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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2013

Algunas cajas rurales tienen ratios de solvencia cuatro veces mejores que los bancos sin pagar a sus consejeros
Aldeas de Asterix que no estn bajo el imperio de la troika

Pascual Serrano
Le Monde Diplomatique


En tiempos de convulsiones bancarias, fusiones, rescates y capitalizaciones, un fenmeno bancario con medio siglo de existencia se mantiene saneado, participativo y decente, que no es poco. Se trata de un pequeo grupo de cajas rurales locales. Apenas una veintena en toda la geografa espaola, algunas de ellas con una sola sucursal y con un mbito de actuacin que no supera una localidad de menos de diez mil habitantes. Su modelo de gestin es de cooperativas donde cada socio tiene un voto independiente de su nmero de participaciones en el capital social, su ratio de solvencia supera con creces la del resto de bancos privados, sus dirigentes no cobran y son elegidos en asambleas y no se les conocen comportamientos como las ejecuciones de hipotecas de viviendas ante el impago.

El presidente y el resto de directivos de las entidades financieras ms saneadas en Espaa no cobran ni en euro de sueldo, ni stock options, ni tendrn una pensin millonaria cuando se jubilen. Apenas veinte euros por cada reunin del consejo rector y en algunos casos ni eso. Hablamos de las Cajas Rurales Locales. Para comprender lo que son este tipo de entidades, debemos conocer que las entidades financieras en Espaa se dividen, bsicamente, en tres tipos: bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crdito. Todas ellas estn amparadas por el denominado Fondo de Garanta de Depsitos, es decir, la garanta de que el Estado garantiza en caso de quiebra hasta un saldo de cien mil euros de los ahorradores, que no inversores. La crisis financiera ha provocado que la gran mayora de las tradicionales cajas de ahorro, que nacieron promovidas por las administraciones pblicas, se hayan convertido en bancos, previo hacer caja con las denominadas preferentes entre cndidos inversores. Los bancos resultantes pueden ser de capital privado e incluso comprados por otros bancos (La Caixa se ha convertido en Caixabank, Banca Cvica formada originalmente por Caja Canarias, Caja Burgos, Caja Sol y Caja Navarra, que finalmente se ha integrado en Caixabank; Caja de Ahorros del Mediterrneo comprada por Banco de Sabadell, Caja Castilla-la Mancha convertida en Banco de Castilla-la Mancha y posteriormente en Liberbank junto a Cajastur, Caja de Extramedaura y Caja Cantabria) y otros han sido nacionalizados para evitar su bancarrota (Bankia, el banco resultante de la fusin de siete cajas de ahorro, entre las que destacaban Cajamadrid y Bancaja). Apenas quedan dos cajas de ahorro en su forma original: la Caja de Ahorros de Pollensa y la Caja de Ahorros de Onteniente.

Y llegamos a las cooperativas de crdito, las cuales pueden ser cajas laborales o las cajas rurales que ahora estamos conociendo. Hasta hace poco su nmero superaba las 70 entidades pero ahora apenas sern una veintena las cajas rurales independientes que se mantienen al margen de fusiones e integraciones. Con la crisis financiera tambin iniciaron un proceso de concentracin mediante dos tipos de frmulas: la fusin y el SIP (Sistema Institucional de Proteccin). Mediante la primera opcin la entidad pequea se integra en la grande y desaparece. Destaca el caso del Grupo Cooperativo Cajamar que ha integrado ms de la mitad del sector en volumen de negocio, creando la nueva entidad Cajas Rurales Unidas. La segunda frmula, el SIP, est impulsada y tutelada por el Banco de Espaa, se mutualizan los beneficios (o las prdidas) y los rganos de control se centralizan por lo que pierden mucha autonoma aunque la marca de cada una de las Cajas Rurales se mantiene. La unin es irreversible durante diez aos.

Entre las cajas rurales que se han mantenido ajenas a estos procesos y siguen respondiendo a sus principios originales de prestar servicio de crdito a una comunidad rural mediante una cooperativa, se encuentran las de Casas Ibez, Villamalea y Mo t a del Cuervo. Todas ellas en pequeas localidades de Castilla-La Mancha (las dos primeras en Albacete y la tercera en Cuenca), con larga tradicin de cooperativismo.

