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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2013

Es la amenaza de ataques a Siria una muestra del debilitamiento del imperialismo?

Alberto Rabilotta
Alainet


Mucho ha sido escrito para tratar de explicar o dilucidar por qu el Presidente Barack Obama se puso en tan difcil posicin a nivel poltico estadounidense y en el plano internacional al trazar la lnea roja que lo llev a decidir que no tena otra opcin que bombardear a Siria tras los supuestos ataques con armas qumicas de las fuerzas militares del gobierno de Damasco, el pasado 21 de agosto.

La iniciativa de Rusia de proponer a Siria que aceptase que sus armas qumicas fuesen puestas bajo control de la ONU, y a Estados Unidos (EE.UU.) que descartara una accin militar contra Siria, parece haber permitido que Obama logre salir del arrinconamiento en que se haba metido. Decimos parece porque no es an definitivo que Washington y algunos de sus aliados hayan abandonado esos planes blicos, como muestran la entrega oficial de armas a los rebeldes por parte de la CIA o los obstculos que comienzan a poner para implementar tal plan.

Empero, a primera vista parece que la grave crisis en torno a Siria ha sido el punto de inflexin, el comienzo del viraje de un orden mundial unipolar nacido por el derrumbe y desmembramiento de la Unin Sovitica, hacia un todava incierto orden multipolar basado en el creciente podero econmico y comercial, as como la firmeza poltica que demuestran los pases del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica) y la gran mayora de los pases en desarrollo en querer rescatar el derecho internacional del desuso al que durante dos dcadas fue confinado por EE.UU. y sus aliados de la OTAN con puestos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde el Presidente de Rusia Vladimir Putin hasta el Papa Francisco han expresado en las ltimas semanas la urgente necesidad de solucionar los conflictos pacficamente e impedir las guerras e intervenciones militares abiertas o encubiertas que tantos daos humanos y materiales han causado y pueden causar, de respetar y hacer respetar los mecanismos y las decisiones de todas las instancias de Naciones Unidas.

En suma, esta grave crisis parece haber sido el catalizador de un reacomodo en la correlacin de fuerzas a nivel internacional, de un reacomodo que desde hace unos aos viene dndose en el plano de la economa y el comercio mundial, y que empieza a manifestarse en la poltica internacional.

Todo esto, en consecuencia, tambin se manifiesta en el plano monetario mediante los acuerdos entre diferentes pases para utilizar sus monedas nacionales, y no el dlar, como medio de pago en los intercambios comerciales y en los crditos para el desarrollo. Asimismo, en los pases emergentes y en desarrollo estn retornando las polticas para evitar las dainas operaciones especulativas, o sea la implantacin de controles de las tasas de cambio y de los flujos monetarios. Y los bancos centrales estn siendo liberados de su independencia para volver a ser un instrumento de las polticas estatales.

Prueba de esta tendencia a buscar liberarse del imperio del dlar es la decisin de los pases del BRICS de crear un banco mundial, y las negociaciones en Suramrica para crear un banco regional que permita fortalecer el proceso de desarrollo e integracin de la regin.

El (imperio) que mucho abarca poco aprieta.

Si esto sucede es porque el imperio estadounidense ya no puede aportar soluciones a los problemas del sistema-mundo que cre a partir de la Segunda Guerra Mundial. Es ms, EE.UU. ni siquiera tiene ya los pilares de sustentacin que le permitieron construir su imperio, y tampoco tiene con que seguir pagando su infinita y costosa expansin militar para seguir dominando el mundo.

El delirio totalitario de escuchar las conversaciones, o estar al tanto de lo que ven o escriben los miles de millones de habitantes del planeta a travs del espionaje practicado por la National Security Agency, es muestra ms de debilidad y miedo que de fortaleza y confianza.

Hablando en trminos reales, desde finales de la Segunda Guerra Mundial es evidente que EE.UU. solo se ha preocupado en desarrollar el pilar de la industria militar. El sumamente debilitado pilar del sector industrial civil ha sido apuntalado con el riesgoso andamiaje de la especulacin financiera a la que se dedican los grandes bancos de inversiones y las plataformas burstiles.

