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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2013

Vulneracin de derechos en el Sahara
Un equipo vasco exhuma e identifica a ocho desaparecidos saharauis

Ainara Lertxundi
Gara


Un equipo de investigacin vasco dirigido por el forense y presidente de Aranzadi, Paco Etxeberria, y el tambin mdico Carlos Beristain ha logrado por primera vez exhumar e identificar con mtodos cientficos a ocho desaparecidos saharauis y desmontar as la tesis oficial marroqu que apuntaba a que cuatro de las vctimas murieron por circunstancias durante la detencin. Los ocho, beduinos entre los que haba dos menores, fueron ejecutados.

Los das 8, 9 y 10 de junio de este ao, un equipo profesional de la UPV, la Fundacin Aranzadi y de Hegoa -Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperacin Internacional- visit en compaa de varios familiares y miembros de la Asociacin de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) un lugar en la zona de Fadret Leguiaa, en la regin de Smara, en pleno desierto, a escasos kilmetros del muro de la vergenza construido por Marruecos para dividir el territorio saharaui y, por tanto, una zona minada.

All encontraron, gracias al testimonio de un testigo presencial, que entonces tena 13 aos, y al de quince familiares que entrevistaron previamente, dos fosas, separadas por treinta metros, que contenan los restos de ocho beduinos, dos de ellos menores de edad detenidos el 12 de febrero de 1976 en las cercanas del pozo de Amgala, donde solan ir a buscar agua para el ganado.

El operativo militar marroqu moviliz numerosas tropas y vehculos en una zona en la que en ese momento solo haba poblacin civil. Los familiares emprendieron la huida, primero hacia otras zonas del Sahara, y luego, a los campamentos de refugiados de Tinduf, a 400 kilmetros de donde ocurrieron las desapariciones.

En las fosas y dispersados por las inmediaciones encontraron casquillos de arma de fuego calibre 7,62, y objetos personales de las vctimas, como un rosario de cuentas amarillas y negras, un cierre de cremallera, una pulsera de cuerda, una maquinilla de afeitar de cuchilla, un fragmento de anillo metlico de cinturn, una cartera, suelas de zapato, prendas de vestir con lesiones por impacto de proyectiles y dos DNI espaoles que acreditaban que las vctimas eran ganaderos de profesin. Del estudio cientfico de los restos humanos se desprende que las ocho vctimas murieron como consecuencia de las heridas sufridas por arma de fuego. En algunos casos, fueron disparos a la cabeza. La posterior identificacin con datos genticos de familiares directos se practic en los laboratorios de la UPV.

Se trata de los primeros identificados en la historia del Sahara, subray Carlos Beristain, coordinador de esta investigacin subvencionada por Euskal Fondoa, la Diputacin de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia, cuyos mximos representantes acudieron ayer al museo San Telmo.

Este hallazgo da veracidad a los testimonios de los familiares, que han mantenido una demanda y una memoria. Se negaron a olvidar. Una exhumacin es un lugar donde se juntan dos mundos, el de los vivos y el de los muertos, que nos hablan de sus heridas, de lo que les pas, destac Beristain.

Estamos ante la primera evidencia cientfica sobre el destino de los detenidos

Carlos Beristain, mdico y doctor en sicologa social, trabaja desde hace 24 aos en Amrica Latina y Euskal Herria con vctimas de la violencia. Ha coordinado y participado como asesor en varias comisiones de la verdad.

Qu suponen las conclusiones de esta investigacin?

