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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2013

La LOMCE en bragas

Silvia Arenas, Cecilia Salazar y Enrique Javier Dez Gutirrez
Rebelin


El pasado julio, en una trrida tarde madrilea, fuimos al Senado. El Parlamento, como el pas en general, parece que amenaza ruina y lo estaban apuntalando y haciendo reformas, como el PP cada viernes con el derecho al trabajo, la sanidad, la educacin o los servicios pblicos. Por supuesto, todas estas reformas las pagan los contribuyentes.

Dado que el Parlamento estaba en obras, las sesiones parlamentarias se haban trasladado al Senado, enfrente del Palacio Real. Posiblemente para que no se nos olvidara que la monarqua acechaba a la cmara de los representantes de la soberana popular, en estos tiempos de corrupcin y caceras entre las filas de su augusta majestad, a cuyo Brcenas particular le siguen denominando yerno.

Pues bien, el grupo parlamentario de la Izquierda Plural haba podido invitar a slo tres miembros de la comunidad educativa, dentro del escaso cupo que la burocracia parlamentaria permite a los grupos polticos al margen del bipardismo, para que asistieran al debate del trmite parlamentario de la propuesta de Ley educativa (LOMCE) que el PP est empeado en sacar adelante contra viento y marea de toda la comunidad educativa y del resto del arco parlamentario. No slo estn en contra de todos los dems grupos parlamentarios que han presentado once enmiendas a la totalidad para que el Ministro Wert retirara la Ley y de paso se retirara l, como peda el grupo de la Izquierda Plural, sino que estn en contra de la misma comunidad educativa que le ha hecho ms movilizaciones y huelgas, algunas histricas, que a cualquier otro ministro de deseducacin que ha pasado por esa sede ministerial.

Pero los integrantes del PP son talibanes religiosos en la economa y la ideologa, conversos fanticos del neoliberalismo. Mezclado, eso s, con buenas dosis de rancio conservadurismo herencia del franquismo y de la jerarqua episcopal catlica, que sigue viviendo del dinero pblico. Como fieles creyentes creen que los dems estn ciegos o no han visto an la luz y aseguran que si sus recetas no han dado resultado (no hay ms que ver cmo siguen saqueando este pas y engordando los beneficios del Ibex 35, mientras aumenta el paro y los desahucios) es porque no se ha profundizado suficiente en su receta mgica: ms mercado, menos Estado. Acceden a lo pblico para renegar de lo comn y desmontarlo. As lo estn haciendo con la sanidad, los servicios y la administracin pblica y, por supuesto, no poda ser menos, con la educacin pblica.

As que decidimos asistir al debate parlamentario que se celebraba en el Senado sobre la LOMCE, para ver si, efectivamente, veamos la luz y comenzbamos a comprender por qu el PP defiende con uas y dientes que la letra con sangre entra y que hay que apartar cuanto antes a los hijos e hijas de las clases trabajadoras de sus hijos e hijas, dado que los suyos tienen talento, aunque sea para hacer ingeniera financiera, como ahora denominan sus cachorros a hacer el Brcenas.

Queramos entender la filosofa de esta ley que supedita la educacin a los intereses del mercado, suprime materias y contenidos poco tiles en ese mercado, s, esos que distraen y que incluye a las empresas como parte del Sistema Educativo, otorgando un papel subsidiario a la Escuela Pblica. Queramos vislumbrar los doctos argumentos por los que proponen la segregacin temprana, la eliminacin progresiva de la comprensividad, la aceptacin de la concertacin de la educacin diferenciada por sexos, las revlidas como instrumentos de seleccin, segregacin y expulsin temprana del sistema educativo, la supresin de los cauces democrticos de participacin de la comunidad escolar, el refuerzo del adoctrinamiento catlico en la escuela o la vuelta a un curriculum controlado por la administracin educativa.

Pero nuestra pretensin de asistir a una sesin democrtica y educativa se vio frustrada nada ms llegar a lo que deba ser la casa del pueblo, el Senado, que no es ms que un lugar okupado por la sacra mayora absoluta de los hooligan del PP. La primera leccin la recibimos cuando funcionarios pblicos y privados de los cuerpos de seguridad nos obligaron casi a desnudarnos de cuerpo entero para ser cacheadas de arriba abajo, varias veces, en busca de, suponemos, artefactos de destruccin masiva, como camisetas verdes con el lema Escuela Pblica de [email protected] y para [email protected] o pasquines subversivos proclamando LOMCE NO. Menos mal que ya estamos acostumbradas a las prcticas antiterroristas que han instaurado para protegernos de nosotras mismas y nos colocamos la cinta del pelo con el emblema LOMCE NO en las bragas. Hasta ah, estos seores tan pudibundos no llegaron. Porque claro, qu les dira Rouco Varela si se entera que buscan la LOMCE hasta en las bragas de las seoras.

