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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2013

Quin est retrasando la publicacin de los relevamientos sobre los bebs nacidos en los campos argentinos con malformaciones congnitas?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Con el ttulo Quin est retrasando la publicacin de la investigacin de la OMS sobre los bebs nacidos en Iraq con malformaciones genticas? la periodista estadounidense Kelley Vlahos ha escrito un minucioso relevamiento acerca de ese sospechoso retraso. Todo lleva a pensar que hay una corriente, subterrnea, no expresa, de presiones para que tal informe no salga a la luz. Vlahos revela como mdicos iraques son remisos a declarar o prefieren hacerlo desde el anonimato y cmo un onclogo de mucho renombre, iraqu, habl claro, desde Basora, una de las ciudades-regiones ms afectadas, y fue despedido por el gobierno marioneta de Yalal Talabani.

A comienzos de 2013 simultneas ediciones de Tiempo Argentino y Clarn (del 6 de enero) se descargaban con media docena de artculos en sendos informes sobre la contaminacin qumica a travs de la soja.

Remito, a quien le interese, a mi abordaje y anlisis de todos esos textos (y a tales textos propiamente dichos) y a las limitaciones que entend tenan y que procur desentraar.1

Con fecha 24 de agosto ha sido subido a internet el texto principal de aquellos seis publicados en enero, una nota de Silvina Heguy, bajo el ttulo Historias de una tierra herida. En realidad, se trata de un nuevo texto con tramos del de enero, algo ampliado (de unos 15 mil espacios pasa a 20 mil), que a grandes rasgos mantiene el mismo enfoque (totalmente compartible en la denuncia de cmo se estn afectando las vidas particulares y concretas de seres humanos, aunque no pasa lo mismo con sus propuestas polticas).

La nueva edicin del trabajo de Heguy se destaca en varios aspectos que procuraremos relevar:

En primer lugar, la edicin de agosto resulta ms bien un trabajo integrado de texto e imagen, difundido por Getty Images. El artculo de enero tambin contaba con alguna foto de apoyo −cuatro−, pero careca de la fuerza testimonial que presenta ahora el trabajo, donde la galera de imgenes ms de cuarenta− es lo que realmente vertebra el alegato. Al cual es difcil encarar con frialdad. La crudeza de la realidad producida por la agroindustria es sobrecogedora.

La presentacin de agosto, bajo el ttulo Historias de una tierra herida (el artculo de enero se titulaba, mucho ms restrictivamente: Mal uso y falta de control: el drama de los chicos que crecen en pueblos fumigados) tiene una introduccin donde se denuncia precisamente la poltica editorial de Clarn, afirmando que alberg el artculo de su redactora buscando la forma de limitar el alcance del informe publicndolo solamente en el Clarn zonal del Norte y no en la edicin nacional. Ninguno de los medios del multimedios Clarn hicieron eco del revelador informe, nos aclaran ahora en la introduccin. Se trata de poltica interna de Clarn que desconocamos en enero de 2013. Pero el mero dato aritmtico, del nmero de fotos habla a las claras de la voluntad de asordinar el mensaje.

El enfoque del trabajo de Heguy era remediacionista, como se revela en el ttulo transcripto de enero 2013. Estructura su crtica sobre la base del mal uso de agrotxicos, que generalmente sus productores y cultores terminan descargando sobre el operario que trajina con los venenos.2 Heguy llega a citar in extenso a CASAFE para refrendar su crtica al mal uso. CASAFE es la cmara empresaria de los que se autodefinen, humildemente, como Industria de la Ciencia de los Cultivos, que agrupa a laboratorios dedicados a la agroindustria y consiguiente elaboracin de agrotxicos y cmaras empresarias de rubros afines (como la de qumica y petroqumica). CASAFE est sin duda al frente de la expansin de agrotxicos en todo el pas desde hace ya muchos aos.

