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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2013

La rebelin de los "enruanados"

Renn Vega Cantor
Rebelin


El 19 de agosto se inici un paro agrario que con el paso de los das se convirti en la protesta social ms importante que se ha llevado a cabo en Colombia en las ltimas dcadas. Entre los elementos ms destacados de esta movilizacin se encuentra la participacin activa de campesinos de Boyac, cuyo elemento ms representativo es la ruana, una prenda de vieja usanza que abriga a hombres y mujeres de las tierras fras y templadas de la campia boyacense. Aunque en este paro han participado campesinos de otras latitudes del territorio colombiano, por la importancia simblica de la ruana, puede decirse que hemos presenciado la rebelin de los enruanados.

LOS MOTIVOS

Los motivos para que la poblacin colombiana proteste son tan amplios que uno debera preguntarse no por qu protesta la gente, sino ms bien por qu protesta tan poco. En todo el territorio colombiano, pero en especial en el mundo agrario, se acumulan agravios e injusticias centenarias que ayudan a explicar la rabia popular que estall durante el paro. Las humillaciones que soportan los campesinos, los motivos, pueden ser analizados en tres temporalidades diferentes: en el largo, mediano y corto plazo.

Largo plazo

Durante los ltimos doscientos aos, tras la independencia de Espaa, en lo que hoy es Colombia se consolid un modelo agrcola basado en el latifundio y el poder de los terratenientes, a costa de la expropiacin violenta de las tierras que pertenecan a las comunidades indgenas y a los campesinos. Algunos de estos sectores fueron arrinconando en minifundios y otros fueron expulsados violentamente de sus tierras y se vieron obligados a colonizar las tierras baldas, las que luego tambin fueron acaparadas por los terratenientes. Desde el punto de vista poltico, los campesinos fueron convertidos en carne de urna para legitimar a los gamonales de uno u otro partido, o en carne de can como reclutas de los ejrcitos partidistas en las innumerables contiendas civiles del siglo XIX y durante la poca de la Violencia desde mediados de la dcada de 1940.

Cualquier intento de reforma agraria ha sido aplastado mediante la violencia terrateniente contra los campesinos. Sus organizaciones han sido destruidas, sus lderes perseguidos y asesinados y a los campesinos se les ha mantenido como clientela poltica del bipartidismo.

En el largo plazo se observa una concentracin de la propiedad, poca participacin poltica del campesinado, desigual tributacin como expresin de la diferenciacin de clase, un gran poder de parte de latifundistas y ganaderos y, en general, una tremenda injusticia.

De aqu emergen unas reivindicaciones histricas de los campesinos encaminadas a que se efecten reformas estructurales, de fondo, en cuanto a la redistribucin de la propiedad, democratizacin de la vida en el campo y solucin a los problemas acumulados de pobreza y desigualdad.

Mediano plazo

Ms cerca del momento actual, en 1972 se sell el Pacto de Chicoral, con el cual se liquid cualquier intento de Reforma Agraria en el pas, se institucionaliz la ganadera extensiva como forma de explotar la tierra, y se divide al movimiento campesino, con la creacin de la Lnea Armenia de la ANUC. A pesar de todo, los campesinos libran importantes luchas por la tierra en varias regiones del pas. Como respuesta, los terratenientes organizaron ejrcitos paramilitares desde comienzos de la dcada de 1980, que han masacrado a colonos y campesinos en un cortejo de sangre que se prolonga hasta la actualidad, y detrs del cual se dibuja una reconcentracin de tierras, como parte de una anti-reforma agraria, en manos de los viejos y los nuevos latifundistas, asociados con el narcotrfico.

En esta fase de mediano plazo sobresale la apertura econmica, convertida en poltica oficial del gobierno neoliberal de Csar Gaviria Trujillo (1990-1994), cuyo lema bienvenidos al futuro represent la entrada del pas en el libre comercio, que golpe a toda la economa colombiana, pero que ha tenido un impacto nefasto en el campo, puesto que destruy importantes renglones de la actividad productiva entre ellos el caf-, desprotegi a la economa campesina y propici la llegada de capital y productos provenientes del mercado mundial que arrasaron con la produccin local.

