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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2013

La guerra de Somalia ha llegado a Kenia

Txente Rekondo
Rebelin


El reciente ataque de Nairobi nos ha vuelto a recordar que en esa regin africana se mantiene latente un conflicto que puede extenderse ms all de las fronteras de Somalia.

Somalia se nos presenta como una realidad de un estado fallido, un cctel de violencia perpetua, hambrunas, piratas y extremismo islamista. Incluso, se suele reforzar esa idea a travs de imgenes y fotografas de jvenes fuertemente armados y drogados en rpidos vehculos, o de mujeres esquelticas, rodeadas de moscas, y con nios muriendo de hambre en sus brazos.

Los conceptos errneos e interesados se han sucedido en las ltimas dcadas. La equiparacin de un movimiento islamista local (la Unin de Tribunales Islmicos- UTI) con movimientos como al Qaeda fue el argumento para promover una intervencin extranjera en Somalia. El paraguas propagandstico del discurso surgido tras el 11-s tambin ha amparado el discurso occidental que presenta una realidad muy peligrosa y muy mala en Somalia.

Otro ejemplo lo encontramos en la simplificacin del sistema de clanes somal. ste es muy complejo, ya que las divisiones de los clanes van acompaadas de subdivisiones y estas a su vez en ms divisiones. Adems no estamos ante una realidad estable e inmutable, sino que es dinmica, y constantemente se adapta a la situacin poltica del pas. Cualquier sistema que se introduzca es inmediatamente transformado por ese complejo sistema. Irnicamente lo defini un poeta local: Yo y mi clan contra el mundo/ Yo y mi familia contra el clan/ Yo y mi hermano contra mi familia/ Yo contra mi hermano.

Algo parecido pasa con la idea de Gran Somalia. Si bien la estrella de cinco puntas de la bandera hace referencia a cinco regiones de mayora somal (Somalia, Somaliland, y regiones de Etiopa, Djibouti y el norte de Kenia), ese es un concepto que nunca se ha materializado como estado-nacin, y es una idea que no cuenta con el apoyo de la mayora del pueblo somal. Pero tambin es un recurso dialctico que utilizan otros actores, como Kenia y Etiopa para justificar sus intervenciones.

Frente a lo malo y peligroso tambin existe lo positivo y esperanzador. Curiosamente, Somalia ha sabido desarrollar a pesar de todo, un sistema tecnolgico importante. As, el sistema de telefona mvil es uno de los ms desarrollados y ms baratos de frica, y el sistema de transferencias monetarias es de los ms efectivos del continente. Adems, el uso de Internet, sobre todo entre las comunidades que viven en el extranjero, ha permitido estructurar una importante dispora.

Kenia se ha convertido en protagonista de esta historia mucho antes del ataque contra el centro comercial de Nairobi. Hasta ahora ha sido impulsor y beneficiario del conflicto somal.

La afluencia de refugiados, las acciones de piratas y los secuestros de extranjeros encendieron las alarmas en Nairobi. Los dirigentes keniatas vean en peligro el negocio turstico y pesquero, claves para su economa. A la vista de ello, decide intervenir unilateralmente e invadir y ocupar el sur de Somalia, bajo la excusa de combatir a al Shabaab, y que lejos de estabilizar la zona ha empeorado la situacin.

El objetivo de Kenia siempre ha sido defender sus propios intereses. A los ya citados habra que unir el proyecto de oleoducto para transportar el petrleo desde Sudan del Sur y Uganda hasta el puerto de Lamu, cerca de la frontera con Somalia, y el control del negocio del carbn en el puerto somal de Kismayo (controlado por un empresario keniata).

Y para ello, esos dirigentes han estimado oportuno crear una especie de territorio tapn entre Somalia y Kenia, ante la imposibilidad de controlar la enorme y porosa frontera entre ambos pases. Por eso tras su invasin ha tejido alianzas con milicias locales como Ras Kamboni (otrora aliada de al Shabaab) y ha permitido la creacin de una zona (Jumbaland) que reclama su autonoma del gobierno central somal. Ello le ha ocasionado serias disputas con Mogadisco que no quiere perder ms territorio, y con al Shabaad, que ha sido expulsada de su plaza fuerte.

