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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

"Les estamos pagando para que se lo lleven todo"
Renn Vega habla de las multinacionales mineras Pacific Rubiales y AngloGold Ashanti

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Entre los das 16 y 18 de Agosto se realiz en Bogot, por iniciativa del Congreso de los Pueblos, un Juicio tico y Poltico contra el Despojo en Colombia, que tuvo en el banquillo de los acusados a dos grandes multinacionales que han hecho noticia en Colombia en tiempos recientes. Por un lado, estaba la AngloGold Ashanti, una importante empresa minera de origen sudafricano que est impulsando el controvertido proyecto de La Colosa en el municipio de Cajamarca, Tolima, el cual se pretende convertir en la mina de oro a tajo abierto ms grande del mundo, con todo el costo ambiental y social que eso significa [1]. Por otra parte, estuvo la Pacific Rubiales, empresa petrolera de origen canadiense que ha estado al centro de la polmica debido al costo social y ambiental de sus explotaciones en Puerto Gaitn, Meta, evidenciado por las impresionantes movilizaciones de los trabajadores hace dos aos.

El juicio, hecho segn los llamados tribunales de opinin, que se desarrollaron en los 70 para llamar la atencin ante la impunidad que rodeaba a crmenes de lesa humanidad como la intervencin norteamericana en Vietnam o las dictaduras del Cono Sur, fue escenario para bien documentadas denuncias y desgarradores testimonios sobre el accionar de ambas compaas. Finalmente, en la sentencia se conden a ambas compaas por las siguientes violaciones: violaciones graves a los derechos laborales; violacin a la libertad de asociacin sindical; violacin al derecho a la protesta social; desprecio de la dignidad y la vida de los trabajadores y las comunidades; instigacin de asesinatos selectivos de dirigentes sindicales, indgenas y de organizaciones sociales; violacin al derecho a la alimentacin; vulneracin de los derechos colectivos a la tierra; vulneracin del derecho a los recursos naturales; vulneracin de los derechos de participacin, especialmente al de la consulta previa; violacin de los derechos culturales, espirituales y ancestrales, as como al desarrollo propio y autnomo de los pueblos originarios.

En el panel del juicio estuvo, entre otros expertos, el profesor Renn Vega Cantor, autor de importantes obras sobre el modelo econmico colombiano, de acumulacin por despojo violento (que l llama capitalismo gangsteril), entre las que destacan Petrleo y Protesta Obrera, Sangre y Cemento, y Capitalismo y Despojo. Para conversar sobre este juicio y sobre su importancia, entrevistamos a Renn Vega. Crtico y reflexivo, fustiga no slo a las multinacionales sino que a las bases mismas de este modelo econmico neoliberal, dependiente, rentista, salvajemente violento, que se encuentra en una profunda crisis -como lo evidencia el actual Paro Agrario y Popular que sacude a Colombia-. Los dejamos con esta entrevista, que entrega importantes luces y reflexiones para enfrentar el actual perodo, y as contribuir a la construccin de alternativas.

 

1. Cmo fue el proceso en torno al juicio tico a las multinacionales realizado recientemente en Bogot? Cmo es que usted termin en el panel que juzg el accionar de Pacific Rubiales y de AngloGold Ashanti?

La audiencia pblica en la que se juzgaron a las multinacionales mencionadas, que se efectu en la ciudad de Bogot durante los das 16-18 de agosto, fue un hecho ms de un prolongado esfuerzo que han efectuado varias organizaciones sociales y gremiales durante varios aos. Como parte de este proceso se destacan la realizacin de audiencias regionales previas, en el sur de Bolvar y en Puerto Gaitn, en donde los habitantes locales, los ms directa e inmediatamente afectados, proporcionaron testimonio y suministraron pruebas sobre el comportamiento criminal de las multinacionales en cuestin. Al mismo tiempo, con la realizacin de las audiencias, otro grupo de personas se encarg de adelantar labores de recoleccin de informacin y acopi de documentacin con miras a reunir elementos que permitieran tener una visin integral sobre la actuacin e impacto de las Empresas Transnacionales (ETN) en territorio colombiano.

