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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2013

Detrs de la nube txica
Siria, revolucin, guerra civil e intervencin imperialista

Carlos Carcione, Stalin Prez, Juan Garca, Gonzalo Gmez, Zuleika Matamoros, Alexander Marn
Rebelin


Desde el 21 de agosto pasado Siria ha vuelto a la primera plana de la prensa mundial. El asesinato de ms de 1400 personas con armas qumicas dio la excusa a Obama para lanzar una amenaza de intervencin criminal de Estados Unidos contra ese ya castigado pas del Medio Oriente. Amenaza en la que ha quedado atrapado y que por eso mismo es mucho ms peligrosa.

Cien mil muertos, medio milln de heridos y lisiados, ms de un milln (si contamos solo los menores de 18 aos) de desplazados son las vctimas cobradas desde marzo de 2011 por la dictadura de Bashar Al Assad y hacen del conflicto sirio el ms trgico de lo que lo que va del Siglo XXI. Estos son datos recogidos por informes de ACNUR y que hasta el da de hoy nadie cuestiona.

La intervencin militar de Estados Unidos vendra a sumar a esta tragedia una cuota extraordinaria de barbarie y la probabilidad cierta de un estallido de alcance regional de consecuencias incalculables.

Para los que miramos desde fuera, sin sentir en carne propia la angustia de la violencia cotidiana, el dolor y el odio por la prdida diaria de familiares, amigos o compaeros, la desolacin por la destruccin del que en otros tiempos pudo conocerse como el pas de la canela, el debate desata la pasin y la urgencia por el peligro que para la humanidad encierra la agresin imperial.

Cmo podemos ayudar a que se detenga la masacre interior? Qu hacer para impedir la intervencin imperialista que provocar un nuevo y extraordinario salto en la espiral de violencia que sufrirn en primer lugar los pueblos sirio y de la regin? Qu hacer para ayudar a que ese pueblo, que se alz contra dcadas de opresin consiga su objetivo? Las respuestas a estas y otras preguntas cruzan los agrios debates que se estn desarrollando en la llamada izquierda mundial.

La crisis de dominacin del sistema del capital, desatada a partir de la crisis financiera de 2007, ha abierto un nuevo perodo de rebeliones. Un periodo de luchas y manifestaciones, que han desatado procesos revolucionarios contra gobiernos y regmenes en distintos pases del mundo y que colocan en cuestionamiento las organizaciones polticas tradicionales y las propias instituciones de la gobernabilidad capitalista. Pero tambin de contrarrevoluciones y guerras que pretenden aplastar un proceso de ascenso inusitado de las luchas de los pueblos y su inherente disposicin de cambio.

En esta nueva etapa mundial, la Primavera rabe, es decir, el proceso de revoluciones democrticas y anticapitalistas que liquid el viejo Status Quo de ms de cinco dcadas en el Cercano y Medio Oriente, es el primer laboratorio regional del enfrentamiento entre Revolucin y Contrarrevolucin. El costo en vidas humanas que est teniendo esta barbarie impulsada por dictadores, monarcas, el estado nazi de Israel y jefes del imperialismo mundial ser intil si no aprendemos de las amargas lecciones que estos procesos nos dejan.

En nuestra opinin estamos frente a la presencia de un proceso de larga duracin que tendr en su desarrollo avances y retrocesos. Un proceso que con sus particularidades, ritmos diferentes y tiempos distintos se seguir extendiendo como una mancha de aceite. Por eso, lo que la intervencin militar directa que el imperialismo norteamericano prepara para Siria contiene entre otros objetivos, darle un golpe a un proceso revolucionario regional cuyo antecedente hay que buscarlo en la crisis estructural del capitalismo evidenciada y abierta a partir del 2007.

