Portada :: Chile :: A 40 aos del golpe de estado
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2013

Entrevista a Ricardo Napur, ex diputado constituyente y senador peruano de izquierda
"La Unidad Popular no se prepar para el golpe de Estado"

Mario Hernandez
Revista La Maza


Mario Hernandez (MH): Damos comienzo a un programa especial dedicado al 40 aniversario del golpe de Estado en Chile. Tenemos como invitado a Ricardo Napur quien abandon Chile cuatro das antes del golpe, habiendo permanecido medio ao exiliado en ese pas.

Cuando te invit me apuntaste una contratapa de Pgina 12 del pasado domingo. Recin la pude leer hoy. En ella Jos Pablo Feinmann le echa la culpa del golpe de Estado al MIR diciendo, entre otras cosas: Los del MIR fueron funcionales a los golpistas No, Allende no era un burgus conciliador. Era un socialista temible. Que se pretenda instalar en la opinin pblica argentina este relato y sobre todo en la juventud que en gran medida desconoce el proceso poltico chileno de la Unidad Popular (UP), me parece una canallada poltica de parte de Jos Pablo Feinmann, a menos que sea producto de su ignorancia de la historia poltica latinoamericana.

Vos que tuviste la oportunidad de vivir la experiencia de la ltima etapa del gobierno de Salvador Allende, cules eran las fuerzas polticas actuantes en Chile previo al golpe y cul era su comportamiento respecto al gobierno de la Unidad Popular?

Ricardo Napur (RN): Quiero hacer una pequea digresin. Yo me entrevist con Salvador Allende en 1971, en el mismo momento que Fidel Castro estaba en Chile o estaba por llegar.

MH: Cuando fuiste a buscar apoyo para la revolucin que se estaba desarrollando el Bolivia en ese momento.

RN: Tiene mucha importancia porque prcticamente ah Allende define su proyecto estratgico y tctico visualizando el drama que vendr en 1973.

MH: Gobierna Bolivia un general de izquierda, Torres, funciona una Asamblea Popular de campesinos, obreros, estudiantes y organizaciones sociales.

RN: Tipo soviet pero con las particularidades bolivianas.

MH: Y existe la amenaza de un golpe de Estado que terminar dando el general Banzer. Vos estabas en ese momento en Bolivia y los compaeros bolivianos te piden que hagas una gestin ante Allende.

RN: Sabiendo que yo lo conoc en Buenos Aires en el estudio de Silvio Frondizi cuando lo visit en 1955/6. Yo era el encargado de relaciones exteriores del grupo Praxis. As me vincul con los socialistas chilenos. No tena amistad con Allende pero s un conocimiento lejano. Por esas circunstancias, al enterarse Moler, que era el secretario de Lechn

MH: El dirigente histrico de la Central Obrera Boliviana (COB).

RN: Entonces me pidieron que fuera a Chile a plantearle a Allende que le convena que Bolivia no cayera, que el golpe era prcticamente inminente y que si caa Bolivia, caeran una cadena de gobiernos progresistas, entre otros el chileno, como despus ocurri.

La idea era simple. Que les enviara algunos instructores militares brasileros que estaban exiliados y armas automticas, no muchas.

Yo acept. La empresa era muy difcil. Allende haba asumido como presidente en noviembre de 1970, yo viaj a comienzos del 71 y mi planteo poda ser mal interpretado.

MH: Incluso como una provocacin.

RN: Claro, pero convers con mis amigos Enrique Seplveda y Oscar Waiss, que era el director del diario oficialista La Nacin, y ellos hicieron la mediacin con Allende. Aunque la atmsfera estaba preparada l no conoca el carcter de mi peticin.

Este hecho lo cuento en mi libro Pensar Amrica Latina con ms detalles, pero lo central fue que le plante lo que me pidieron los compaeros bolivianos agregando que los momios y el imperialismo estaban detrs de la cada de su gobierno y que apoyndose por izquierda tendra un refugio y adems porque Per tena en ese momento un gobierno militar que siempre amenazaba con rescatar Arica que es el puerto que perdi en 1879 en la guerra contra Chile. Adems, en Argentina tambin gobernaban militares.

Me respondi: Ricardo, no lo puedo ayudar ni a los compaeros bolivianos, porque se olvidaron que yo soy socialdemcrata, a pesar que en la II Internacional seamos el ala izquierda, nosotros no creemos en la revolucin armada ni violenta, nos asumimos como representacin del pueblo y la va pacfica al socialismo no es una consigna cualquiera. Creemos que podemos abrir la va al socialismo en el cuadro de la democracia burguesa. Yo no puedo justificar la existencia y menos promover o ayudar a una revolucin del carcter de la cubana o la bolchevique.

