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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2013

A un ao vista... Otra Escocia es posible

Txente Rekondo
Rebelin


Escocia es una nacin, que ha decidido elegir libremente su futuro a travs del referndum sobre la independencia del prximo 18 de septiembre. En un ao el pueblo escocs tendr la oportunidad para decidir si el lugar al que llaman hogar debera ser un pas independiente, un nuevo estado en el teatro mundial.

A da de hoy, son muy pocas las voces que se oponen al derecho a decidir del pueblo escocs, y menos an los que dudan de la importancia del momento, ya que como apuntaban algunos artistas e intelectuales escoceses, no es frecuente que a una generacin de personas se les ofrezca la oportunidad de decidir el curso futuro de una nacin.

A travs del ejercicio del derecho de autodeterminacin, Escocia, como nuevo estado, buscar un nuevo papel en la escena internacional, y sabe que para ello y para su desarrollo cuenta con bases firmes, desde su importante potencial econmico hasta su tejido social y su estado de bienestar.

Es cierto que se trata de un camino que no estar exento de desafos y obstculos, pero las oportunidades que se ofrecen sern claves para poder dar un importante estmulo al talento, la visin y los valores ticos escoceses.

Hasta ahora los partidarios de la independencia han desarrollado una campaa que ofrece visiones positivas e imaginativas de un edificio, llamado Escocia, diferente a lo que se ha conocido hasta ahora. Sirva como ejemplo el llamamiento de algunos artistas por la independencia, que han sealado que apoyamos la independencia debido a la oportunidad que representa este ltimo acto creativo- la creacin de una nueva nacin, un nuevo estado.

Porque segn ellos, adems, lo que le da un carcter unitario al movimiento independentista es su creencia en la elaboracin de una nueva democracia, que es capaz de representar las esperanzas y aspiraciones de su pueblo.

Frente a esa imagen positiva y constructiva, desde los contrarios a la independencia, y firmes defensores del actual status quo, se resalta la nostalgia de lo que fuimos, de un pasado que queda muy lejos en el tiempo y que ahora no representa la realidad que dicen defender. Hace mucho tiempo que el llamado estado de bienestar, el servicio de salud universal, o la esperanza de una mayor igualdad y justicia social han dejado de ser caractersticas del Reino Unido.

Bajo el manto de Margaret Thatcher el llamado consenso britnico comenz a disiparse, junto al desmantelamiento de todo lo enunciado anteriormente. Posteriormente sus sucesores, laboristas o conservadores, no han corregido esa tendencia, al contrario, con el paso de los aos cada vez se ve con mayor nitidez que el dficit democrtico entre las naciones constituyentes del Reino Unido es una realidad ms que evidente.

Hace bastante tiempo que Escocia e Inglaterra han tomado caminos diferentes, y esa realidad difcilmente se detendr independientemente de cul sea el resultado del referndum.

Es cierto que algunas encuestas estn presentando un panorama complejo y difcil para los intereses de los soberanistas, e incluso algunas voces desde el unionismo, a la vista de los citados sondeos piensan que su victoria es indiscutible, adelantando adems que la campaa del s no tiene prcticamente ninguna oportunidad de vencer.

No obstante, hace meses que algunas voces ms responsables del propio unionismo, de puertas para adentro, alertan que el triunfalismo puede ser prematuro. En el pasado, las elecciones de 2011 son un buen ejemplo, ya se han vivido situaciones parecidas. Entonces, ninguna encuesta daba mayora al SNP, y sin embargo, ste fue capaz de vencer y adems lo hizo logrando una mayora absoluta.

Una de las claves para el desenlace final est en la opcin que finalmente adopten los llamados indecisos, y en la influencia que la memoria puede jugar en ese aspecto. En 1979, tuvo lugar un referndum en Escocia, y la llamada devolucin logr la mayora de los votos para crear un nuevo parlamento escocs, pero al no alcanzar la participacin exigida por la ley, la propuesta fue rechazada oficialmente.

A partir de esa fecha lo que ha vivido la poblacin escocesa ha estado condicionado por las polticas que se hacan desde Westminster, ajenas a los intereses de Escocia. El desmantelamiento industrial, la reduccin del gasto pblico, el expolio de los beneficios del petrleo, fueron una tras otras medidas adoptadas por Londres, que pareci olvidarse de los deseos y necesidades de la poblacin escocesa.

Por ello, son muchos los que en Escocia temen las consecuencias de un triunfo del no. Lo que algunos han definido como el poder del pasado en la poltica del futuro puede decantar la balanza final. En Escocia cada vez son ms los que recelan o no se creen las promesas de los dirigentes unionistas. Cuando algunos de esos portavoces del no auguran mayores poderes para Escocia si se mantiene el actual status quo, desde el soberanismo se recuerda que eso mismo es lo que prometi Thatcher en 1979, pero pronto se olvid de sus palabras, bajo la excusa de falta de consenso, un argumento que no dudaran en emplear los actuales unionistas.

Mientras que los independentistas ofrecen a la poblacin un modelo positivo, progresista y de mano tendida a la colaboracin con otros pueblos del actual Reino Unido, de Europa o del mundo, la campaa unionista est cargada de amenazas y de argumentos negativos sobre las consecuencias de una Escocia independiente. Quieren dibujar un futuro para Escocia aislado de todos y de todo (expulsado de la Unin Europea, sin moneda, sin prestaciones, sin dinero).

Y como sealaba un articulista de The Guardian, esa no es la mejor manera de ganar los corazones y las mentes de los escoceses. Hoy en da Inglaterra representa el desmantelamiento del estado de bienestar, la privatizacin de la salud y la educacin. Mientras tanto en Escocia se pretende todo lo contrario, y se apuesta por un servicio de salud, una seguridad social y una educacin universal.

Los prximos meses asistiremos a una pugna encarnizada entre favorables y detractores de la independencia de Escocia, y probablemente hasta el ltimo momento no sabremos a qu lado de la balanza se ha situado la voluntad escocesa. Si triunfa el s, seremos testigos del nacimiento de un nuevo estado en el actual marco europeo, lo que evidentemente tendr sus consecuencias ms all de las fronteras del Reino Unido.

Pero si finalmente triunfa el no, difcilmente se podr mantener el status quo por mucho tiempo. El citado columnista sealaba en su da, que si incluso Escocia vota no, creo que al final va a terminar logrando una u otra forma de independencia, aunque oficialmente no acabe llamndose as.

Escocia tiene la oportunidad de hacer historia. El status quo no es ya una opcin de futuro, y una mayor descentralizacin tampoco es la respuesta a las mltiples crisis que da tras da deben afrontar britnicos y escoceses.

Escocia es una nacin de futuro, que camina hacia su propio estado, y el Reino Unido representa un pas que vive en el pasado, fosilizado, con un sistema poltico arcaico que ha permitido a los diferentes gobiernos (conservadores o laboristas) desmantelar el estado de bienestar e impulsar polticas impopulares.

Escocia tambin tiene su historia y su pasado, y muchos tambin viven en l, pero a diferencia del Reino Unido el pueblo escocs tiene la oportunidad de decidir, crear y vivir colectivamente en el futuro. Un futuro que nosotros hacemos, decidimos, debatimos e imaginamos.

El cambio est llegando, y en septiembre estar tocando a las puertas de Escocia y tal vez a las de Catalua, y esperemos que pronto tambin alcance las de Euskal Herria y las de los dems pueblos que demandan la creacin de su propio estado en el escenario mundial.

Ese cambio representa el futuro, impredecible, desafiante, emocionante y en algn sentido inquietante tambin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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