Portada :: Chile :: A 40 aos del golpe de estado
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2013

Entrevista a Lucia Seplveda a los 40 aos del Golpazo
"Por haber vivido el golpe, no necesito tanto de esta fecha para reflexionar"

Pachakuti
Rebelion


P:- Luca, para personas como t, que han padecido el rigor del golpe de estado de Pinochet, antes del golpe, durante el golpe y despus del golpe.. una fecha de estas caracteristicas.. traer muchas reflexiones fuertes y recuerdos a la cabeza..?

L:- Quizs precisamente por haber vivido el golpe y todo lo que ello involucra, al menos en mi caso, no necesito tanto de esta fecha para reflexionar y recordar, porque la memoria es una suerte de mochila que mis compaeras y compaeros de lucha y yo siempre cargamos en la espalda. A veces nos pesa mucho y a veces logramos correr con ella casi como si no la llevramos encima. Pero lo cierto es que miramos el presente con una mirada que viene de lejos, viene de esos das hermosos llenos de esperanza del gobierno del Presidente Allende, viene tambin de las noches duras de la clandestinidad, y est cargada de vaco y ausencia de los mejores de entre nosotros, de aquellos y aquellas que tanta falta nos hacen para las luchas de hoy.

La conmemoracin de los 40 aos la valoro en cambio fundamentalmente como un medio para que las nuevas generaciones puedan finalmente acceder a lo que fue la dictadura, de manera pblica, a travs de los medios y no slo desde el discurso de la memoria que muchas veces se enhebra trabajosamente desde los mrgenes y tiene por ello, muchas veces, un alcance limitado al crculo de la izquierda y sus cercanos.

En estos das estamos viviendo un momento bien complejo. Del silencio ms absoluto de los medios de comunicacin y los textos respecto de la historia reciente, Chile ha pasado a estar inmerso en una serie ininterrumpida de programas de tv sobre la temtica del golpe militar, entrevistas a sobrevivientes, polticos, gente comn, lanzamiento de libros, obras de teatro y actividades de una gran diversidad que nos convierten de pronto en un pas con memoria a riesgo de saturar la audiencia. Si llegaran visitantes o periodistas en estos das, sin duda quedarn impactados de la forma tan amplia que circula la informacin en Chile sobre lo que fue la dictadura. Y es poco probable que encuentren alguien que les cuente que estamos viviendo la excepcin que confirma la regla del silencio, y que la televisin slo entrevist por primera vez a una dirigente de la agrupacin de familiares de detenidos desaparecidos cuando Pinochet fue detenido en Londres. Y quizs no les contarn tampoco que TV Nacional, la televisin pblica se niega hasta hoy a programar el documental El Diario de Agustn que revela la complicidad del diario El Mercurio con la dictadura, y slo este ao exhibi con cortes y en horario de madrugada, el notable documental de Patricio Guzmn ?La Batalla de Chile?, realizado dcadas atrs.

Esta repentina apertura informativa es compleja porque no es integral, no hay un tratamiento completo de los temas, el nfasis est ms en el horror y las violaciones a los derechos humanos, y no en porqu fue posible el horror, y porqu y cmo tantos y tantas creyeron ?cremos- que Chile y su pueblo podan construir su destino. Las imgenes del bombardeo de La Moneda se repiten una y otra vez, pero casi no se ven las concentraciones de apoyo al gobierno, ni la organizacin del pueblo y cmo participaba en el proceso en curso... La conmemoracin de los 40 aos ha desatadotambin una especie de verborragia y competencia del perdn en que ciertos cmplices civiles de la dictadura, miembros de la coalicin del Presidente Piera que gobierna el pas, presentan sus excusas pblicas por lo que dejaron de hacer en dictadura, blanquendose en la prensa y compitiendo por atencin meditica, sin que ello vaya acompaado de ningn gesto efectivo relacionado con el peso de la impunidad que aun existe en muchos crmenes de la dictadura, ni menos con los efectos del modelo econmico neoliberal impuesto a sangre y fuego tras el golpe militar y del cual estos polticos profitan hasta ahora.

P:- dnde estabas t el 11 de septiembre de 1973?