Con esa repuesta no defenda al proceso chileno que tena peligros reales. EE. UU. conspiraba para hacerlo caer. Su principal posicin era no creo en la lucha armada, no creo en la guerra civil, en la revolucin socialista, a pesar que l se llamaba a s mismo socialista aunque ms all del nombre puedan ser agentes de la burguesa como sucede en la actualidad con los partidos socialistas europeos o el propio socialismo chileno post Pinochet.

No acept. Pero dnde est el mrito de esta entrevista y esas definiciones? En que dos aos despus la historia pas sus cuentas. El proceso chileno devino revolucionario.

Ac se pas por la TV, para que se vea que lo mo no es fabulacin y no hago ningn cuento falaz, la entrevista de Fidel Castro con Allende donde ste le dice que es un desafo para su partido y para Chile construir el socialismo en el cuadro de la sociedad burguesa. Adems le garantiza el carcter democrtico de las Fuerzas Armadas. Fidel solo atina a mirarlo como diciendo: Este brbaro, adnde va?, pero no le contest una palabra. Allende le ratific y dijo lo mismo que a m.

La historia es la historia y la realidad es la realidad. El carcter radical de las reformas que encabez la Unidad Popular (UP) desencaden un proceso revolucionario real como se ha visto en la pelcula La Batalla de Chile que tambin se est pasando por TV. La burguesa se abroquel con el imperialismo y tom todas las medidas necesarias para que ese proceso no pasara y el sujeto social fundamental, como muestra la pelcula, son las masas que apoyando al gobierno que lo crean propio, dicen vamos a defender este proceso y la nica forma es con el poder popular.

MH: Hagamos un pequeo corte para intentar nuevamente una comunicacin con James Petras en EE. UU. quien tambin estuvo presente en ese momento y lugar.

[] No va a ser posible el contacto. Acabo de confirmar que no se encuentra en su casa. De alguna manera quiero hacerlo presente a travs de un breve relato que pertenece a su libro Escribiendo historias llamado Conversacin en el patio y que ilustra la situacin previa al golpe:

[] Viaj a Chile en julio de 1973. El pas estaba polarizado. Lo ms ominoso era el comportamiento de la polica que contemplaba pasivamente cmo los derechistas atacaban las tiendas que no se adheran a los paros contra el gobierno. Si las fuerzas armadas se volcaban a la derecha, hacia los empresarios, todo estaba perdido.

El presidente Allende y los comunistas decidieron incluir algunos generales en el gabinete. Los comerciantes acaparaban mercaderas, los dueos de tierra no sembraban, los paros proseguan. Los trabajadores ocupaban las fbricas, los campesinos se tomaban la tierra, las pobladores recorran el centro de la ciudad exigiendo al gobierno mano firme con los especuladores. La Fuerza Area sobrevolaba Santiago, el transporte colectivo estaba paralizado, respetables hombres de negocio se apretujaban en taxis insultando a los militares: Cobardes! Por qu no derrocan al gobierno?. No queran arriesgarse ellos mismos.

A fines de agosto las tensiones eran altas, pero despus de tantas falsas alarmas todos estaban agotados y trataban de volver a la rutina.

Fui a almorzar con unos amigos de la Corporacin de Fomento de la Produccin. Si pasamos la primavera, tendremos este ao una buena cosecha. Cuando reorganicemos el sistema de transporte, la produccin industrial se ir para arriba. Trataban de ser optimistas. El golpe estaba a la vuelta de la esquina. El problema era cundo.

Salimos del restaurante a media tarde. Buena comida, vino excelente, buenos amigos.

Un vendedor voceaba el vespertino Ultima Hora. Mir el titular: Renuncian tres generales. Eran los nicos constitucionalistas que haba en el alto mando. No puedo creerlo. Pedro me mir. Es el final, se acaba el tiempo. Es tiempo de irme, pens.

Tom un taxi y fui a La Moneda. Sub al piso superior. Debo ver a Orlando Letelier. Est ocupado. Debo verlo, por favor, aqu est mi tarjeta. Estaba ocupado, muy ocupado pero se dio tiempo para m. Qu pasa Orlando?. Mucha presin. Amenaza de guerra civil. Por eso se retiraron. El no a la guerra civil significa que ellos tienen las armas. Qu pasa con la izquierda? Me tom de un brazo y me indic que bajramos al patio.

Es mejor que conversemos aqu. Empez a explicarme las negociaciones con la oposicin, la lealtad de los oficiales reemplazantes. Pinochet es muy leal. Fue mi ayudante. Te sorprendera.