Afortunadamente, Heguy suprime la incalificable voz de CASAFE en su versin de agosto. Nos parece un avance, aunque no lo podamos calificar de franco avance porque falta una razn, una explicitacin para tal supresin.

Si algo tena de excelente el trabajo de Heguy en enero era precisamente destacar la odisea personal de vctimas de la fumigacin agroqumica. El trabajo presentado ahora por Getty Images realza ese mensaje con la batera de fotos, muchas de pequeuelos afectados por las ms atroces dolencias y con las expresiones de sus cuerpos y rostros acordes con la tortura que los modernosos de CASAFE, Monsanto, Dow Chemical, etctera, junto con las autoridades pblicas (es decir, elencos polticos tan especializados en demagogia), han dispuesto para ellos.

Heguy insiste en la responsabilidad de las autoridades, remisas en dar cumplimiento a tareas de control. Lo cual es correctsimo. Aunque ms importante, tal vez, tendran que ser las instancias pblicas de previsin, prevencin, programacin. Y el rechazo terminante a adoptar las maravillas de la biotecnologa slo porque un laboratorio estadounidense, japons o suizo nos lo brinda, aunque venga refrendado por las instancias pblicas de EE.UU., por ejemplo, que ya deberamos saber que no se trata de ciencia pura ni de verdad desinteresada sino de planteos, siempre geopolticos, a la bsqueda de la preponderancia de los que tienen la sartn y el mango.

Tambin destaca el papel cmplice o cobarde de las instancias mdicas ante los diversos casos. Muchos mdicos llegan incluso a declarar off the record que el origen de tantas situaciones atroces son sencillamente los agrotxicos, pero no estn dispuestos a jugrselas. A veces, puede ser el puesto pblico. (algo ms?).

La penosa situacin de Irak roza a Argentina.

En lo que tiene que ver con el control, Heguy nos recuerda los sucesivos fallos del estado argentino para su implementacin y la retahla de omisiones es tan alta que uno no puede dejar de considerarlas sintomticas y sistmicas. Heguy habla de carencia absoluta de controles pblicos, es decir del estado, y para remate, de generalizada falta de asistencia ante las intoxicaciones que van arrasando a los habitantes de los campos.

Lamentablemente ni en la versin de enero citando el centro de epidemiologa del pas ni en la de agosto refirindose al Centro de Epidemiologa provincial podemos ubicar el bendito organismo, al que Heguy acusa directamente de desidia absoluta, eso s perfectamente creble. Heguy nos informa que dicho centro se opuso a resoluciones judiciales en El Chaco que atribuan el dao sobre muchos pobladores en La Leonesa y en Las Palmas a agrotxicos (cnceres triplicados, malformaciones congnitas cuadruplicadas), pero que jams presentaron informe alguno alternativo

Uno de los ncleos duros de la cuestin es la presencia naturalizada de agrotxicos. Segn Heguy, son las fumigaciones descontroladas las que provocan daos. La pregunta obvia es plantearse las consecuencias de fumigaciones controladas. Es indudable que hay una diferencia como bien seala Heguy. No es lo mismo fumigar con viento que sin l. Con viento nos aseguramos una deriva ms bien fuera de control o con repercursiones en sitios que de ninguna manera estn programados. En calma, la fumigacin tendr un destino ms previsible y manejable.

Entiendo, sin embargo, que hay un planteo previo, que deberamos afrontar: tiene sentido una agricultura basado en el envenenamiento?

Recordemos que hasta la dcada del 20 del siglo pasado, los plaguicidas eran recursos suaves (frutos, cadenas alimentarias, el caldo bordels) y que fue tras la llamada Primera Guerra Mundial (o Gran Guerra), en que se usaron gases mortales como armas entre humanos, en que los laboratorios volcaron sus saberes acerca de cmo eliminar enemigos, pasando de humanos a insectos, como resultado del estallido de la paz que los dejara desocupados en el rubro inicial.