Nacieron ligadas a las cooperativas del campo, algo que se desarroll a partir de los aos cincuenta. Primero se creaba una cooperativa del campo para comercializar la produccin y despus ponan en marcha una seccin de crdito que tena como funcin conseguir fondos con la garanta de la cosecha. Pasado el tiempo se emanciparon de la cooperativa del campo y se convierten en cooperativas de crdito independientes. Al ser entidades muy pequeas, de una sola oficina, todos los socios participan directamente en la gestin mediante asambleas. En el caso de la Caja Rural de Casas Ibez cuenta con uno 1.200 socios, de una poblacin de 4.800 habitantes, lo que supone que el 80% de las familias tiene alguna relacin con la entidad. Para ser socio basta con tener una participacin del valor social por valor de sesenta euros, que es el caso ms habitual. Todos tienen un solo voto independiente del nmero de participaciones y, por tanto, el mismo poder de decisin en las asambleas, lo que impide concentrar el poder en los grandes inversores. Esa es otra ventaja de las cajas rurales pequeas, a diferencia de otras mayores que toman las decisiones mediante compromisarios delegados por los socios, en las que son de pequeo tamao son directamente los socios los que deciden en asambleas. Entre asambleas, las decisiones las toma el consejo rector, elegido por la asamblea y que se renueva por mitades cada dos aos. En el caso de la Caja Rural de Casas Ibez lo integran nueve personas y la de Villamalea, once. Estos miembros o no perciben remuneracin o una pequea cantidad por reunin, veinte euros en el caso de Casas Ibez. Este consejo, que se rene una vez al mes, tiene como funcin aprobar los prstamos, decidir dnde invierte la caja, la poltica de personal o el destino de los fondos de la obra social. No olvidemos que, por ley, deben destinar una parte de los beneficios a la sociedad de su entorno. El consejo elige tambin al gerente, un profesional tcnico contratado para la marcha diaria.

Tedulo Jimeńez, que hoy tiene 84 aos, es uno de los fundadores de la cooperativa vitivincola primero, en 1953, y de la Caja Rural de Villamalea, en los setenta: En aquellos aos haba muchos emigrantes en Francia, Holanda y Alemania y el dinero que enviaban lo retenan los bancos y tardaba ms de dos meses. Entonces el presidente de la cooperativa se fue durante dos semanas a esos pases a hablar con los emigrantes mientras el resto atendamos sus campos, y recogi de ellos el dinero para fundar la Caja Rural. Desde entonces el dinero llegaba puntualmente a las familias, comenzamos a prestar dinero y el desarrollo del pueblo se dispar. Dimos hasta dos millones de pesetas de entonces sin firmar, dndonos la mano, y nadie fall. La Caja Rural ha cambiado la vida de este pueblo, tenemos unas sesenta cooperativas funcionando gracias a ella.

Gregorio Lpez Sanz es profesor de Poltica Econmica de la Universidad de Castilla-La Mancha y socio de la Caja Rural de Casas Ibez, donde fue alcalde varios aos. En su opinin, una de las razones del buen funcionamiento de estas pequeas cajas rurales es que se mantienen en su sector natural de implantacin, en el que nacieron y se desarrollaron, pequeas poblaciones dedicadas a la agricultura y la ganadera. No se meten en aventuras que tantos problemas han generado a la banca. Estas cajas fueron el baln de oxgeno para que muchos vecinos pudieran comprarse un tractor par trabajar la tierra o un prstamo para poder casarse. El porcentaje de familias que tiene una cuenta o es socio de la caja rural puede ser perfectamente del 80%.

Adems -aade Gregorio Lpez-, la morosidad de estas cajas es ms baja que en el resto de entidades financieras porque se han concedido los crditos con ms prudencia, siempre conocen a los solicitantes. Se suele decir que paga mejor el pobre honrado que el rico sinvergenza. Y, por supuesto, hay ms humanidad en los directivos, las ejecuciones hipotecarias son excepcionales y nunca para dejar a una familia en la calle. Ante situaciones de dificultad para afrontar el pago, el consejo rector estudia una solucin no traumtica con el deudor. Cuando falla un prstamo el banco lo califica como 'crdito moroso' e informa al Banco de Espaa, el cual establece que la entidad debe provisionar fondos, es decir, retirar antes del reparte de beneficios una cantidad de dinero equivalente al crdito moroso para afrontar el posible impago.

