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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

Golpe de Estado de 1973
Un crimen sin culpables?

Vctor Hugo de la Fuente
Le Monde Diplomatique


Hace cuatro dcadas los altos mandos de las Fuerzas Armadas cometieron graves delitos de sublevacin y rebelin al derrocar a un gobierno legalmente constituido y suspender la Constitucin. Paralelamente instauraron un rgimen dictatorial con una feroz represin. Ni los ejecutores del golpe ni los civiles con los que se conjuraron han sido juzgados (1), hasta ahora reina la impunidad.

El rgimen cvico-militar, que dur 17 aos, liquid el proyecto de socialismo democrtico e instaur una dictadura, que fue un laboratorio en la aplicacin de polticas neoliberales en el mundo, reduciendo el rol del Estado, privatizando lo ms posible, haciendo hasta de la educacin y la salud simples mercancas. Una de las consecuencias fue ampliar las desigualdades, siempre a favor de los ms poderosos.

Quienes sucedieron a la dictadura siguieron administrando el modelo econmico e incluso ampliaron las privatizaciones (apertura de la explotacin del cobre a las transnacionales, el agua...).

Por su parte, los que dieron el golpe de Estado y eliminaron la Constitucin, hoy tienen la desfachatez de plantear que la Constitucin de la dictadura solo debe modificarse segn las normas que all se establecen. Ms sorprendente an es que opositores a la dictadura tengan la misma posicin y -junto a la derecha- se nieguen a llamar a una Asamblea Constituyente para elaborar y aprobar democrticamente, con un plebiscito, una nueva Constitucin.

Llama la atencin que en nuestro pas los aos de la Unidad Popular no sean muy conocidos ni reivindicados, ms bien han sido denigrados, mientras que Salvador Allende -con razn- ha ganado en prestigio y es mucho ms valorado, sin embargo la gran obra de Allende es, precisamente, la Unidad Popular. Las fuerzas polticas que fueron partcipes de ese proyecto no lo han reivindicado, en parte -seguramente- porque hoy ya no tienen esas posiciones revolucionarias de transformacin de la sociedad, puesto que ni siquiera plantean, por poner un solo ejemplo, la nacionalizacin del cobre.

Con el paso del tiempo, resalta an ms la figura de Allende y su clarividencia. Basta recordar su discurso sobre el comienzo de la globalizacin neoliberal, en la ONU, el 4 de diciembre de 1972, criticando el poder y el accionar nefasto de las transnacionales, cuyos presupuestos superan al de muchos pases... Los Estados aparecen interferidos en sus decisiones fundamentales -polticas, econmicas y militares- por organizaciones globales que no dependen de ningn Estado y que no responden ni estn fiscalizadas por ningn parlamento, por ninguna institucin representativa del inters colectivo.

Quisiramos destacar el compromiso y la fidelidad de Allende, hasta su muerte, con las causas sociales y polticas de los ms pobres y al mismo tiempo su realismo poltico, su capacidad de agitar, de educar y sobre todo de unir fuerzas en torno a un programa popular, dirigiendo ese gigantesco movimiento que llev al pueblo al gobierno en 1970.

Hay que recuperar la memoria de un presidente que hizo de la tica su ms alto valor, que muri en el bombardeado palacio de La Moneda, recalcando su combate por un socialismo democrtico y revolucionario. Allende no es un simple mrtir, no se debe olvidar que bajo el gobierno de la Unidad Popular Chile recuper el cobre, profundiz la reforma agraria, defendi la enseanza pblica y gratuita, cre el rea social de la economa, promovi la participacin popular en las decisiones. Con Allende los chilenos recuperaron la dignidad.

Desde luego que la Unidad Popular cometi errores y Allende actu a veces con cierta ingenuidad (2), pero los errores no justifican, en ningn caso, el golpe de Estado, que fue un crimen contra el pueblo y la democracia. Como ha quedado demostrado, la Unidad Popular y Allende fueron vctimas de las transnacionales, del imperio estadounidense, de los grandes empresarios chilenos y de la traicin de los militares golpistas. Jams se debe confundir a las vctimas con los verdugos, nunca el error de una vctima justifica el crimen contra ella.

El ejemplo de Salvador Allende hoy vive en los combates de los estudiantes y de los pueblos, tanto en Chile como en Amrica Latina. Su ejemplo nos ayudar a conquistar ese otro mundo tan necesario y posible con el que tantos soamos.

Notas:

1. Ver Eduardo Contreras, A 40 aos, Juicio a los golpistas civiles, Edicin chilena de Le Monde Diplomatique, abril 2013 y tambin Jorge Magasich, El golpe cvico-militar y el terrorismo, en este ejemplar de septiembre 2013.

2. Ver documental El ltimo combate de Salvador Allende. Cuando temprano el 11 de septiembre de 1973 no logra ubicar a Pinochet, Allende le dice a Carlos Jorquera, Pobre Pinochet, debe estar preso.

Fuente: http://www.lemondediplomatique.cl/article36,36.html



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