Ante la crisis de la produccin campesina tradicional, se consolidaron en varias regiones de la geografa nacional los mal llamados cultivos ilcitos, a cuya siembra se han dedican campesinos y colonos como nico medio de supervivencia, con lo que se configura un nuevo sector de campesinos y colonos, que soportan la guerra contra las drogas, con la represin y despojo que la acompaan.

Por estas razones, y considerando los diferentes sectores sociales del campo, emergen reivindicaciones diversas, entre ellas las de las denominadas dignidades agrarias que se centran en la defensa de la produccin nacional y mejores precios. Por su parte, un sector ligado a los colonos exige la legalizacin de los ttulos, la adjudicacin de zonas de reserva campesina, la sustitucin de cultivos de hoja de coca y el impulso de obras de infraestructura. Esos campesinos se encuentran en las zonas donde tradicionalmente ha hecho presencia la guerrilla.

Corto plazo

La apertura econmica fue el primer paso de la estrategia de libre comercio, que se ha ratificado en los ltimos aos con la aprobacin de catorce Tratados, entre los cuales sobresale el que se firm con los Estados Unidos. Como resultado de estos acuerdos aument la cantidad de productos alimenticios procedentes del imperio del norte y de la Unin Europea cuyos productores cuentan con cuantiosos subsidios-, lo que ha perjudicado en forma negativa a arroceros, lecheros, paperos, avicultores y a productores de maz y diversos granos. Durante el primer ao de funcionamiento del TLC, las importaciones de alimentos que provienen de Estados Unidos aumentaron en un 81%, con menores costos que los de la produccin local, con lo que han cado los ingresos de los hogares campesinos. Al mismo tiempo, se ha generalizado la llegada de fertilizantes, agroqumicos y semillas mejoradas que inciden sobre los precios de produccin y suponen la imposicin de un monopolio de las cadenas tecnolgicas por parte de Monsanto y otras multinacionales, hasta el punto que en Colombia el precio de los fertilizantes es de los ms altos del mundo. Con todo ello, disminuye el empleo agrcola y se fortalece la agroindustria exportadora, que no produce alimentos, mediante la concesin de baldos y subsidios a grandes empresas nacionales y extranjeras, como se hace en los Llanos Orientales.

Como complemento y resultado de la crisis agrcola, se impulsa el proyecto de convertir a Colombia en un pas minero, lo cual supone utilizar las tierras con otros propsitos distintos a la produccin de alimentos, con lo cual se firma el acta de defuncin de los campesinos.

Este panorama de corto plazo se expresa en las solicitudes de modificar los TLC, en proteger algunos renglones de la produccin agraria y pecuaria, en mejorar la infraestructura de transporte y reducir las tarifas de los combustibles para abaratar los precios internos de los productos.

EL REPERTORIO DE LA PROTESTA

Las mltiples reivindicaciones de los campesinos y la diversidad de sujetos participantes en el paro le dieron desde el principio una renovada actualidad a la cuestin agraria, en un pas en donde desde las ciudades se pensaba que los campesinos no existan.

El repertorio de acciones de protesta ha sido muy amplio y variado. Sobresale entre esos repertorios el bloqueo de caminos y carreteras por parte de colonos y campesinos, como procedimiento bsico de movilizacin, por qu cmo puede hacerse visible un paro agrario, en un pas en el cual la informacin est monopolizada por grandes cadenas que ocultan las protestas sociales. Adems, un paro de los campesinos no puede entenderse como dejar de usar los machetes y azadones, algo de lo que nadie se entera, sino como una accin activa con hechos que se muestren fuera de las parcelas.