Antonio Tllez es desde 1989 el presidente de la Caja Rural de Villamalea, creada hace ms de cincuenta aos a partir de la cooperativa agrcola. Tiene 65 aos, ha sido agricultor, albail y barbero, estuvo de emigrante en Holanda y a su vuelta tom las riendas de la Caja. Es un cargo directivo bancario muy peculiar, aunque tiene telfono mvil, siempre se lo deja en casa. Como todos los miembros del consejo rector, Tllez no cobra nada, ni siquiera tienen asignadas dietas por las reuniones. Nuestras dietas son el caf que nos tomamos en las reuniones, algo menos que los 88,1 millones de euros de pensin del exconsejero delegado del Banco del Santander Alfredo Senz, afirma. La entidad tiene un capital social de siete millones de euros debido a que nunca han repartido dividendos entre los socios. Explica que los crditos son de todo tipo, como cualquier banco, para consumo, para comprar una vivienda, para un negocio.... En algunos casos, como las cooperativas de champin pueden ser de hasta 800.000 euros. La concesin la decide el consejo rector, solemos aprobar casi todos los prstamos porque en el pueblo, con poco ms de cuatro mil habitantes, nos conocemos todos. En caso de impago -afirma- antes de ejecutar un embargo solemos renegociarlo. En toda la historia de la Caja se habrn ejecutado dos o tres prstamos a pequeos negocios por deudas que tenan con Hacienda, nunca una vivienda.

Estas tres cajas rurales se han encontrado con una situacin curiosa como resultado de la privatizacin de la Caja Castilla-La Mancha, hoy Banco de Castilla-La Mancha, y su nueva poltica de aumento de comisiones a los clientes. Lo explica Gregorio Lpez: Muchos ciudadanos se han visto expulsados de los bancos y cajas tradicionales por cierres de oficinas y aumento de los gastos. Igualmente, las antiguas cajas de ahorro, reconvertidas en bancos, han entrado en una dinmica de estafa a sus clientes (participaciones preferentes, obligaciones subordinadas...). Como consecuencia, gran parte de los clientes han decidido colocar sus depsitos o sus ahorros en pequeas entidades financieras que les merecen ms confianza. De modo que le est sucediendo al resto que a la banca tradicional, les estn entrando muchos depsitos y la demanda de crditos es pequea por parte de la pequea empresa y vecinos de la localidad. Entonces estas cajas rurales estn invirtiendo en deuda pblica, es decir, mientras la gran banca va a pedir dinero al Banco Central Europeo al 0'5% para luego prestar al Estado al 5%, estas pequeas cajas estn financiando, en sus limitadas posibilidades, al Estado a travs del excedente de depsitos que tienen.

Es importante saber -seala Gregorio Lpez- que mientras la ratio de solvencia exigida a las entidades financieras es del 8%, estas cajas rurales se mueven en torno al 25%. Esta ratio es el cociente entre el capital ms las reservas entre los activos ponderados por su riesgo (crditos concedidos), de modo que a menos capital disponible y ms crditos concedidos con ms riesgo de impago menor ratio. Las entidades tradicionales intentan mejorar la ratio cerrando el grifo del crdito porque no disponen de capital suficiente, nuestras cajas rurales, van sobradas de capital y de solvencia, por ello pueden estar dando crditos y asistencia a las familias de la localidad, las pymes, los agricultores y las administraciones pblicas pequeas. Precisamente este crdito es el que los analistas econmicos estn denunciando que no llega por culpa del sistema financiero. Para hacernos una idea de las cifras que manejan y su saneamiento, Gregorio Lpez nos proporciona los nmeros de la Caja Rural de Casas Ibez, con una sola oficina y seis trabajadores. Contabiliza 33,4 millones de euros de depsitos de sus clientes, cuenta con 7 millones de euros de fondos propios, tiene 16 millones de euros depositados en otras entidades y mantiene otros 4,2 procedentes de otras entidades. Ha prestado 20 millones en crditos a sus clientes y 7,5 y ha invertido 7'5 millones en deuda pblica. Nunca ha tenido que pedir dinero prestado al Banco de Espaa ni al Banco Central Europeo. Evidentemente -seala Lpez- tambin una caja rural puede tener problemas financieros si presta mucho dinero a un sector concreto que despus pueda entrar en crisis, es decir, si asume riesgos elevados deriv ados de la concentracin de su negocio, como fue el caso de la burbuja inmobiliaria.

