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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2013

Participacin del laicado, mujer, igualdad, democracia o celibato opcional tienen que acometerse junto a la necesaria reforma curial
Moderado optimismo ante las reformas papales

Luis ngel Aguilar Montero
Rebelin


A la llamada iglesia de base, en cuyo seno humildemente nos incluimos las Comunidades Cristianas Populares (CCP) y las diferentes organizaciones agrupadas en las llamadas Redes Cristianas, nos adjudican determinados medios de comunicacin, el ser los nicos que apoyamos al Papa Francisco en sus reformas y/o en ser los nicos que nos mostramos optimistas. La realidad no es muy distante pero tampoco puede categorizarse as sin ms.

Si bien es cierto que en general, recibimos con un moderado optimismo las primeras palabras y hechos de Francisco que indican una frrea voluntad de reformar la pestilente y nada ejemplar curia vaticana, tambin lo es que hay que esperar ms obras y ms desarrollo, an cuando reconocemos que est predicando con el ejemplo.

Nosotros siempre hemos credo, -como as lo manifestamos en 1995 cuando convocados por el movimiento internacional Somos Iglesia llevamos al Papa ms de 4 millones de firmas por la apertura de la Iglesia y la recuperacin de los postulados del Concilio Vaticano II-, que son necesarias verdaderos cambios en temas tan importantes como, devolver a la mujer, el protagonismo que tanto tiempo le neg, abandonar el pernicioso clericalismo y volver al celibato opcional que siempre fue una realidad hasta el siglo XI, incorporar al laicado en la reforma, organizacin y direccin de la Iglesia ... En definitiva retos imprescindibles para hacer ms creble el mensaje evanglico, y cuestiones a las que tendr que responder Francisco, tal y como va avanzando, por mucho que los lobbys gays, pederastas varios, grupos neocons y organizaciones ultraderechistas diversas, se vengan ahora a rasgar las vestiduras. Que pasa que no es lo mismo llamar que salir a abrir o -como dicen en mi tierra- dtiles que tomtiles?

Esta misma maana, sin ir ms lejos, junto a mi compaera Raquel y en nombre de Redes Cristianas hemos dado una rueda de prensa en Madrid para publicitar la carta de apoyo que millones de catlicos de todo el mundo le hemos dirigido al Papa Francisco, a los 8 cardenales del Consejo Asesor para la Reforma de la Curia, y a otros monseores como el recin nombrado Secretaria del Estado Vaticano, el Arzobispo Pietro Parolin, para decirle que si de verdad quiere llevar a cabo ese loable e imprescindible objetivo, tiene que contar necesariamente con el laicado, porque somos millones de bautizados los que tenemos que ser respetados para que esa Iglesia institucin sea mnimamente admisible.

La carta completa que copio literalmente en su ltima versin, se ha presentado en todo el mundo este mismo da ( Los ngeles, Filadelfia, Chicago, Dubln, Londres, Sidney o Roma ) y plantea como objetivo que en la prxima reunin del Consejo Asesor que se celebrar del 1 al 3 de octubre de 2013, se incluya en la agenda, el r econocimiento de los derechos y responsabilidades de los fieles bautizados, para que tengan voz efectiva en la toma de decisiones en nuestra Iglesia". Una misiva que adems de estar apoyada por ms de 4 millones de personas, cuenta con el expreso apoyo de algunos obispos y telogos de reconocido crdito, como Hans Kng y Joan Chittister .

Su santidad el Papa Francisco; Cardenal Giuseppe Bertello, Presidente de la administracin estatal de la Ciudad del Vaticano; Cardenal Francisco Javier Errazuriz Ossa; Arzobispo emrito de Santiago, Chile; Cardenal Oswald Gracias, Arzobispo de Mumbai, India; Cardenal Reinhard Marx, Arzobispo de Munich y Freising, Alemania; Cardenal Laurent Monsengwo Pasinya, Arzobispo de Kinshasa, Congo; Cardenal Sean Patrick OMalley, Arzobispo de Boston, Estados Unidos; Cardenal George Pell, Arzobispo de Sydney, Australia; Cardenal Oscar Andrs Rodrguez Madariaga, Arzobispo de Tegucigalpa, Honduras

Solicitud para que esta carta se incluya en la agenda de la reunin del Consejo Asesor de los das 1 al 3 de octubre de 2013: Reconocimiento de los derechos y responsabilidades de los fieles bautizados para que tengan una voz efectiva en la toma de decisiones en nuestra Iglesia.

