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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

Izquierda light liberal o libertaria?

Pablo Stefanoni
Pgina Siete


Cada vez que se critica a quienes no se alinean lo suficiente con los relatos oficiales que provienen de la izquierda o el nacionalismo se apela a la frmula de izquierda liberal. Recientemente, un compaero internacionalista que colabora con el Gobierno en La Paz Katu Arkonada fue algo ms creativo e invent la expresin izquierda light-beral, al parecer una izquierda incapaz de consumir la cantidad de caloras que requiere hacer la revolucin (no puedo evitar recordar que el fascista carapintada argentino Aldo Rico repeta en una lnea similar que la duda es la jactancia de los intelectuales).

No fue casual que quien festejara ms entusiastamente la creacin de Arkonada en Twitter fuera Isabel Rauber, una argentina-cubana ntimamente asociada a la intervencin poltica-policial en el Centro de Estudios sobre Amrica, que en los aos 90 mand al exilio a prestigiosos intelectuales cubanos, justamente por demasiado light-berales; algunos terminaron con procesos penales. Jos Stalin que era menos sofisticado en el lenguaje que sus nuevos seguidores apelaba a la expresin ms explcita de liberalismo podrido contra todos sus adversarios, a muchos de los cuales fusil en los procesos de Mosc, en un homenaje nunca igualado al antiliberalismo judicial. Lo de seguidores no es abusivo de mi parte: un reciente afiche virtual donde apareca Chvez junto a Stalin que pens que haba sido confeccionado por el equipo de Capriles circul profusamente en algunos Facebooks de crticos del light-beralismo de izquierda.

Ya sabemos que democracia y liberalismo no van de la mano. Muchas veces (quizs demasiadas) el liberalismo no fue democrtico y muchas otras la democracia no fue liberal, por lo que acusar de liberal a cualquier perspectiva democrtica radical y libertaria lo nico que logra es reponer una dualidad liberalismo/democracia que justamente desde la izquierda buscamos poner en cuestin. Arrojar el agua de la baera junto con el nio nunca fue la mejor perspectiva para deshacerse del agua sucia. Pero el pequeo grupo mencionado, al atacar al liberalismo busca atacar a la democracia. Por eso defendan el sistema de democracia directa de Kadafi, el paraso del antiinstitucionalismo: el lder libio no tena ningn cargo formal pero manejaba el pas con mano de hormign armado.

Precisamente, las teoras sobre la radicalizacin de la democracia buscan evitar visiones antiliberales algo primitivas intelectualmente. Como ha escrito el gran historiador Marc Bloch, muchos de los principios consagrados por revoluciones liberales clsicas constituyen una ortopedia del caminar erguido, una forma de dignidad personal que a veces los antiliberales ingenuos no conocen en toda su plenitud ni en la teora ni en sus vivencias personales. No hay que confundir dureza frente a los factores de poder (muy necesaria) con la cancelacin del pensamiento crtico (a mediano plazo, muy ftil).

Como se ha visto, los regmenes de partido nico y Estado omnipresente en la vida social moldearon ciudadanos atrapados en una razn cnica muy fuerte, que en muchos casos para sobrevivir, debieron realizar concesiones morales muy complicadas. Fidel Castro poda tener razn en que multipartidismo es multiporquera pero cualquier demoliberal podra responder con simpleza que unipartidismo es porquera nica y en ese caso quizs es mejor tener para elegir qu porquera queremos.

Si hay algo que est en las antpodas de la emancipacin es la psicologa del censor y del delator. En los auges revolucionarios, ello parece un gran aporte a la causa, pero cuando las aguas bajan y la situacin se normaliza y el gris de la imprescindible burocracia reemplaza el verde de la revolucin esas actitudes quedan desnudas de cualquier veleidad pica y se muestran tal como son: puro servilismo.

A esta altura parece evidente que cualquier perspectiva de emancipacin no puede evitar incluir muchos de los derechos consagrados por el liberalismo en su etapa revolucionaria. Eso siempre fue claro en el marxismo. No deja de ser paradjico que el nuevo hroe que acaba de poner en jaque al sistema de espionaje estadounidense, Edward Snowden, sea un libertarian, que en EEUU es una suerte de anarcocapitalista. Obviamente, eso no tiene nada que ver con la izquierda, aunque los estertores de la Guerra Fra lo obligaran a buscar asilo en el eje del mal, y ningn pas liberal lo acogiera. Pero nos advierte que el mundo actual es algo ms complicado de lo que algunos discursos binarios dejan ver.

En todo caso, si ser light es evitar la pesadez de los edulcorados y a agobiantes discursos autocelebratorios de un neonacionalismo filoestalinista a menudo contrabandeado en las actuales emergencias populares, bienvenido. Y si liberal implica una conexin con tradiciones libertarias que han advertido sobre la expansin incontrolada del poder estatal, igualmente bienvenido.

La capacidad de pensar libremente es una de las mayores conquistas de los humanos, sea contra la Iglesia o contra los estados, incluso los revolucionarios. Y los actuales procesos de emergencia popular son demasiado importantes como para que una pequea pandilla estalinista busque secuestrar sus significantes e inducir a prcticas caducas.

Fuente original: www.paginasiete.com.bo


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