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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2013

NIos robados durante el franquismo
Iglesia y Dictadura

Cecilia Valdez
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Esta semana se sum a la causa abierta en la Justicia argentina por los crmenes de lesa humanidad perpetrados en Espaa por la dictadura franquista la denuncia de una de las siete asociaciones que buscan a nios y nias ya convertidos en adultos que fueron robados durante ese perodo. No se sabe cuntos nios fueron separados de sus madres y apropiados por otras familias entre 1939 y 1975 se habla tanto de 30 mil como de 300 mil; s, en cambio, se ha empezado a develar una metodologa que fue modificndose con el tiempo: si al principio las vctimas haban sido presas polticas y sus hijos o hijas, despus se avanz sobre madres solteras o vulnerables econmicamente, para cumplir con lo que la moral franquista impona: castigar a quienes haban cometido la osada de embarazarse sin marido y a la vez proveer de descendencia a quienes tenan familias bien constituidas. Y se sabe tambin, por presin de quienes buscan a sus familiares, que estas apropiaciones estaban amparadas y organizadas por la trama firme de las asociaciones catlicas y la dictadura. Hace un par de semanas, en Valencia, un hombre de 44 aos pudo abrazar por primera vez a la madre que lo buscaba desde su nacimiento: una historia que da cuenta de que no importa cun imponente sea el mandato de silencio, siempre hay voces capaces de quebrarlo.

Tan slo unas semanas atrs Marie-Jose E. recibi la noticia que llevaba 44 aos esperando, cuando las pruebas de ADN confirmaron en un 99,9 por ciento que Juan era ese beb que haba dado a luz y que la dictadura franquista le haba arrebatado de sus brazos. Una noticia que en Argentina aunque no tan habitualmente como se querra se escucha y celebra con mucha ms naturalidad que en la Pennsula Ibrica, aun y a pesar de las terribles consecuencias y las escalofriantes cifras que resultan de la aplicacin sistemtica del robo de nios desde el comienzo de la dictadura (1939-1975) hasta entrados los aos 90, al otro lado del Atlntico. Una impresionante maquinaria del horror que comenz a instalarse durante la guerra civil, con las primeras prisioneras polticas, y sigui perfeccionndose al calor de las necesidades y el curso que fueron tomando las polticas del dictador a lo largo de 40 aos. El robo de nios, tal y como lo aplicaron en el Estado espaol, se puede reducir a tres etapas: una primera en la que las principales vctimas eran las prisioneras polticas, y el objetivo fundamental era quitarles a sus nios para reeducarlos. Una segunda, donde se apuntaba a mujeres solteras y condenadas por la moral de la poca. Y una tercera, donde las vctimas slo tenan en comn que eran mujeres a las que por diferentes motivos resultaba relativamente fcil robarles los nios. En un contexto siempre de miedo y silencio, el robo de nios, si bien comenz como un castigo aleccionador, pronto fue mutando sus intereses de acuerdo con las necesidades imperantes de las clases dominantes.

La historia de Juan y Marie-Jose

Juan es el nombre con el que este hoy adulto de 44 aos ha decidido darse a conocer, hasta que en septiembre madre e hijo presenten su historia en una conferencia de prensa en la que darn a luz los detalles de la bsqueda. Juan comenz a sospechar de la historia que le haban contado cuando en el ao 2011 oy por televisin las historias de los bebs robados. A los 10 aos a Juan le dijeron que era adoptado y que sus padres haban muerto en un accidente. Muertos sus padres adoptivos, Juan se acerc a SOS Bebs Robados, una de las asociaciones que trabajan por la restitucin de la identidad, y all conoci a Luna Garca (presidenta de SOS Bebs Robados Valencia), que lo acompa en la bsqueda. En poco tiempo, y tras revisar varios documentos, Juan descubri que haba sido inscripto como hijo biolgico de su madre adoptiva y que haba nacido en su casa y no en un hospital, y que por lo tanto no haba forma de encontrar documentos legales que acreditaran su origen. Es entonces cuando decidi hablar con una prima, quien finalmente le cont dnde haba nacido. Segn Garca, ese dato fue definitivo en la bsqueda y el posterior encuentro. A partir de ah, nos pusimos en contacto con otra gente y averiguamos quines haban dado a luz en esas fechas y en ese sitio. As dimos con la informacin que tenamos en el registro de Marie-Jose, y que coincida con la de Juan, y los pusimos en contacto. La madre tena hecho el ADN, se lo hizo el hijo y dio positivo las tres veces. Juan est agradecidsimo y encantado de la vida. Habla con su madre diariamente por telfono y ella (que vive en Francia) ya ha venido a visitarlo dos veces a Valencia.