Yo no lo escuchaba. Necesito mis pasajes, me voy. No tena sentido discutir, l tena que quedarse. Me voy -le dije- pienso que esto est perdido. Debes quedarte, te necesitamos. Me quedara a una guerra civil pero no a una masacre.

Eso no pasar. Tenemos aliados. Mov la cabeza negativamente. No crea lo que me deca mientras volvamos a la oficina. Qu posibilidades de triunfo haba si el propio ministro no poda conversar con privacidad en su oficina.

Viaj al da siguiente. Cuatro das despus un milln de trabajadores march en apoyo al Gobierno. Una semana ms tarde se produjo el golpe militar.

Esta fue la vivencia de James Petras en aquel momento.

RN: El 4 de setiembre fue la celebracin de la victoria electoral de la Unidad Popular (UP), tres aos antes.

MH: Ese da se movilizaron un milln de trabajadores, cmo se explica semejante movilizacin y una semana despus el golpe? Hay que aclarar que si bien Salvador Allende asume con un tercio del electorado, cada vez va obteniendo ms apoyo. En las municipales de 1971 alcanza el 51% y en las legislativas de 1973 un 44%.

RN: Volvemos a lo mismo. El presidente Allende tena la conviccin de que los problemas de la revolucin tenan que resolverse en el cuadro de la democracia parlamentaria y burguesa, tanto es as que se atrevi a decirle a Fidel Castro que l garantizaba a las Fuerzas Armadas. En aquellos aos se deca que los militares chilenos y uruguayos eran democrticos en la medida que no haban dado golpes de Estado, habituales a lo largo del siglo XX en Amrica Latina, sin comprender que las instituciones actan de acuerdo a los momentos polticos y las relaciones de fuerza entre las clases, cuando ven el peligro que llaman institucional, pero en realidad se trata del peligro de la revolucin.

El lmite del progresismo de cualquier general o de las Fuerzas Armadas latinoamericanas, por ejemplo los casos de Velasco Alvarado o el propio Pern, es la revolucin.

En Chile el programa de la UP era radical, se expropi el cobre, hubo una reforma agraria, montones de medidas avanzadas en un cuadro de polarizacin social, donde el imperialismo estaba dispuesto a que ello no ocurra y aline a todas las fuerzas burguesas que en Chile eran fuerzas reales, con votos. Era una derecha que tena casi el 50% de la votacin popular, incluso en la actualidad. Ellos s estaban dispuestos a combatir. Yo lo constat y tambin lo habr hecho Petras cuando decan no le tememos ni a la guerra civil ni al golpe de Estado. Sin embargo, la UP no quera ninguna de las dos.

La Unidad Popular no se prepar para el golpe de Estado, ni la guerra civil

 

MH: No se prepararon para ninguna de las dos alternativas, en cambio la derecha s se prepar.

RN: Totalmente. Cuarenta mil camioneros hicieron huelgas, los estudiantes universitarios, el Parlamento lleg a decretar la ilegalidad del gobierno varias veces. Era una especie de guerrilla de las organizaciones opositoras que se dividan el trabajo con las instrucciones que les daba el imperialismo y cuando las masas decan poder popular, poder popular, vayamos al socialismo, el gobierno y Allende, que era un orador brillante, les contestaban no, vamos a seguir por esta huella. Cuando llega el momento de la radicalizacin, como describe James Petras, ya enfrentaban una crisis dentro de la UP porque el PS mayoritariamente, orientado por Altamirano, se tira hacia la izquierda y proponen avanzar sin transar y Henrquez del MIR plantea gobierno de los trabajadores, mientras Allende hace frente con el Partido Comunista para consolidar lo que tenemos y hacen la apertura hacia la Democracia Cristina (DC) cuando sta ya haba decidido dar el golpe de Estado. La DC maniobr asistiendo a dos o tres reuniones sabiendo que vena el golpe.

No es que Allende fuera un traidor ni mucho menos, sino que su concepcin poltica de la revolucin era pacifista.

