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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2013

Ciudad y decrecimiento: los retos ecolgicos de la urbe del siglo XXI

Florent Marcellesi

Conferencia presentada en las jornadas sobre el Plan General de Ordenacin Urbana de Bilbao y en el curso Paisajes productivos en enero de 2013


Atrevmonos a soar con una ciudad social y ecolgicamente justa. Atrevmonos a construir una ciudad donde somos capaces de vivir bien y de ser felices dentro de los lmites ecolgicos del Planeta y de forma democrtica y solidaria. Sin embargo, corresponde este sueo con la evolucin histrica y a la realidad de la ciudad moderna en general y de Bilbao (1) en particular? Qu pasos seran necesarios seguir para alcanzarlo?

Ciudades y modernidad industrial

La revolucin industrial ha reconfigurado profundamente la estructura territorial y social de las sociedades llamadas modernas. Mientras que en 1800 vivan en reas urbanas, principalmente en Europa occidental, solo 30 millones de los mil millones de personas que habitaban el planeta, hoy en da por primera vez la poblacin urbana a nivel mundial supera la poblacin rural. El 50% de la poblacin del planeta, es decir aproximadamente 3500 millones de personas, residen en reas urbanas, apuntando si siguen las tendencias actuales a una poblacin urbana de 5 mil millones en ciudades de cara a 2030 y ms del 80% en 2050. Este fenmeno provocado por el crecimiento demogrfico muy rpido y un xodo urbano, en gran parte forzado (2), del campesinado para alimentar a las industrias con mano de obra, han convertido las ciudades en nexos fundamentales de la globalizacin liberal y productivista. En 2007, las ciudades, que solo ocupaban el 2% de la superficie mundial, contribuyeron al 80% del PIB mundial y las 600 ciudades ms importantes, solo con un quinto de la poblacin mundial, concentraron el 60% del PIB (McKinsey Global Institute, 2011).

Por supuesto, esta estructuracin centrada en ciudades como pulmones socio-econmicos dentro de una red mundial interconectada y en constante competicin tiene un precio ecolgico. La Agencia Internacional de la Energa (2008) estima que en 2006 las ciudades consumieron en torno al 67% de la energa primaria mundial y fueron responsables del 71% de las emisiones de gases a efecto invernadero (GEI de ahora en adelante) relacionados con los combustibles fsiles. Si sigue su camino el proceso actual de urbanizacin, la AIE alerta el inevitable aumento de consumo energtico y emisiones de gases de efecto invernadero (ms del 70% para ambos en 2030). Sin embargo, esta tendencia es simplemente incompatible con la realidad energtica y climtica. Hemos llegado al techo del petrleo (3) y hemos superado la capacidad de absorcin de GEI por parte de la atmsfera. Para garantizar la supervivencia civilizada de la humanidad, es urgente cambiar de modelo global y, dada su importancia estratgica, cambiar de raz nuestra concepcin de las urbes, puesto que ellas son a la vez el reflejo de este modelo socio-econmico y un sujeto activo del cambio global.

Huella ecolgica urbana, lmites del planeta y desarrollo humano

La huella ecolgica permite evaluar el impacto de una sociedad, un pas, una regin o una persona sobre el medio ambiente y se define como la capacidad de los ecosistemas para producir materiales biolgicos tiles y absorber los residuos generados por los seres humanos (Ewing et al, 2008). Obtenemos dos posibles escenarios: un dficit ecolgico (cuando la huella ecolgica es superior a la capacidad de carga (4)) y la autosuficiencia (cuando la huella ecolgica es inferior a la capacidad de carga).

Segn el Observatorio de la Sostenibilidad en Espaa (2010), la huella ecolgica en Bilbao es, de media, de 6,27 hectreas globales por habitante, mientras que su biocapacidad es de 1,80 hectreas globales por habitante. Por tanto, significa que Bilbao tiene un dficit ecolgico de 4,47 hectreas globales por habitante. Dicho de otra manera, la villa utiliza recursos equivalentes a ms de 100 veces su superficie! El OSE apunta que, adems, a nivel provincial el comportamiento redunda en el comportamiento deficitario puesto que el territorio de Bizkaia consume recursos equivalentes a 30,20 veces su superficie. Si estimamos tambin el momento en que se agotaran los recursos en el horizonte de un ao (es decir la biocapacidad disponible) segn el estilo de vida y poblacin, Bilbao no durara ms de 1 semana, Bizkaia 1 mes y el conjunto de Euskadi mes y medio

Al mismo tiempo, Bilbao tiene un ndice de Desarrollo Humano (IDH) (5) de 0,92. Segn interpretaciones de Naciones Unidas, eso significa que la villa tiene un desarrollo humano elevado (> 0,8), en base a tres factores bsicos que son el poder adquisitivo, la educacin y la salud. Cruzando ambos indicadores, el IDH y la Huella ecolgica, constatamos que Bilbao se aleja considerablemente del cajn de sostenibilidad, este doble reto que se plantea a cualquier territorio: alcanzar altos niveles de desarrollo humano (> 0,8) dentro de los lmites ecolgicos del planeta (< 1,8 hectreas globales). Bilbao reproduce a pequea escala el modelo de injusticia ambiental entre pases del Norte y pases del Sur: alcanza altos niveles de desarrollo humano en base a la explotacin de espacios ambientales (y de mano de obra) de otras partes del mundo, principalmente de los pases del Sur, impidiendo a su vez que aquellos puedan optar a utilizar parte de estos recursos naturales para su propio beneficio (para ms ms informacin sobre estos conceptos: vase, Marcellesi, 2012).