A ojos de quien esto escribe, ese origen de los agrotxicos aplicados a insectos, orugas y otras sabandijas del campo (insecticidas, nematicidas, fungicidas, acaricidas, una larga lista de biocidas) no ha resultado sino un camino problemtico; cargado de venenos y por lo tanto de enfermedades.3 Y con una coda tal vez inesperada y ms grave: los laboratorios, productores de medicamentos para curar enfermedades (o vivir de ellas?) han pasado a controlar cada vez ms la agricultura mundial, aduendose de las semillas comestibles, por ejemplo y patentando todos los pasos con lo cual se va impidiendo a los campesinos su autonoma histrica, milenaria.

Estas consideraciones parecen totalmente ajenas al universo mental de Heguy. Pero entiendo constituyen una pregunta inseparable de las fotos que presenta el trabajo de Getty Images.

Le recuerdo al paciente lector que hasta aqu haya llegado que hace poco comenc otra nota con un acpite que puede parecer risueo pero que es literal,4 donde planteaba que si alguien provoca un incendio en los campos, es lgicamente tratado como piromanaco (o empresario que invierte con mtodos no convencionales) y por tales delitos merece una pena; si alguien roba las patas que andan por encima de los campos (y esas patas tienen dueo), se lo condena por abigeato, pero si alguien desparrama venenos por campos cultivados... es premiado particularmente en Argentina− con una montaa de dlares...

El avance de los dueos de los agrotxicos sobre los alimentos para la poblacin, es decir, genricamente todos nosotros, se ve mucho ms claramente en determinadas circunstancias polticas, militares.

Hagamos un sucinto repaso por lo actuado en algunos pases, apenas. Pases cuyo destino se ha ido configurando militarmente, aun con grandes variaciones entre s, como Colombia e Irak. En ellos, las redes laboratoriles se han adueado de todos o de lo principal de los circuitos industriales.

Nos dice Carmelo Ruiz Marrero: La apropiacin de la biodiversidad lleg a un nuevo nivel de sofisticacin en la posguerra fra con la novedosa modalidad del imperialismo conocida como globalizacin. En la dcada de los 80, EE.UU. y sus aliados empujaron una ronda de negociaciones de comercio global conocida como la Ronda de Uruguay, la cual inclua un nefasto tratado de propiedades intelectuales (TRIPS, por su sigla en ingls) que viabiliza la privatizacin de la biodiversidad mediante patentes sobre la vida. 5

Ruiz Marrero nos brinda algo escalofriante del caso iraqu, que debera ser ledo in extenso, aqu me limito a citarlo: Cuando Paul Bremer, ex administrador civil estadounidense en Irak, dej su puesto el pasado junio en la supuesta entrega de soberana, dej en efecto unas cien rdenes que siguen vigentes hoy con fuerza de ley. Una de stas, la 81, le prohbe a los agricultores iraques guardar semillas []; tendrn que comprarla todos los aos a agroempresas []. 6

Porque la invasin de EE.UU. y vasallos/aliados [tchese lo que no corresponda] a Irak no signific solamente la reapropiacin del petrleo para Occidente sino tambin la oportunidad para implantar manu militari la revolucin agroalimentaria y agroindustrial que EE.UU. ha ido llevando adelante por medios polticos (o por las buenas, si se quiere) en los mismos EE.UU. y en Argentina. De ese modo, la disposicin nro. 81 del administrador plenipotenciario Paul Bremer estableci prohibicin absoluta a los campesinos iraques decanos de la agricultura humana y mundial− a seguir atesorando sus semillas para proseguir la milenaria resiembra; con el pas ocupado estn obligados a comprrselas a Monsanto, bajo pena de crcel. Como bien resume nuestra ya citado Ruiz Marrero, glosando a su vez a GRAIN , Irak es uno de varios escenarios donde las corporaciones transnacionales procuran imponer monopolios sobre las semillas para as controlar a escala mundial la agricultura y la alimentacin de la humanidad. (ibdem)