L:-Mi compaero, Augusto Carmona y yo ramos periodistas de TV y radio, y colaboradores de la revista Punto Final. Vivamos en un departamento en el centro de la ciudad. Nos avisaron por telfono que haba un intento de golpe militar, y nos fuimos hacia La Moneda pero ya estaba todo rodeado de militares, entonces nos dirigimos hacia las oficinas de la revista. En ese mismo edificio estaban las oficinas de la agencia de noticias cubana, Prensa Latina y fuimos hacia all para tener informacin. Todo el horror se concentr en esas horas y ese da, que recuerdo como el ms largo de mi vida. All pude escuchar los primeros "bandos militares", citando a polticos y periodistas conocidos a presentarse en el Ministerio de Defensa. Tambin podamos escuchar el sobrevuelo de los Hawker Hunter disparando contra el cercano palacio de Gobierno. Cuando el entonces director de Prensa Latina, Jorge Timossi, nos inform -tras un contacto telefnico directo con alguien en La Moneda- que el periodista Augusto Olivares, amigo y asesor de Allende, se haba suicidado, el dolor y el espanto me sobrecogieron. De Prensa Latina, caminamos a nuestro departamento de Calle Cndor, pasando entre grupos de soldados y detenidos, entre tanques, muertos y personas deambulando como autmatas con ojos colmados de miedo y desesperacin, agreg. A partir de ese da ya no fuimos ms que miembros de la resistencia. Y para mi compaero, el periodismo qued atrs para siempre. Fue asesinado por la polica secreta de la dictadura el 7 de diciembre de 1977".

P:- de manera particular, como conocedora profunda de la temtica del pueblo mapuche, cmo afect el golpe militar a este pueblo?

L:-El gobierno del presidente Allende tuvo una preocupacin especial por el pueblo mapuche que a travs de la ley de reforma agraria dictada por el gobierno anterior, logr una importante devolucin de tierras que estaban en manos de latifundistas y pasaron a manos de sus verdaderos dueos, marcando un trato radicalmente diferente al que haban tenido otros gobiernos. El clima de esperanza y movilizacin no era ajeno a ello, ya que los mapuche realizaron ?corridas de cerco? para recuperar tierras que les haban sido arrebatadas, lo que radicaliz el proceso. Como reportera de TVN me toc ser testigo privilegiado (como enviada especial) del nimo del gobierno y del ministro de agricultura de la poca, Jacques Chonchol, de resolver las demandas campesinas, ya que todo el ministerio se traslad a la regin de Cautn durante el verano de 1972. Pude ver entonces el gobierno trabajando en terreno y a la vez a las organizaciones mapuche marchando con sus herramientas agrcolas desde los cerros hacia la ciudad y exigiendo respuesta a sus demandas. Sobre lo que significaron esos aos, prefiero citar aqu un texto de Jorge Calbucura y otros, publicado en http://www.mapuche.info/?pagina=4234 ?El presidente Salvador Allende continu el proceso de reforma agraria usando la Ley de Reforma Agraria promulgada en 1967 por el gobierno Demcrata Cristiano de Eduardo Frei. Mediante la aplicacin de esta ley, hasta 1973 fueron expropiados 4.401 latifundios y las reservas indgenas mapuche recuperaron 30.000 hectreas de tierra. En septiembre de 1972, se promulg una Nueva Ley Indgena que ?a pesar de su corta duracin- fue un efectivo instrumento para resolver los litigios por usurpacin de tierras a los mapuche. Durante el perodo 1970-73; la Unidad Popular, transfiri a las comunidades mapuche 30.000 hectreas de tierra, sin embargo la accin directa de *las corridas de cercos* en las provincias de Malleco, Arauco, Cautn y Valdivia logr recuperar ms de 70.000 hectreas de tierra usurpada por los terratenientes. Todo un tiempo de hombres y mujeres mapuche visionarios. Convencidos de que era posible aunar fuerza, valenta y trascendencia, fueron los que llevaron adelante la iniciativa de *las corridas de cercos. *Una vez ms quedaba demostrado que la nacin mapuche no estaba rendida. La consigna era: *Tierra o muerte!, Nadie nos trancar el paso! * La primera *corrida de cerco*, se realiz en Cautn el 15 de mayo de 1970 por la comunidad Mao Manzanal (Comunidad Quinchavil-Santibez). Despus de dos meses de ocupacin y juicio, el Tribunal de Justicia fall a favor de los comuneros mapuche. La autora de la *corrida de cerco *le corresponde al lonko Luis Quinchavil, que antes de llevar a cabo la accin, expres ?*hay que recuperar las tierras usurpadas corriendo los cercos a sus lmites originales.? *Desde esta primera corrida de cercos nace la modalidad que se repetir en todas las sucesivas acciones; desalambrar, sacar las estacas y correrlas a los lmites establecidos por el Ttulo de Merced de Tierras. El 8 de septiembre de 1970 de manera simultnea se realizan diez corridas de cerco y en el curso de los meses posteriores se ejecutan cientos de corridas de cerco? (fin de la cita).

