satisfacen a los campesinos movilizados ni se corresponden con el impacto que los TLCs han trado sobre la economa de cientos de miles de productores de todo el pas.

Si frente a un paro nacional agrario que ha comprometido a importantes fuerzas sociales rurales de gran parte del territorio nacional, el gobierno asume una estrategia de negar su impacto, minimizar su fuerza, sealarlo de estar infiltrado, reprimirlo con medidas de guerra, dividirlo y desgastarlo negociando por sectores y regiones, y no cede en aspectos esenciales para proteger la produccin nacional, es porque definitivamente los intereses que resguarda estn por encima de los intereses del pueblo colombiano.

La dirigencia del movimiento popular debe entonces reflexionar a fondo sobre este aspecto. Se requiere con urgencia construir una fuerza de tal tamao que se coloque como meta inmediata no ya la negociacin con un rgimen poltico que demuestra su desprecio por los problemas del pueblo sino su derrocamiento, a travs de la movilizacin social.

All es donde debemos llegar. Hay quienes temen afrontar esta discusin. Alaban a los pueblos vecinos que han elegido gobernantes demcratas y progresistas como en Ecuador y Bolivia, pero ocultan que dichas elecciones y la aprobacin de sus avanzadas Constituciones Polticas slo fue posible despus de grandes explosiones populares que derrocaron a varios presidentes casados con la agenda neoliberal.

En Colombia hemos llegado a esa situacin. No va a ser con paros y movilizaciones sectoriales como vamos a derrotar el modelo neoliberal. La tarea central del momento es construir una agenda o plataforma de lucha1 que unifique a las mayoras nacionales y preparar las fuerzas para un gran Paro Nacional Popular contra el modelo neoliberal y la entrega de nuestras riquezas a las transnacionales extranjeras.

Hemos entrado en la fase en donde la soberana nacional se ha llenado de reivindicaciones populares. El movimiento popular colombiano est en la obligacin de presentar ante los colombianos una propuesta que obligue a los partidos polticos y gremios productivos a definir su posicin. Es el momento de las definiciones: o se est con la institucionalidad neoliberal y oligrquica o luchamos por un rgimen realmente democrtico que est al servicio de las mayoras.


NOTAS:

1 Hemos presentado los siguientes puntos como parte de esa plataforma de lucha: Nacionalizacin de los recursos naturales, especialmente los minero-energticos; Renegociacin inmediata de los Tratados de Libre Comercio; Moratoria y renegociacin de la deuda pblica (interna y externa); Poltica agraria democrtica centrada en apoyo a la economa campesina; Reforma estructural de la Ley 100 de salud; Educacin primaria, secundaria, y universitaria gratuita, de calidad y pagada por el Estado.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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