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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

La guerra civil en Siria condensa un enfrentamiento latente en Oriente Medio

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


En los aos 90 del siglo pasado una guerra se extendi por todo el frica central a partir de la regin de los grandes lagos. Dado el nmero de pases de la regin que termin vindose implicados en la misma se la termin denominando tambin como la primera guerra mundial africana.

La evocacin de esos sucesos viene a cuento por la similitud, salvando las distancias, con la actual situacin en Siria. Tambin ahora la situacin podra llevar a una extensin de la guerra por Oriente Medio. Como decamos en un artculo anterior (Tres posibles desenlaces de la ola de revoluciones rabes) Siria es la clave de bveda de las rebeliones que vienen sacudiendo el mundo rabe. An a riesgo de forzar la comparacin con la que hemos empezado este artculo, podramos asimilar el papel de Siria con el del antiguo Zaire entonces, una guerra civil en la que se van involucrando cada vez de manera ms intensa diferentes pases de la regin y extrarregionales, y un gigantesco desplazamiento de refugiados que huyendo de la guerra civil se diseminan por toda la regin y ayudan a desestabilizar a algunos de los pases fronterizos.

La guerra en Siria, como se ha recordado ya por varios analistas, no va a comenzar con la amenaza de bombardeo de dicho pas por parte del imperialismo a raz de la matanza con armas qumicas de cientos de civiles en Damasco, se trata de una guerra que se ha cobrado ya decenas de miles de muertos. Ni tampoco dicho bombardeo sera el inicio de la intervencin norteamericana en este pas, que lleva mucho tiempo apoyando, armando y entrenando a los grupos ms moderados de oposicin al actual rgimen. En todo caso se tratara de un salto cualitativo en la escalada de la guerra y de la intervencin. Siria es el segundo pas, despus de Libia, en que la ola de rebeliones que sacude el mundo rabe se transforma en guerra civil, pero tampoco se puede afirmar que vaya a ser la ltima. Egipto se ha acercado tambin a ella con el golpe militar de julio y la sangrienta represin de agosto de este ao contra los Hermanos Musulmanes.

Y en la guerra civil que padece Siria hace tiempo que estn involucrados diferentes pases y actores regionales e internacionales. Apoyando al gobierno de El Assad se encuentran por orden de ms a menos implicacin (con combatientes, armas, o apoyo poltico y diplomtico) Hezbollah, Irn, Rusia y China. Mientras que los diferentes sectores de la oposicin son, a su vez, apoyados por Al Qaeda, Arabia Saud, Qatar, Turqua, Egipto (hasta el derrocamiento de los Hermanos Musulmanes), EE.UU. y la Unin Europea.

Todo ello traduce la guerra civil en el seno del islamismo llevada a cabo entre chiitas y sunitas de un lado, y en el seno del campo sunita de otro que, a su vez, es una lucha por la hegemona en la zona entre los diferentes aspirantes a potencias regionales, fundamentalmente Arabia e Irn.

En cuanto a las potencias extrarregionales los motivos de la implicacin son diversos. Rusia tiene en el actual rgimen sirio el nico aliado de la zona que le proporciona, adems, su nica base naval en el Mediterrneo. EE.UU. intenta mantener su cada vez ms difcil papel de potencia hegemnica -a la vez que vela por los intereses de Israel, que mantiene hasta ahora un perfil bajo en el conflicto sirio-, pero se encuentra con que una parte de la oposicin est formada por grupos cercanos a Al Qaeda y, adems, arrastra la estela de fracasos y desrdenes que ha ido creando en sus diferentes intervenciones en esa zona. Francia y Gran Bretaa son antiguas potencias colonialistas de la regin y, tambin quieren mantener un cierto grado de influencia.

Todos estos actores saben que el desenlace de la guerra civil en Siria no va a tener como en Libia consecuencias casi exclusivamente internas (y decimos casi porque el desenlace libio tuvo consecuencias en Mali), sino que alterar la actual correlacin de fuerzas entre los diferentes aspirantes a potencias regionales y el curso de la guerra civil en el seno del islamismo.

