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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2013

De la resistencia a la paz

Dairo Ruiz
Rebelin


Si la idea es verdaderamente construir un nuevo pacto social para abrir el camino a la refundacin del Estado-Nacin, entonces los acuerdos de paz deben ser con el pueblo colombiano, de cara al pas, sin trampas y sin condiciones; pues se trata nada ms y nada menos, que de las demandas histricas de la nacin colombiana.

El cumplimiento de estos acuerdos hoy recae en quienes los suscriben, pero fundamentalmente en las diversas, ricas y plurales organizaciones del pueblo, que con sus luchas e imaginarios, disean las estrategias ms diversas, elaboran programas, marchas, congresos, propuestas, proyectos, cabildos, manifiestos, plataformas; debates y resistencias mltiples, con la mirada en conseguir el objetivo ms importante del pueblo colombiano que es la paz con dignidad, pero que desde ya NO tiene eco en las lites del terror, en la decadente clase poltica Colombiana, ni en sus partidos para-oligrquicos, que no demuestran en realidad su voluntad poltica; y menos su capacidad para cumplir con lo que se comprometieron.

Entonces, el pueblo colombiano no puede caer en una suerte de aceptacin tcita de las reglas del juego de la democracia formal; hay que seguir avanzando en una visin estratgica a largo plazo; y desde las resistencias democrticas, populares y revolucionarias, que en Colombia ya no solo son un poder contestatario o cuestionador del orden social existente, sino que se van afianzando como un verdadero referente alternativo y constituyente en NuestrAmrica, enfrentando a la ofensiva criminal del rgimen a quien se le disputar unitariamente la perspectiva estratgica del cambio democrtico revolucionario.

Es claro, que si la izquierda y el movimiento popular no refunden la perspectiva de su proyecto histrico, se lograra trascender y acumular una verdadera FUERZA POLITICA NACIONAL, en una direccin convergente y ms audaz para la paz verdadera y el cambio social.

Entonces, no hay que permitir que se estanque la bsqueda de un acuerdo de paz, ni los ejes principales de sus demandas, tampoco la creciente protesta social con sus protagonistas fundamentales; los movimientos sociales, y las fuerzas revolucionarias e insurgentes; ELN, FARC-EP, EPL.

Hoy particularmente la oligarqua Colombiana, deber enfrentar la rebelda social, que exige una respuesta a la profunda crisis neoliberal, a la guerra; y a la aplicacin de polticas imperiales, que niegan los intereses colectivos de los [email protected], pero garantizando los de una minora siempre privilegiada, terrorista y transnacional izada, que exigen una paz que mejore las condiciones de su proyecto de acumulacin.

Mientras, del lado del pueblo; este ha instalado ya un proceso profundo de movilizacin, reflexin, anlisis, y de bsqueda de como dar pasos ms contundentes para afianzar y converger agendas comunes, que potenciadas quitara al poder , a las lites y a los enemigos de la paz un buen margen de maniobra, como a los que persisten en dialogar de manera separada con las diferentes fuerzas, para fragmentar al pueblo, sus demandas o para neutralizar potenciales conflictos, y sobretodo imponer con la violencia, su agenda poltica reaccionaria.

Hay que responder tratando como un pueblo el proceso de construccin para la unidad de accin que es muy complejo- , en razn de la naturaleza plural de las organizaciones, de la diversidad de prcticas e intereses, as como de experiencias organizativas; sin embargo, hoy est ms clara la importancia de crecer el protagonismo del sujeto popular colectivo, que redefine estrategias de lucha para seguir acumulando fuerzas para la paz, como para enfrentar a las empresas transnacionales y a las violencia del estado que recula en los espacios de dilogo generados por el pueblo.

El Estado no dar nada, la democratizacin y la paz la conquistar el pueblo con su rebelda, con la movilizacin unitaria y la SOLIDARIDAD INTERNACIONAL, desde sus escenarios de lucha, en donde no pueden dejar intacto el poder de las lites oligrquicas y criminales, hay que seguir creciendo los saltos cualitativos en los distintos mbitos de la lucha; y respetar los acuerdos entre organizaciones sociales y revolucionarias, sin exclusiones; y tratando de trascender siempre de una visin eminentemente electoral, a una fuerte y consolidada perspectiva estratgica de lucha, cerrar las brechas imaginarias entre las luchas sociales y polticas; y claro, el pueblo tiene que buscar el poder poltico con una enriquecida estrategia de recuperacin y defensa de sus territorios, valindose cada vez ms de las mltiples prcticas contra hegemnicas que constituyen una fuerza social con mayor determinacin y profundos anhelos de paz y de cambios que deben ser conquistados y capitalizados polticamente por el pueblo.

Entonces hay que trascender de la resistencia a la paz y generar transformaciones ms contundentes, para poder erigir con el accionar multidireccional del pueblo, una conduccin horizontal y colectiva; un instrumento que permita trascender los lmites de la democracia burguesa, es decir pluricultural, antiimperialista; y profundamente Camilista, Bolivariana y Humanista.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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