Por otra parte en Kenia viven importantes comunidades somales. Dos ejemplos extremos los encontramos en Dadaad, el mayor campamento de refugiados del mundo, originalmente para albergar unos noventa mil, pero que ha sobrepasado el medio milln. Viviendo hacinados en condiciones penosas y sujetos a todo tipo de arbitrariedades por parte de las corruptas fuerzas de seguridad keniatas.

A ello se suma el llamado distrito somal de Nairobi, Eastleigh, que algunos llaman tambin Mogadishu Kidogo (pequeo Mogadisco). Este barrio, de ciudadanos keniatas de origen somal, sin servicios del gobierno keniata, ha desarrollado decenas de prsperos negocios, que son motivo de envidia y de acoso por parte de la poblacin keniata y de los militares y policas.

Evidentemente, ambas zonas se pueden convertir, si no lo han hecho ya en focos de reclutamiento para organizaciones como al Shabaad, y pueden enrarecer todava ms la convivencia entre ambas comunidades.

Actores regionales e internacionales tambin han jugado su parte en este conflicto . La llegada de refugiados somales ha causado preocupacin en ocasiones, pero en otras, la defensa de sus intereses ha hecho que los estados vecinos tomen parte en apoyo de determinados sectores somales. Fuerzas de paz, mediadores, o protectores de sus intereses, Uganda, Etiopa, Djibouti o Burundi han tomado parte en el conflicto. En ocasiones con tropas en territorio somal, y en otras ocasiones, entrenando militarmente a alguna de las partes enfrentadas.

Por su parte, Estados Unidos, ha repetido el mismo guin bajo el mandato de Bush y ahora con Obama. Sus intervenciones directas o por medio de su apoyo a las actuaciones de los estados vecinos, ha empeorado la situacin, contribuyendo a la radicalizacin de protagonistas como al Shabaab y con la amenaza de que el conflicto acabe extendindose ms all de las fronteras de Sonalia.

Al Shabaab, es sin duda otro de los protagonistas , sobre todo a raz de su ltimo ataque. Das previos al mismo se haban sucedido los anlisis que mostraban a este grupo dividido, con fuertes enfrentamientos en su seno, y sobre todo debilitado con la prdida del control de territorio clave, y con muchos frentes y muchos enemigos a los que hacer frente..

Sin embargo ha venido demostrando su capacidad, cumpliendo su amenaza de venganza contra Kenia, con ataques en Mogadisco este mismo mes (incluso contra el presidente), o el que han lanzado contra el nuevo hombre fuerte de Jumbaland y aliado de Kenia.

Adems, con el ataque contra Westgate Hill ha puesto en escena un nuevo modelo de atentado, tal vez similar al que en 2008 tuvo lugar en Mumbai. Con una decena de militantes armados con armas ligeras y mucha municin, sin intencin de negociar nada y dispuestos a morir por su causa, eligen un objetivo que saben les va a proporcionar centralidad meditica (los clientes del centro comercial eran extranjeros y clase altas keniatas).

No es sencillo adivinar o predecir el devenir de este conflicto. Pero lo que es evidente es que la solucin no llegar de la mano de las intervenciones extranjeras. Y s en cambio podra llegar de una combinacin de frmulas tradicionales y modernas de gobierno, y con menor peso de un gobierno central, hoy en da inexistente a dems. Los experimentos que han tenido xito en Somalia han surgido desde abajo y en la raz de la sociedad, y nunca a travs de imposiciones forneas.

El pueblo somal comparte en su mayor parte idioma, etnia, cultura y religin, y sobre todo su lucha y deseo por mantener la regin libre de influencias e imposiciones extranjeras.

Txente Rekondo es analista internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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