El golpe militar en la zona mapuche, del BioBio al sur, fue incluso ms cruel que en la ciudad, y hasta el da de hoy se desconocen las verdaderas dimensiones de la represin, pues el terror acall las denuncias en la mayor parte de los casos. En la zona que ms conozco, las localidades cercanas a Nueva Imperial en la Regin de la Araucana, prcticamente no se presentaron denuncias ante las Comisiones Nacionales (Rettig y Valech) creadas en dos oportunidades para ese efecto. Esas comisiones tampoco hicieron ningn tipo de trabajo especial de acercamiento a este sector especfico de posibles vctimas. Por testimonios orales me he impuesto de la ferocidad de la represin, donde las fuerzas armadas actuaron con informacin y participacin de los antiguos dueos de fundos para detener a centenares de campesinos mapuche, que fueron subidos a helicpteros y sus cuerpos destrozados en vuelos rasantes por zonas forestales. Algunos cadveres aparecieron en un canal a la entrada de esa localidad, el cual posteriormente fue sellado. Las incursiones represivas contaron incluso con el apoyo de miembros de la iglesia local, ya que los curas franciscanos de la llamada Misin Boroa, en ese territorio, entregaron al ejrcito a personas que haban ido a buscar refugio all. Todas las conquistas se perdieron y ms an, la dictadura impuls la ley de divisin de las comunidades que acentu su disgregacin y prdida de sentido comunitario. A nivel general, las tierras que haban sido expropiadas pasaron a ser propiedad de las empresas forestales que progresivamente se expandieron por sobre todo el territorio mapuche. Largos aos debieron pasar para que este pueblo indmito retomara la lucha por la recuperacin de su territorio e incluso incorpore ltimamente elementos como la autodeterminacin mapuche.

P:- Tu labor concreta de periodista, hubo de adaptarse a las condiciones de la dictadura militar?

L:-Nunca ejerc el periodismo en Chile bajo dictadura. Mis tareas en la resistencia no tuvieron que ver con el periodismo aunque lgicamente incluan el apoyo a la prensa clandestina.

P:- Cmo viviste las movilizaciones contra la dictadura, el referndum y luego la "transicin" controlada?

L:- Fue emocionante vivir en Chile el inicio de las movilizaciones contra la dictadura a comienzos de los aos 80. El impacto del golpe, de las desapariciones de presos polticos y el peso del terror determinaron que en los primeros aos de dictadura no hubiera expresiones masivas de resistencia popular y slo se desarrollaran acciones que involucraban a sectores muy pequeos de la poblacin y por tanto tenan escaso impacto. A nivel de masas, ya exista la movilizacin de las agrupaciones de derechos humanos, pero hasta 1981 esa era prcticamente la nica expresin visible y permanente del descontento. Nosotros trabajbamos en la clandestinidad alentando la organizacin de la resistencia a nivel estudiantil, sindical, y poblador, coordinando fechas de protestas a nivel nacional y desarrollando acciones de ?propaganda armada? en poblaciones, buscando mostrar que era posible enfrentar a la dictadura y golpearla en sus puntos ms dbiles, generando prensa clandestina y emisiones de radio Liberacin, operadas por equipos mviles de compaeros con receptores especialmente adaptados para no ser localizados por la represin.