Montserrat Armengou lleva 12 aos investigando el robo sistemtico de nios durante el franquismo. Sus documentales: Los nios perdidos del franquismo y Devulveme a mi hijo, dan cuenta de la magnitud de la tragedia y testimonian el horror y el desencanto de quienes fueron vctimas directas de esta prctica atroz. Durante la guerra civil y los primeros aos de la dictadura, las primeras vctimas del robo de nios fueron las prisioneras polticas que se encontraban en una situacin de vulnerabilidad absoluta. Los nios, si no moran en la crcel, durante los tres primeros aos deban salir de all, y es ah donde la madre perda el control del nio. Dado que esas madres se encontraban en una situacin de desamparo absoluto, muchas veces no tenan a quin dar el nio y se lo quedaba el Estado. Jurdicamente esto estaba amparado por dos decretos de la poca que permitan el cambio de apellido de esos nios y que la custodia pasara a manos del Estado. Ideolgicamente esta prctica se sostena bajo los preceptos tericos del jefe de los Servicios Psiquitricos Militares, Vallejo Najera, formado en la Alemania nazi, que afirmaba que estos nios, al igual que sus padres, eran portadores de un gen marxista (calificaba a los marxistas dentro de los cuales englobaba a toda la izquierda de la poca como dbiles mentales), y que, por tanto, era necesario apartarlos de esa mala influencia. En esta primera etapa, es fundamental el rol que cumplen instituciones falangistas como Auxilio Social, Casa Cuna o la misma Iglesia. Los nios que salan de las crceles, o eran arrebatados a sus familias, iban a dar a estas instituciones de reeducacin en las cuales vivan verdaderos infiernos.

Madre s, madre no

La historia de Marie-Jose y su hijo se repite una y mil veces en los relatos ms duros de las vctimas de la dictadura. La de Marie-Jose es la historia de un padre militar con una hija embarazada soltera de 22 aos que, dominado por la moral de la poca, decide entregar a su nieto, que pasa a formar parte de un engranaje ms en la que ya por entonces era una industria del robo de nios. Durante la investigacin nos encontramos con que haba mujeres que apuntaban hacia otro tipo de robo de nios que se produjo durante los aos 60, 70, 80 e incluso 90 dice Armengou. Un perfil algo distinto, mujeres solteras que, muchas veces, a pesar del contexto moral y poltico de la poca, queran quedarse con ese beb y eso no les era permitido. Por tanto, estamos ante un nuevo tipo de represin que la moral catlica no autoriza para ejercer de madre. En los aos 70 u 80 ya nos situamos en lo que era puramente un negocio. Lo que a m me permite hablar de nios robados durante el franquismo, e incluso despus de muerto Franco porque las leyes tardan en cambiar, es que encontramos siempre los mismos actores protagonistas: militares y gente de la Iglesia y del establishment. Las vctimas tambin siempre son las mismas: mujeres en estado de vulnerabilidad, totalmente desprotegidas.

