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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2013

La Transicin

Dairo Ruiz
Rebelin


En Colombia el pueblo ya no estar impedido para construir y reconstruir nuevas relaciones sociales que sean alternativas, o que se proyecten desde las luchas populares, para edificar nuevas instituciones.

La transicin tiene que venir desde la inmensa riqueza social y del poder popular, con su propia historia poltica creativa y de ruptura innovadora.

La re-invencin radica en que el sentido de la democracia NO sea ms solamente una democracia liberal, con pluripartidismo y/o elecciones formales para parlamento y gobierno, pues por lo que se seguir luchando es en realidad por una democracia popular, que con sus mltiples acumulados de lucha, y desde las races ms profundas del movimiento popular y revolucionario le cumpla a las mayoras, y que no le entrarᔔ a las reglas de juego oligrquicas cundidas de clientelismo, soborno y fraude electoral, financiadas y/o armadas por narcotraficantes, terratenientes, banqueros, militares y paramilitares, que constituyen el poder electoral, econmico y poltico que hoy prevalece en Colombia.

Las fuerzas populares no encajan en el corrupto y criminal aparato poltico-electoral de Colombia, diseado para dar cabida a la delincuencia poltica y a la mafia poltica de los Uribe, Pastrana, Lleras, Vargas Lleras, Gaviria, Luis Alfredo Ramos, Zuluagas, o las de la auto-denominada fundacin buen gobierno, y/o movimiento ciudadano centro democrtico - entre otras -, de las muy distinguidas familias de narco-militares que persisten - pese a su profunda crisis de ilegitimidad- , en ejercer el control sobre las ya ingobernables mayoras, pero por la va de la guerra y la para-poltica, lo que refleja una vez ms el pulso poltico entre fuerzas opuestas, entre autoritarismo y democracia, entre guerra y paz.

La resistencia que el pueblo ha crecido ya no puede ser ignorada o forzada a seguir por los viejos canales de la poltica electorera, la lucha popular ya tiene un espacio propio y no ser dirigido por el monopolio de la poltica de un Estado moribundo, que ha privilegiado la agenda poltica del imperio y de la clase dominante.

El Estado ya no tendr la legitimidad que en el pasado impona con la guerra, utilizando la tortura, el asesinato, las desapariciones las aldeas modelo, y/o el desplazamiento forzado como mecanismos encubiertos para lograr el control de las regiones y sus triunfos electorales, hechos por sus autoridades, los paramilitares Uribistas, Santos y los escuadrones de la muerte.

Tampoco los sobornos polticos o econmicos del poder detendrn las gestas populares para conquistar su independencia poltica y/o geo-politica; nuestro pueblo y los de NuestraAmrica trabajan por avanzar en formas no capitalistas de relaciones sociales, por lo tanto NO preferimos un Estado neoliberal; y la transicin NO ser hacia una nueva fase del Estado Capitalista.

Los Colombianos NO queremos una democracia cuantitativa, de compraventa de voluntades que d mampara a un nuevo rgimen criminal y violento, y que exige perpetuarse en el poder con las histricas desigualdades sociales, e intentando con su paz desintegrar a la poderosa insurgencia popular y social autnoma.


 

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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