La constatacin de la veracidad de los testimonios de los familiares de las vctimas. Un testigo nos relat que estas personas haban sido detenidas y que saba, porque as lo vio, que algunas haban sido ejecutadas. Con este hallazgo constatamos la falta de veracidad de la versin que ofreci Marruecos, cuyo Consejo Consultivo de Derechos Humanos public en diciembre de 2010 en internet un informe en el que deca que cuatro de estas ocho personas haban sido llevadas a un cuartel en Smara, donde fallecieron. Estas personas no fueron llevadas a ningn cuartel. Y las otras cuatro personas ni tan siquiera aparecen en los listados oficiales de Marruecos. Estamos ante la primera evidencia cientfica del destino de muchos de los desaparecidos saharauis. Hasta ahora tenamos los testimonios, pero no las pruebas. Para los familiares esto es una cuestin determinante; saber qu ha pasado con sus seres queridos es siempre la demanda central de las personas con familiares desaparecidos. La gente necesita saber, porque la desaparicin forzada es una prdida incierta, nunca sabes cundo acab, cunto tiempo estuvo vivo, a dnde fue llevado. Hay toda una incertidumbre que crea un enorme impacto sicolgico, una situacin que ha sido definida tanto por la Comisin Interamericana de Derechos Humanos como por el Tribunal de Estrasburgo como una forma de tortura sicolgica. Los familiares saharauis vinieron con miedo, porque la exhumacin se hizo en un lugar militarizado; con una enorme esperanza y con una movilizacin emocional. Han mostrado una enorme satisfaccin por el logro que supone este hallazgo a nivel personal y para el Sahara.

Se calcula que hay ms de 400 desaparecidos saharauis. Sin embargo, solo ahora y con recursos procedentes de Euskal Herria se ha logrado identificar a las primeras vctimas.

Esto demuestra que haciendo un buen trabajo de investigacin, con la confianza de las vctimas y con un equipo independiente para poder llevar a cabo la accin, los desaparecidos pueden buscarse. Tenemos informacin de numerosas fosas, tanto cerca de donde hemos estado como en la zona ocupada por Marruecos. Sabemos dnde estn algunas de esas fosas, que han sido denunciadas internacionalmente. Durante muchos aos, la situacin de los familiares ha sido invisibilizada; ha quedado ms como una demanda genrica de la bsqueda de los desaparecidos sin, digamos, un asidero concreto de cmo llevar adelante la investigacin. El primer paso consistente que dimos fue el informe Oasis de la memoria, en el que investigamos decenas de casos de desaparecidos, lo que abri la puerta para esta investigacin y exhumacin.

Hemos constatado lesiones traumticas con disparos a la cabeza

Paco Etxeberria, forense y Presidente de Aranzadi, ha participado como perito judicial en muchos procesos judiciales, como el caso Lasa y Zabala, y exhumaciones.

Con qu dificultades se han encontrado a la hora de exhumar estos restos?

La zona est a muchos kilmetros de cualquier punto de poblacin. Es una zona de desierto, donde solo viven muy repartidos algunos beduinos. El terreno est repleto de minas. Pastores nos guiaron hasta el punto exacto y vimos las minas a nuestro alrededor. Las fosas estaban cubiertas con arena. Se trata de enterramientos simples. Con el tiempo, los cuerpos se han ido deshidratando y lo que vemos debajo de la arena es la ropa y, por supuesto, los huesos. Conforme a los documentos encontrados, son saharauis de nacionalidad espaola. En la evidencia de los huesos, hemos constatado las lesiones traumticas; disparos hechos en la cabeza. Adems, aparece la municin, balas de fusil, alrededor de la fosa. Tiene un marcaje de los aos sesenta o principios de los setenta, pero anterior a 1976 -ao en el que se producen estas ejecuciones-. En su conjunto, se ha intentado ocultar este crimen a perpetuidad, negando la posibilidad de que estos restos fueran rescatado por sus familiares. Hemos descubierto de manera completa y fuera de toda duda razonable que se produjeron estos crmenes en tanto que tenemos las pruebas de la identificacin y de la causa de la muerte en el contexto concreto en el que se produjeron los hechos, que son delitos de detencin seguidos de desaparicin forzada. Son los primeros ejemplos que acreditaran esa vulneracin de derechos humanos sobre una poblacin civil indefensa, entre los que, adems, hay dos menores de edad.

