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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2013

El extractivismo tambien cura las hemorroides?

Eduardo Gudynas
Rebelin


A pesar de la acumulacin de crticas y resistencias a los extractivismos, los gobiernos sudamericanos insisten en defenderlos. Partiendo de oposiciones exageradas, como petrleo o pobreza, ponen las soluciones en ms extractivismos, convirtindolos en medicinas milagrosas que todo lo curan. Esta postura se ha acentuado todava ms en los ltimos meses. Distintos gobiernos han elevado sus apuestas a los extractivismos, defendiendo actividades mineras, petroleras o agrcolas intensivas, volcadas a la exportacin de materias primas, como si solucionaran todos los problemas nacionales.

Estn obligados a hacerlo. Es que la nueva generacin de este tipo de emprendimientos son ms intensos o cubren mayores superficies, o bien buscan avanzar sobre reas que estn protegidas por ser territorios indgenas o por su riqueza ecolgica. A su vez, como se han multiplicado las evidencias de los efectos negativos, y sigue aumentando el nmero de resistencias ciudadanas y movilizaciones populares, la gente ya no cree mucho en las viejas justificaciones.

Hay varios ejemplos de estas nuevas posturas, tanto por derecha como por izquierda. En Per, el gobierno de Ollanta Humala intenta buscar gas en las reservas territoriales indgenas prximas a Camisea. Para ello ha presionado a las agencias gubernamentales en interculturalidad y reas protegidas para que cambiaran sus evaluaciones iniciales negativas en otras que fueran positivas, y as poder ingresar en esos sitios.

En Uruguay, el presidente Jos Pepe Mujica, y la coalicin de izquierda gobernante, han desplegado considerables energas para imponer un proyecto de megaminera de hierro a cielo abierto. Se crear una enorme mina, promovida por capitales de la India, que se debe complementar con un largo mineraloducto, un puerto de aguas profundas y una generosa provisin de energa elctrica. Si bien en el exterior a muchos les resulta muy simptico Mujica, dentro del pas se critican sus concesiones en tributos e infraestructura a los inversores mineros, sus repetidas amenazas de descuartizar al Ministerio del Ambiente o su desapego por atender las reas protegidas.

Estos ejemplos muestran que, sea por derecha o por izquierda, el extractivismo avanza en el continente. En todos los casos hay un nuevo empuje de esas actividades que se cierne sobre reas ocupadas por agricultores, campesinos, indgenas o que son santuarios ecolgicos.

Medicina mgica

En los ltimos meses, ante cada crtica o alerta ciudadana, enseguida aparece una respuesta, casi siempre gubernamental, a veces empresarial, planteando un nuevo atributo positivo de los extractivismos. Estos se convierten en medicinas mgicas que todo lo cura. Sea la megaminera, los hidrocarburos o los monocultivos intensivos, se los reviste de atributos positivos, tales como generar miles de empleos, promover las exportaciones, financiar programas sociales, y ms. A su vez, ese mismo discurso anula los impactos o costos de esos emprendimientos, y los que los planten estn mal informados, tienen agendas polticas escondidas, o exageran.

Esta dinmica me recuerda una historia que escucho de tanto en tanto desde hace muchos aos en algunos mbitos vinculados a los temas del desarrollo. Todo se inicia en la sede de CEPAL en Santiago de Chile hace unos veinticinco aos atrs, cuando all se elaboraba la propuesta de la transformacin productiva con equidad. Mucha gente tena grandes ilusiones con ese programa, concibindolo como la respuesta cepalina al neoliberalismo. Esto haca que en cada nuevo taller de anlisis y discusin, se hicieran nuevas adiciones. Poco a poco, la propuesta inicial se derram hasta cubrir una enorme variedad de cuestiones (sociales, educativas, ambientales, comercial, etc.). Se lleg a un taller donde, segn cuentan algunos veteranos, al momento de agregar algunas nuevas virtudes, uno de los asistentes, ya cansado, pregunt: tambin cura las hemorroides?

No s si la historia es verdad o es una leyenda, pero a mi modo de ver ese relato encaja perfectamente con la situacin que ahora se vive con los extractivismos. Prcticamente desaparecen todos los efectos negativos, y cada semana se nos dice de alguna nueva propiedad positiva en extraer masivamente los recursos naturales de los ms apartados lugares de nuestros pases. Ya son tantas que vale la pena preguntarse si el extractivismo no curar las hemorroides o alguna otra enfermedad.

Algunos pensaran que mi analoga es exagerada. Para defender que no lo es, basta repasar las noticias de las ltimas semanas, dominadas por la cancelacin del programa que buscaba impedir la explotacin petrolera en el parque Yasun, en la Amazonia de Ecuador. Aos atrs, Ecuador lanz la idea de dejar el petrleo en el subsuelo de ese parque y en lotes adyacentes a cambio de una compensacin econmica internacional. En esos esfuerzos, el gobierno subrayaba tanto elementos ecolgicos como sociales. Entre los primeros estaba que esa zona era una de las de ms alta biodiversidad en el planeta, y su mandato constitucional con los derechos de la Naturaleza; entre los segundos, se encontraban los pueblos indgenas que habitaban el rea (algunos no contactados). Adems, Ecuador haba sufrido directamente las consecuencias ecolgicas y sociales nefastas de la explotacin petrolera en la Amazonia, y sabe de sus costos econmicos (todo ello en el conocido megajuicio Chevrn-Texaco).

Repasemos la curiosa situacin ecuatoriana: All, mucha gente sabe muy bien que la llegada de los pozos petroleros va de la mano con todo tipo de problemas sociales y ambientales. Todava son ms los ecuatorianos que saben que su propio gobierno durante unos siete aos sostuvo que ese parque era una joya ecolgica, que tena indgenas no contactados, y que deba ser protegido. El gobierno deba reemplazar todo estos argumentos por otros nuevos para justificar su decisin de explotar el petrleo en la zona de Yasun. Necesitaba una nueva variedad de la medicina mgica.

La sangre de la tierra

El presidente Correa anunci que se vio obligado a promover la explotacin petrolera en ese parque amaznico porque la comunidad internacional le haba fallado y era hipcrita. Agreg que era necesario volcarse a ese extractivismo para solucionar la pobreza en Ecuador, y a partir de all se lanz a una semntica audaz. Correa pint un panorama desolador de la Amazonia, listando problemas como la inexistencia de agua potable o saneamiento, enfermedades como dengue, clera o gastroenteritis, o sealando que en su criterio todos los pueblos ancestrales viven en la pobreza, y as sucesivamente. Para superar todos esos problemas se necesitaba drenar el petrleo amaznico. Es ms, en distintas intervenciones de prensa ha sostenido que con los ingresos petroleros se aseguraran servicios bsicos en toda la Amazonia, y en general en todo el pas. Si usted tiene alguna duda que el extractivismo todo lo cura, los dichos presidenciales apostaron por ms, vaticinando que Ecuador podra ser el primer pas en Amrica Latina con servicios bsicos en todo el territorio.

Ese discurso fue tan poderoso, que aquellos indgenas no contactados que habitaban el parque, parecera que desaparecieron, y ya no volvieron a ser nombrados en los das siguientes. Tambin desapareci la riqueza en fauna y flora del rea, o el mandato constitucional de preservar los derechos de la Naturaleza. La medicina extractivista tiene, por lo tanto, capacidades adicionales en hacer desvanecer etnias, especies silvestres o derechos constitucionales.

El discurso gubernamental tambin sostuvo que existen nuevas tecnologas que permitiran sacar el petrleo casi sin impactos. En das siguientes, se habl profusamente de helicpteros que atenderan unas plataformas petroleras que en lugar de estar en los mares, se emplazaran dentro de la selva. Con esto se apuntaba a hacer desaparecer las lecciones que arrojaron las explotaciones petroleras en otros sitios amaznicos, sostenindose que la empresa estatal, solamente por ser estatal, ya aseguraba los mejores estndares sociales y ambientales.

Es evidente que estamos ante un discurso simplista, algunos de cuyos aspectos se repiten en otros pases. Es cierto que hay pobreza en la Amazonia, pero es extremadamente dudoso que se solucione taladrando un parque amaznico; es verdad que las regalas petroleras podran ser jugosas, pero de all a decir que asegurarn servicios bsicos en todo un pas hay una evidente exageracin. Son frmulas simplistas, como sacar petrleo = eliminar pobreza, que proveen el sustento a discursos mgicos y voluntaristas, pero que calan profundamente en muchos sectores sociales. Esta es una nueva gramtica del extractivismo que tiene la virtud de cosechar adhesin social por su invocacin a luchar contra la pobreza, y a la vez sirve para disparar contra indgenas, ambientalistas, y otros muchos ms, acusndolos de ser unos desalmados que impiden revertir la miseria.

S que muchos dirn que estas lneas son exageradas. No tanto por haber indicado las propiedades mgicas de los extractivismos, sino por preguntar si curan las hemorroides. Pero despus de mucho pensarlo decid mantener esa palabra. Es que estos discursos extractivistas quieren convertir en hechos aceptables, naturales, y hasta beneficiosos, lo que en realidad son acciones espantosas, como afectar a indgenas en aislamiento o acabar con reas protegidas. Para romper esa naturalidad muchas veces es necesario un sacudn. Y la palabra hemorroides logra ese efecto. Pero adems es un trmino que ilustrativo, ya que en sentido estricto quiere decir fluir de la sangre. Me pregunto si no es justamente eso lo que observamos con los extractivismos actuales, con ese lento y persistente drenaje que proviene de las entraas de la Naturaleza.

Si es as, debe quedar en claro que los extractivismos mgicos no curan ese sangrado de nuestra Madre Tierra, sino que son una de sus causas. Es una terrible paradoja que se presente a una enfermedad como si fuera una medicina.

Una primera versin de este artculo se public en El Desacuerdo No 7, en La Paz (Bolivia)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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