No es que la guerra civil en Siria deba leerse exclusivamente en clave geoestratgica -la sangre y el sufrimiento los estn poniendo el pueblo sirio que se levant contra una tirana buscando unas condiciones de mayor justicia- pero se ha convertido en un factor determinante en el desarrollo y desenlace del conflicto.

Como decamos ms arriba, Siria es el segundo caso, despus de Libia, en que las revueltas de la denominada primavera rabe desembocan en una guerra civil, sin contar el tercer caso, Egipto, que ha terminado por el momento en un golpe militar y tambin le pone al borde de la guerra civil. Esto pone en evidencia, primero, que la resistencia de los sectores del antiguo rgimen que se intenta derrocar son capaces de frenar las revueltas y llevarlas a una derrota o un empate catastrfico. Segundo, que llegados a ese punto son otras las fuerzas que toman el protagonismo, como las organizaciones islamistas o las potencias regionales o extrarregionales, poniendo en juego intereses u objetivos diferentes de los que animaron las revueltas en su inicio.

Por ltimo, es necesario hacer referencia a la diferente posicin de la opinin pblica mundial entre los preparativos para la guerra de Irak y ahora la de Siria, pues es evidente el contraste con las grandes movilizaciones anti-guerra de hace 10 aos. Lo expuesto ms arriba puede ayudar a buscar una explicacin a este hecho y, ms en concreto, podemos adelantar algunas hiptesis al respecto. La primera explicacin puede encontrarse en la percepcin de la diferencia entre la entonces agresiva administracin de Bush, con su grosera manipulacin de las pruebas sobre las armas de manipulacin masiva, y la dubitativa administracin de Obama bloqueada, de un lado por la necesidad de intervenir para mantener su imagen de fuerza y hegemona imperial y respaldar sus amenazas y, por otro lado, por el temor a una escalada que la lleve a otra derrota en esa regin y termine reforzando a los fundamentalistas de Al Qaeda. La segunda es que frente a los objetivos de la apertura de una guerra en toda su extensin, incluyendo la invasin de Irak y el derrocamiento del rgimen de Saddam de hace 10 aos, ahora solo se habla de una campaa de castigo de alcance limitado al gobierno sirio por sus crmenes sin plantearse ni cambiar el curso de la guerra ni el derrocamiento de El Assad. En tercer lugar porque, como indicbamos anteriormente, no se trata de iniciar una guerra, sino de una intervencin ms intensa en una que ya lleva tiempo en curso. Y cuarta, quizs porque la coalicin que intenta formar EE.UU. an no se ha plasmado y no est claro que pases podran intervenir.

Pero el que no haya las manifestaciones anti-guerra como las que precedieron a la campaa de Irak no quiere decir que la corriente principal de la opinin pblica est a favor o sea indiferente. El rechazo a los planes de Cameron por el parlamento britnico es una prueba clara de ese rechazo -justamente en un pas cuyo gobierno haba decidido participar en los ataques- y un temor claro por parte de la clase poltica a repetir los errores de Irak, Afganistn o Libia. Este revs poltico en el principal aliado de EE.UU. ha trastocado todos los planes de ste, y de una intervencin inminente se ha pasado a la necesidad para Obama de buscar mayor legitimidad, al menos interna, para la intervencin. Los prximos das sern decisivos con tres aspectos cruciales, el resultado de la votacin en el Congreso de EE.UU., las conclusiones del anlisis de los inspectores de la ONU, y la capacidad de EE.UU. de levantar una coalicin mnimamente creble para intervenir.

En cuanto a las posiciones de la izquierda al respecto, en las que ha vuelto a reproducirse el debate anterior con ocasin de la guerra de Libia, me remito a la segunda parte del artculo que publiqu con ocasin de la guerra en dicho pas (Un salto en las revoluciones rabes con su internacionalizacin) que creo que sigue siendo totalmente vlido solo con cambiar el nombre de Gadafi por el de El Assad.

Nota

[i] Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/ , o en la direccin: http://www.scribd.com/sanchezroje


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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