Progresivamente la gente comenz a perder el temor, a salir a la calle, a generar nuevas organizaciones para la lucha abierta a nivel estudiantil y poblacional ?de las cuales fuimos parte- y se perciba ya que entrbamos a una nueva fase. Sin embargo, a mediados de los aos 80, cuando ello comienza a madurar, el MIR ya estaba muy diezmado por la represin, la mayor parte de su direccin histrica haba sido aniquilada y los dirigentes que salieron al exterior no haban interpretado adecuadamente lo que ocurra en Chile con su propia fuerza y a nivel de masas. Disearon polticas que no se correspondan con la realidad y que expusieron a la organizacin ms all de sus capacidades reales en el plano poltico y militar. En agosto del ao 83, vivamos en Chile quizs el momento ms alto de las protestas populares, a las cuales Pinochet responde sacando a la calle en Santiago a 18.000 militares. A nivel de superestructura exista una alianza poltica del campo popular el Movimiento Democrtico Popular, y una alianza opositora encabezada por la Democracia Cristina y sectores ?renovados? de la izquierda que fue la que finalmente se impuso como ?Alianza Democrtica?.

Al abrirse la nueva situacin poltica, el MIR tena una restringida y localizada capacidad de intervencin, al tiempo que aparecan nuevos actores como el Frente Patritico Manuel Rodrguez que lograban canalizar el nimo de lucha de las masas.

Me correspondi trabajar polticamente en Santiago en esos aos y una de las experiencias ms ricas fue participar a nivel regional, en la organizacin del paro ?asonada comunal (27 de marzo de 1984) en Pudahuel, un municipio de la zona poniente de Santiago, muy combativo, donde haba milicias populares de la resistencia, una Coordinadora de Organizaciones Populares, y un trabajo muy importante con sectores cristianos.

Entre los aos 79-84 habamos logrado tener cierta presencia poltica, social y armada que dio legitimidad al MIR en la lucha antidictatorial, pero eso no tuvo una continuidad, debido a que sobrevinieron nuevos golpes represivos los que sumados a discusiones internas mal abordadas, culminaron en la posterior divisin de nuestro partido.

El ao 1986 deb salir del pas hacia Argentina porque el fallido atentado a Pinochet por el FPMR trajo un incremento de la represin que hizo insostenible mi situacin. As que debo decir que me perd la parte ms masiva de la lucha, ya que no logr regresar a Chile hasta el ao 93.

La transicin la viv con mucho dolor y frustracin, pues desde el plebiscito en adelante fue evidente incluso fuera del pas, que esa era una salida negociada y que se mantendra intacto el andamiaje de la dictadura. La divisin y el fin del MIR, y la presencia de una izquierda dedicada a administrar la herencia de la dictadura han sido tragos muy amargos a beber en estos aos.

Por mucho tiempo, solo el movimiento por los derechos humanos y por la memoria histrica ?del que participo- y las luchas del pueblo mapuche ? con cuyas demandas solidarizo- fueron los signos de continuidad respecto de nuestra historia como pueblo consciente y combativo.

Sin embargo, finalmente y desde el ao 2011, esa semilla sembrada trabajosamente desde los dbiles inicios de la resistencia al golpe militar comenz a brotar contra viento y marea, mostrando su verdor en el naciente movimiento estudiantil que hoy marcha a la cabeza de la reactivacin del movimiento popular en Chile. En todas las marchas de los jvenes encontramos hoy a Allende, a Vctor Jara caminando junto a ellos y como parte de sus luchas. La movilizacin del 5 de septiembre llamada por todas las federaciones estudiantiles del pas junto a los estudiantes secundarios, se convoc evocando los 40 aos del golpe militar y sac a las calles a miles y miles de muchachos y muchachas y a otros que ya no lo somos....

Y la marcha convocada por todas las organizaciones de Derechos Humanos, de la que vengo de participar hoy domingo 8 de septiembre tuvo un carcter diferente y superior al de otras marchas rituales del aniversario del golpe militar. Brigadas juveniles desplegaron una tremenda creatividad y entusiasmo para mostrar la ligazn entre las luchas de ayer y las demandas populares de hoy. Particularmente impresionante fue el trabajo desplegado en todos los muros del largo trayecto de la romera desde la Alameda Bernardo O?Higgins hasta el Cementerio General, por colectivos de jvenes que pegaban serigrafas con consignas y llamados a la lucha que incluan el apoyo a la lucha del pueblo mapuche, el derecho a la salud y la educacin e incluso una demanda ms reciente: semillas libres de

P:- Tras varios gobiernos de la Concertacin y uno de Piera.. qu queda del legado pinochetista en Chile?

