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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

Santos: paro agrario, mentiras y "reeleccionismo"

Felipe Pineda
Democracia en la Red


El paro nacional agrario ha dejado una serie de conclusiones y posiciones encontradas: La soberbia del gobierno, la fragmentacin de los sectores partcipes de las manifestaciones, la brutalidad de la fuerza pblica para controlar la los marchantes, el oportunismo poltico as como los primeros sntomas de una problemtica que afecta la soberana alimentaria nacional debido al incremento desmedido de alimentos importados han sido los sucesos ms relevantes en un Paro que parece no tener solucin a la vista. Las propuestas de la Casa de Nario lanzadas a la carrera, como aquella de destinar 1,3 billones de pesos para solucionar la crisis del agro no coinciden con otras que cursan en el Congreso encaminadas a reducir el presupuesto para el sector en un 30% para el 2014.

La Revolucin de las Ruanas

La Revolucin de las Ruanas ha logrado poner en el centro del debate el modelo econmico y social actual en el radar de la ciudadana con ms eco que la propuesta presentada por la guerrilla de las FARC en la mesa de dilogos de La Habana. La hermtica negociacin entre cpulas llevada entre ambas partes condujo sin proponrselo a la sociedad civil a pronunciarse al respecto acompaando al paro agrario y sus actores principales. Los odos sordos y la arrogancia gubernamental manifestados en las mltiples declaraciones del actual mandatario nacional terminaron por abrirle paso a la espontanea iniciativa urbana a favor de la reivindicacin campesina. El uso excesivo de la fuerza pblica y la divulgacin va redes sociales de los atropellos volcaron la actitud pasiva de millares de personas hacia la manifestacin activa, creativa.

Paro: ausencia de liderazgo nico, fragmentacin de los manifestantes

El paro ha dejado en evidencia el notorio fraccionamiento de los diversos actores, la pluralidad de reclamos han carecido de un liderazgo poltico nico capaz de canalizar las peticiones de cacaoteros, mineros, cafeteros, paperos, camioneros, cebolleros, lecheros unificando el descontento reinante en torno a una mesa nica de negociacin ante el Gobierno nacional.

La despolitizacin que reina al interior de muchos de los sectores lleva a concluir que es probable que esta efmera Revolucin de las Ruanas sin un objetivo de largo alcance termine por ser otra transitoria sublevacin que se amaine en el corto plazo, tal como sucedi en El Bogotazo del 48 y en el paro nacional del 77, estas dos ltimas con un carcter ms poltico que la que se desarrolla en el contexto actual. Existe en tiempo presente un malestar social que es probable que no termine incubando algn movimiento social que logre transformaciones polticas ms all de la conquista de ciertas reformas gremiales que probablemente no toquen los problemas estructurales de fondo.

La vista gorda del Gobierno

La minimizacin oficialista de las causas de las protestas en Boyac, Nario, Cundinamarca, Santander y el Eje Cafetero regiones de raigambre conservadora histricamente- que simplifican las soluciones transversales al aumento o reduccin de aranceles, la lucha contra el contrabando o la refinanciacin de las deudas del sector agrario no dejan de ser por parte del nivel central paliativos, cortinas de humo lanzadas a la opinin pblica con el fin de eludir temas de ms alto calado que ponen al modelo como eje fundamental de la discusin: Los estragos de los Tratados de Libre Comercio en los sectores productivos, la competencia desleal, la desfinanciacin del agro, la brecha entre lo que perciben intermediarios y cultivadores y su efecto en los precios iniciales y finales de los alimentos, el riesgo de la soberana alimentaria nacional, las economas campesinas as como la ausencia de asistencia tcnica para aumentar la productividad de las reas cultivadas son algunos de los tpicos que por ahora parece omitir el gobierno de las Locomotoras en la etapa preliminar de la mesa de dialogo.

Los efectos del tratado con Estados Unidos son a la luz de los hechos una nociva radiografa que no reviste objeciones para los sectores productivos nacionales: Segn cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las ventas de alimentos a Colombia durante el primer semestre de 2013 aumentaron un 81% con respecto al mismo periodo de 2012 en productos tales como carnes, Ttigo, arroz, leche y vegetales muchos de estos sectores presentes en el paro.

Ley Urrutia a espaldas de los colombianos

No deja de ser paradjico que en momentos en los cuales se lleva a cabo este paro nacional agrario el Congreso discuta sigilosamente cmo sacar adelante una nueva contrarreforma agraria a favor de las transnacionales y los grandes conglomerados nacionales a travs de la denominada Ley Urrutia que tiene por objetivo eliminar el nmero de unidades agrcolas familiares de que puede disponer un mismo propietario, sin importar si son baldos para legalizar las acumulaciones indebidas de tierras y las compras de baldos por intermedio de terceros.