Particip en la ltima jornada del juicio tico por la invitacin que me hicieron los organizadores a proporcionar un testimonio analtico sobre el comportamiento de las multinacionales en Colombia. Esta invitacin result de mi experiencia previa en el estudio histrico sobre las luchas de los trabajadores petroleros, de la publicacin reciente del libro Capitalismo y despojo y de mi labor educativa, en la cual siempre he sealado las caractersticas nefastas que tienen para los pobres de nuestro pas la explotacin minera y petrolera y la catstrofe ambiental que esto genera.

En concreto, los organizadores me solicitaron que me refiriera al papel que desempea el Estado colombiano en el proceso de despojo, como soporte de las ETN. En mi intervencin sostuve que haba que romper con el mito que nos dice que en esta poca los Estados tienen un papel nulo en los procesos de acumulacin de capital y despojo, y son las ETN los sujetos protagnicos y activos. En contra de este prejuicio indique que los Estados, tanto los de los lugares de procedencia de las empresas, como los de los territorios a donde stas llegan, son indispensables para garantizar el funcionamiento de las mismas. Esto se ejemplifica en los mbitos jurdico, laboral, represivo e ideolgico con la promulgacin de leyes favorables a la inversin extranjera, con la proteccin militar de las empresas y la represin a los trabajadores y pobladores locales, con la implementacin de la flexibilizacin laboral y la persecucin de los sindicatos, con una campaa de propaganda y publicidad para lavar la imagen de las empresas y presentar a la locomotora minera como un instrumento de prosperidad y bienestar para el pas.

 

2. Cules fueron las principales constataciones de este juicio tico?

Durante las tres jornadas del juicio se presentaron innumerables pruebas y testimonios, por parte de todos aquellos que se han visto perjudicados y afectados en forma directa por la accin de la Pacific Rubiales y la AngloGold Ashanti, as como por investigadores independientes que han estudiado el asunto, tanto a escala nacional, como a nivel local y regional. En una forma sistemtica se fueron presentando testimonios, anlisis y descripciones de campesinos, indgenas, trabajadores y pobladores de las regiones en donde vienen operando las multinacionales en cuestin. As mismo, el Fiscal del Juicio tico y Poltico, el dirigente sindical Francisco Ramrez, present un pormenorizado pliego de cargos contra esas multinacionales, en donde enumer, sistematiz y precis los actos criminales, en cuanto al patrocinio y financiacin de grupos paramilitares, la tortura y asesinato a que se han visto sometidas personas y trabajadores que han denunciado a las empresas, la destruccin ambiental y de los ecosistemas, el terror laboral, las mentiras corporativas, entre otros aspectos.

Hay que resaltar tambin que varios testimonios fueron profundamente desgarradores, tanto por las dolorosas experiencias personales que se revelaron, como por la impunidad criminal de las empresas y del Estado. En ese sentido, para sealar solamente un caso, se relat el asesinato de Alejandro Uribe Chacn, dirigente sindical, lder campesino y presidente de la Junta de Accin Comunal de Mina Gallo (Morales, sur de Bolvar), fue asesinado por el Ejrcito el 19 de septiembre de 2006.

Todos estos sealamientos se recogen en la condena a esas ETN por parte del cuerpo colegiado que estudio pruebas y testimonios, y que elabor un importante documento.

 

3. Ambas empresas son poderes importantes en Colombia, verdaderos Estados en otro Estado. Por citar slo un ejemplo, la AngloGold Ashanti tiene por lo menos 410 ttulos mineros en Colombia -391 directos, 19 a travs de Exploraciones Choc Colombia S.A.S.-, controlando as, al menos, una extensin de 821.087 hectreas de territorio nacional. Describira usted la relacin de estas empresas con el Estado como cordial o existiran conflictos puntuales debido al control tan extenso que estas empresas tienen en el pas?