Los propios alcaldes dan testimonio del apoyo de las cajas a las administraciones locales. Jos Vicente Mota de La Fuente fue alcalde de Mota del Cuervo y lo explica as: la experiencia con la Caja Rural de nuestra localidad fue muy positiva. Haba un trato muy cercano y cordial. La Caja particip en varios proyectos durante la legislatura, recuerdo la colaboracin en el plan local de arreglo de caminos rurales, a travs del cual se realizaron fuertes inversiones en el arreglo de caminos y la adquisicin y compra de nueva maquinaria. Tambin la firma de un convenio tripartito (caja-ayuntamiento-asociacin musical), mediante el que se posibilit la construccin y puesta en funcionamiento de un nuevo local de ensayos para la Asociacin Musical Motea (el Ayuntamiento cedi el terreno y la Caja financi la construccin). Al margen de estos proyectos, hay que destacar las facilidades de acceso al crdito con la que nos trataba la Caja, y especialmente cuando los efectos de la crisis (2009-2010) se empezaban a notar en las arcas municipales por la disminucin de ingresos y la prdida de liquidez ocasionada por la falta de pago de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha. Mientras que las entidades financieras ya haban cerrado el grifo del crdito, la Caja nos lo segua facilitando con lo que pudimos garantizar los pagos de nminas a los empleados pblicos y seguir atendiendo a nuestros proveedores. Esta buena disposicin de la entidad hizo posible que, pese a acumularse cantidades pendientes de pago de la Junta de comunidades por importes que superaban ms del 30% del presupuesto municipal, el Ayuntamiento pudo seguir funcionando atendiendo sus pagos.

La saneada situacin de estas entidades les convirti en objeto de deseo por parte de las grandes cajas rurales que les insistieron para fusionarse o unirse mediante una SIP (Sistema Institucional de Proteccin). Aquello gener un gran debate entre los cooperativistas. Gregorio Lpez defendi la independencia y particip en la denominada Plataforma por la Defensa de las Cajas Rurales Locales de Mota del Cuervo, Villamalea y Casas Ibez: Unirnos a las cajas rurales ms grandes nos hubiera supuesto la prdida total de nuestra autonoma, a ellas les interesaba porque su solvencia era menor y la integracin con las nuestras mejoraba su ratio, pero nuestra representacin en los rganos de direccin hubiera sido mnima y la capacidad de tomar decisiones ajustadas a nuestra localidad despareca. La experiencia nos dice que tras los procesos de integracin de entidades financieras que han tenido lugar en los ltimos tiempos, los principales beneficiarios han sido los altos ejecutivos que han visto multiplicado su sueldo, mientras que trabajadores y clientes han visto empeorar su situacin con precariedad, despidos y comisiones. Aunque los consejos rectores estaban por la labor de la integracin con Caja Rural de Castilla-La Mancha, al final en las votaciones de las asambleas en ninguna de las tres lograron ni los dos tercios de los votos necesarios, ni siquiera la mitad, por lo que, gracias a los socios nuestras localidades seguirn contando con su propia Caja Rural.

Dos preguntas nos surgen de forma inevitable que transmitimos a Gregorio Lpez. Por qu no se crean ms nuevas Cajas Rurales? podran ser una solucin, al menos en pequeas zonas rurales para afrontar el problema de la ausencia de crdito bancario para el consumo, las pymes y las administraciones locales? Debera ser posible si se ajustan a la normativa vigente y son autorizadas por el Banco de Espaa. Supongo que debe ser complicado. El capital social necesario por ley se establece segn el nmero de habitantes. Segn el Reglamento de Cooperativas de Crdito de 19931, para operar en localidades de menos de cien mil habitantes de derecho el capital necesario es de 900.000 euros. En cuanto a si pueden ser una alternativa a la ausencia de crdito de la banca tradicional, seguro que las condiciones que podran ofrecer las cajas rurales seran ms favorables. En un pueblo la gente se conoce y se sabe la honestidad de un vecino que pide un crdito. Solicitudes que nunca seran aceptadas por los parmetros de la banca tradicional, son contempladas por las cajas rurales y rara vez se equivocan. La realidad es que las cooperativas de crdito hoy son algo residual porque no ha habido ninguna intencin en informar y animar a la sociedad sobre su valor y eficacia. Por eso apenas representan un 5% sobre el total del sector financiero. Por otro lado, las administraciones no se molestan en desarrollarlas porque tienen muchos favores que dar a los grandes bancos. Pero pienso que, al igual que se estn desarrollando cooperativas integrales del tipo de grupos de consumo o de bancos de tiempo para compartir servicios, podran reactivarse las cajas rurales o cooperativas de crdito.

Pascual Serrano es periodista. Su ltimo libro es La comunicacin jibarizada (Pennsula)

1h ttp://www.empleo.gob.es/es/sec_trabajo/autonomos/economia-soc/NoticiasDoc/legislacion/ReglamentoCoopCredito.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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