Esta conclusin se puede extender en gran medida a todo el territorio espaol. En el Estado, la huella media de las ciudades es de 5.1 hag/hab, lo cual se reparte en un 67,3% para la absorcin de CO2, un 32,1% para los cultivos, pastos, bosques y pesqueras y un 0,6% para terreno construido. Adems, el anlisis conjunto de los indicadores realizado por el OSE indica que las capitales de provincia se caracterizan por presentar niveles de desarrollo humano aceptables (con un IDH por encima de 0,8) y a la vez con una huella ecolgica muy por encima de 1.8 hg/hab. lo que las cataloga como territorios con un dficit ambiental significativo. Adems, Barcelona, Bilbao, Madrid, Mlaga, Murcia, Sevilla, Valencia y Zaragoza son las ciudades que mayor huella ecolgica presentan, lo que muestra la relacin directa entre las ciudades con mayor huella ecolgica y dos factores centrales: la poblacin que albergan y el nivel de riqueza (material y econmico).

Esta senda es totalmente insolidaria e insostenible. Basndonos en cifras del Informe Global Espaa 2020/50 (2009), si seguimos las tendencias estructurales y culturales imperantes en los ltimos aos, la huella ecolgica urbana crecer un 47% en 2020 y 117% en 2050 Incluso si aplicamos un escenario de mejoras urbansticas, pero que no sea capaz de influir drsticamente sobre los patrones de consumo, supondra en 2020 una huella ecolgica de 7% por encima de los valores de 2005, pudiendo llegar a un 19% en 2050.

Hacia una ciudad del buen vivir

Ante este panorama inquietante y siempre y desde una visin de justicia social y ambiental (6) a nivel local y global, no nos queda otro remedio que iniciar la transicin de la ciudad de la expansin ilimitada a la ciudad adaptada a los lmites de biocapacidad glocal (Informe Global Espaa 2020/2050, 2009: p.30). Esta transicin nos tendra que permitir al mismo tiempo alcanzar un decrecimiento del 45% de la huella media de las ciudades calculada para el ao 2005 (7) y mantener un IDH superior a 0.8. Para construir esta ciudad donde somos capaces de vivir bien, de ser felices y autnomos dentro de los lmites ecolgicos del Planeta y de forma democrtica y solidaria, primero son necesarios fijar unos principios de base: (8)

En la prctica, estos cinco principios pueden declinarse a travs de algunas ideas clave, no exhaustivas, pero que marcan la orientacin de una ciudad sostenible y que, por ejemplo, encontramos de una forma u otra en diferentes iniciativas como las ciudades en transicin (11), las Slow City o las ciudades de lo/as nio/as:

Sin duda, los retos apuntados aqu son de gran magnitud y eso implica afrontarlos con valor y sobre todo desde abajo y de forma deliberativa. De esta manera, las diferentes iniciativas o planificaciones (como los Planes Generales de Ordenacin Urbana) que se pongan en marcha podrn (retro)alimentarse e impulsar principios y buenas prcticas en clave de vivir bien y felices dentro de los lmites ecolgicos del Planeta.

Notas:

(1) Para ubicarnos, Bilbao es la capital de Bizkaia fundada en 1300, tiene una superificie de 40,65 km2, una poblacin de 352.700 habitantes (en 2011) y una densidad de 8.676,51 hab./km

(2) Por ejemplo entre los siglos XVIII y XIX, las Leyes de cercamiento inglesas (Enclosure Acts) que establecan la divisin, el reparto y el cercamiento de los campos, praderas y dehesas abiertas y comunes y de las tierras baldas y comunes supusieron la sustitucin de los derechos comunales sobre la tierra por los de propiedad privada y la emigracin a las ciudades en busca de sustento (principalmente como mano de obra en la industria) o la conversin en jornaleros en el campo.

(3) El techo del petrleo corresponde al punto de inflexin a partir del cual la extraccin de una unidad de petrleo por unidad de tiempo ya no puede incrementarse, por grande que sea la demanda.

(4) La biocapacidad o capacidad biolgica se refiere a la capacidad de un rea especfica biolgicamente productiva de generar un abastecimiento regular de recursos renovables y de absorber los desechos resultantes de su consumo. Fuente: GreenFacts.