L:- La Constitucin que rige el pas en todos sus mbitos es la ideada por la dictadura. Mientras no tengamos la fuerza para parir una nueva constitucin, ese legado estar prcticamente intacto.

El modelo econmico neoliberal y extractivista, con cero respeto por la naturaleza y nulo inters por la equidad social, tambin est intacto. Ha sido super bien administrado por la Concertacin y ahora por Piera, que se est preocupado en los ltimos meses que le quedan de gestin de privatizar los escasos bienes comunes que quedan en Chile, como es nuestro patrimonio gentico, simbolizado en las semillas campesinas e indgenas. Todo es privado ya en Chile: la salud, la educacin, la previsin social, la mayor parte del cobre, el agua, los peces.

P:- En Territorio Mapuche... se siguen aplicando las leyes antiterroristas de Pinochet..

L:- Tanto la Concertacin como el gobierno actual de Sebastin Piera han aplicado esta ley de Pinochet, considerando terroristas a quienes luchan por la recuperacin de su territorio ancestral. Los muertos estn, sin embargo, del lado de los ?terroristas?: son luchadores sociales mapuche acribillados por la espalda por las fuerzas policiales. Una interminable lista de presos polticos mapuche ha acompaado a los ltimos gobiernos, que sin embargo permanecen sordos a los llamados de los organismos internacionales de derechos humanos.

En realidad, quienes viven en las comunidades mapuche en resistencia estn viviendo como se viva en dictadura en las zonas urbanas populares y poblacionales que hacan resistencia activa: con allanamientos permanentes, militarizacin del territorio, detenciones arbitrarias y tortura. Para el pueblo mapuche en lucha, la democracia nunca lleg y los sucesivos gobiernos han sido incapaces de responder a sus demandas porque han tomado partido por las grandes empresas forestales que estn usando el territorio indgena para sus plantaciones y les han despojado adems del agua necesaria para su subsistencia y cultivos. Es de toda lgica que las organizaciones mapuche no le crean a los partidos polticos chilenos y aspiren a construir su propia autonoma ante un Estado que los niega y una izquierda que en general no ha querido o no ha sabido verlos como un pueblo-nacin y actuar en consecuencia.

P:- Muchas de las personas represoras de la dictadura siguen vivas.. habr algn tipo de justicia y castigo a los culpables?

L:- En el actual marco de cosas, es poco probable. Por eso son tan importantes las funas y la exposicin pblica de esas personas, como ocurri recientemente con el ex comandante en jefe del ejrcito, Emilio Cheyre que se vio enfrentado en un programa de televisin, por el hijo de una pareja de detenidos desaparecidos, en un caso en que estuvo involucrado el militar. Todo el pas supo entonces quin tena la razn, pese a que el ex oficial dijo que nunca tuvo motivos para no creer la versin que recibi de su superior, que era que la pareja se haba dinamitado delante de su hijo.

Eso es ms posible en este contexto que juicios, ya que la tendencia actual es dar sentencias irrisorias por crmenes de lesa humanidad, aplicando la tesis de la ?media prescripcin? para evitar que vayan a prisin los asesinos y perpetradores de ejecuciones y desapariciones de compaeros.

En el caso de mi compaero, Augusto Carmona, apenas hay encargatorias de reos en un proceso que lleva ms de diez aos y en el cual slo meses atrs se ha individualizado a algunos de los represores culpables de su asesinato por la espalda. La ejecucin poltica fue una prctica que se puso en vigor por la CNI cuando la repulsa internacional por las desapariciones de prisioneros polticos ya era muy fuerte. Entonces el mtodo cambi. A travs de refinados mtodos de inteligencia y del uso de la tortura a presos se lograba detectar a dirigentes y cuadros del MIR y se les asesinaba para luego informar de que haba habido un enfrentamiento

P:- a 40 aos, espacios de tortura como la colonia Dignidad, de sectas alemanas cmplices de Pinochet debieran ser enjuciadas por eso, o por el uso de gas sarin, adems de por el abuso de nios?