Parece que el PP est convirtiendo smbolos de la lucha por la defensa de la educacin pblica en smbolos antisistema a los que se les aplica tcnicas de control y disuasin propios de la lucha antiterrorista. Esto hace que una parte de la ciudadana sienta miedo de poder expresar sus demandas y reivindicar sus derechos en las calles y en los espacios pblicos, como si el PP hubiera instaurado de nuevo aquello de la calle es ma de su nclito antecesor Fraga Iribarne. De esta forma, mediante el miedo, el control y la represin, el PP est buscando desactivar la protesta civil, la desobediencia cvica, el cuestionamiento de sus polticas, la disidencia contra sus recortes.

El ministro, que afirma que las crticas le crecen como a un toro bravo, defina la LOMCE en esa sesin parlamentaria, con una frase que ha tenido poco eco en los medios de informacin, como un arma de construccin masiva. Frase aplaudida de forma unnime y convulsa por sus propios colegas de partido como hinchas en un estadio. Construccin masiva de mano de obra barata, de masas acrticas y sumisas que no cuestionen, que no piensen, que slo se preparen para trabajar en el actual mercado laboral precario y temporal. Este parece ser el fin de la nueva contrarreforma educativa.

Ese pensamiento nico es inclume a cualquier cuestionamiento, a cualquier disidencia. Se vio inmediatamente, cuando se presentaron las enmiendas de los grupos de la oposicin, los diputados del PP, exahustos de haber escuchado el sesudo discurso de su ministro, se levantaron en tropel y se fueron. Aunque algunos se quedaron jugando con su tablet o manteniendo una agradable conversacin con el compa de asiento. Una se ha imaginado siempre que un parlamento es ese lugar al que se va a hablar y a escuchar. Pues no, qu va, hombre. Eso era antes, antiguamente, dicen que cuando los griegos. En las sociedades modernas eso ya no ocurre. Escuchar al otro no tiene el menor inters para personas sometidas a la disciplina de partido.

El problema est en que escuchar al otro en el Parlamento no es una eleccin personal, es su trabajo. Qu diran los 6 millones de parados si hubieran visto su comportamiento pueril en la sesin del pleno, que hasta el Presidente Jess Posadas tuvo que llamar cuatro (cuatro) veces al orden? S, estos son los mismos del PP que nos llaman vagos a los profesores.

Eso s, el Ministro aguant como un jabato, ah, sentadito, las rplicas de la oposicin. Incluso cuando le preguntaron: Pero seor Wert, no se siente usted ridculo volviendo a traer a la escuela la religin como evaluable? Seor Wert piensa de verdad que la sociedad va a aguantar tanta caspa?. Nosotras iramos ms all y preguntamos: seor Wert, de verdad usted cree que nos vamos a dejar birlar, as en nuestra cara, el derecho a la educacin que tanto sudor y luchas nos ha costado en este ltimo medio siglo de escolarizacin creciente de la poblacin? De verdad piensa que nos vamos a dejar arrebatar, con esa chulera propia de viejos amos y nuevos seoritos, todos los derechos conseguidos con el sudor de la frente de la clase trabajadora? No, no y no mil veces, aunque para ello tengamos que pasar como terroristas con la LOMCE en las bragas. No vamos a aceptar una ley de educacin sectaria, basada en las ansias enloquecidas del mercado y la economa capitalista, que nos hace retroceder en igualdad y democracia a tiempos ya muy pasados.

Seguiremos dando la cara en nuestras calles, en nuestras plazas, reunindonos en nuestros centros con familias y estudiantes, con todas las que defendemos una escuela pblica y de calidad. Les esperamos el 24 de octubre en nuestras calles, en la huelga general de educacin contra su ley, contra su ideologa, contra sus recortes y contra el tipo de sociedad que representan. Si hemos convertido una simple camiseta en una supuesta arma de destruccin masiva y una simple frase LOMCE NO en una proclama terrorista... de qu no seremos capaces. Ser que, en efecto, el miedo est cambiando de bando?

Ustedes votarn lo que quieran entre caf y gin tonic, y les parecer que han ganado algo pero saben tan bien como nosotras que la batalla en las calles, en las casas y en la opinin de los ciudadanos y ciudadanas ya la hemos ganado nosotras.


Silvia Arenas, Cecilia Salazar y Enrique Javier Dez Gutirrez. Profesoras de Enseanza Secundaria y Profesor de la Universidad de Len

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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