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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

Otra memoria de Espaa es posible

Hugo Martnez Abarca
Cuarto Poder


Cada ao, el 25 de agosto, Pars conmemora el aniversario de su liberacin del fascismo. En los ltimos aos participa en los desfiles la bandera de la Segunda Repblica Espaola, la bandera tricolor, en reconocimiento a La Nueve, la 9 Compaa de la 2 Divisin Blindada de Francia, compuesta por republicanos espaoles que, tras perder la Guerra Civil siguieron combatiendo por la democracia y, esta vez en Francia, protagonizaron la derrota del fascismo.

Apenas en un puado de medios digitales hemos tenido noticia de esta conmemoracin del herosmo y la decencia protagonizado por compatriotas que tuvieron que huir de su pas.

Uno de los triunfos ms importantes de la derecha espaola y que garantiza una hegemona cultural ms slida es habernos convencido de que el ADN de Espaa es el vertebrado por Isabel La Catlica, Torquemada, Felipe II, El Cid, Franco o Aznar. Los episodios reaccionarios de nuestra Historia constituiran, gracias a esta triunfante imagen de lo espaol, la normalidad; mientras que los brotes ilustrados, los episodios de democracia, de emancipacin, los cientficos y pensadores, los luchadores por la libertad, los episodios de convivencia entre diferentes son anomalas dentro de una lnea de continuidad en nuestra esencia reaccionaria, catlica, anti-ilustrada y quema-herejes.

La memoria colectiva es lo que da identidad y consiguiendo que nuestra memoria sea la de una tradicin reaccionaria se consigue que de alguna manera intuyamos que toda lucha por la emancipacin es en nuestro pas una lucha contra natura.

En Amrica Latina comprendieron bien la importancia de asumir que los procesos liberadores no slo no son una anomala sino que forman parte de la esencia de sus pueblos. Por eso aparece la figura del libertador Bolvar como inspirador de nuevos procesos de liberacin de sus pueblos. Hablan de socialismo del siglo XXI, s, porque no son procesos tradicionalistas, pero se definen bolivarianos para situarse en el punto presente de la larga tradicin de lucha por la libertad y la soberana que defini la primera independencia de sus pases.

Conseguir que el imaginario colectivo identifique una lucha como contraria a la esencia de un pas es casi definitivo. Ya pueden estar regalando la economa a la troika y a Bruselas y la poltica exterior a Washington, que conseguirn que aparezca como antiespaol quien ose proponer un modelo de pas en el que manden su pueblo y no sus curas y sus banqueros. Lo espaol es el vivan las caenas, lo emancipador es afrancesado y siempre antiespaol. Al fin y al cabo es en Pars donde se homenajea a la bandera tricolor.

Si queremos construir un nuevo pas, y ms nos vale quererlo, tenemos que modificar el imaginario colectivo y engarzar nuestras luchas con la memoria que adecenta nuestro pas.

No slo tenemos la II Repblica espaola como fuente de ejemplos histricos, aunque tambin: desde la propia constitucin que nos situaba en la vanguardia democrtica, el voto de la mujer, el laicismo a la resistencia antifascista con el ejemplo de solidaridad internacional ms inmenso que ha conocido la humanidad, las Brigadas Internacionales, seguido por la lucha antifascista en la Segunda Guerra Mundial referida supra. Tambin la propia resistencia contra la dictadura franquista es una de las herencias ms dignas de las que sentirnos justos continuadores y cuyos protagonistas siguen siendo en muchsimos casos referentes de honestidad, valenta y generosidad. Son hroes que se jugaban la vida y la libertad por su pas, mucho ms patriotas que los felones que lo gobernaban con la palabra patria en la boca todo el da.

Las races de otra memoria espaola podran tener muchas ramificaciones. Frente al Espaa Una tenemos la I Repblica Espaola que intent un avanzado modelo federal de Pi i Margall (Espaa no habra perdido su imperio colonial de haber seguido sus consejos! reza la lpida de su tumba desmintiendo la imagen desintegradora del federalismo); tambin de la I Repblica heredamos el ejemplo de Salmern que antes que firmar una pena de muerte firm su dimisin como presidente, ejemplo de que en nuestra historia cabe defender los derechos humanos desde el poder poltico e incluso dimitir. Frente a la Espaa catlica intransigente de Santiago Matamoros podemos incluso enarbolar el casi mtico Toledo de las tres culturas; frente a la Espaa cateta tenemos una serie de pensadores musulmanes, judos y cristianos que habitaron la pennsula durante unos siglos.

Por supuesto a casi cada fenmeno se le pueden oponer pegas, contextos e incluso evidenciar que son slo idealizaciones. Cmo no. La memoria es una construccin subjetiva. Como lo es la memoria de un individuo, que es la base de su identidad. De lo que se trata es de oponer una identidad distinta, emancipadora y libre, a la esencia de lo espaol que han conseguido que asumamos. La memoria (colectiva o individual) siempre tiene algo de mtico: lo tiene cuando la derecha reaccionaria celebra el 2 de mayo y a El Cid y lo tiene cuando la izquierda latinoamericana canoniza a Bolvar.

La identidad se nutre de diversos alimentos, pero la memoria es la base de una dieta triunfante. Por eso es tan importante para la derecha espaola que no tengamos una memoria democrtica que rechace el genocidio franquista: es crucial que la memoria colectiva no identifique a criminales y a vctimas sino que borre de su memoria un episodio ya cicatrizado. Aznar no fue ningn imbcil cuando puso tanto empeo en promocionar una serie de intelectuales que reescribieran la Causa General franquista y confrontaran con la superioridad moral de la izquierda.

La tarea de recuperar episodios y personajes que permiten fraguar una memoria distinta es necesaria para construir un nuevo pas que tenga races slidas, para que como pueblo entendamos que la anomala es entregar nuestro destino a un puado de grandes fortunas y de lites ajenas al control popular, que lo normal, lo que llevamos en nuestro ADN, es luchar por la libertad, por la emancipacin, por la soberana popular, por los derechos humanos. Es una tarea que toca a nuestros intelectuales. Si la emprenden con xito, el camino quedar muy allanado.

Hugo Martnez Abarca es miembro del Consejo Poltico Federal de Izquierda Unida y autor del blog Quien mucho abarca.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/otra-memoria-de-espana-es-posible/5000


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