Identificar las causas de fondo del conflicto actual. Definir a los sectores en disputa y el papel de cada fuerza actuante. Entender la dinmica interna de las fuerzas desatadas. Construir una solidaridad activa para apoyar a los revolucionarios que all luchan son parte de las asignaturas del debate que debemos enfrentar para despejar la oscuridad provocada a travs de los grandes medios de propaganda imperialista y la de la dictadura hereditaria siria y sus aliados. El aporte que aspiramos a realizar con este texto, corriendo el riesgo de ser unilaterales, debe ser tomado desde la ubicacin que tenemos en la Venezuela Bolivariana y de nuestra lucha en defensa de las conquistas del proceso revolucionario en nuestro pas.

Siria: Captulo nacional de la revolucin rabe

El estallido en marzo de 2011 de las primeras manifestaciones populares en Siria sigui, con sus particularidades, el modelo y los objetivos de las rebeliones de Tnez y Egipto. Movilizaciones populares que se convierten en rebeliones masivas exigiendo libertades, reclamos sociales y dignidad.

Para ese momento la onda expansiva de lo que se llam Primavera rabe abarcaba varios pases de la regin: Yemen, Marruecos, Bahrin, Libia, adems de los ya citados Tnez y Egipto. Nadie se atreva a hablar entonces, en el caso Sirio, de una intervencin extranjera, exceptuando la de la participacin de Rusia que apoya desde siempre militarmente al rgimen de Damasco. Mientras tanto, en el primer mes de movilizaciones la represin desatada por el gobierno sirio alcanz la cifra de 3000 asesinados entre los manifestantes.

La oposicin semi legal, tolerada por el gobierno de la familia Assad, acudi en su auxilio y planificaron en comn una relativa y manipulada apertura que derivara en una nueva Constitucin consensuada para maquillar el rgimen. Esto no impidi el incremento de una desproporcionada y cruel represin que acumulaba vctimas por centenares semana a semana, tampoco detuvo la rebelin que haba tomado cuerpo y que fue creciendo en nmero y combatividad. A medida que se desarrollan los acontecimientos, las supuestas reformas que haban sido acordadas con esa oposicin pusilnime son consideradas innecesarias por Assad, con el argumento cnico de que el pueblo sirio no las pide.

La intervencin criminal de la OTAN en Libia, la reabsorcin brutal del proceso en Yemen, las reformas cosmticas en Marruecos, el aplastamiento por parte de las fuerzas de Arabia Saudita en Bahrin, el crescendo cruel de violencia en Siria, y el Golpe de Estado en Egipto, no han detenido hasta hoy la rebelin que haba derrocado a Ben Al y a Mubarak, ni han estabilizado la regin.

Por el contrario a meses de haberse desatado, ese proceso liquid el viejo status quo construido trabajosamente en la regin por Estados Unidos, sus aliados occidentales, Israel y las monarquas y dictaduras que gobiernan ese espacio en los ltimos cincuenta aos. Status quo que desde sus inicios apoy la hoy desaparecida URSS. Status quo que se resquebraj desde la Revolucin Iran contra el Sha de Persia, y que volvi a intentar restablecer Bush hijo, con la invasin contra Irak, donde fracas. Entre enero y junio de 2011, en apenas seis meses, este tablero maltrecho pero sostenido por dcadas, que aseguraba al imperialismo el control de una regin estratgica por sus recursos naturales y su ubicacin geogrfica, vol por los aires.

Este es el marco en el que la Revolucin Siria se transforma en guerra civil o conflicto armado y se convierte en terreno para la intervencin trgica de potencias mundiales y regionales. En primer lugar y desde el momento mismo del estallido de la revolucin, el apoyo con armas y pertrechos por parte de la Federacin Rusa a un gobierno supuestamente legitimo para el derecho internacional, pero que ha demostrado a lo largo de casi tres aos y a los ojos de los que lo quieran ver, su carcter de rgimen genocida. Mientras tanto el crculo del horror se completa con la amenaza estadounidense de destruccin masiva actual.

