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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2013

El capital no simblico

Beln Gopegui
Atltica XXII, nmero 27


Lo respetable es un concepto extrao que acaba penetrando en todos los espacios de lucha, incluso en los ms alternativos y radicales. Digo extrao en la medida en que no explicita el para quin, respetable para quines. Un medio alternativo se encuentra con un texto cuyos argumentos parecen difcilmente rebatibles; sin embargo, estn expresados de un modo brusco, sin matices, sin hermosas metforas, de un modo, en fin, muy poco respetable. Un colectivo poltico organizado concibe una accin y la lleva a cabo, y la accin es poderosa y quienes la hacen se juegan la piel, pero no acaba de encajar, su estilo no es el que habramos imaginado, sus ecos adquieren tintes gruesos, y entonces hay quien piensa que es una pena que no se haya hecho lo mismo pero de otro modo, ms sutil, afinado y respetable. Y se producen los debates, y con toda honestidad se argumenta que quienes luchan, los de abajo, las de abajo, no deben renunciar al estilo, no deben permitir que la amplia cultura y el lenguaje feraz y el dominio del marketing sean patrimonio exclusivo de la clase dominante. El argumento es sensato. Sin embargo, me gustara contar que existe el camino y recordar que ante artculos mal escritos, poemas sonrojantes y actos sin sutileza, pocas veces hemos dicho: mirad, esos actos, esos textos, esos poemas estn, a diferencia de los que a menudo aplaudimos, limpios de sangre.

Una discusin ms larga atraviesa la historia de las revoluciones: la que parte de preguntarse si debemos o no renunciar a nuestra buena letra, descrita por Rafael Chirbes como el disfraz de las mentiras. Debemos renegar de la alta cultura, al lenguaje cuyos significados parecen no agotarse y que por eso mismo es tan adecuado para la traicin? Debemos empezar de nuevo? El tema de este artculo es ms leve. Trata de tener presente lo que arrastramos. Todo ese capital no simblico que incluye viajes, lecturas, fundaciones, criterio, tiempo de reflexin, y viene con nosotros y nosotras, incluye tambin las formas violentas con que fue acumulado. La red ha introducido, es cierto, mayor democracia en el acceso, ahora ya no es preciso tener una biblioteca propia o una biblioteca pblica cercana para poder leerlo casi todo, es un gran paso pero sabemos que no es el nico. Como no es igual formarse en un pas o en otro, en unas condiciones o en otras, presentar un programa poltico hecho en las trincheras o uno hecho en las salas de la universidad. Obremos sin paternalismo y sin compasin mal entendida. Si un texto es confuso, si tiene faltas de sintaxis, si un argumento poltico no est bien planteado, habr que discutirlo y, cuando se pueda, perfeccionarlo. Pero que hacerlo no nos separe de la conciencia sobre nuestras concesiones.

El poder a menudo no necesita conspirar. Hay bibliotecas y bibliotecas, congresos y congresos, locales y prendas de vestir, gestos, formas de pronunciar, reconocimientos y subvenciones indirectas y horas. Sin explotacin, sin patriarcado, sin expolio de los recursos, esa cultura con que medimos el mundo, adquirida en un tiempo que, aun sin quererlo, hemos robado, sera diferente. Y a veces nuestro apego por ella puede impedirnos ver lo que sin embargo no cesamos de buscar: un lenguaje nuevo que deber romper tristezas, que se abrir camino con actos y que muchas veces ya est aqu, avanzando con dificultad, con rabia, con vida, pero lo descartamos casi sin fijarnos, mientras seguimos aplaudiendo la crnica escrita con excelente vocabulario y garra de plata afilada en las joyeras del capital.

Si nuestros medios han de ser nuestros fines, quiz sea bueno recordar que sus medios son tambin sus fines, y al guardar sus formas, su acento, al pedir, acaso sin darnos cuenta, su aprobacin, comenzamos a guardar sus contenidos, su lenguaje, sus modos de hacer. Si dijeras lo mismo pero de otra manera, matizando, comparando, con respeto, sin maniquesmo, si as lo hicieras probablemente estaras diciendo algo distinto. Nos duelen esos textos que quieren, se dira, dividir, que de tan sencillos parecen toscos. Sin embargo a veces encierran el conocimiento que ms necesitamos, a veces dicen cosas como que la libertad de explotar no es respetable para quienes la padecen, a veces saben, s, esas cosas que olvidan los buenos modales.



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