Tambin se realizaron marchas y movilizaciones hacia los pueblos, cabeceras municipales y ciudades capitales, y como defensa ante la represin se atacaron los smbolos del poder en algunos lugares del pas (como en Duitama, Tunja, y otros lugares). Se recurri a la denuncia por redes de informacin sobre las acciones criminales del ESMAD (Escuadrn Mvil Antidisturbios), que dieron a conocer en Colombia y en el exterior la magnitud de la represin. En algunos lugares (Casanare y Cauca), como un mtodo innovador, los campesinos detuvieron a miembros del ESMAD y la polica y los intercambiaron por campesinos que esos cuerpos represivos haban detenido.

El paro concit la solidaridad de otros sectores sociales (estudiantes, profesores, trabajadores, habitantes urbanos) y tambin sirvi como catalizador de otras protestas y reivindicaciones, como la de los camioneros, mineros y profesores. Algunos de esos sectores implementaron el repertorio del cacerolazo, de amplia utilizacin en otros lugares de Amrica Latina.

Llama la atencin el nivel de organizacin de los pobres del campo, que, a pesar de dcadas de represin y criminalizacin, mostraron una enorme vitalidad e iniciativa para nuclear a diferentes sectores agrarios, a pesar de la existencia desde el principio de un triple pliego de peticiones encabezado por tres sectores claramente diferenciados: uno el de las denominadas dignidades (arrocera, cafetera, cacaotera y papera); otro el del Coordinador Agrario Nacional (CAN); y un tercero el de la a Mesa Nacional Agropecuaria de Interlocucin y Acuerdos (MIA Nacional). Esta diferenciacin, que indica la heterogeneidad del mundo agrario, no impidi que se efectuaran acciones coordinadas en todo el pas, aunque cada regin o sector mantuvo su autonoma, pero si repercuti en la poltica divisionista del rgimen, que empez a hablar primero con unos sectores en forma aislada. Adems, la movilizacin no cont con el respaldo de los partidos polticos de izquierda, que intervinieron en forma tarda, y algunos de ellos con objetivos claramente electoreros. Aunque, por supuesto, miembros de la izquierda y politizados si participaron de manera activa en el movimiento. Esto indica que estamos ante la emergencia de lderes internos, y en gran medida annimos, surgidos del seno mismo de sus comunidades y con cierto poder de convocatoria.

ESCARNIO Y REPRESION

Desde el principio el rgimen no solamente desconoci las razones del paro, sino que procedi, como es habitual en Colombia, a catalogar el movimiento como fruto de la accin de sectores infiltrados (para referirse a las FARC), como una clara muestra de criminalizar a los campesinos y de justificar por anticipado todo el coctel represivo que iba a emplear contra las gentes del campo. Es evidente una primera contradiccin en el discurso oficial: si por un lado su locuaz Ministro de Defensa (sic) dice que las FARC estn aniquiladas, porque Santos y otros de sus ministros consideran que la insurgencia es la responsable de una protesta de tipo nacional.

Al lado del rgimen se situaron los medios de comunicacin tradicionales que en un principio decidieron no informar sobre la magnitud que adquira la protesta o a calumniarla y sealarla como una manifestacin de violencia azuzada por infiltrados. Luego, cuando por la magnitud de la protesta, y la difusin informativa en pequeos medios alternativos, los grandes medios se dieron a la tarea de negar las races de la protesta y a contraponer en una forma burda como lo hizo la Revista Semana- la ruana con la capucha, con el fin de presentar una imagen distorsionada en la que se recalca en forma sutil que cualquier protesta termina siempre en violencia, y como tal debe ser rechazada y enfrentada por el rgimen.

Ante los bloqueos, las marchas y movilizaciones, el gobierno reprimi brutalmente a los campesinos y dej en el camino 12 muertos y numerosos heridos y detenidos. Esto en lugar de atemorizar a los labriegos los incentiv a mantener la protesta, la cual se radicaliz en algunos departamentos, como en Boyac. Cuando la movilizacin alcanz una cota mxima el jueves 29 de agosto, y en varias ciudades se presentaron multitudinarias marchas de apoyo, se procedi a reprimirlas con saa y a sabotearlas con la infiltracin, esta si de verdad, de provocadores de la polica y miembros de las BACRIM como la de los uribeos- para causar pnico y pavor en barrios y pueblos del pas, con el fin de liquidar el apoyo que sectores de la clase media urbana le dieron a la protesta.