L:- Dignidad es un caso de colusin internacional para que no haya justicia, ya que el estado alemn y los gobiernos chilenos hasta ahora han colaborado para que la impunidad contine vigente para esos crmenes contra la humanidad. Aqu hay redes de proteccin a nivel Estado ? poderes locales que impiden avanzar en juicios que verdaderamente abarquen todo lo que signific la colonia Dignidad como parte del terrorismo amparado por el Estado chileno.

P:- Nunca ms habr una dictadura militar en Chile...?

L:- No lo s. No creo que la requieran hoy los civiles dueos del pas, que son los hijos o sucesores de aquellos que en tiempos de Allende, aliados con el imperio norteamericano pidieron la intervencin de las fuerzas armadas.

No soy futurloga y no puedo saber cunto tiempo tendr que pasar para que haya nuevamente una alternativa revolucionaria en Chile y qu ocurrira entonces con quienes se sientan amenazados por ella, en el marco de una situacin global diferente y del tipo de armamento y medios con que cuentan hoy quienes detentan el monopolio de las armas a nivel global.

P:- qu personajes rescataras de la lucha contra la dictadura militar en Chile?

Miguel Enrquez, fundador y secretario general del Mir hasta su muerte en combate en octubre de 1974. Fue un dirigente extraordinario, de aguda visin poltica, enorme capacidad de mando y poder de conviccin, unidos a una consecuencia absoluta entre su discurso y su prctica. Es imposible separar la experiencia mirista y la construccin de ese partido como organizacin revolucionaria, de la conduccin de Miguel, a la cabeza de su Comisin Poltica. Los aciertos del MIR y tambin algunos de sus errores tienen su impronta, por esa arrolladora personalidad, de un magnetismo sin igual.

Miguel es un smbolo y un referente de coraje y amor al pueblo y la revolucin, ms all del MIR, para toda una generacin. Tambin fue extraordinario el coraje y el compromiso de mi compaero de entonces, Augusto Carmona, que desde la clandestinidad trabaj incansablemente por la unidad de la izquierda y la reorganizacin de las fuerzas de nuestra organizacin enfrentando las ms duras circunstancias. Sobre l y otros trabajadores de los medios de comunicacin escrib varias de las historias incluidas en la obra ?Morir es la Noticia?, de Ernesto Carmona editor, de la que fui parte junto a un colectivo de periodistas en 2001, sobre nuestros compaeros desaparecidos o ejecutados en dictadura.

Y como smbolo de los y las heronas invisibles de esta lucha, recuerdo a la compaera Mara Galindo, joven dirigente obrera oriunda de la zona sur del pas y desaparecida en 1976 sin que jams se haya tenido noticias de las circunstancias de su detencin. Ella comparti prisin y tortura en Villa Grimaldi con Marta Ugarte, compaera cuyo cuerpo fue encontrado en una playa luego de haber sido arrojado desde un helicptero por sus torturadores.

Es imposible y discriminatorio mencionar personas?por eso es tan importante que vivamos hoy un florecimiento de la memoria, con la publicacin de muchos libros de testimonios y memorias que hagan justicia a la contribucin ignorada de tantos y tantos compaeros a la lucha antidictatorial. Es lo que trat de hacer con mi libro reportaje ?119 de nosotros? (Lom, 2005) en que trato de contar quines fueron esos compaeros y compaeras de mi generacin a quienes la DINA desapareci en el montaje meditico Operacin Colombo, del servicio secreto de la dictadura como prambulo de la Operacin Cndor, sacndolos de las estadsticas oficiales para acercar esa generacin de revolucionarios a los jvenes de hoy. Me reconforta que mi libro haya servido de base para un documental de Luis Parra y Luisa Martnez sobre ellos, que se estren este ao y se llama ?119 esperanzas? y que esos testimonios animen incontables actividades de derechos humanos en las casas de memoria y/o colectivos que florecen hoy en nuestro territorio.

http://www.pachakuti.org

Santiago, septiembre de 2013, a 40 aos del golpe militar


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