MH: Estuve en Chile en enero de 1973, tena 18 aos y muy poca experiencia poltica, solo haba actuado en el movimiento estudiantil secundario y un poco en la Universidad. Asist a las proclamaciones de Volodia Teitelbaum a senador y de Carlos Insunza a diputado por el PC, en una barriada obrera a las afueras de Santiago. Un acto muy numeroso, con trabajadores que desfilaban muy disciplinados, con banderas, nios, mujeres y hombres. Como nmero artstico participaba Inti Illimani. El acto fue atacado por el grupo fascista Patria y Libertad que llegaron en motos con cachiporras y cadenas. Los trabajadores se defendieron mientras los carabineros miraban, hasta que los atacantes son arrinconados en un baldo, entonces s intervienen para permitir que escapen. Desde el palco los dirigentes pedan calma, no hacerle el juego a la provocacin golpista, dejar que actuaran los compaeros carabineros, mientras Inti Illimani entonaba la cancin de la UP, Venceremos. Dantesco. Ese hecho me hizo romper ideolgicamente con el reformismo, porque si bien no era militante, estaba vinculado al PC argentino a travs de mi participacin en la Mesa Juvenil Metropolitana del Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA). En Chile vi al reformismo en accin, impidiendo a los trabajadores darles una buena paliza a los fascistas invocando la defensa de la democracia.

RN: Tenemos que sacar mltiples lecciones del proceso chileno. Porque no fue solo Chile. Tambin cay Velasco Alvarado en Per por un golpe de los militares. Yo me entrevist con l cuando recin asumi la presidencia a travs de un amigo comn designado Ministro de minera, Fernndez Maldonado, y me pregunt por qu el peronismo haba durado tanto tiempo. Yo le contest, entre otras cosas, porque se apoy en las masas, no importa si controladas y as fren a los militares y a las fuerzas hostiles oligrquicas hasta donde pudo. Adems de aplicar una poltica de asistencialismo muy profunda.

Velasco me contesta: Yo no puedo hacer eso porque soy un militar orgnico. No puedo ir al terreno de las masas y su organizacin porque ese no es mi mundo. El que yo conozco es el mundo militar.

Entonces le dije: Ud. puede caer en esas condiciones. Y cay. Hay montones de experiencias en otros pases en el mismo sentido. Lo que le pas a Salvador Allende no fue excepcional. El problema es cuando asoma la revolucin que ellos mismos desatan consciente o inconscientemente, y no estn en condiciones de dar el salto cualitativo como lo hizo Cuba, Francia en 1789 o la revolucin bolchevique en 1917.

Entonces retroceden, pero ya desataron las fuerzas hostiles. Los dos sujetos polticos importantes de la situacin chilena eran las fuerzas burguesas a travs de sus instituciones, partidos polticos, sectores econmicos, etc. Un frente que orden el imperialismo como lo hizo en Venezuela contra Chvez, incluso financiando a los veinte partidos opositores.

Por otro lado estaban las masas, que como se ve en La Batalla de Chile siempre hablan de su gobierno, del gobierno de los trabajadores, que confan en Allende, pero que al mismo tiempo piden armas para defenderse ante la posibilidad de guerra civil. El golpe lo desata la reaccin, sino hubieran desatado una guerra civil.

Ahora retomemos lo que dijo Feinmann, quien propone retirarse de escena y entregar el proceso revolucionario, porque l no cree en la revolucin. Atacando al MIR culpa a la izquierda de la cada del rgimen y apoya la poltica de Allende y el PC de buscar una alianza con la DC, que ya era golpista, y hacer un retroceso general manteniendo el proceso en los marcos del capitalismo, cuando la ofensiva de la burguesa era total, incluyendo la eliminacin fsica de los opositores.

No pensemos en socialismo o comunismo, sino en poder popular

 

Esa es la leccin. Es muy profunda, con todo el respeto que se merece Allende que fue consecuente con sus posiciones hasta la muerte, pero las consecuencias para Chile han sido terribles, porque si se abandona a las masas y los procesos revolucionarios, no hay ninguna garanta para lo que viene. En Chile fue un genocida, Pinochet. Allende pasa a la historia pegndose un tiro, pero despus llega el genocida que estuvo casi 20 aos asolando la realidad chilena. Lo mismo ocurri con Pern para que llegaran los genocidas de La Libertadora. Las lecciones son profundas, tienen que ver con la historia, con la relacin de fuerzas entre las clases, con el hecho de si uno va a defender este capitalismo salvaje con los monstruos que ha ido gestando, o buscar una respuesta apoyndose en el pueblo. No importa lo que surja. La figura de poder popular es muy linda porque es algebraica. No pensemos en socialismo o comunismo, sino en poder popular, que significa que nosotros, el pueblo, queremos reemplazar a los que propugnan el golpe militar, estn aliados al imperialismo y quieren llevar a Chile a las calendas del pasado y de la historia.

Lo importante es el poder popular, pero le tienen miedo, a pesar que desatan su fuerza. Se quedan en el medio como el jamn del sndwich. La burguesa ataca, los trabajadores quedan desarmados y viene el genocida.