(5) El ndice de Desarrollo Humano (IDH) es un indicador creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que tiene en cuenta tres variables: 1) Esperanza de vida al nacer 2) Educacin 3) PIB per Cpita (a paridad de poder adquisitivo). El PNUD clasifica a los pases en tres grandes grupos: pases con alto desarrollo humano con un IDH mayor de 0,80, pases con medio desarrollo humano entre 0,50 y 0,80, y pases con bajo desarrollo humano con un IDH menor de 0,50.

(6) La justicia ambiental reconoce a todos los seres humanos los mismos derechos de acceso e idnticas opciones a los beneficios de la oferta ambiental y cultural del planeta.

(7) Lo que supondra a su vez una disminucin del 29% en su componente de superficie artificial, un 58% de la necesidad de superficie provocada por las emisiones de CO2y un 24% como consecuencia de nuevos hbitos de consumo ms saludables.

(8) Estos principios son una adaptacin por parte del autor de los principios propuestos por el Informe Global sobre Ciudades.

(9) Por ejemplo, entre 1990 y 2007, y a pesar de mejoras significativas en torno a la intensidad de carbono (-12%), la eficiencia tecnolgica no ha compensado el crecimiento de la poblacin (+24,5%) y el aumento del PIB por habitante (+25,5%), y las emisiones de CO2 han aumentado a nivel mundial de 38%. Fuente: Jackson, Tim (2011): Prosperidad sin crecimiento. Economa para un planeta finito. Encuentro Intermn Oxfm-Icaria.

(10) Vase Marcellesi, F. (2011): Las deudas ecolgicas de la democracia moderna, Ecologa poltica, n42, disponible aqu.

(11) Movimiento lanzado por Rob Hopkins en el pueblo ingls de Totnes y hoy presente en centenares de ciudades europeas. De forma pragmtica, plantea la necesidad de crear resiliencia, es decir adaptar las ciudades para que sean capaces de absorber los choques que provocarn el techo del petrleo y el cambio climtico. En Euskadi, existe Gasteiz en Transicin.

(12) Sobre el caso del aeropuerto de Bilbao, vase Marcellesi, F.: Aeropuertos y ecologa: una crisis de alto vuelo, en la revista de Gesto por la paz. Disponible aqu.

(13) Ms informacin disponible aqu.

(14) Vase en Bilbao el proyecto Baratza de Desazkundea. A pesar de que en Bilbao no haya por el momento poco o ningn inters por parte del equipo de gobierno de desarrollar huertos urbanos, existen buenas prcticas como en Zaragoza, Villena o Altea.

(15) Vase en Bilbao el proyecto de moneda local Ekhi. Por ejemplo, en Bristol, ciudad de ms de 400.000 habitantes que ha puesto en marcha la propuesta de iniciativas en transicin, el alcalde cobra su sueldo en moneda local.

(16) Es de mucho inters constatar que muchas propuestas decrecentistas coinciden con propuestas de la Federacin de Asociaciones de Vecinos de Bilbao. Vase por ejemplo El Libro Blanco del Transporte de Bilbao y Bizkaia (VVAA de Bilbao, 2009).

(17) Segn The General Workers Union in Denmark: For PosterityFor Natures SakeEcological Farming. El estudio Sustainable Germany del Instituto Wuppertal (1995) da una cifra del 20%. En Riechmann, J. (2003): Cuidar la T(t)ierra. Polticas agrarias y alimentarias sostenibles para entrar en el siglo XXI. Icaria.

(18) Vase http://dot-desazkundea.org/

(19) Este reequilibrio tambin se tendra que hacer a mayor escala puesto que obviamente algunas zonas estn superpobladas en comparacin con la biocapacidad real de su territorio, como puede ser el caso de la costa valenciana y alicantina.

(20) Para ms informacin, vase la asociacin vasca de Car Sharing.

(21) En Bilbao, se est creando desde Desazkundea la cooperativa de viviendas Etxecoop. En Catalua, existe como referencia Sostre Civic.

Referencias:

Agencia internacional de la Energa (2008): World Outlook Energy 2008. IEA.

Ewing B., S. Goldfinger, M. Wackernagel, M. Stechbart, S. M. Rizk, A. Reed and J. Kitzes (2008): The Ecological Footprint Atlas 2008. Oakland: Global Footprint Network.

Orcriz, J., Prats, F. (2009): Informe Global Espaa 2020/50. Programa ciudades. Hacia un pacto de las ciudades espaolas ante el cambio global. Centro Complutense de Estudios e Informacin Medioambiental.

Marcellesi, F. (2012): Cooperacin al posdesarrollo. Bases tericas para la transformacin ecolgica de la cooperacin al desarrollo, Bakeaz, Bilbao.

McKinsey Global Institute (2011): Urban world. Mapping the economic power of cities. MGI.

Observatorio de la Sostenibilidad en Espaa (2010): Sostenibilidad local: una aproximacin rural y urbana.

Poumanyvong P., Kaneko S., (2010): Does urbanization lead to less energy use and lower CO2 emissions? Across-country analysis, en Ecological Economics, 15 de diciembre del 2010.


Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/09/24/ciudad-y-decrecimiento-los-retos-ecologicos-de-la-urbe-del-siglo-xxi/



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