Vemos aqu una suerte de salto geopoltico del imperio centrado en EE.UU. que hasta principios del siglo XXI, haba estado implantando su poltica mediante persuasin, colusin, coincidencia, identificacin, como es el caso de los dos primeros estados donde se difundieron masivamente los alimentos GM (EE.UU. y Argentina). Desde 2004 amplan tal difusin tambin mediante decretos militares (algo que tambin se ha practicado, aunque en un modelo ms mezclado, en Paraguay). El excelente Peter Rosset (de Food First), tambin citado por Ruiz Marrero, aclara: Con la guerra contra Irak y con las nuevas bases militares en pases del Sur, EE.UU. busca la ventaja frente a sus competidores en la nueva guerra de colonizacin del Tercer Mundo. (ibdem).

Si el avasallamiento en Irak constituye un leading case para los planes imperiales globales, la geopoltica del dlar y el garrote tienen muchas ms y diversas aplicaciones. Recientemente, destacamentos militares colombianos requisaron toneladas de arroz que los campesinos haban guardado como de costumbre para la prxima cosecha (generalmente los mejores granos, autoasignndose consumir los menos lucidos) y las vertieron directamente en basurales, malogrndolos completamente (ya que se lo conden a no ser usado ni como semilla ni como grano comestible). El motivo? Tales campesinos estaban incurriendo en delito violando las leyes imperiales que exigen, de acuerdo con las demandas de los consorcios estadounidenses, que se recompre todo grano para nuevas siembras. Bajo apercibimiento de multa y crcel. Esto, que es del mximo provecho para las exportaciones de EE.UU. es directamente la ruina para las producciones locales: en el caso del arroz, Colombia despus de haber alcanzado la autonoma alimentaria a mediados del siglo XX, ha sido minada ao a ao por los subsidios estadounidenses que invitan a colombianos a consumir arroz casi regalado, hasta quebrar la produccin local y entonces s, realzar los precios. A comienzos del s. XXI los colombianos estn con una dependencia alimentaria del Hermano Mayor que ha pulverizado el esfuerzo autctono para reafirmar su autonoma alimentaria.7

En pases con el rgimen llamado del barco a la boca,8 como p. ej. Egipto, la fragilidad alimentaria es tan grande como para que haya habido decenas de muertos en las colas de las panaderas en 2008, cuando hubo retrasos en el suministro: a tales pases son llevadas cosechas agroindustriales por los grandes consorcios, ya que la agricultura local ha sido sistemticamente dislocada y destruida.

En otros pases, donde la penetracin de los consorcios agroindustriales ha sido hecha de consuno con sectores locales, como es el caso de Argentina, con sojeros y otras agroindustrias representadas mediticamente por La Nacin y Clarn, el control de las semillas tambin avanza, pero con mejores modales.

Los ejemplos apenas esbozados de diversas situaciones nacionales nos revelan los planes de dominio absoluto mundial, los afanes de ciertos elencos para cumplir aquel aforismo de Henry Kissinger consejero de varios gobiernos imperiales: que quien domina el petrleo, domina los pases, quien domina los alimentos domina las poblaciones.

Y sobre todo, nos revelan el escaso cuidado que los titulares del poder mundial y las autoridades pblicas nacionales tienen con la salud de los seres humanos comunes.

Extracto de Maten al trabajador, de Guillermo Torres

El autor repasa las normas para el uso de agrotxicos y concluye que son absolutamente abstractas e incumplibles. Remata: No se puede frenar la contaminacin emergente del modelo. Se haga lo que se hiciere. Por lo tanto, lo que se hace es hacer como que se hace. Y en esto consiste toda la llamada legislacin ambiental, de la que nosotros esperamos proteccin.

