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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2013

Contra la intervencin militar extranjera, apoyo a la revuelta popular siria

Gilbert Achcar
OpenDemocracy


En un raro ejemplo de cmo un gobierno de un Estado imperial occidental se toma en serio la democracia parlamentaria, el ejecutivo del Reino Unido consult al parlamento sobre la posibilidad de lanzar una accin militar contra el rgimen sirio sin tener la certeza de antemano de si ganara la votacin, y decidi respetar el resultado de la votacin, por el que se rechazaba su plan. Como firme oponente del rgimen baasista de Siria desde una perspectiva democrtica radical, tengo ms de una razn para saludar este resultado.

La primera razn es que toda limitacin del poder del ejecutivo imperial que haba pasado a ser habitual en la mayora de los Estados occidentales es sin duda un hecho positivo desde un punto de vista democrtico y debe aplaudirse sin reservas. A pesar de que, por otro lado, esta decisin del parlamento beneficie a una de las dictaduras ms despiadadas y sanguinarias, el hecho de que el gobierno britnico pidiera la autorizacin del parlamento para lanzar una accin militar supuestamente limitada establece una norma que en adelante el gobierno britnico y sus homlogos de las democracias electorales no podrn dejar de lado tan fcilmente. Aunque es del todo improbable que el ejemplo britnico se repita en Washington, la presin sobre la propia administracin estadounidense est creciendo a raz del voto parlamentario britnico. Y eso que la Resolucin sobre los poderes de guerra, aprobada en el Congreso despus de la guerra de Vietnam, limita el poder del ejecutivo de EE UU para hacer la guerra durante ms de 60 das sin autorizacin del parlamento, una resolucin que la Casa Blanca, de todos modos, ha violado repetidamente.

No me hago ni la ms mnima ilusin con respecto a los motivos por los que muchos halcones del parlamento britnico han votado esta vez en contra de la intervencin militar. No lo hicieron por pacifismo, desde luego, ni mucho menos por antiimperialismo, sino por la misma razn por la que los lderes de opinin occidentales muestran en su gran mayora una evidente falta de simpata por la causa del levantamiento popular sirio. Este motivo radica sobre todo en la falta de confianza en el levantamiento sirio, como admiti abiertamente en fecha reciente el presidente de la junta de jefes de EE UU, el general Martin Dempsey. Un planteamiento que se impone todava ms a la luz de la experiencia reciente en Libia, que fue un fracaso total en este sentido: la intervencin de la OTAN solo contribuy a que Libia acabara siendo menos prooccidental que lo que era bajo Gadafi durante los ltimos aos de su rgimen. Adems, por supuesto, Libia tena el gran incentivo de ser un importante pas exportador de petrleo, cosa que Siria no es.

La segunda razn para aplaudir el voto del parlamento britnico es que estaba claramente asociado a la exigencia de una legitimacin por parte de las Naciones Unidas, lo que llev al gobierno britnico a presentar un proyecto de resolucin al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en un intento de convencer a una mayora de diputados. A pesar de las evidentes limitaciones de la ONU y del derecho internacional vigente, es mejor que las relaciones internacionales se institucionalicen bajo alguna forma de primaca de la ley, por deficiente que sea esa ley, que no que se rijan por la ley de la selva, al amparo de la cual los Estados poderosos, en particular EE UU, se sientan libres de decidir unilateralmente cundo y contra quin utilizarn la fuerza. La idea de que la primaca de la ley es una camisa de fuerza por la que Rusia y China pueden impedir las intervenciones verdaderamente humanitarias se nutre de la pretensin de que las intervenciones militares occidentales estn motivadas en general por nobles intenciones. Est claro que no lo estn. Base sealar que las dos intervenciones militares occidentales desde el final de la guerra fra que violaron ms abiertamente el derecho internacional Kosovo en 1999 e Irak en 2003 utilizaron pretextos humanitarios para encubrir sus planes imperiales y dieron resultados catastrficos desde el punto de vista humanitario.

La tercera razn para aplaudir el voto parlamentario es la que se basa ms directamente en mi firme apoyo al levantamiento popular sirio. La intervencin militar que contempla Washington consiste en asestar al sanguinario rgimen sirio unos pocos golpes militares a fin de castigarle por haber utilizado armas qumicas contra civiles. Apenas me cabe duda alguna de que el rgimen sirio utiliz esas armas en su brbara agresin contra el pueblo sirio. Es cierto que el equipo de inspectores de la ONU, que solo ha obtenido permiso para acceder al lugar del crimen varios das despus de que fuera cometido, tendr muchas dificultades para hallar pruebas fehacientes. Pero el hecho de que el rgimen sirio posea armas qumicas y los medios para lanzarlas (para montar un ataque con cohetes y artillera de gran envergadura, como ocurri) est fuera de toda duda, como tambin lo est su disposicin, al modo de un fro asesino en serie, a utilizarlas contra la poblacin civil. Para muestra, el uso comprobado de una bomba incendiaria lanzada por un avin de combate contra un objetivo civil (el patio de un colegio): al menos en este caso, nadie puede discutir razonablemente el hecho de que el rgimen tiene el monopolio del dominio del aire en la guerra civil siria. Sin embargo, esto suscita una pregunta: es la matanza de hasta 1.500 personas con armas qumicas un crimen ms grave que matar a ms de 100.000 con armas convencionales? Por qu entonces quiere Washington golpear ahora de pronto despus de contemplar plcidamente la masacre del pueblo sirio, la devastacin de su pas y el xodo de millones de refugiados y desplazados?