Los familiares de estas ochos personas les han acompaado durante todo el proceso. Qu ha supuestos para ellas estas exhumaciones?

La participacin de los familiares es una cuestin esencial en investigaciones que se enmarcan en el contexto de los derechos humanos. Su presencia es lo nico que permite dar alguna credibilidad a este tipo de investigaciones y, por tanto, nos han acompaado. El comportamiento de estos familiares se parece mucho al que hemos visto en cualquier otro rincn del mundo. Estos familiares, hijos de las vctimas, reconocen que su vida hubiera sido muy distinta de no haberse producido aquellos crmenes; que pasaron de ser unas familias alegres, donde todo era tranquilidad y paz, a ver de pronto denegada esa paz con la irrupcin de las fuerzas militares y, encima, el asesinato de sus padres. Las familias quedaron deshechas y en el transcurso de los aos nadie les ha atendido en ese punto concreto. Han estado desatendidas y eso lo que haces es perpetuar la injusticia. Esa consideracin la podemos escuchar en cualquier sitio. Esa sensacin de una doble victimizacin por el maltrato que les ha dado la historia an siendo muy posterior a los hechos ocurridos. Les asiste todo el derecho a que este asunto se esclarezca porque tambin ellos son vctimas.

Etxeberria puso nfasis en la rotundidad del relato y en el control de la cadena de custodia durante todo el proceso de exhumacin e identificacin de las vctimas. Asimismo, anunci el compromiso adquirido por la UPV para elaborar un banco de datos genticos saharauis.

Esperan poder volver a la zona dentro de una misin oficial con presencia de la MINURSO, el Comit Internacional de la Cruz Roja, ONG de derechos humanos internacionales y expertos independientes para realizar la exhumacin, la devolucin de los restos a sus familiares -que permanecen en el lugar debidamente protegidos- y analizar otras posibles fosas en la zona.

Especialmente emotiva fue la intervencin de Dijmi Elghalia, que no pudo reprimir las lgrimas al referirse a la importancia que tiene para una persona el saber qu ocurri con su familiar. Ella misma estuvo desaparecida en crceles secretas durante tres aos y siete meses. Sus padres an lo estn.

Agradeci de manera sentida a Beristain el haber hecho posible que los saharauis hayamos recuperado la confianza perdida tras aos de demandas infructuosas y mentiras.

Presentamos con toda nuestra buena voluntad toda la documentacin que nos pidieron organismos oficiales marroques como la Instancia de Equidad y Reconciliacin. Ahora, ha quedado certificado que los datos proporcionados por el Consejo Consultivo de Derechos Humanos eran falsos. Cmo es posible que mientan y jueguen con nuestros sentimientos instancias que se suponen deberan velar por los derechos humanos y no estar al servicio de intereses polticos? Marruecos no tiene voluntad para realizar una investigacin seria. Como familiar de desaparecidos, me siento alegre por este hallazgo y agradezco a los beduinos su colaboracin, resalt. Precisamente, el testimonio de otro beduino condujo en 2006 a la asociacin saharaui de graves violaciones de derechos humanos, ASVDH, de la que Elghalia es vicepresidenta, hasta una fosa individual en la que encontraron los restos de un saharaui que an conservaba la vestimenta con manchas de sangre.

Las gestiones realizadas desde entonces ante el Consejo Consultivo de Derechos Humanos para proceder a su identificacin han resultado en vano.

Elghalia pidi entre lgrimas que se siga con las exhumaciones, tambin en los territorios ocupados y en las cercanas de los cuarteles militares. Tenemos el coraje y la voluntad para continuar en esta tarea y arrojar luz sobre el destino de nuestros desaparecidos, subray.

Fuente: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130911/421876/es/Un-equipo-vasco-exhuma-e-identifica-ocho-desaparecidos-saharauis/



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