La fbrica del mundo estadounidense que revivi las economas devastadas por las dos guerras mundiales es cosa del pasado. La crisis financiera del 2008 dej al descubierto el verdadero andamiaje sobre el cual se apoya la economa estadounidense, y el salvataje de los bancos que la provocaron reafirm la dominacin sistmica del especulativo sistema financiero, lo que ms pronto que tarde terminar en otra crisis, probablemente ms devastadora que la anterior.

Estamos ante un imperio endeudado, que ya no cuenta con la fortaleza industrial del pasado y que para vivir del resto del mundo depende cada vez ms del especulativo sector financiero y del control de la moneda de cambio internacional, el dlar, y de las emisiones de los Bonos del Tesoro que le permiten endeudarse indefinidamente a costa del resto del mundo. Un imperio que vive y quiere seguir viviendo de rentas.

Que la hegemona imperial estadounidense est en entredicho qued en claro en la reunin cumbre del G20 en San Petersburgo, cuando el pas anfitrin, Rusia, introdujo en la discusin la amenaza de agresin militar que EE.UU. haca pesar sobre Siria y se demostr que Obama slo tena el apoyo total de Francia, y que ya no comandaba automticamente el apoyo de sus aliados de la OTAN.

Segn el veterano columnista canadiense Thomas Walkom, del diario canadiense Toronto Star (1), ah se demostr que el Presidente Barack Obama ya no inspira la autoridad moral que alguna vez le fue acordada por el resto del mundo. Y tampoco (la inspira) Estados Unidos.

Desde San Petersburgo otro periodista, David Cufr del diario argentino Pgina/12, conclua en su despacho que el G20 haba cambiado de mundo porque EE.UU. y sus aliados europeos no pudieron imponer sus prioridades neoliberales en el documento final.

Segn Anbal Garzn Baeza (2), desde la agresin de Libia por EE.UU., Francia e Inglaterra, algunos pases -como Rusia y China- decidieron defender la legitimidad de un sistema internacional representado en la ONU, y aade que la Guerra de Siria ha sido justamente el punto clave de estabilizarse finalmente el mundo multipolar.

Lo que est quedando bien en claro, como desde hace dcadas vienen diciendo numerosos intelectuales estadounidenses, es que EE.UU. ha extendido sus instrumentos de poder ms all de los lmites que le permiten realmente ejercerlo, o sea que est abarcando mucho ms de lo que puede apretar.

Presidiendo la decadencia imperial

Al proseguir Obama desde su primer mandato la presidencia imperial y las polticas neoliberales de George W. Bush, cuando haba sido electo para poner fin a esa era de guerras y de obscenas desigualdades econmicas y sociales causadas por el sistema financiero, fue evidente que tarde o temprano perdera el apoyo del pueblo estadounidense como ahora lo muestran los sondeos-, el apoyo incondicional del Congreso y el respeto de algunos de sus aliados de la OTAN.

En la etapa en que nos encontramos, con el capitalismo industrial en vas de extincin en los pases del capitalismo avanzado y las finanzas aliadas con los monopolios con las riendas del poder en las manos, todo esto era inevitable.

As se explica que no haya diferencia entre Obama y Bush, o entre Franois Hollande y Nicols Sarkozy en Francia, entre los Laboristas y los Conservadores en Gran Bretaa, etctera. Los tradicionales partidos de gobierno, sean conservadores, liberales o socialdemcratas, se han convertido en los figurantes que se alternan para proseguir, con mayor o menor prepotencia, las agendas polticas de las finanzas y los monopolios.

Pero este debilitamiento del imperio no lo hace menos peligroso, sino ms bien al contrario. Las decadencias de los dos anteriores imperios que marcan la historia del capital, el holands y el ingls, nos ensea que en sus fases de decadencia recurrieron a la hegemona explotadora, como la define el economista talo-estadounidense David Calleo.