Para las dos empresas es importante Colombia, an ms para la Pacific Rubiales nuestro pas es crucial porque aqu desarrolla sus principales actividades, hasta el punto que hoy extrae algo ms de una cuarta parte del petrleo que se exporta desde este pas. Por su parte, para la Anglo Gold Ashanti, una empresa minera con inversiones en varios continentes, sus inversiones en Colombia son de primer orden en varios lugares del territorio nacional, pero especialmente en la regin de Cajamarca (Tolima), en el sur de Bolvar y en Gramalote. La mina La Colosa, en el Tolima, se ha convertido en uno de los principales proyectos de extraccin de oro del mundo y, de concretarse tan demencial propuesta, ser una de las minas de oro a cielo abierto ms inmensas de todo el planeta.

Ambas empresas participan en la feria de ttulos mineros que se impulsa desde el Estado, y en la que se est cediendo todo el territorio nacional, de sur a norte y de oriente a occidente, en los pramos, en la selva, en la Orinoquia, en la zona andina, en la costa y en los mares. Al respecto puede sealarse que en los lugares donde se adelantan las explotaciones ms nombradas de las dos empresas, en Cajamarca y en Puerto Gaitn, el control territorial es mucho ms amplio que los terrenos que directamente conciernen a la extraccin y que aparecen en la propaganda corporativa de esas multinacionales. En efecto, en La Colosa se dice que se afectaran 515 hectreas, pero en realidad estamos hablando de miles de hectreas de la despensa agrcola del pas que van a ser convertidas en un gigantesco boquete, sucio y contaminado, lo que supone la destruccin de complejos ecosistemas, la contaminacin de ms de 150 corrientes de agua, y el desalojo de miles de campesinos, en un lugar que va a quedar destruido por cientos o miles de aos.

Todo lo que hacen las dos empresas cuenta con el aval y el respaldo del Estado colombiano y de buena parte de las clases dominantes, como puede verse con hechos elementales, pero reveladores: la Pacific Rubiales desarrolla una agresiva campaa de propaganda, en la que ha invertido miles de millones de pesos se dice que esa suma puede llegar a 30 mil millones- en lavar su imagen y presentarse como una entidad que representa a Colombia, hasta el punto que se convirti en patrocinadora de la Seleccin de Futbol. El da en que se protocoliz ese hecho vergonzoso, que indica que la camiseta de esa seleccin est untada de sangre, el rgimen de Santos se encarg de presentarlo como un gran logro para el pas. Esto parecera secundario, pero es importante si se tiene en cuenta que la Pacific Rubiales fue denunciada por el maltrato y la superexplotacin a que somete a sus trabajadores, en lo que cuenta con todo el respaldo del Estado colombiano, que le proporciona ejrcito y polica para reprimir a quienes se atrevan a protestar contra esa empresa.

En general esas relaciones entre el Estado y las empresas con cordiales, porque el primero parte de la lgica que todo lo que involucre al capital extranjero es benfico para el pas y debe permitrsele que haga lo que se le venga en gana. Por eso, cuida y protege a esas empresas, les proporciona todo tipo de exenciones y descuentos tributarios, y legisla para favorecerlo en forma directa.

Pueden existir algunas disputas menores y coyunturales, como la presentada entre Ecopetrol y la Pacific Rubiales en t orno al campo Quifa, en el Meta, ms exactamente en lo relativo a la participacin de la empresa estatal luego de alcanzar la cifra acumulada de cinco millones de barriles, lo que la multinacional alegaba que se deba considerar no a partir de la cantidad total sino del 60 por ciento que a ella le corresponde, segn el contrato establecido.

