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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2013

Un analgsico poltico?
La poltica paliativa marxista de la izquierda parlamentaria en Latinoamrica

Roberto Herrera
Rebelin


Chile y El Salvador fueron en un momento determinado de su historia paradigmas revolucionarios marxistas en la lucha por el socialismo. La revolucin democrtica de la Unidad Popular y la guerra revolucionaria del Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional. El equilibrio relativo de las fuerzas poltico-militares en contienda se rompi de manera violenta en Chile con el golpe militar el 11 de septiembre de 1973 y en El Salvador, el 10 de enero de 1981 con el inicio de la primera gran ofensiva guerrillera.

Despus de trece aos de dictadura militar en Chile, el gobierno de los Estados Unidos, presidido por Ronald Reagan lleg en 1986 a la conclusin, que el rgimen militar de Augusto Pinochet se haba transformado en un factor negativo casi absoluto y polarizador en la coyuntura poltico-econmica chilena. No obstante, la transicin a la democracia parlamentaria no se vislumbraba en esos aos ni fcil ni exenta de riesgos. Por una parte, Pinochet no estaba dispuesto a abandonar el poder y por otra parte, el incremento de la lucha armada revolucionaria a partir de 1983 preocupaba mucho al Departamento de Estado norteamericano.

En Centroamrica, la coyuntura geopoltica a mediados de los ochenta no presagiaba buenos augurios. Era evidente que la guerra civil salvadorea se haba transformado en el elemento desestabilizador clave en la sociedad salvadorea y que adems, ninguno de los bandos militares estaba en capacidad de alzarse con la victoria. Esta situacin de impasse militar, a pesar del asesoramiento y ayuda militar por parte del gobierno de los Estados Unidos a las Fuerzas Armadas salvadoreas, solamente poda romperse con la intervencin directa del Departamento de Estado norteamericano. As como en Chile, la opcin del presidente Ronald Reagan en El Salvador por muy contradictorio que pudiera parecer fue la de apoyar y fortalecer la salida poltica.

No se trata aqu de comparar uno a uno ambos procesos, puesto que son fenmenos histricos muy distintos. Sin embargo, sendos conflictos poltico-militares tienen un denominador comn: Su origen la lucha de clases y la solucin poltica final de los mismos. En los dos pases se aplic exitosamente la frmula del dilogo y la negociacin.

Las fuerzas polticas de izquierda y centro-izquierda, tanto las de Chile con la excepcin del partido comunista chileno y el movimiento de izquierda revolucionario (MIR) como las de El Salvador, se comprometieron a cohesionarse en torno a un programa de transicin especfico aceptable para los militares, los insurgentes, los polticos, las oligarquas y por supuesto, el gobierno de los Estados Unidos.

Es precisamente en esta coyuntura histrica donde la izquierda moderada responde a las exigencias concretas del momento, con el planteamiento de una poltica paliativa que se expres, en el caso chileno, en la alianza poltica conocida como la Concertacin de partidos polticos por la democracia en 1989, constituida por el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, el Partido Radical Socialdemcrata y el Partido Demcrata Cristiano. En el caso salvadoreo, la fundacin notarial del FMLN en partido poltico el 1 de septiembre de 1992, signific dos cosas: Primero, la puesta en marcha de un proyecto poltico que estaba en consonancia con los acuerdos de paz firmados en Chapultepec en enero del mismo ao, con los que se puso fin a doce aos de guerra y segundo, la muerte simblica del FMLN histrico, integrado por las Fuerzas Populares de Liberacin Farabundo Mart, el Partido Comunista, el Ejrcito Revolucionario del Pueblo, el Partido Revolucionario de los Trabajadores y la Resistencia Nacional. Transformada la alianza estratgica guerrillera en partido poltico, segn lo establecido por la Constitucin Poltica, el nuevo FMLN se comprometi a impulsar la unidad nacional, la reconciliacin de las clases sociales antagnicas y a fortalecer el dilogo y la concertacin para resolver las diferencias sociales, econmicas y polticas. Es decir, el nuevo FMLN se convirti en una estructura partidaria electoral en busca de cuotas de poder burgus.