En la Espaa de esos aos y hasta 1972 la mujer no era mayor de edad hasta los 21 aos, pero hasta los 25 estaba bajo la tutela de los padres, si no se casaba antes. Muchas familias, al no poder ver satisfecho su deseo de procreacin no existan tcnicas de reproduccin asistida y en cambio haba un fuerte rechazo social hacia las mujeres que no tenan hijos, pagaban cantidades importantes de dinero y de esta manera contribuan a incrementar el negocio. Por lo tanto, la moral de la poca contribuye a una mayor demanda de nios y las largas listas de espera, con las que se encontraban las instituciones que participaban de estas prcticas, al consiguiente robo de los mismos. En esos aos tambin aparecen los primeros casos de matrimonios a los que se les arrebatan los nios cuando van a dar a luz a un hospital.

Su beb ha muerto...

El caso de Luna Garca, sus padres y una hermana desaparecida, tambin pinta a las claras una situacin que vivieron muchas familias cuando ya el robo de nios haba dejado de ser un asunto exclusivamente ideolgico y se haba convertido en una afianzada industria que requera ms y ms nios para su mantenimiento. Estas madres son engaadas, se les dice que el beb ha muerto, y esos bebs son entregados a otra familia. En esta tercera etapa ya no podemos hablar de una represin moral, porque estas familias ya estaran constituidas moralmente, pero se considera que son familias a las que se les puede robar el beb y drselo a otras familias que van a pagar por el nio, sostiene Armengou.

En septiembre de 1972 los padres de Garca concurrieron a un hospital de Valencia, donde tuvieron una beb que a las pocas horas les dijeron que haba muerto. Una monja los convenci adems de que ver el cuerpo poda ser muy traumtico, y slo se les permiti presenciar un entierro a cajn cerrado. Como tantos otros, los padres de Garca se dejaron convencer por los argumentos de la monja, que deca que eran jvenes y que pronto tendran ms hijos, y decidieron pasar pgina. Una prctica comn de la poca en los hospitales donde se robaban nios de madres que acababan de parir consista en estimularlas hormonalmente para que tuvieran otros hijos rpidamente, y as olvidaran lo sucedido. Luna naci un ao despus de su hermana y, aunque sus padres nunca volvieron a hablar del tema, a ella se le encendieron todas las alarmas cuando en 2011 empez a escuchar en televisin las noticias que hablaban de bebs robados. As es como decidi acercarse a una de estas asociaciones, presentar una denuncia y empezar a indagar en su propia historia. Poco a poco, los padres de Luna tambin empezaron a sospechar de la historia que les haba contado la monja y sta decidi entonces compartir con ellos una bsqueda de la que hoy participan todos.

El camino a la verdad

La impunidad reinante, y en algunos casos las reacciones adversas que generan quienes se atreven a levantar el manto de olvido, han hecho que algunas asociaciones opten por buscar a los nios enmarcando esa bsqueda en la figura legal de trfico de personas, no vinculndolo directamente a las consecuencias del franquismo sino a hechos puramente delictivos. Esto no es ms que una trampa de miedo y desinformacin que habilita que estas causas, enmarcadas en el trfico de personas, prescriban, cuando los delitos de apropiacin en el contexto de una dictadura no habran de hacerlo. Segn Armengou, estamos hablando de una verdadera red, en la que participaban religiosas y gente del Opus Dei con un modus operandi determinado. Por eso, en discrepancia con algunas asociaciones, yo creo que es un tema poltico, permitido por un sistema poltico, que era una dictadura fascista. Adems, estamos hablando de crmenes que no prescriben, del secuestro de esas personas y de sus identidades, que en tanto no regresan a sus familias de origen se trata de un delito que se renueva cada da. La cultura que se ha adquirido en Espaa es que juzgar al franquismo no da ningn resultado, por no decir que trae problemas.

Otra cuestin por dems difcil de dilucidar es la cantidad de nios apropiados. Se habla de 30.000 tanto como de 300.000, pero al no haber un trabajo sistematizado, ni ninguna clase de investigacin oficial respecto de las vctimas, sta parece (al menos por ahora) una cifra condenada a la especulacin. Para Armengou, se trata de una cifra mtica vinculada a lo que se conoce de Argentina, ms que a hechos reales. Pueden ser muchos ms, porque hay gente que ni lo sospecha, o pueden ser muchos menos. No tenemos ni idea, seala.