Pero estas disputas son ms bien excepcionales y de menor importancia, porque en lo esencial el Estado es un pen al servicio del imperialismo y de sus empresas, y toda su poltica est destinada a presentarse como el alumno ms aventajado de la clase, es decir, el que siempre est dispuesto a dar lo que sea sin contraprestacin alguna. Esto que afirmamos no es algo retrico, sino terriblemente real, como lo ha demostrado una reciente investigacin de la Contralora General de la Nacin que se titula Minera en Colombia: fundamentos para superar el modelo extractivista, en donde se dice que en el perodo comprendido entre 2005 y 2010 las empresas mineras pagaron en promedio $878 mil millones anuales por concepto del impuesto a la renta. Pero durante el mismo perodo tuvieron deducciones, descuentos y exenciones que representaron un gasto tributario para el pas de $1,78 billones. Es decir, por cada $100 efectivamente pagados por este concepto, las empresas mineras tuvieron descuentos que terminaron representando prdidas para el Estado de ms de $200. En otras palabras, por cada peso que pagan esas empresas multinacionales, el Estado les concede dos, que provienen de los dineros que los habitantes comunes y corrientes le pagamos al Estado por concepto de impuestos. Este hecho, que no puede ser ms infame, en trminos directos quiere decir que las ETN vienen a un territorio de Colombia, expulsan a las comunidades que all habitan, destruyen los ecosistemas, contaminan las aguas, dejan luego de pocos aos un tremendo crter de miseria y destruccin, y aparte de todo les pagamos para que hagan todo eso. Con esto que ha dicho la Contralora se pone de presente que no es cierto aquel mito que repite el Estado, sus voceros y todos los defensores de la minera, que la inversin extranjera en ese rubro permite acumular dinero que se invierte en el desarrollo del pas. Esto es una falacia, porque ni siquiera es verdad que la explotacin minera le proporcione ingresos de dinero al pas, ya que con las exenciones tributaria y rebaja de impuestos, les estamos pagando para que se lleven todo, incluyendo las ganancias monetarias de su actividad, adems de que nos dejan la destruccin y la miseria que caracteriza a las economas extractivas.

 

4. Tanto Pacific Rubiales como AngloGold Ashanti han enfrentado considerable resistencia en sus respectivos proyectos... por una parte, Pacific Rubiales ha enfrentado las protestas de los trabajadores petroleros en Puerto Gaitn debido a las condiciones deplorables de trabajo. Por su parte, la AngloGold ha enfrentado un contundente y consistente rechazo por parte de la comunidad en el departamento de Tolima, ejemplificada en la consulta popular de Piedras y en las marcha-carnaval realizadas en defensa del agua y la vida... cree usted que esta respuesta social puede constituir un freno a estas locomotoras descarriadas del gobierno santista?

La explotacin minera es una actividad muy desprestigiada, con sobrada razn, en las zonas rurales, porque las comunidades entienden en forma directa lo que implica abrir una mina a cielo abierto, como es claro en el caso de Colombia con la extraccin de carbn en la Guajira, al norte del pas. Y cuando se inician las actividades extractivas los trabajadores experimentan en carne propia la explotacin y la discriminacin, lo cual por lo dems revive las tristemente clebres condiciones de los enclaves de comienzos del siglo XX.

Por esa comprensin de lo que significa el modelo extractivista, en el Tolima, Santander, Cauca, los Llanos Orientales y otros lugares de Colombia se han presentado notables protestas y la gente se ha organizado de mltiples formas para enfrentar la locomotora minera. Entre esas luchas se destacan las dos que se mencionan en la pregunta. Las dos hacen parte de un mismo proyecto, aunque tienen sentidos diferentes. Me refiero a que los trabajadores petroleros pueden estar interesados en mejorar las condiciones de trabajo, sin cuestionar la misma extraccin de petrleo, y las organizaciones laborales, como la Unin Sindical Obrera (USO) propenden por la nacionalizacin de los hidrocarburos y su explotacin por parte del Estado, mientras que las comunidades locales, campesinas e indgenas, lo que quieren es que no sean extrados esos bienes comunes de las entraas de la tierra. Esto ltimo es lo que se expresa en forma clara en la lucha de los pobladores de El Tolima, que saben lo que implica la apertura de una descomunal mina de oro. Por eso, llevan aos denunciando ese crimen social y ambiental, como lo ratificaron en la consulta de Piedras, donde el 99% de los votantes dijeron no a la Anglo Gold Ashanti. Ahora bien, el sentimiento de la gente de las comarcas no es el mismo de las clases dominantes, tanto a escala regional como nacional, que quieren y necesitan la explotacin minera para llenarse los bolsillos con las regalas y las prebendas que de all se desprenden.

