Portada :: Chile :: A 40 aos del golpe de estado
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2013

Entrevista con el historiador Sergio Grez Toso
La contrarrevolucin de 1973 fue a una verdadera revolucin capitalista"

Mara Alicia Salinas
El Irreverente


1. Usted vivi el golpe y tambin fue parte del proceso revolucionario del pas. En qu pie se encuentra el movimiento social hoy en comparacin con los aos 70 de nuestro pas? Cmo est Chile?

Los movimientos sociales sufrieron un tremendo retroceso como resultado del golpe y de la dictadura. Las organizaciones sociales en las que se sustentaba el movimiento popular fueron disueltas y duramente reprimidas, sus lderes fueron perseguidos, encarcelados, torturados, asesinados, relegados o expulsados del pas. Durante aos pes sobre esas organizaciones el terror dictatorial y la prohibicin absoluta de funcionar. En la dcada de 1980 la rearticulacin de las organizaciones sociales march a la par con el renacimiento de la protesta social centrada en la lucha contra la dictadura. Pero el movimiento popular no logr imponer su agenda y objetivos propios, quedando finalmente subordinado al proyecto de las elites polticas de la oposicin moderada de la poca, sacrificando sus intereses en aras de la vuelta a la democracia primero, y de la gobernabilidad sistmica despus.

La legislacin laboral impuesta por la dictadura, las leyes de amarre y la Constitucin pinochetista, han sido durante casi un cuarto de siglo otras tantas trabas que se han alzado como poderosos obstculos para la expresin de las demandas sociales. A ello se suma el enorme poder de manipulacin de las conciencias y comportamientos que ejercen los grandes medios de comunicacin (especialmente la TV) cuya concentracin y falta de pluralismo constituyen una verdadera dictadura meditica que difunde el pensamiento nico. A lo que habra que agregar la poltica de contencin social realizada por la Concertacin durante los veinte aos que gobern el pas, cuyos objetivos centrales eran la despolitizacin de la ciudadana y la anulacin de los movimientos sociales. Todo esto en el contexto de un modelo de economa y sociedad neoliberales uno de cuyos efectos naturales es la destruccin del tejido social, el reemplazo de la solidaridad comunitaria por la competencia individual y la conversin de los ciudadanos en meros consumidores.

Pero desde hace algunos aos, y con ms fuerza desde el 2011, asistimos a un nuevo despertar de la movilizacin social cuyas expresiones ms potentes han sido el movimiento estudiantil, el movimiento nacional del pueblo mapuche y los movimientos de protesta regional o local de Magallanes, Aysn, Calama, Dichato, Freirina y Tocopilla, entre otros. Sin dejar de mencionar, por supuesto, las movilizaciones de los pescadores artesanales contra la privatizacin del mar, las luchas por la defensa del medioambiente y por los derechos de las minoras sexuales, y los paros, huelgas y protestas de los empleados fiscales, los mineros del cobre, los portuarios y los obreros del montaje industrial, por citar los ms relevantes.

No obstante, hay que sealar que la reactivacin de los movimientos sociales, la extensin y solidez de las organizaciones y el nivel de politizacin de la ciudadana son an incomparablemente ms bajos que a comienzos de la dcada de 1970. Hay avances importantes y signos promisorios, pero an estos progresos son muy parciales y no marcan una tendencia determinante de la situacin. En el plano de la solidaridad no solo se est an muy por debajo de lo alcanzado en la dcada de los 60 y comienzos de los 70 sino incluso de lo que el movimiento obrero poda exhibir hace un siglo atrs, cuando las huelgas por solidaridad eran hechos relativamente frecuentes y no excepcionales. Y si el punto de comparacin es el perodo 1970-1973, hay que constatar que entonces la cuestin del poder era el tema central para muchas organizaciones sociales, lo que no guarda punto alguno de comparacin con la fase actual, que es ms bien de rearticulacin, reanimacin, elaboracin de propuestas y desarrollo de acciones de recuperacin de derechos bsicos conculcados por la dictadura y el modelo neoliberal.

2.- Qu lecciones saca usted del perodo del 73 que no deberan volver a ocurrir, que est a su alcance? Si se pudiera echar el tiempo atrs qu no volvera a hacer para evitar el revs que se suscit con el Golpe militar?


Sera muy largo hacer un buen balance de lo vivido hace 40 aos. Pero si por arte de magia volviramos a aquella poca, o ms bien si tuviramos que vivir en el futuro un escenario ms o menos parecido, tratara de desprenderme del ideologismo y vanguardismo que caracteriz a nuestra generacin; intentara llegar a acuerdos amplios, que sin abandonar los objetivos emancipadores, permitieran hacer frente a los peligros comunes que siempre acechan a los movimientos populares.

3.- Qu fue lo peor que gener el golpe en nuestra sociedad? Un pas individualista extremo a quin no le importa nada; una economa neoliberal a ultranza, conejillo de indias para la regin o una contrarrevolucin que no ha podido avanzar en 40 aos?

Los tres elementos que mencionas son parte de un mismo fenmeno. La contrarrevolucin de 1973 fue a su vez una verdadera revolucin capitalista pues cambi el patrn de desarrollo plasmado en el modelo neoliberal ms extremista del mundo, que es la causa del acendrado individualismo y de la mayora de los males que aquejan a la sociedad chilena.

Entrevista publicada en El Irreverente, Ao II, N13, Santiago, del 15 de agosto al 15 de septiembre de 2013.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter