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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2013

El (grotesco) emperador est desnudo

Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


No hay nada trgico en cuanto a la presidencia de Obama, capaz de atraer los talentos analticos de un neo-Plutarco o de un neo-Gibbon. Se parece ms a una farsa de Pirandello, una especie de Personaje en Busca de Autor.

Los candidatos a Autor estn bien documentados, desde el lobby de Israel a la Casa de Saud, desde una elite selecta del complejo industrial-militar-seguridad a, sobre todo, la enrarecida elite bancaria/financiera, los verdaderos Amos del Universo. El pobre Barack no es ms que una cifra, un funcionario del imperio, cuyo repertorio de decisiones se extiende apenas a decidir qu sonrisa de marca registrada desplegar en la operacin fotogrfica correspondiente.

No hay nada trgico en el hecho de que durante esta semana que marca el 12 aniversario del 11-S esta presidencia estar luchando por la credibilidad de su bombardeo en el intento de seducir a los halcones republicanos del Congreso de EE.UU. mientras la mayora de los belicistas del da son demcratas.

Los republicanos estn divididos entre el apoyo al presidente a quien les gusta odiar o enfrentarlo a un hiriente rechazo por mucho que se esfuercen por seguir las rdenes de sus amos, que van desde el Comit de Asuntos Pblicos EE.UU.-Israel a los contratistas militares. Una vez ms, es una farsa causada por el hecho de que un hombre elegido para terminar las guerras est ansioso de comenzar otra. Y una vez ms sin una votacin en las Naciones Unidas.

La estrategia de la Casa Blanca en esta semana de negociaciones cruciales se resume en lo siguiente: convencer al Congreso de EE.UU. de que debe comenzar una guerra con Siria para castigar a un maligno dictador una vez ms, tan malo como Hitler por gasear nios. La evidencia? Es indiscutible.

Bueno, no es irrefutable. Ni siquiera va ms all de una duda razonable. Cmo admiti el Jefe de Gabinete de Obama, Denis McDonough, con cara seria, se resume en un un test de sentido comn bastante fuerte, sin consideracin a la inteligencia, que sugiere que el rgimen lo hizo.

De modo que si realmente se trata de sentido comn, su cercana camarilla de aduladores no muestra al presidente este compendio de sentido comn, compilada por un grupo de altos, extremadamente crebles exfuncionarios de inteligencia de EE.UU., que desenmascara toda la evidencia porqye es increblemente defectuosa. Para evocar una farsa de hace 12 aos, parece ser evidentemente un caso de hechos amaados alrededor de la poltica.

Y para agravar esta farsa, ni siquiera se trata tanto de Siria per se como de enviar un mensaje a Irn, cdigo para si segus metindoos en los con nosotros, os vamos a bombardear.

Seguid a los plutcratas

Adems existe la farsa de la credibilidad. El gobierno de Obama ha envuelto a todo el mundo en la red tejida por s mismo, insistiendo en que la responsabilidad por la lnea roja alocadamente trazada por el presidente es realmente global. Pero el maldito mundo no se traga el anzuelo.

La calle rabe no se lo traga porque ve claramente a travs de la hipocresa; el desesperado apuro por castigar al gobierno de Bacher el-Asad en Siria mientras se justifica todo lo que el Estado del apartheid de Israel comete en Palestina ocupada.

El mundo musulmn no se lo traga porque ve claramente que la demonizacin se aplica solo a musulmanes, de Arafat a bin Laden, a Sadam, a Gadafi y ahora a Asad. Nunca se aplicara a la junta militar de Myanmar, que fue suficientemente hbil para organizar una apertura; al da siguiente los occidentales hacan fila para besar la bastilla de sus longyis birmanos.

Nunca se aplicara a la dictadura de Islam Karimov en Uzbekistn porque nosotros siempre tenemos que seducirlo como uno de nuestros bastardos alejados de Rusia y China.

Se aplica en ltima instancia, de vez en cuando, a la dinasta Kim en Corea del Norte, pero sin consecuencias porque esos agresivos asiticos podran responder a un ataque de EE.UU.

La opinin pblica informada de todo el mundo desarrollado no se traga el anzuelo porque ve claramente, examinando las fuentes histricas, que a Washington nunca le interesara realmente el espectculo lamentable de rabes matando rabes, o de musulmanes matando musulmanes interminablemente. La guerra 1980-1988 entre Irn e Irak es una prueba de primera clase.

En la cumbre del G20 de la semana pasada, el grupo BRICS de potencias emergentes Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica as como Indonesia y Argentina, subrayaron claramente que una guerra contra Siria sin aprobacin del Consejo de Seguridad de la ONU calificara a Obama de criminal de guerra.

Incluso entre los perros falderos europeos el apoyo a la Casa Blanca es extremadamente limitado. Angela Merkel de Alemania e incluso el perro de ataque de Francia, Franois Hollande, dijeron que lo principal son las Naciones Unidas. La Unin Europea en conjunto quiere una solucin poltica. Es esclarecedor recordar que la UE en Bruselas puede emitir mandatos de arresto a jefes de gobiernos de la UE culpables de crmenes de guerra. Alguien en Pars debe de haber advertido al perro de ataque Hollandede de que no le gustara la perspectiva de pasar tiempo en la crcel.

Malo como categora poltica es algo digno de descerebrados. La pregunta clave ahora tiene que ver con el eje belicista, Washington, Israel y la Casa de Saud. Convencern el lobby de Israel, el ms discreto pero no menos poderoso lobby saud y los neoconservadores del Retorno de los Muertos Vivientes al Congreso de EE.UU. de que libre su guerra?

Y luego est el caso cada vez ms curioso de al Qaida, esencialmente la denominacin rabe para una base de datos de la CIA de muyahidines entrenados por estadounidenses-paquistanes-saudes en los aos 80: el tan conveniente chivo expiatorio transnacional que legitim la Guerra contra el Terror (GWOT) de los aos de George W. Bush; la apertura a que al Qaida entrara en Irak; y ahora, sin intermediarios: la CIA y el gobierno de Obama combatiendo codo con codo con al Qaida en Siria. No es sorprendente que la denominacin al-CIAida se propague vertiginosamente.

Mientras una farsa sucede a la otra en su propia Torre de Babel, la tan cacareada credibilidad de EE.UU. es en s la mayor farsa de todas. Polticamente nadie sabe cmo se colmar el vaco. No ser por medio de la ONU. No ser por medio de los BRICS. No ser a travs del G20, que est seriamente dividido; por lo menos los protagonistas multipolares tienen ms peso que los perros falderos de EE.UU.

Lo que contribuira considerablemente a restaurar la credibilidad de EE.UU. sera que el gobierno de Obama tuvieracojones para obligar a la Casa de Saud y a Catar (300 personas y un canal de televisin, en la pica definicin del prncipe saud Bandar Sultn) para acabar de una vez por todas con el suministro de armas a losrebeldes de la lnea dura, y en ltima instancia yihadistas de la lnea dura, y aceptara a Irn en la mesa de negociacin para un verdadero proceso de paz Ginebra II en Siria. No pasar porque esto soslaya la farsa.

Una vez ms el desvalido Obama es solo un repartidor de peridicos. Los plutcratas a cargo se estn poniendo extremadamente nerviosos. El sistema se est fundiendo y tienen que actuar rpido.

Necesitan una Siria tan dcil como las petromonarquas rabes. Quieren afectar fuertemente a Rusia y luego discutir la defensa de misiles y la influencia rusa en Europa Oriental desde una posicin de fuerza. Quieren afectar fuertemente a Irn y luego seguir emitiendo ultimatos desde una posicin de fuerza. Quieren facilitar otro intento ms de Israel para capturar el sur del Lbano (es el agua, estpido). Quieren un gasoducto monstruo de Catar para clientes europeos soslayando Irn y Siria as como a Gazprom. Sobre todo, tiene que ver con el control de los recursos naturales y los canales de distribucin.

Estos son motivos reales y no tienen nada que ver con una farsa, La farsa solo se despliega para destruir toda posibilidad de verdadera diplomacia y verdadera discusin poltica. La farsa es una mscara teatral como en el imperialismo humanitario la versin aceptable de los aos dominados por Dick Cheney. Es como si Dick Cheney nunca hubiera abandonado el edificio; el repartidor de peridicos Barack es Dick Cheney con una cara humana. El nico buen resultado es este cuento tan triste es que la verdadera comunidad internacional, en todo el mundo, ha visto al emperador desnudo en toda su (grotesca) gloria.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su libro ms reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009).

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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MID-03-090913.html

rCR



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