Esto explica que cuando se presentaron la movilizacin de los trabajadores de la Pacific Rubiales por mejorar sus condiciones de trabajo, tanto los voceros del Estado, como la gran prensa y las clases dominantes pusieron el grito en el cielo y clamaron porque se reprimiera y acallara a esos voceros del terrorismo, que se atrevieron a solicitar que se les concedieran habitaciones limpias, sanitarios adecuados, que se les diera una copia del contrato que firmaran, que la compaa los reconociera como trabajadores, etctera. En este pas, como se sabe, defender sus derechos y tener un cierto aire de dignidad es considerado como propio del terrorismo, como ahora se califica cualquier reivindicacin social o econmica.

Algo similar est sucediendo con la Consulta de Piedras, la que fue desautorizada por la Procuradura desde cuando fue convocada, y desde antes que se conocieran los resultados, el Estado central puso en duda su legitimidad y ha dicho que no la reconocera. Eso es lo que avanza en estos momentos, puesto que se ha sabido en los ltimos das que el Consejo Municipal de Piedras no la va a aceptar y si all se aprobara es muy dudoso que fuera admitida por el Estado central, en la medida que eso es un antecedente inaceptable para la locomotora santista.

Con una decisin de ese estilo queda claro que en Colombia la democracia es una cuestin retrica, porque cuando las propias comunidades acuden a mecanismos de participacin directa para defender sus intereses, esos mecanismos son desconocidos. Eso se evidencia con las modificaciones que se estn introduciendo para desconocer el mecanismo de consulta previa a las comunidades, que siempre en la prctica ha sido una especie de saludo a la bandera, sin implicaciones reales que impidan la explotacin minera.

Todo esto indica, en consecuencia, la necesidad por parte de las comunidades y de todos los interesados en enfrentar la minera, de no bajar la guardia y de mantener la organizacin, movilizacin y lucha directa contra ese proyecto criminal.

 

5. Cul es el valor poltico que este juicio tico puede tener en la actual coyuntura colombiana?

Este juicio seala la emergencia de otro tipo de justicia, de raigambre popular y comunitaria, que juzga los delitos corporativos de las multinacionales, en los que se incluyen los crmenes ambientales, laborales, tnicos, la mayor parte de los cuales ni siquiera son considerados como tales. Y tambin se juzga a esas corporaciones por su participacin directa en el despojo, mediante la financiacin y patrocinio de grupos paramilitares, que persiguen y asesinan a todo aquel que se atreva a denunciar y enfrentar el poder de las empresas. Pero tambin es un juicio al Estado colombiano y las clases dominantes (terratenientes, banqueros, exportadores, importadores, agroindustriales), porque ellas son coparticipes y cmplices de las ETN, como se demuestra con lo que en estos momentos acontece en la altillanura del Orinoco, con el inmenso robo de baldos, en conjuncin orquestada de Riopaila, Manuelita, los grupos Santo Domingo y Sarmiento Angulo, y multinacionales como Cargill y Fazenda.

En este sentido, puede decirse que este juicio es una muestra de independencia y dignidad cuyo veredicto condenatorio tiene un valor pedaggico y simblico, y puede constituirse en la base de un juicio internacional, con implicaciones penales, para esas multinacionales. Pero incluso en ese terreno no hay que hacerse muchas ilusiones, si se tiene en cuenta el poder real de esas empresas, que son defendidas por los Estados imperialistas y por los Estados perifricos, con muy contadas excepciones.

El juicio tiene un carcter educativo, que ayuda a la toma de conciencia y a la movilizacin, siendo un eslabn importante en la lucha contra la minera, que apenas comienza. En ese contexto, es de destacar que todas las intervenciones que se hicieron fueron bastante claras y sustentadas, y se mostraba el conocimiento y la conviccin de los participantes sobre la gravedad de la explotacin minera. Dio gusto, por ejemplo, ver a trabajadores del petrleo, de la minera, o a campesinos e indgenas disertar con propiedad sobre el tema y manifestar con argumentos claros las razones que los llevan a denunciar el despojo y a defender sus territorios y los bienes comunes.