Una guerra civil atpica

La guerra civil en Estados Unidos a finales del siglo XIX, la Rusa despus de la Revolucin Bolchevique o la Espaola entre republicanos y franquistas, por mencionar algunos ejemplos, contaban por cada uno de los sectores en disputa con centros polticos y centros de mando militar relativamente concentrados. No es esta la situacin del campo rebelde en la guerra civil en Siria.

La evolucin de la Revolucin Siria, sigui el patrn de la Primavera rabe. Movilizaciones multitudinarias se extendieron desde las ciudades donde se inici la rebelin hacia el resto del pas. El carcter pacfico de las manifestaciones fue defendido desde los Comits de Coordinacin Locales hasta que la represin pas de los francotiradores y los asesinatos en las calles a la intervencin directa de las fuerzas armadas del rgimen como ejrcito de ocupacin en su propio pas, utilizando todo el armamento del que dispone uno de los ejrcitos mejor armados de la regin. Las manifestaciones pacficas dieron paso a la defensa armada por parte de la poblacin que intent e intenta resistir en el interior. Pero esta defensa es atomizada, local y extremadamente defensiva.

Las deserciones en las fuerzas armadas del rgimen toman impulso en repudio a las primeras masacres, un centro militar del Ejrcito Sirio Libre (ESL) se instal en Turqua y comenz el intento de organizacin de una fuerza de defensa de la revolucin. Sin embargo las brigadas del ESL, que actan en el interior, lo hacen de acuerdo al criterio de las necesidades locales de defensa sin responder a un plan general y un comando nico que por otra parte no existe.

Sin un centro nacional nico de la rebelin en el pas, con la direccin poltica en el exterior paralizada por diferencias polticas y tcticas insalvables, con sus fuerzas militares actuando sin conexin y sin mando central, en esta situacin, la participacin de las milicias extranjeras sectarias y extremistas responden a los que las financian, arman y conducen poltica e ideolgicamente, siguiendo sus propios intereses. Estas fuerzas extremistas takfiries, que son financiadas por Qatar y Arabia Saud, como las milicias que en Occidente son conocidas como Al Qaida, actan de acuerdo a los intereses de esas monarquas tratando de orientar la guerra de acuerdo a sus intereses pero sus objetivos y concepcin es rechazada por el pueblo Sirio.

De hecho el pueblo revolucionario sirio, sin haber podido construir una direccin poltica centralizada ni un mando militar nico, fue empujado a cambiar el carcter pacfico de sus movilizaciones por una defensa armada de la revolucin para enfrentar la brutalidad del rgimen. Ms que en presencia de una guerra civil clsica estamos frente a la defensa armada de una revolucin atacada ferozmente con toda la fuerza de destruccin que sostiene al Estado.

Rechazamos la intervencin imperialista porque va en contra de la revolucin

Al contrario de lo que sostiene Assad, el objetivo principal de la intervencin militar que est planificando Estados Unidos, no es el derrocamiento del rgimen sirio. Obama afirma que lo que busca es una accin de castigo sobre Damasco, aunque en realidad no hay por qu creerle. Por el contrario la cada de Assad podra ser considerada por el imperialismo como un dao colateral, si es que se llega a producir como consecuencia de su intervencin militar.

La preocupacin principal del viejo y debilitado imperialismo an dominante en el mundo, es la incertidumbre que planea sobre esa regin, la actuacin de tantas fuerzas con intereses propios: Rusia, China, Irn, Israel, Hizbullah, Arabia Saud, Al Qaida, etctera. Ninguna de las cuales, excepto Israel, segn la lgica imperialista norteamericana, debe imponerse sobre las otras, a riesgo de cuestionar el dominio mundial gringo.

Por otra parte, como principal fuerza contrarrevolucionaria que es, Estados Unidos no puede permitir que el proceso de rebelin regional se desarrolle. Por eso justifica y trata amistosamente al gobierno surgido del Golpe Militar de Egipto, acompaa la experiencia de las variantes musulmanas subordinadas al capital, como en el caso de Tnez o antes Mursi tambin en Egipto. Facilit la represin en Yemen y alent a Arabia Saud a intervenir militarmente en Bahrin.

