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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2013

Uruguay
En respuesta a Agustn Cano

Alma Boln
Rebelin


En un artculo titulado Uruguay: Orwell, Badiou y los monstruos que engendra el progresismo publicado recientemente en Rebelin, Agustn Cano, sumndose a una buena causa, denuncia los casos de represin y de control social que viene protagonizando, con ms saa y con menos discrecin que de costumbre, el Ministerio del Interior.

En particular, Agustn Cano se pregunta si es la Plenaria (y sus aliados los anarquistas) un enemigo tan poderoso como para justificar la atencin a todas luces desmesurada que las fuerzas represoras le dedican. Para responderse tal cuestin, Agustn Cano recurre a una serie de autores, llamados a actuar como autoridades intelectuales, con los que pretende sostener su explicacin acerca del sentido de esa atencin a todas luces desmesurada dispensada a la Plenaria. Entre las autoridades que Agustn Cano convoca para sostener su razonamiento se encuentran George Orwell, Alain Badiou, Constanza Moreira y lvaro Rico. De diferente manera y con diferentes enfoques, estos autores se han referido al miedo.

Por ms que el eclecticismo sea de recibo (y por ms que nadie es imposible, como gustaba decir Jorge Luis Borges), la seleccin de autoridades intelectuales convocadas a pensar sobre la atencin a todas luces desmesurada que el Ministerio del Interior dedica a la Plenaria (y sus aliados anarquistas) es bastante problemtica, por no decir extravagante.

En efecto, es extravagante reunir a figuras claramente identificadas en Uruguay con la lucha electoral -al punto de que una de ellas ocupa una banca en el Senado y se presenta en estos mismos das como candidata alternativa en el FA para las prximas elecciones presidenciales-, con una figura como Alain Badiou, que desde hace ms de cuarenta aos mantiene una prdica densa e incesante contra el sistema electoral (cualquiera de ellos, todos ellos), contra las democracias parlamentarias y contra las democracias electorales: una figura que no ha cejado en su radical prdica abstencionista desde hace ms de cuarenta aos.

Claro, como se deca antes: nadie es imposible. Por lo tanto, uno puede apoyarse en Badiou y, al mismo tiempo, ser defensor de candidaturas alternativas: aunque tirado de los pelos, aunque saturado de eclecticismo, podra ser solo eso, afn eclctico.

El problema es que Agustn Cano cita un Badiou muy particular, el Badiou que ha denunciado y sigue denunciando el miedo como mecanismo que propicia el voto til, el voto primero a Chirac (para impedir la supuesta victoria de Le Pen en la segunda vuelta del balotaje), y luego a Hollande, para impedir que de nuevo ganara Sarkozy. (Porque Badiou no detuvo su prdica denunciatoria del miedo en 2007, sino que prosigue hasta hoy.)

Dicho de otro modo, para Badiou, hace muchos aos que la izquierda no tiene ninguna razn propia para hacerse votar, y solo puede esgrimir el miedo como razn electoral. Infundir el miedo a que si ella no gana, ganan los malos malsimos. Badiou denuncia esto hace aares, Badiou denuncia esta prctica extorsiva y apoltica de los partidos electorales, reducidos a hacerse votar con el miserable argumento de los otros son peores. En Uruguay, llegado el momento acaso las candidaturas alternativas a nuestro psimo candidato ganador llamarn a no votarlo? (Y de recurrirse a razones tales como acumulacin de fuerzas, tampoco ser muy oportuno invocar a Badiou, vistos sus demoledores anlisis al respecto.)

Entonces, Agustn Cano, por un lado, establece el elenco de las autoridades intelectuales con las que desarrolla su reflexin (Orwell, Badiou, Moreira, Rico) y, por otro lado, ubica los dos objetos a analizar: las fuerzas represivas estatales y la Plenaria (y sus aliados los anarquistas).

De estos ltimos, Agustn Cano dice que se trata de una organizacin contraria al gobierno, fuertemente deslegitimada y aislada, irreversiblemente enemistada con todo el entorno de la izquierda sindical y poltica, y cuyas posibilidades (y capacidades) de comunicacin poltica con el conjunto de la sociedad son prcticamente nulas [] una vctima por la que casi nadie est dispuesto a dar un pelo por salvar.

Esta distribucin de virtudes (Badiou, Orwell, Moreira, Rico) y de vicios (la Plenaria y sus aliados los anarquistas) encierra una perfecta ilusin ptica. En efecto, si bien hoy en da Alain Badiou es una figura reconocida en algunos mbitos (algunos de sus libros se venden bien y son traducidos, por ejemplo, en Buenos Aires, ciudad a la que viene a menudo), la inmensa mayora de su larga vida poltica, Badiou la despleg bajo el signo de la intransigencia y del radicalismo, lo que lo llev a estar irreversiblemente enemistado con todo el entorno de la izquierda sindical y poltica. De hecho, la caracterizacin que Agustn Cano realiza de la Plenaria (y sus aliados los anarquistas) calza perfectamente con otras tantas que ha recibido Badiou, figura absolutamente impresentable de la poltica francesa, en donde fue siempre tildado de gauchiste, prochino, sectario, soberbio, intransigente, intratable, etc.

Su actual legitimidad es muy reciente y pasa, sobre todo, por los cambios en la situacin poltica que se viven en Europa, y en la brutal deslegitimacin del sistema que Badiou, justamente, critica desde hace cuarenta aos. Hoy, Badiou suena ms presentable, inclusive ha sido invitado a un programa de televisin: esto revela un saludable estado de ebullicin del pensamiento en Francia, estado que vuelve ms audible a Badiou, que se ha mantenido sin renunciar ni acomodar sus creencias.

Por otra parte, la causa poltica con la que Badiou ms se ha comprometido es la lucha de los sin papeles, de los trabajadores africanos que, emigrados en Francia, se encuentran privados de cualquier derecho, salvo el de ser sobre explotados. Esta causa, la causa de los sans papiers, en Francia, dista de ser una causa popular, dista de contar con el apoyo de los partidos polticos o de la poblacin. Muy por el contrario: la izquierda y la derecha, en el gobierno, coincidieron en que para adular a la opinin pblica convena expulsar 25 mil trabajadores por ao. Atraparlos y expulsarlos. Pocos se oponen a esta poltica. Pocos, salvo Badiou, cuyo radicalismo y cuyas capacidades de comunicacin con la poblacin seguro que no son de las que llevan a que se ganen elecciones ni se ocupen bancas.

En ese sentido, Alain Badiou (que es francs a secas y no es, por mucho que haya nacido en Casablanca, franco-marroqu, como pretende santificarlo Agustn Cano) comparte con la estigmatizada Plenaria (y sus aliados los anarquistas) ms de un rasgo en comn.

En consecuencia, invocarlo para que participe en ese mdico linchamiento a la Plenaria es, en el mejor de los casos, una equivocacin.

Por su parte, quien esto suscribe no integra la Plenaria y, aun menos, forma parte de sus aliados los anarquistas; esto nunca impidi que participara en muchas de sus marchas, como participar en la del 26 de setiembre prximo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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