Queridos Papa Francisco y Hermanos Cardenales:

En representacin de millones de catlicos de todo el mundo, hemos trabajado juntos para escribir esta carta que surge de nuestra profunda preocupacin por la Iglesia Catlica a la vista de sus muchas crisis. Estamos muy esperanzados en que la manera de gobernarse la Iglesia se discutir en vuestra reunin de octubre y respetuosamente pedimos que consideris como algo primordial el reconocimiento de los derechos y responsabilidades de los bautizados para que tengan una voz influyente en la toma de decisiones en nuestra Iglesia.

Como vosotros, tambin hemos experimentado la prdida catastrfica de confianza en la Iglesia causada por las revelaciones de abusos sexuales por parte de clrigos catlicos y del encubrimiento por parte de la jerarqua en tantos sitios. Los abusos de poder en el banco vaticano, as como la perjudicial falta de respeto y marginacin experimentadas por los laicos, han llevado a que muchas de nuestras hermanas y hermanos hayan abandonado completamente el catolicismo. Nuestra Iglesia parece incapaz de leer los signos de los tiempos y as la transmisin de la fe a las generaciones futuras se ha convertido en un desafo cada vez mayor.

En nuestra opinin, lo que est en la raz de muchos de estos problemas son los efectos destructivos del clericalismo. Apoyamos tu deseo, Papa Francisco, de liberar a nuestra Iglesia del clericalismo para que lleguemos a ser una comunidad de iguales, llamados por nuestro bautismo a vivir y proclamar el evangelio de Jess. Todos los catlicos tienen el derecho y la responsabilidad, que provienen de manera innata de nuestro bautismo, de tener una voz efectiva y deliberativa en la toma de decisiones en nuestra Iglesia. La participacin plena de la comunidad de fieles est en consonancia con el evangelio, la tradicin de la Iglesia primitiva, y el planteamiento del Concilio Vaticano II.

Con este fin hemos delimitado cinco reas que reflejan las esperanzas y necesidades del sensus fidelium.

1.  Una Iglesia que encarna la justicia radical de Jess en el mundo

Nos sentimos inspirados, Papa Francisco, por tu compasin hacia los pobres y por tu deseo de justicia social as como por tu compromiso personal para vivir ms sencillamente. Queremos trabajar, como hermanas y hermanos, para construir el Reino de Dios en la Tierra de modo que todos puedan vivir libres de la opresin, de la guerra, de los sistemas econmicos injustos, de la violencia, del hambre, de la pobreza, y de la degradacin de la Creacin de Dios. Pero nuestro compromiso por la justicia est en entredicho y con frecuencia se considera hipcrita a causa de la injusticia que existe dentro de la propia Iglesia. Esperamos que llegue un tiempo en el que todos los catlicos experimenten una Iglesia gozosamente renovada que verdaderamente site la justicia y el respeto por la dignidad y la igualdad de las personas en el corazn de su misin vital.

2. Una Iglesia que acoge el dilogo abierto entre sus miembros

Al hablar en Brasil, Papa Francisco, aconsejaste que el dilogo, dilogo, dilogo es la piedra angular de todo progreso humano y estamos de acuerdo. La libertad de expresin (que incluye disentir con fidelidad cuando sea necesario), la libertad de preguntar dando razones para ello, y la primaca de la conciencia formada son vitales para la salud de nuestra Iglesia. Creemos que las mujeres y hombres profticos nos estn llamando continuamente para que nos comprometamos con las cuestiones urgentes teolgicas, pastorales, sociales y medioambientales de nuestro tiempo para ir por caminos nuevos que nos ilusionen. Desde ese punto de vista, recomendamos que se rehabilite a los telogos, clrigos y religiosos que, desde el Vaticano II, han sido censurados y/o sancionados por seguir los dictados de su conciencia. En segundo lugar, tal y como ha sido expresado por tantos catlicos de todo el mundo, creemos que la Visita Apostlica a las religiosas de Estados Unidos y la investigacin a la Conferencia de Liderazgo de las Religiosas no tuvieron justificacin y fueron injustas. El dilogo abierto no puede darse donde hay miedo al castigo.