 

6. Por ltimo, usted, como intelectual, ha desarrollado reflexiones en torno al modelo neoliberal colombiano caracterizndolo como un capitalismo gangsteril... cree que los resultados del juicio tico validan esta categora y es, acaso, la situacin de estas dos multinacionales sintomtica de fenmenos polticos y econmicos ms profundos?

Si, por supuesto, que la forma como operan las multinacionales es tpica de una mafia corporativa propia del capitalismo gangsteril de nuestros das, del cual es modelo prototpico el capitalismo colombiano. Esto se inscribe en la lgica de acumulacin por desposesin que se implementa en estos momentos en diversos lugares del mundo, como Colombia, y se sustenta en el destierro forzado y violento de los habitantes de sus territorios ancestrales; en la ocupacin militar y paramilitar de esos territorios; en la conversin de esos lugares en enclaves que son manejados por las ETN y donde se produce no para el mercado interno sino para el mercado mundial; en la imposicin del orden corporativo, donde no se puede ni se debe pensar ni protestar, porque quien lo haga es presentado como enemigo de la inversin extranjera y pronto acallado. Tambin hay que recalcar que tras todos esos procesos de despojo se encuentra el capital financiero y los grandes bancos y grupos corporativos del pas, como se ejemplifica en la rapia de los baldos en el pas, de la que se lucran los verdaderos dueos de este pas. Todo esto se hace con una violencia inaudita, que convierte a Colombia, como lo he mostrado en algunos estudios, en un inmenso enclave donde los colombianos humildes son extranjeros en su propia tierra- y en un gran cementerio, porque se mata a todo aquel que piense distinto. Para completar, este tipo de capitalismo gangsteril que caracteriza a la lumpenburguesa criolla (y nunca el trmino fue tan preciso, porque se refiere a una clase esencialmente criminal, de una parte, y ligada como una fraccin compradora, al capital internacional, mediante la venta de materias primas), se ha legitimado mediante una lgica traqueta, en la que se han convertido en hroes, a travs de la televisin, a los grandes criminales, de Pablo Escobar en adelante. Esto no es raro, porque, al fin y al cabo, los grandes capos y paramilitares siempre han operado como emisarios y testaferros del capital, enemigos acrrimos de todo lo que huela a anticapitalismo, y por eso son defendidos como baluartes de la sagrada propiedad privada, por parte de periodistas, acadmicos y polticos de extrema derecha. Todos ellos, al mismo tiempo, son los voceros de las multinacionales, y muchos de ellos estn incluidos en la puerta giratoria del Estado a las multinacionales, pues aquellos que ejercen algn cargo de importancia en la administracin estatal, al poco tiempo pasan a convertirse en gerentes, asesores o apoderados de las multinacionales, a las que les han servido desde sus cargos oficiales, con diversos favores que luego les recompensan esas ETN con un plato de lentejas, que puede estar representado en millones de dlares, pero que frente a sus ganancias son insignificantes.


NOTAS:

[1] Ver un artculo previo que hemos escrito sobre este proyecto La sombra de la Colosa sobre Cajamarca, Tolima. Megaminera, el nuevo delirio del Dorado, 8 de Marzo del 2013, http://anarkismo.wsm.ie/article/25101


(*) Jos Antonio Gutirrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con Amrica Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), as como del sitio web internacional www.anarkismo.net. Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugus, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orgenes Libertarios del Primero de Mayo en Amrica Latina" (Quimant ed. 2010).

 

(**) Renn Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedaggica Nacional, de Bogot, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volmenes), Editorial Pensamiento Crtico, Bogot, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volmenes), Editorial Pensamiento Crtico, Bogot, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su ltimo libro publicado es Capitalismo y Despojo.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante unalicencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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