En el caso de EE.UU., segn Calleo, el podero que le permiti al imperio mantener el sistema-mundo que haba formado, lo estamos usando para que el mundo mantenga a EE.UU. (3).

Esta hegemona explotadora asfixia incluso a los aliados del imperio, y por supuesto no deja intersticio libre para el desarrollo del resto de pases, y est en franca lucha contra las potencias emergentes que puedan presentar alternativas de desarrollo econmico o eventualmente rivalizar con el imperio.

En esta fase de decadencia el imperio se transforma en un brutal servidor de la casta de rentistas parasitarios de Wall Street y dems centros financieros que controlan el mundo de las finanzas, y por supuesto ya no tiene el inters, la voluntad o el poder para solucionar los problemas sistmicos de su sistema-mundo, incluyendo los problemas estructurales que constituyen una barrera insalvable para el capitalismo que construy las complejas sociedades industriales de los pases avanzados, el basado en la relacin entre el capital y el trabajo (4).

Por eso los problemas sistmicos no resueltos se acumulan, sea con la especulacin financiera que estrangula la economa real y provoca la disolucin social a travs del desempleo, el subempleo y la pobreza generalizada, o en el plano internacional en la incapacidad del imperio estadounidense para resolver conflictos, como el existente entre Israel y Palestina, o las gravsimas amenazas que pesan sobre la humanidad, como el recalentamiento global que est acelerndose y en pocas dcadas har inhabitable grandes regiones del planeta, con muchos otros problemas entre medio.

Y volviendo al primer prrafo para concluir, Obama se arrincon solito porque en la peligrosa etapa de toda decadencia imperial cualquier pretexto, engao o mentira es bueno para justificar la guerra, para crear el caos que permite al ms fuerte imponer su voluntad por la fuerza, buscando as para evitar lo inevitable.

Desde el desmembramiento de la Unin Sovitica, cuando desaparece el contrapeso que limitaba enormemente el recurso a la guerra o a intervenciones militares imperialistas para saquear las riquezas naturales de los pases o efectuar cambios de regimenes para destruir su organizacin poltica y social, EE.UU. y sus aliados de la OTAN -ms Israel, Arabia Saud y Catar- retornaron a los mtodos de la vieja rapia imperial, desmembrando y bombardeando a la ex Yugoslavia, interviniendo en frica cuando se les antoja, bombardeando y destruyendo Irak, luego a Libia y ahora con sus mercenarios en Siria, mientras amenazan con intervenir en Irn.

En el 2003 la fuerte oposicin popular a la guerra no pudo frenar la intervencin en Irak. El imperio poda ignorar la voz de los pueblos porque a nivel internacional no exista contrapeso suficiente para frenar las intenciones belicistas.

Lo que ha cambiado ahora, y que Obama y Hollande no tuvieron en cuenta, es que esas agresivas polticas de la ltima dcada han finalmente creado un fuerte contrapeso a nivel popular, y tambin a escala internacional, y que ahora si hay una verdadera lnea roja que ningn pueblo y la mayora de los gobiernos del mundo quieren que se cruce, la que a travs de una agresin a Siria llevar a una guerra regional y a un potencial conflicto mundial con armas de destruccin masiva, incluyendo las nucleares, que destruirn la mayor parte de las civilizaciones, incluyendo las del imperio y sus aliados.

Notas

1.- Thomas Walkom, Toronto Star del 06-09-2013: G20 shows that world no longer trust Obama.

2.- Anbal Garzn Baeza, Vivimos un cambio? Se acab la hegemona estadounidense. Rebelin, 07-09-2013.

3.- David Calleo, Hegemony and decline: Reflections on recent American experience, 2005, sens-public.org :In effect, I argued, the U.S. had become and exploitative . Instead of using American strength to sustain the world, we were using the world to sustain America.

4.- Alberto Rabilotta, Otoo del imperio y del capitalismo. http://alainet.org/active/63837&lang=es

Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.


Fuente: http://www.alainet.org/active/67304


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