Lo cierto es que los golpes planeados no pretenden otra cosa que restablecer la credibilidad de EE.UU. y sus aliados frente a una alianza de los gobiernos sirio, iran y ruso que se ha tomado plenamente la libertad de escalar la guerra contra el pueblo sirio a pesar de todos los llamamientos de EE.UU. a buscar un compromiso. Los golpes son necesarios para restaurar la condicin imperial de EE.UU. que ha tenido que encajar muchas humillaciones en los ltimos aos en Irak y Afganistn, por parte de Irn e incluso del Israel de Netanyahu. Estos ataques no ayudarn al pueblo sirio, sino que agravarn el peaje de destruccin y muerte sin permitir a los sirios deshacerse de su tirano. No estn planeados para este ltimo objetivo, y de hecho Washington no quiere que el pueblo sirio derribe la dictadura, sino que pretende obligar a la oposicin siria a negociar un acuerdo con el grueso del rgimen quitando a Assad. Esta es la llamada solucin yemen que el presidente Barack Obama ha estado impulsando activamente desde el ao pasado y que el secretario de Estado John Kerry ha tratado de promover intentando camelar a su homlogo ruso.

Sin embargo, al negar al sector principal de la oposicin siria las armas defensivas aintiareas y antitanque que ha estado reclamando desde hace casi dos aos, mientras Rusia e Irn suministraban abundantes arsenales al rgimen sirio (y ltimamente incluso combatientes de Irn y sus aliados regionales), el gobierno estadounidense no ha conseguido ms que dos resultados: por un lado ha permitido que el rgimen sirio afiance su superioridad militar y considere por tanto que puede ganar, por lo que no le ha parecido oportuno hacer concesin alguna. Por otro lado, las redes yihadistas que gozan de una generosa financiacin de fuentes wahabitas tras un impulso inicial del propio rgimen sirio (entre otras cosas, con la liberacin de una serie de yihadistas de las crceles sirias en la primera fase del levantamiento, en un intento de atribuir la revuelta popular al fundamentalismo sunita) y que ya estaban presentes en la vecina Irak (donde el propio rgimen sirio contribuy a su implantacin) consiguieron imponerse como un importante componente del levantamiento sirio.

De ah que el pueblo sirio no confe en Washington, por decirlo suavemente. Valga como muestra el siguiente reportaje del Washington Post:

Los sirios preferiran derrocar a Assad sin ninguna ayuda extranjera, pero si Occidente golpea al rgimen, el Ejrcito Libre Sirio se propone aprovechar cualquier confusin en las filas de las fuerzas del rgimen para avanzar sus propias posiciones, ha dicho Luay al Mokdad, coordinador poltico y de medios del ELS. Por supuesto que trataremos de sacar el mayor provecho de esta operacin para mejorar nuestras posiciones sobre el terreno, controlar y liberar ms zonas, ha declarado. Este es nuestro derecho. Nuestros combatientes sobre el terreno debern utilizar todo, incluso la meteorologa si les es favorable. Si tu enemigo est mirando para otro lado, tienes que aprovechar la ocasin. Sin embargo, quienes apoyan la intervencin han expresado su preocupacin con respecto a cmo se desarrollara esta y qu repercusiones tendra, en todo caso, en una guerra en curso en que han muerto ms de 100.000 personas. Aqu la gente est muy preocupada de que la intervencin vaya a ayudar al rgimen, ha dicho Abu Hamza, un activista del suburbio damasceno de Darayya, donde algunas de las batallas ms feroces de la guerra han dejado una ciudad de casi medio milln de habitantes totalmente devastada, convirtindola en una ruina deshabitada. Desde luego que la apoyo si comporta poner fin al derramamiento de sangre, pero se producen matanzas desde hace dos aos y medio, por tanto por qu vamos a pensar que EE UU va ahora en serio? La gente ya no se fa del gobierno de EE UU. Piensa que EE UU solo actuar en beneficio propio.

Si las potencias occidentales se hubieran preocupado realmente por el pueblo sirio, o incluso si Washington hubiera sido ms inteligente creando las condiciones para el compromiso que busca, les habra resultado fcil dotar a la oposicin siria de armas defensivas, permitiendo de este modo que el levantamiento popular cambiara las tornas de la guerra y precipitara as el colapso del rgimen. A falta de un cambio decisivo en la guerra civil siria en detrimento del rgimen, este ltimo se mantendr intransigente y unido alrededor del clan de Assad, y la guerra proseguir con sus terribles secuelas. Esta es la realidad que refuta el argumento de muchos biempensantes de que hay que rechazar el suministro de armas a la oposicin siria porque aumentar el nmero de muertos. Al contrario, es justamente la ventaja del rgimen en materia de armamento la que mantiene viva la guerra y va sumando nuevas muertes. Repetir aqu las palabras del revolucionario francs Gracchus Babeuf (1795) que he citado en mi ltimo libro: Qu guerra civiles ms repugnante que aquella en la que todos los asesinos estn en un bando y todas las vctimas indefensas estn en el otro ?Se puede acusar a alguien que quiere armar a las vctimas contra los asesinos de cometer un crimen?

Vistos los horribles crmenes cometidos por el rgimen de Assad con el apoyo de Rusia, Irn y los aliados de Irn, es deber de todos quienes dicen apoyar el derecho de los pueblos a la autodeterminacin ayudar al pueblo sirio a conseguir los medios para defenderse a s mismo.

Fuente: http://www.opendemocracy.net/gilbert-achcar/welcoming-vote-of-british-parliament-while-supporting-syrian-uprising

Traduccin: VIENTO SUR



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