No es el supuesto y ya rancio antiimperialismo de la dictadura de Damasco lo que preocupa a Obama. Ni el falso socialismo que lleva en el nombre el partido estado que gobierna Siria, un pas que antes de iniciado el conflicto tena ms del 40% de su poblacin debajo de la lnea de pobreza. Tampoco un plan programado, paso a paso, para dominar la regin. Sino la certeza de que la prolongacin de la rebelin iniciada en Tnez a finales del 2010 y que se extendi por esa zona proverbialmente explosiva del planeta, puede acabar con los regmenes totalitarios o tteres que oprimen a esos pueblos abriendo paso al cuestionamiento a la existencia misma del criminal Estado de Israel.

Por eso, porque apoyamos esos pueblos y ese proceso revolucionario que Obama tambin castigar con su intervencin en el cuerpo del hoy sufrido y heroico pueblo rebelde sirio, es que rechazamos contundentemente la intervencin imperialista.

La equivocada argumentacin de los camaradas que confan en Bashar Al Assad

Para los camaradas que ven como imperialista y genocida solamente a Estados Unidos, el mundo es un lugar sencillo y predecible y la historia se repite como una rueda sin fin. Ven la realidad internacional como en una fotografa blanco y negro entre las intenciones, deseos y polticas de Obama o quien fuese el presidente yanqui y por otro lado el resto de la humanidad. No se han enterado an de la cada de la URSS. El fin de la Guerra Fra. Ni de la restauracin capitalista en Rusia y China. Ni de la crisis mundial que estall en 2007 y que es la ms grave de los ltimos cien aos. Cierran sus ojos a un proceso de rebelin regional que lleva ya ms de dos aos y medio. Y cuando hablan de l lo hacen argumentando que es solo un plan pensado meticulosamente por Estados Unidos cuyo poder presentan como omnmodo, despreciando as las rebeliones populares.

La argumentacin de estos sectores se basa fundamentalmente en negar los hechos de la realidad. Para ellos, no hay guerra civil en Siria, sin embargo publican fotografas de rebeldes asesinando soldados sirios. No hubo armas qumicas, pero en todo caso afirman que: solo pudieron haberlas lanzado los rebeldes. Identifican como iguales a las brigadas de fuerzas fundamentalistas extranjeras que operan al margen de los objetivos revolucionarios y al pueblo sirio rebelado y por eso justifican la represin de Assad contra el pueblo sirio.

Afirman que si no se defiende a Bashar al Assad se est necesariamente del lado de la intervencin imperialista. Sostienen que no hay un sector masivo del pueblo sirio que rechace al rgimen y como prueba de ello dicen que Assad sigue en el gobierno, pero ocultan que el rgimen se mantiene sobre la base de un genocidio, contra un pueblo mal armado y sobre la destruccin de gran parte del pas.

No hablan de los datos aportados por las instancias de la ONU como la ACNUR, que cuentan a las vctimas en ms de cien mil muertos, dos millones de desplazados y medio milln de heridos. Pero le piden a la ONU el informe de sus inspectores sobre las armas qumicas y una solucin poltica al conflicto. Conflicto que por cierto niegan.

Y aquellos a los que no les da el estmago para negar el carcter dictatorial del rgimen de la repblica hereditaria, justifican su defensa como el mal menor.

Esta visin conspirativa y superficial de la historia, es al mismo tiempo intolerante con quienes desde el mismo campo de rechazo a la intervencin imperialista pensamos distinto y no aceptamos defender a la familia Assad. Y cuando sus argumentos son desbordados recurren a la descalificacin, la denuncia infundada y la criminalizacin de las opiniones diferentes.