Un ejemplo pone Torres que grfica ese enfoque abstracto y puramente retrico. Refirindose al Cdigo Internacional de Conducta para la Distribucin y Utilizacin de Plaguicidas (versin revisada) adoptado por el 123 perodo de sesiones del Consejo de la FAO (noviembre 2002) nos seala:

1.3 El Cdigo describe la responsabilidad compartida de varios sectores de la sociedad para trabajar conjuntamente, de modo que los beneficios que derivan del uso necesario y aceptable de plaguicidas, sean logrados sin efectos adversos significativos a la salud humana o al medio ambiente. Para tal fin, todas las referencias en este Cdigo a uno o varios gobiernos se aplican igualmente a los grupos regionales de gobiernos en asuntos referidos a sus reas de competencia.

1.4 El Cdigo plantea la necesidad de un esfuerzo de cooperacin entre los gobiernos y los pases exportadores e importadores de plaguicidas para promover prcticas que, reduzcan al mnimo los posibles riesgos para la salud [].

1.5 Las entidades a las que se dirige el presente Cdigo son, entre otras: las organizaciones internacionales los gobiernos de los pases exportadores e importadores, la industria de plaguicidas y de equipos de aplicacin, los comerciantes, la industria alimentaria, los usuarios, y organizaciones del sector pblico tales como grupos ecologistas, grupos de consumidores y sindicatos.

1.6 El Cdigo reconoce que la capacitacin, a todos los niveles apropiados, constituye un requisito esencial para la aplicacin y el cumplimiento de sus disposiciones. Por consiguiente los gobiernos, la industria de los plaguicidas, los usuarios de plaguicidas, las organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales (ONG) y otras partes interesadas deben otorgar alta prioridad a las actividades de capacitacin []

Nadie imaginara leyendo estos textos, que existiese siquiera una leve asimetra entre los poderosos del AGRONEGOCIO, los grandes laboratorios con su poder econmico que se convierte en un poder corruptor casi ilimitado, los grandes productores asociados y su podero territorial, el poder de la propia OMC, pugnando −con xito− para imponer la libertad de comercio por sobre cualquier otra consideracin (vida, salud, ambiente), y los dbiles campesinos empobrecidos, sometidos −en las zonas marginales− a la violencia y a la expropiacin de sus tierras, o bien inmigrantes ilegales, en estado de sumisin y hasta de esclavitud, obligados a trabajar en las condiciones que se le impongan.

La conclusin de Torres es ntida: A los organismos internacionales, parece afectarlos poco y nada la realidad: Suiza y Hait en un pie de igualdad, Suecia y Paraguay, es todo lo mismo []. Ms claro, chele glifosato.

Notas:

1 La soja tiene crticos en Argentina? Eureka!, que ha sido subida a indymedia, rebelin, kaosenlared, El Abasto y otros medios-e.

2 Vase al respecto el preciso anlisis de Guillermo Torres en su anlisis, Maten al trabajador, que glosamos en recuadro aparte.

3 Como con la medicina, en que los medicamentos se han constituido en el captulo mayor de las enfermedades, las curas del campo mediante agrotxicos se han convertido en la principal fuente de enfermedad y muerte en el rea respectiva.

4 Mercado mundial aparente, provincianismo real. Monsanto: poder detrs del trono, difundido-e, ALAI, kaosenlared, argenpress y otros.

5 Semillas del imperio, ALAI, rebelin, entre otros, 9 mayo 2012.

6 Golpe a la cuna mundial de la agricultura: Irak, basurero de EE.UU, 2004; argenpress.info; boletn-e UITA, www.bioseguridad.tk

7 Vase, entre tantos otros, el abordaje de Hernn Prez Zapata, quien presidiera a fines del siglo pasado la asociacin colombiana de agrnomos.

8 Se trata de sociedades que han perdido la capacidad de autoalimentarse, una dependencia que ha sido sabiamente estimulada por los centros de poder articulados desde EE.UU., incluso con amparos ideolgicos como la teora de las ventajas comparativas. Y que por ello, sus alimentos bsicos suelen llegar al pas en barco. De all la imagen.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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