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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-09-2013

Los retos del movimiento independentista cataln

Ivan Montejo
Peridico En lucha / Diari En lluita

Este artculo explica como el movimiento independentista siempre ha estado lleno de contenido social y como la izquierda transformadora y anticapitalista debe involucrarse en l.


El Estado espaol est inmerso en una profunda crisis de rgimen. En la recesin econmica se suma un agotamiento definitivo del sistema poltico e institucional nacido de la Transicin. En la Comunidad Autnoma de Catalunya el jams resuelto conflicto nacional se ha agudizado rpidamente en los ltimos aos. La autodeterminacin se perfila como un escenario plausible en el corto o medio plazo, una realidad que la izquierda transformadora no puede obviar. La claridad en los planteamientos determinar nuestra capacidad de incidir y de llenar el proceso de contenido social.

El hecho nacional es un tema con mltiples aristas y que plantea importantes cuestiones de principio. Toda izquierda consecuente debe defender el derecho de los pueblos a decidir libremente su futuro. Pero los procesos polticos no ocurren en el vaco, sino en el marco de un determinado entramado de fuerzas sociales. La independencia per se puede ser garanta de un nuevo estado, no necesariamente de un nuevo pas ms igualitario y justo. La pregunta que nos debemos formular es en qu medida el movimiento de emancipacin nacional cataln y las fuerzas vivas que lo impulsan son tambin una fuerza de transformacin social.

Desde sus inicios el catalanismo ha basculado sobre los sectores populares y progresistas del pas, una constante que se ha mantenido hasta nuestros das. Sin negar la existencia de un sector conservador y nacionalista, sus aspiraciones democrticas y socializantes se han manifestado en los episodios clave de la historia reciente. En su formulacin actual, el Movimiento Independentista (MI) tiene al mismo tiempo el activo de nacer y articularse a travs de la sociedad civil, esencialmente al margen de sus expresiones partidistas. Las consultas por la independencia organizadas popularmente o la masiva manifestacin del pasado 11 de septiembre son un ejemplo. El MI tiene por tanto una naturaleza progresiva y se constituye como un aspecto ms de la lucha democratizadora.

Por el contrario, el Estado espaol se singulariza por sus races antisociales y es exponente de una ideologa unionista reaccionaria. La segunda restauracin borbnica supuso la consolidacin de una lite poltica y econmica al servicio del capital. La lucha contra el Estado espaol se configura pues como parte de la ms amplia lucha de clases. Luchar por la independencia hoy puede implicar, potencialmente, el cuestionamiento de las bases del orden econmico y social capitalista de los Pasos Catalans y del resto de pueblos que conforman el Estado.

La ANC y la Va Catalana

La Asamblea Nacional Catalana (ANC) encarna la expresin ms amplia y transversal del MI. Sin embargo algunos sectores de la izquierda an la miran con cierta reticencia, interpretndola como un globo sonda de CiU. No hay que caer en la conspiranoia y el ultraizquierdismo. No se puede leer la realidad de la ANC en trminos monocromticos. Como palanca organizativa del complejo entramado civil que compone el MI, se manifiestan sus mismas contradicciones y tensiones internas. Es un espacio an en definicin donde conviven sectores populares y elementos pequeoburgueses, un campo de batalla ideolgico en el que se trasladan los realineamientos polticos propios del movimiento. Sin embargo, el ascendente social es indiscutible. Recordemos como ejemplo que apoy la ltima huelga general. El Concert per la Llibertat, celebrado hace unos meses en Barcelona, tambin fue una demostracin de hasta qu punto la liberacin social y nacional son vividas como una misma reivindicacin por sus bases.

Tras la masiva manifestacin de la Diada del 2012, este 11 de septiembre la ANC plantea la Va Catalana, una cadena humana que conectar de norte a sur Catalunya. La iniciativa es positiva por varias razones. En primer lugar, vuelve a situar la sociedad civil en el epicentro del movimiento y supone un paso ms en la fase de acumulacin de fuerzas. Por otra parte, plantea explcitamente la articulacin territorial del pas y la nacin. La centralidad metropolitana cede protagonismo a pueblos y comarcas. As mismo, los ramales en la Catalunya Nord y Pas Valenci pondrn de relieve el mbito de los Pasos Catalans como realidad nacional. Finalmente, las sinergias con las resistencias contra la austeridad y los recortes tomarn forma mediante la unin de la Va con los cercos simblicos de la sede de La Caixa en Barcelona, como tambin de escuelas y hospitales a lo largo del recorrido, organizados por el Procs Constituent y diversos movimientos sociales.

La derecha nacionalista catalana

La derecha catalana se ha visto empujada por el curso de los acontecimientos. Contrariamente a lo que en ocasiones se afirma, el proceso no es una cortina de humo de la burguesa nacional. Ms bien, el desbordamiento popular de los estrechos mrgenes del debate poltico e institucional la ha obligado a reubicarse y a pasar de las formulaciones meramente tericas a posicionamientos concretos. Por supuesto, 30 aos de gestin del poder le han permitido estructurar una densa red de dispositivos ideolgicos a su servicio. En un giro lampedusiano y mientras modulaban sus posturas, han procurado edulcorar las demandas del movimiento para colocarlas en su matriz de intereses, envolvindose en la estelada para desviar la atencin de las impopulares medidas de su gobierno. La operacin, sin embargo, no ha sido muy exitosa. 100.000 votos y 12 escaos han quedado por el camino.