Solamente despus de esa notable movilizacin, Santos procedi a entablar una mesa de dilogos, con la finalidad de aplacar la protesta, no sin antes anunciar la militarizacin del pas, con 50 mil efectivos del Ejrcito, como si de una guerra se tratara, una clara advertencia de que se iba a recurrir a la violencia para sacar a los campesinos de las carreteras y caminos. Negociar por separado, una vieja tctica divisionista, se puso otra vez en marcha, lo cual no liquid la protesta, que se mantuvo en otros lugares del pas, con sus propios ritmos y dinmica, aunque en algunos lugares los campesinos desbloquearon las carreteras, ante la amenaza de muerte que penda sobre ellos, proferida desde la Presidencia de la Repblica.

LOGROS Y RETOS

La movilizacin campesina no ha sido en vano, y ha dejado importantes enseanzas para las acciones del futuro inmediato. Mostr que en este pas solo la lucha y movilizacin organizada consigue visibilidad y reconocimiento, como ha lo han demostrado los campesinos de El Catatumbo y ms recientemente los del paro agrario nacional. Aunque el rgimen no apuesta a implementar las reformas estructurales que se necesitan para democratizar el campo colombiano, se vio obligado a hacer algunas concesiones coyunturales y de corta duracin, tales como la promesa a los campesinos de Boyac de modificar las condiciones en que se importan agroqumicos, eliminar algunos aranceles y crear algunos subsidios. As mismo, se obtuvo la inyeccin de capital en el sector agropecuario de un billn de pesos para el ao 2014. No obstante, estos son paos de agua tibia, que no remedan de ninguna manera los verdaderos problemas de los campesinos colombianos, y a los cuales ha tenido que recurrir el santismo para atemperar la protesta generalizada, actuando como un apagaincendios.

Un logro estratgico en el imaginario de la lucha consisti en no ceder ante la propaganda de la infiltracin un mecanismo de larga duracin por parte del Estado y las clases dominantes- y reivindicar con sus propios intereses como sujetos autnomos, que actan en forma digna para defender sus propias reivindicaciones. De esta manera se enfrent el anticomunismo visceral ahora presentado como antiterrorismo- del que han hecho gala las clases dominantes de este pas desde hace dcadas, para justificar la represin y desarticulacin de la protesta social.

Otro logro de gran importancia radic en que se desnudaron los verdaderos alcances de los TLC y qued hecha aicos la propaganda del rgimen, de los empresarios y de todos sus ulicos mediticos sobre los supuestos beneficios de esos acuerdos.

Por supuesto, el hecho que no se hubieran alcanzado las reivindicaciones estratgicas (revisar o derogar los TLC, una reforma agraria, replantear el agronegocio y obligar al Estado a no apoyar a los grandes capitalistas en su poltica de robo de baldos) indica que este paro no ha sido el fin de la lucha, sino ms bien el comienzo de un ciclo de protestas, en el cual es preciso unificar las demandas, sin que eso signifique renunciar a la autonoma local y regional, al tiempo que se integran diversos sectores sociales y polticos en un programa comn de convergencia que enfrente al rgimen y a sus proyectos econmicos, sociales y polticos y que replantee los asuntos lgidos del libre comercio y de la reestructuracin de la propiedad de la tierra, entre otros puntos de carcter estratgico.


Renn Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedaggica Nacional, de Bogot, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volmenes), Editorial Pensamiento Crtico, Bogot, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volmenes), Editorial Pensamiento Crtico, Bogot, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su ltimo libro publicado es Capitalismo y Despojo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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