La necesidad de hacer escuchar la voz de la izquierda radical

No pretendemos, y creemos que sera un error y una falta de respeto hacia los que luchan en la regin, entrar en debates tcticos. Creemos que debemos respetar las posiciones de los que desde los procesos, defienden las propuestas revolucionarias. Por eso llamamos a difundir la declaracin que se puede ver siguiendo el link. http://www.aporrea.org/internacionales/a172918.html. Es un texto que firman varias organizaciones de diversos pases de la regin, entre ellos Siria.

Sin embargo no podemos quedarnos limitados a dar muestras de rechazo contra la intervencin imperialista y de solidaridad con el pueblo sirio en lucha. Somos muchos en el mundo los que desde el principio de la Primera rabe apoyamos incondicionalmente esas rebeliones. Pero lo venimos haciendo de manera aislada y cada uno de nosotros desde los pases en los que hacemos vida.

El rescate de la tradicin internacionalista de los que luchamos contra el capital es una tarea fundamental para enfrentar los nuevos tiempos que se estn desarrollando. Un primer paso para rescatar esa tradicin es la necesidad de intentar crear espacios de debate y accin solidaria comunes y de impacto internacional.

Si no actuamos, la posicin que hoy sostienen sectores de la izquierda mundial de apoyo al rgimen sirio ser una deuda que el movimiento de masas pretender cobrar sin distinciones a todos los que nos proclamamos de izquierda.

Es una necesidad que la voz de la izquierda radical sea escuchada con la verdadera potencia que tiene. Para que los pueblos que luchan en el mundo vean que hay una izquierda distinta: plural, democrtica, anticapitalista. Verdaderamente comprometida contra la brutalidad imperialista y toda forma de barbarie.

Detrs de la nube txica que hoy cubre la vida y la muerte cotidiana del pueblo sirio rebelde, nuestro deber es dar pasos hacia un reagrupamiento internacional de la izquierda radical que actu de amplificacin del grito de libertad y dignidad que se levanta desde lo ms profundo de la memoria colectiva de los pueblos que luchan.

 

Una aclaracin necesaria sobre la descalificacin a Santiago Alba Rico

Lamentablemente desde el interior de nuestro Proceso Bolivariano se han levantado voces que atacan a Santiago Alba Rico. Distorsionando sus posiciones, las utilizan para la descalificacin y como supuestas pruebas de una postura pro imperialista. Son los mismos que al agotarse sus argumentos descalifican al que piensa distinto y pretenden sembrar la duda sobre su honestidad intelectual y poltica, dejndolo al borde de la acusacin de agente imperialista.

Santiago Alba Rico, vive en Tnez, es escritor, filsofo y militante de la Primavera rabe. Amigo de la Revolucin Bolivariana y estuvo en varias oportunidades en el pas invitado por el gobierno del presidente Chvez para participar como jurado del Premio Libertador al Pensamiento Crtico. Hizo parte del comit organizador del ltimo del Foro Contra la Deuda de los Pases del Mediterrneo realizado en Tnez. Integrante de la Flotilla de la Libertad de solidaridad activa con Palestina. Es amigo de la Revolucin Cubana y de los procesos que enfrentaron al neoliberalismo en Amrica Latina. En un artculo reciente, Atilio Born, Premio Libertador al Pensamiento Crtico 2013, aunque no coincide con su posicin defendi su integridad de militante de izquierda.

Marea Socialista, que cuenta a Santiago entre uno de sus amigos a nivel internacional, quiere expresar hacia l su solidaridad. Al mismo tiempo que rechaza todo tipo de descalificacin en el debate de ideas, igual la intencin de supresin del internacionalismo crtico y la pretendida instalacin de un pensamiento nico basado en ilusiones dogmticas y no en los hechos de la realidad honestamente investigados y comprobados.

 

Carlos Carcione, Stalin Prez, Juan Garca, Gonzalo Gmez, Zuleika Matamoros, Alexander Marn. Marea Socialista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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