Haber develado la participacin del ahora exembajador de Estados Unidos en ese tipo de operaciones fraudulentas ha terminado por alertar a los sectores de poder para votar en tiempo record una ley que legalice el despojo. En un pas con 4 millones de desplazados se busca adjudicar a los poderosos la nueva frontera productiva de 4,5 millones de hectreas localizada en los departamentos de Vichada y Vaups. Una afrenta que se suma a la ya interminable lista de agravios.

Aqu no hay ningn paro

La frase Aqu no hay ningn paro y la inesperada acogida de las marchas por parte de sectores urbanos de capas medias (donde se concentra el grupo electoral objetivo de la campaa reeleccionista) que han acompaado la lucha campesina con cacerolazos en grandes ciudades hicieron cambiar la estrategia inicial del Gobierno, el cual encamina de ahora en adelante sus esfuerzos hacia el desgaste de los manifestantes, dejando que transcurra el tiempo, atizando la actual fragmentacin, para finalmente negociar en otrascondiciones sector por sector. Para lograrlo se han valido de la experticia de los antiguos lderes sindicales Angelino y Lucho Garzn hbiles en el arte de consumar ladinas componendas. La ruptura de las negociaciones con paperos y lecheros por parte del oficialismo el pasado 29 de agosto es un primer sntoma de la tctica dilatadora "santista".

De otro lado el menosprecio de Juan Manuel Santos a la inteligencia de los colombianos arropndose bajo un manto de ingenuidad que pocos creen, lanzando frases desconcertantes y cnicas como: No se por qu es el paro El paro es el resultado de dcadas de abandono Estamos atravesando por una tormenta demuestra su abierto desprecio y su afn de intentar a toda costa lavar sus manos frente a la situacin actual eximindose de toda culpa de los efectos de un modelo econmico y social excluyente del cual ha sido juez y parte al haber participado en todos los gobiernos (a excepcin del Gobierno de Samper) que ininterrumpidamente socavaron los intereses del agro desde 1990 como ministro en diferentes carteras.

Los que pescan en ro revuelto

Si unos niegan mil veces todo para lograr el efecto Goebbels otros acuden al siempre til pracaidismo preelectoral sin ruborizarse siquiera un poco como lo han venido haciendo los actuales representantes a la Cmara por Boyac y algunos rpresentantes por Bogot para pescar en ro revuelto mostrndose como los abanderados de las manifestaciones campesinas, como los adalides de la inconformidad rural haciendo uso hasta de discursos marxistas para engaar a ms de un desprevenido desde la orilla liberal-conservadora, la cul vot unnimemente el TLC con Estados Unidos sin regaadientes. Aprovechar la confusin para hacerse elegir de nuevo parece ser la consigna preferida en estos das turbulentos. Lo que pareca ser el escenario perfecto para que el Uribismo canalizara la desazn reinante se convirti en una oportunidad perfecta para catapultar el reeleccionismo parlamentario.

La anesia de Uribe

Si Santos juega con el doble filo del cinismo, Uribe parece haber olvidado su antiguo estilo pendenciero para adaptarse de manera camalenica a la nueva realidad. De aquel hombre que imploraba al congreso de EE.UU la ratificacin del TLC, de ese ejemplar privatizador de un porcentaje de Ecopetrol, de la totalidad de Telecom, decenas de electrificadoras y Ecogas; del 20% de Isagn no queda nada; ahora sus trinos de manera descarada se encaminan a tildar de vendepatria a su exministro estrella en una acomodada carrera entre neoliberales que compiten en diferente carril a favor de los mismos dueos.

Colombia ha pasado de la encrucijada del alma de Uribe a la poltica del Black Jack aplicada por Santos quien ha querido jugar, contar con varias cartas al mismo tiempo, agudizando la contradiccin de tener que resolver adportas de las elecciones de marzo de 2014 todas en simultneo sin quemarse en el intento. Un pas en manos de un jugador de poker no deja de ser igual de improvisado que otro conducido por un hacendado beligerante venido a ms. La suerte del Agro por ahora pende del hilo de un avezado apostador en carrera libre hacia una cada vez ms enredada reeleccin.

Fuente: http://democraciaenlared.wordpress.com/2013/09/01/santos-paro-agrario-mentiras-y-reeleccionismo/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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