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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2013

Cuando la ciencia se convierte en religin
El cientificismo

Juan Pedro Viuela Rodrguez


Estoy explicando a mis alumnos el momento en el que surgen las ciencias y se desplaza a la filosofa declarndose incluso su muerte o desaparicin. A la par un debate en las redes sociales sobre la ciencia en la que una amiga sealaba el carcter dogmtico de la ciencia y la identificaba con la religin a la que la propia ciencia pretenda criticar me ha llevado, de nuevo, a reflexionar sobre el cientificismo. Pues bien, esta corriente de pensamiento, que pretende ser filosfica y, declarar, a la vez, que la filosofa ha cumplido su cometido y debe desaparecer y que cualquier otro discurso sobre la realidad no tiene sentido y que declara la primaca absoluta de la ciencia, no es ni ciencia, ni filosofa. Es una creencia ideolgica infundada. Una creencia que se transforma en religin secular en manos del poder.

Y, curiosamente, el positivismo cientfico del XIX y el neopositivismo lgico del XX, que son los que han defendido esta posicin se nos han colado en la poltica actual. Y esto es importante porque contamos con un discurso ideolgico, de carcter religioso, aunque secular, que seduce al ciudadano y lo deja sin capacidad de pensar ni de ejercer la crtica. Se convierte, como todo dogmatismo, en una forma de control por parte del poder. Y es curioso que, el neopositivismo, aun pareciendo que estaba muerto y enterrado, el que le dio la estocada fue Popper y el que lo enterr fue Kuhn, pues est vivito y coleando. Lo que ocurre es que no aparece con este nombre. La religin de la ciencia, o la tecnofilia, o el digitalismo que dicen algunos, han abarcado todos los mbitos de nuestra vida, porque ya no hablamos de ciencia, sino de tecnociencia, e inunda todas nuestras actividades. Esto hace que la tecnociencia, como el propio discurso que la sostiene, sean omnipresentes y su aceptacin se viva como una evidencia; es decir, como una creencia. Porque lo caracterstico de las creencias es que en las creencias se est, como deca Ortega, mientras que las ideas se tienen. Y en la medida en la que se est no se tiene la capacidad de salir fuera, de mirar con perspectiva para poder ejercer la crtica. Pues bien, este hecho que ha convertido la ciencia en creencia para el pueblo y que el poder utiliza como instrumento de domesticacin sirve y acta en todos los mbitos de la vida. Pero, como botn de muestra, y para que se vea el alcance de ello, me voy a fijar slo en el orden econmico establecido.

El orden econmico vigente, el que defienden a capa y espada todos los partidos con capacidad de gobierno es el que se ha dado en llamar neoliberal. Es el capitalismo sin bridas, salvaje y desbocado. Este capitalismo est basado en una forma de entender la economa que se fue construyendo desde los aos cincuenta hasta que comenz a aplicarse al final de los setenta y principio de los ochenta y cobra su mayor fuerza con la cada del muro de Berln, porque ello represent, lo que no es real, la cada de la alternativa al capitalismo.

Pues bien, esto fue el paso que convirti a la economa liberal en una religin. Se empez a considerar que no haba ningn discurso econmico alternativo. La enseanza de la economa en las universidades sigui esta dogmtica de tal manera que no se enseaba ni haba la capacidad de aprender otro tipo de teoras econmicas que cuestionasen la ortodoxia. Fue una conversin de la economa en teologa dogmtica. Por eso el economista Stiglitz habla del catecismo neoliberal cuando se refiere a las medidas que el neoliberalismo dicta a los estados para, supuestamente, salir de las crisis y crecer. Y esta teologa dogmtica se transforma en religin secular en manos del poltico cuando aplica dichas medidas. Y es en este momento en el que el ciudadano queda reducido al conjunto de creencias dogmticas de esta nueva religin.

El neoliberalismo reduce la sociedad a la economa, slo existen los valores econmicos, las personas son en tanto que son sujetos econmicos, mercancas, con lo que dejan de ser sujetos y se convierten en objetos. Y es curioso como el nuevo Papa lo dice la sociedad del mercado nos est robando la dignidad; es decir, que estamos dejando de ser personas para ser tratados como objetos intercambiables. En definitiva, lo que deca Marx, el capitalismo reduce las relaciones humanas a relaciones de produccin, es decir, de trabajo, por tanto aliena, es decir, elimina la dignidad. Me da igual quien lo diga, ni voy a clasificar, lo que s voy a decir y mantengo es que es una descripcin veraz de lo que est ocurriendo hoy en da. La religin secular de la ciencia econmica en manos del poder econmico y poltico nos promete la redencin: las desigualdades desaparecern por la mano invisible del mercado. (No sabemos cmo, porque lo que vemos es todo lo contrario, pero es que es lo que ha ocurrido a lo largo de toda la historia, una lucha de clases entre ricos y pobres y resulta que la van ganando los primeros.) No hay redencin, ni paraso, es una nueva utopa que nos promete el cielo pero nos trae el infierno. El problema es que los ciudadanos estn inmersos en esta creencia y la viven religiosamente. Creen que habr una salida de la crisis por las medidas de austeridad que enriquecen a los ms ricos, aceptan, acrticamente, que han vivido por encima de sus posibilidades, cuando son los bancos y la especulacin financiera quien ha producido la crisis y quienes han creado un mundo por encima de las posibilidades del propio mundo. Creen que el crecimiento econmico es la solucin, cuando el crecimiento econmico es el motor del capitalismo y el origen de todos los males y del problema central que es el problema ecosocial. Pensar que se puede crecer ilimitadamente en un planeta finito es una locura, como deca un economista lcido: eso slo lo puede pensar un loco o un economista. El capitalismo ha rodeado al ciudadano de objetos y lo ha impulsado a un frenes de consumo que no es ms que un sucedneo de felicidad. El consumo se ha convertido en un acto de redencin. Claro, el consumo es lo que interesa al capitalismo. Pero esto es insostenible y es la raz y el fondo de la crisis.

Y, por ltimo, el poder ha reducido al hombre a mera economa. Incluso el sistema de educacin es un sistema de crear mercanca intercambiable. El plan Bolonia nos hablaba de que el objetivo de la enseanza era la adaptabilidad al mundo cambiante en el que vivimos. La LOMCE, en Espaa, nos lo dice mucho ms claro, el objetivo de la educacin es la empleabilidad. Es decir, se trata de producir mano de obra, mercanca en el mercado laboral. Nada de ciudadanos, ni de cultura, ni de ciencia, ni, mucho menos, de personas. La persona es un ser libre y autnomo, por tanto un enemigo del poder. La religin fabrica clones, el pensamiento da lugar a la diversidad. De lo que se trata es de educar a personas. A ciudadanos, no vasallos, que sean capaces de pensar este mundo y si lo creen necesario, mejorarlo. Pero para ello hay que salir de la religin secular en la que vivimos y entrar en el mundo de las ideas. La economa ha secuestrado el gora y la razn. Es hora de recuperarla, pero para ello es necesario ser consciente de nuestro estado de alienacin, de falta de dignidad, de domesticacin y de vasallaje. En fin, creo que con esto se demuestra que el exceso de ciencia nos lleva a un dogmatismo religioso secular que tiene como dogma fundamental el de que el nico discurso con sentido es el cientfico. Y, a partir de aqu, cuando este mensaje entra en la praxis poltica, pues caemos en el fanatismo mesinico y en la violencia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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