Mientras la Concertacin chilena gobern durante veinte aos (1989-2009), la Concertacin efemelenista entr en una profunda crisis poltico-ideolgica a partir de 1994, en la que las divisiones, expulsiones, marginaciones y descalificaciones eran la tnica que se impuso en las estructuras orgnicas. En la actualidad, la columna vertebral dirigente del partido poltico FMLN est integrada en su mayora salvo excepciones contables con la mano izquierda y/o la derecha por ex cuadros de direccin de las antiguas Fuerzas Populares de Liberacin Farabundo Mart (FPL-FM) y miembros del antiguo Partido Comunista Salvadoreo (PCS). De manera metafrica podra decirse que el hijo prdigo volvi al lecho materno, puesto que las FPL-FM histricas nacieron en el vientre del partido comunista salvadoreo.

La poltica paliativa marxista, entendida sta como una vlvula de alivio de presin y temperatura poltica, impulsada en su momento por la Concertacin chilena y el FMLN fue la nica alternativa viable para resolver el entuerto de la dictadura pinochetista y de la guerra civil salvadorea. En este sentido es importante sealar y remarcar que los dirigentes polticos hicieron lo correcto al optar en esos momentos por lo concreto posible y no por lo histricamente necesario, que en el caso chileno, hubiera sido la derrota poltico-militar de la dictadura y en El Salvador, el triunfo de la guerra revolucionaria socialista. Lo contrario hubiera significado ms muerte y represin en Chile, y la vietnamizacin, con todas sus consecuencias, en El Salvador.

En qu momento se convierte la poltica paliativa marxista en un analgsico poltico?

En el momento en que la izquierda marxista parlamentaria se dedica a tiempo completo a planificar y a impulsar nicamente las batallas por los votos y cuando se sustituye el contenido clasista de la lucha poltica por las cuotas de poder en el Estado burgus.

Un conocido comunista salvadoreo de los aos sesenta y setenta del siglo pasado dijo:

Y es que el dolor de cabeza de los comunistas se supone histrico, es decir que no cede ante las tabletas analgsicas sino slo ante la realizacin del Paraso en la tierra As es la cosa

As filosofaba Roque Dalton, el escritor y poeta salvadoreo en El dolor de cabeza de los comunistas [1], poema en el cual, el comunismo ser, entre otras cosas, una aspirina del tamao del sol.

Cientficos de diversos pases del mundo desarrollado aseguran que el consumo excesivo de analgsicos o antiinflamatorios durante varios aos, conlleva un aumento del riesgo de padecer un infarto de miocardio o un derrame cerebral. En poltica ocurre algo parecido. Precisamente en el abuso y mal uso de la poltica paliativa marxista radica su mayor riesgo.

En el 2009 el pueblo chileno le pas la cuenta a la Concertacin de partidos polticos por la democracia cuando eligi al candidato de la derecha como presidente de la repblica.

Schafik Handal, comunista salvadoreo contemporneo de Dalton, expres durante la campaa electoral para la presidencia en septiembre del 2004 un pensamiento que bien podra interpretarse como propagandstico, pero que encierra uno de los peligros ms grandes que corren muchos antiguos guerrilleros cuando parlamentan con los representantes del Gran Capital: abandonamos las armas, entramos en el sistema, para cambiar el sistema, no para que el sistema nos cambie a nosotros. [2] Y vaya que son muchos los antiguos guerrilleros en Amrica Latina que han sufrido una metamorfosis poltico-ideolgica en los ltimos aos.

El 17 de noviembre de este ao se celebrarn en Chile elecciones presidenciales y el 2 de febrero del 2014 en El Salvador. Esperemos que la izquierda parlamentaria chilena y la salvadorea hayan aprendido la leccin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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