MH: Vamos a escuchar el discurso final de Salvador Allende, instantes antes del ataque al Palacio de La Moneda.

Qu impresin te produjo escuchar nuevamente, supongo que lo habrs hecho muchas veces, las ltimas palabras de Allende?

RN: Tomo dos ideas que plante. Una, que los militares y la reaccin tienen la fuerza y dos, que los procesos no se detienen y la historia va a resolver a favor de los trabajadores.

Esas dos ideas son trgicas. Primero, no es cierto que en Chile la correlacin de fuerzas siempre fuera favorable a la derecha. En un momento hasta hubo un sector militar institucionalista representado por el general Prats.

MH: Que luego ser asesinado en Buenos Aires en un atentado terrorista en 1974.

RN: Cuatro meses antes del golpe le dijo a Allende: Ac hay generales golpistas, apyenos a nosotros y haremos lo propio con Ud. y ste le contest que era institucionalista y va hasta el final. Como ya se lo haba anticipado a Fidel crea en el carcter democrtico de las Fuerzas Armadas. Entonces, niega el apoyo a Prats y esos militares son reprimidos.

No es cierto que en todo momento la derecha estuviera a la ofensiva, no es as. En un momento fue totalmente a favor de las masas populares. Lo que Allende no comprendi, por su condicin de socialista reformista, con todo el respeto que pueda tenerle a su persona, es que los trabajadores y los de abajo crean un mundo y un poder real. Acaso la Revolucin Francesa no fue el mundo de los de abajo que se levanta? Acaso fue la burguesa la que sali al frente? En toda revolucin las masas son los actores directos, incluso en la rusa o en la china. Allende no lo vea por su concepcin elitista representativa de la democracia, en el sentido que todo se tiene que resolver a travs de los representantes y no cree que las masas deban expresarse directamente. No se da cuenta que la fuerza est en el proceso revolucionario y lo abandona.

MH: Nos quedan pocos minutos. Volvamos al principio sobre el papel del MIR y su responsabilidad en el golpe de Estado como afirma Feinmann.

RN: Por supuesto que no, el MIR le provey a Allende el equipo de defensa. Pascual Allende, que era su sobrino, ha contado esa historia. El MIR jug todas las cartas en apoyo a Allende. Lo que no se dice es que las masas crearon organismos de defensa como las organizaciones campesinas de autodefensa y, sobre todo, los cordones industriales, donde el PC y todos los elementos de orden de la UP dijeron: esto no va con nosotros, porque estaban en la lnea contraria de defensa del orden institucional para que las masas no escaparan a su control.

Las masas comenzaron a crear su poder y si su gobierno lo hubiera propiciado, hubiera sido un poder social real que hubiera llevado a la revolucin socialista. A esa revolucin le tenan miedo.

El MIR no jug ningn papel de provocacin porque cay con Allende. Siempre apoy al gobierno y nunca fue ms lejos. Tan es as que cuando comenz su compromiso con Cuba era un grupo guerrillero y cambi su condicin a un partido que trabaj con las masas y los trabajadores y apoy por izquierda a La UP y cay con ella.

Lo que Feinmann encubre detrs de esa crtica es que las masas no deben autoorganizarse, no tienen que crear su propio poder acumulativo, no deben rebelarse, no deben hacer revoluciones, ergo, hay que defender el sistema capitalista.

MH: Hemos querido dar a este 40 aniversario del golpe en Chile un carcter de reflexin y enseanza, por eso nos hemos corrido de los homenajes que se estn haciendo en estos das exaltando particularmente la figura de Salvador Allende, incluso la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires va a votar la construccin de un monumento en una plaza de la ciudad. Tambin hemos tratado de hacer las crticas con el mayor respeto.

RN: En mi libro Pensar Amrica Latina lo trato con un enorme respeto, incluso por la forma como decidi morir.

MH: Eso no quita que hagamos un balance crtico porque nos interesa el porvenir. Recuerdo haber sido orador el 11 de setiembre de 1973 en la Facultad de Filosofa y Letras de la UBA, que funcionaba en la calle Independencia y seal algo por lo cual fui muy criticado, pero han pasado 40 aos y no me arrepiento: que Salvador Allende haya muerto con una ametralladora en la mano no quita sus responsabilidades polticas. Creo y comparto algo que decs en tu libro: el proceso chileno fue una revolucin traicionada. Creo que ese es el balance que tenemos que hacer y en eso Salvador Allende tuvo una gran responsabilidad.

RN: Y todo el grupo de la UP, fundamentalmente el PC, que era el partido ms conservador de ese frente.



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