3.  Una Iglesia que reconoce la igualdad fundamental de sus miembros

La enseanza catlica nos dice que todas las personas han sido creadas con igual dignidad a imagen de Dios. Por tanto las estructuras de la Iglesia deben reflejar esta realidad. Como el gobierno de la Iglesia ahora se basa exclusivamente en sacerdotes varones clibes, esto excluye a la inmensa mayora de los bautizados catlicos. Por lo cual recomendamos un estudio cannico de la posibilidad de vincular el gobierno al bautismo ms que a la ordenacin. Respecto al ministerio ordenado, recomendamos que la identificacin de la vocacin se fundamente en el discernimiento individual y comunitario de las cualidades del candidato, su espiritualidad, sentido pastoral y formacin teolgica, ms que en su gnero, orientacin sexual o su estado civil. Rechazamos la exclusin sexista de las mujeres respecto de la participacin plena a todos los niveles en la Iglesia. Igualmente es inaceptable negar a nuestros hermanos y hermanas gays y lesbianas el acceso a la participacin completa en cualquier aspecto de la vida de la Iglesia y del ministerio. Y es injusto ordenar a ministros varones casados de otras confesiones cristianas mientras que se rechaza aceptar a sacerdotes catlicos de toda la vida que han dejado el ministerio activo para casarse. Adems, a los catlicos divorciados que se han casado de nuevo no se les debera negar la comunin; su conciencia personal debe ser respetada en esta materia.

4. Una Iglesia con mayor participacin de los bautizados en su gobierno:

Atender las necesidades de nuestra Iglesia requiere llevar a la prctica sistemas y estructuras colegiadas basadas en:

i) la participacin de los fieles en la eleccin y permanencia de los obispos

ii) el restablecimiento del principio de subsidiariedad en los consejos pastorales parroquiales, en los consejos pastorales diocesanos y en las conferencias nacionales de obispos

iii) la inclusin de hombres laicos y mujeres laicas cualificados que ocupen puestos de liderazgo en la Curia

La implementacin de estructuras colegiadas promover la cultura de un liderazgo que efectivamente rinda cuentas y que oriente ms plenamente a la Iglesia al bien comn

5. Una Iglesia que se enfrente y prevenga de manera efectiva el abuso sexual

El escndalo del abuso sexual por parte de clrigos puede ser superado solamente si los obispos que facilitan o ignoran el abuso son cesados y llevados a los tribunales tanto eclesisticos como civiles con protocolos universales y obligatorios que se establezcan y se lleven a la prctica. La Iglesia Catlica debe examinar seriamente la complejidad de las causas sistmicas que nos han llevado a este escndalo de alcance mundial y hacer todo lo que est en su mano para prevenirlo en el futuro.

Finalmente, os pedimos una vez ms que se reconozcan los derechos y responsabilidades de los bautizados para participar de manera deliberativa en la toma de decisiones en nuestra Iglesia. Ofrecemos enviar una delegacin al Vaticano para dialogar nuestra propuesta con ms detenimiento. Esperamos con expectacin vuestra respuesta y que, juntos, continuemos este importante dilogo para el bien de nuestra Iglesia. Rezamos para que la sabidura del Espritu Santo est con vosotros y vuestras deliberaciones.

Vuestras hermanas y hermanos en Cristo.

Para saber ms: Repercusiones y titulares de la rueda de prensa citada: Luis ngel Aguilar Montero es miembro de las Comunidades Cristianas Populares, secretario del colectivo europeo de Comunidades Cristianas de Base y representante en Redes Cristianas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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