Su estrategia, seguida acrticamente por ERC, se ha basado en la construccin del enemigo exterior y la hegemonizacin parlamentaria del proceso. El sofismo del dficit fiscal les ha permitido conformar el conflicto en trminos meramente economicistas. Madrid nos roba, Tenemos que disponer de nuestros propios recursos..., han sido el paraguas discursivo del cual se han valido para presentar bajo la apariencia de disputa territorial lo que es un antagonismo de clase. El dficit social cataln se explica mayoritariamente por las propias polticas de la Generalitat y el compromiso de sus gobiernos con la agenda neoliberal. Catalunya sufre un expolio, pero es social ms que fiscal.

Con todo, el recrudecimiento de la crisis est erosionando los consensos y alianzas del bloque de poder dominante. CiU representa orgnica y polticamente un amplio abanico de estratos de la burguesa catalana. Se agudizan las contradicciones de intereses entre dos sectores. Por un lado, un gran empresariado con fuertes lazos con el mercado espaol y su entramado institucional. Por el otro, una pauperizada clase media y pequea burguesa que pueden ver una alternativa en un trnsito no traumtico en una Catalunya independiente dentro de la UE y el euro. El anticapitalismo debe saber aprovechar estas grietas para presentar a la mayora social la ruptura democrtica y la superacin del actual modelo econmico como la nica va de alcanzar la verdadera soberana.

Referndum o elecciones?

Otro de los mecanismos empleados para desvirtuar el proceso es la defensa de una hipottica contienda electoral como alternativa a la consulta. En el ms que probable escenario de una negativa del Estado a la celebracin del referndum, los conservadores catalanes se han apresurado a presentar como plan B la convocatoria de elecciones plebiscitarias y posterior declaracin unilateral de independencia.

Apelar a la legalidad espaola es puro trilerismo poltico. El derecho de autodeterminacin se ha ejercido histricamente subvirtiendo los marcos jurdicos existentes. Y de hecho, cualquiera de las alternativas implicar una ruptura con el orden constitucional espaol. Los procedimientos estn preados de contenido y desde la izquierda radical debemos defender aquellos instrumentos que aseguren un solo protagonista, el pueblo.

Una consulta vinculante es la nica garanta de que la ciudadana se exprese libremente. Se obtendra una respuesta inequvoca y un mandato directo y conciso. Asimismo, un ejercicio de democracia directa, aunque puntual, generar una mayor movilizacin y adhesin social. En sentido opuesto, las elecciones pueden ser utilizadas nuevamente para escenificar el apoyo a la independencia como un falso aval a la poltica de recortes del gobierno. A ello se aade el efecto distorsionador que tendra la Ley de Hondt y los posibles incentivos para las candidaturas a agruparse en coaliciones, forzando posicionamientos dicotmicos en el eje nacional, para mitigar sus efectos. Una vez ms conllevara desdibujar el debate e introducir por la puerta trasera el transversalismo a fin de enterrar el eje social.

Estrategia y tctica

La prdida de credibilidad del sistema se intensifica por momentos. La crisis de rgimen se traduce en una guerra de posiciones acelerada donde los errores estratgicos y tcticos se pagan muy caros. Un colapso de la izquierda radical por incapacidad de interpretar correctamente la coyuntura sera un primer vehculo de desactivacin del potencial revolucionario de este momento histrico.

Lenin no se cansaba de insistir en que el marxismo ms que un programa era un mtodo, el anlisis concreto de la realidad concreta. Entender el desgaste que la crisis de acumulacin est produciendo en el bloque hegemnico dominante y la activacin de las capas populares en torno al derecho de autodeterminacin es esencial para no quedar al margen del proceso y configurar una correlacin de fuerzas ms favorable a la mayora social.

El escritor y filsofo cataln Llus Maria Xirinacs hablaba de la traicin de los lderes, y no le faltaba razn. La Transicin supuso una enorme frustracin colectiva. Los anhelos de la clase trabajadora quedaron liquidados por pactos desde arriba. Es indispensable reforzar el papel protagnico que la sociedad civil est teniendo, para introducir a la vez un discurso de clase que evidencie la imbricacin de los ejes nacional y social y propicie la emergencia de nuevos imaginarios colectivos en torno a la ampliacin de los mbitos de la vida social bajo control democrtico. Por incomparecencia de la izquierda, la burguesa puede situarse a la cabeza del movimiento con el nico objetivo de decapitarlo, y lo que sucedi antes como tragedia ahora se puede repetir en una Catalunya independiente o no como farsa.

Ivan Montejo (@IvanMontejo_) es militante de En lluita / En lucha

Fuente: http://www.enlucha.org/site/?q=node/18950



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