Hacia finales de los aos 90, principios del 2000, y a partir de la exhumacin de los restos de una fosa, comienzan a surgir grupos que trabajan por la memoria histrica motorizados, en muchos casos, por los nietos de las vctimas. En el ao 2002 se estrena el primero de una serie de documentales que dirigen Montserrat Armengou y Ricard Belis (Los nios perdidos del franquismo), que marca un punto de inflexin y saca a la luz una nueva arista de la dictadura que hasta entonces slo pareca un horror posible del Cono Sur: la apropiacin y el robo sistemtico de nios. Fue un verdadero mazazo, hasta entonces era un tema que habamos llorado confortablemente desde el sof de nuestras casas viendo que esto pasaba en Argentina, cuenta Armengou. La aparicin del documental caus un shock en la sociedad espaola y fue un pistoletazo de salida que, a su vez, permiti la aparicin de movimientos y de mucha gente que comenz a indagar sobre sus orgenes.

La mayora de las mujeres que participaron en el documental Los nios perdidos del franquismo ya han muerto. Casi 30 aos despus de restablecida la democracia, estas mujeres dieron testimonio, quizs el nico de sus vidas, an atravesadas por la parlisis del miedo. Una de las posibles explicaciones que dan cuenta del silencio y la impunidad es, para muchos, la modlica transicin (1975-1978), que permiti que Espaa pasara pgina, con pena y sin gloria, hacia un futuro de olvido, desmemoria y perdn. Una transicin que lejos estuvo de establecer una ruptura con el rgimen franquista y que fue controlada (y negociada), como lo demuestran documentos desclasificados de la CIA y de Wikileaks, por el Departamento de Estado norteamericano, que de esta manera se asegur, tras la muerte de Franco, promover un punto de equilibrio entre la estabilidad del antiguo rgimen y el cambio, mantener las bases militares y facilitar el ingreso de Espaa en la Comunidad Europea y la OTAN (El Pas, 7-4-2011). Se modula un tipo de transicin del mismo modo que en su momento se consiente un tipo de dictadura. El gran problema es que lo que sirvi en ese momento al da de hoy se est resquebrajando. La forma en que fue hecha la transicin impide un abordaje de lo que fue la dictadura. Y por qu seguimos viviendo del cuento de la transicin? Bsicamente porque tenemos un franquismo econmico y social instalado muy potente. Estamos dominados por familias que provienen del franquismo, y aunque sus nietos sean idelogicamente demcratas, terminan copando todos los lugares estratgicos de decisin poltica, administrativa, econmica y de los medios de comunicacin. Con lo cual una revisin profunda de nuestro pasado, al modo en que lo han hecho otros pases, aqu sigue siendo un tema intocable. Pasamos ya casi 40 aos de democracia y aqu no se ha movido nada. Estamos incumpliendo leyes internacionales y es todo una vergenza. La vitalidad y la demanda de la sociedad civil, el darse cuenta de la injusticia que pas con sus abuelos y una timidsima, vergonzosa y ridcula ley de memoria histrica, son el nico aspecto esperanzador de toda esta situacin. En sus memorias, Felipe Gonzlez cuenta que, en una conversacin con el militar Gutirrez Mellado, pactaron que este tema lo iban a dejar hasta que murieran todos los afectados. Eso es un gran error, porque como habis estudiado muchsimo en Argentina, esto es un trauma que se arrastra de generacin en generacin, y es algo que aqu se est empezando a estudiar y que hace que esto sea un tema del presente. La gente que opina que ste es un tema del pasado se equivoca, y mucho. Es un tema que nos incumbe como ciudadanos al da de hoy. Mi democracia es insuficiente si tengo a centenares de miles de conciudadanos que todava estn buscando su identidad, o a familiares que quieren enterrar dignamente. Es un tema de mi presente, concluye Armengou.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8288-2013-09-11.html



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