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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2013

El factor religioso en Oriente Medio

Santi Ramirez
Rebelin


Es difcil adoptar una posicin objetiva sobre el fenmeno religioso y su influencia social, sin dejarse influir por ideas preconcebidas, por el racionalismo burgus y por actitudes falsamente laicistas y eurocntricas. Errores y actitudes en los que suele caer, con mucha frecuencia, buena parte de la izquierda, incluso de aquella que se autodefine como revolucionaria.

Todo esto suele llevar a menospreciar la importancia del factor religioso en la vida y en la lucha de los pueblos, as como a adoptar posturas arrogantes hacia quienes se considera como ignorantes, incultos y fanticos. Al final, tambin suele ocurrir que quienes actan as, en nombre del progreso y de la democracia, acaban defendiendo al imperialismo y a la reaccin. Por eso, en el caso del reciente golpe militar en Egipto, ha habido sectores de izquierda que lo han llegado a justificar, convirtindose en cmplices de la represin sistemtica y del asesinato de cientos de personas.

La nica manera de abordar un tema tan complejo como es el del fenmeno religioso (en este caso el islamismo) y su importancia social y poltica, es analizarlo en profundidad, con objetividad y teniendo en cuenta sus distintas implicaciones, para lo cual resultan imprescindibles los instrumentos y las categoras que nos proporciona la teora marxista.

La religin es un reflejo de la realidad, deformado y mistificado. Forma parte de la esfera ideolgica y, por ello, de la superestructura. Como ya sabemos, esta se encuentra determinada, en ltima instancia, por la base econmica de la sociedad. Pero esto no sucede de forma mecnica y automtica, sino que la superestructura posee una autonoma relativa respecto de la base econmica sobre la que se erige y, por tanto, tambin ejerce una influencia recproca sobre ella.

Es decir que aunque la superestructura est determinada por la base econmica, aquella, de una u otra forma, tambin condiciona (aunque de manera no determinante) a sta, influyendo tanto en el desarrollo de las fuerzas productivas como en el de las relaciones de produccin, favoreciendo o dificultando la evolucin y el desarrollo de las propias contradicciones sociales, as como el de la lucha de clases.

El concepto de Oriente Medio no est definido con precisin. Normalmente, se suele considerar que pertenecen a dicha regin algunos pases africanos y del Mediterrneo oriental, como Libia, Egipto, Sudn y Turqua; y que se extiende hasta el Golfo Prsico, comprendiendo a pases como Lbano, Israel, Siria, Palestina y Jordania; as como Irak, Irn, Arabia Saudita, Barin, Emiratos rabes Unidos, Kuwait, Omn, Qatar y Yemen. Tambin se podra incluir en el concepto de Oriente Medio a Afganistn y a Paquistn. Por consideraciones geoestratgicas, EEUU ha acuado un concepto ms amplio que es el de gran Oriente Medio en el que, adems de los pases citados, tambin se incluira al resto de los pases del Magreb as como algunos de Asia Central y del Cucaso.

Oriente Medio es el marco geogrfico en el que surgieron las tres grandes religiones monotestas, el judasmo, el cristianismo y el islamismo. Pero, con el paso del tiempo y como consecuencia de una serie de hechos histricos que resultara largo de relatar en este artculo, el islam lleg a convertirse en la religin dominante en toda esta regin. Por ello, su influencia ha sido y sigue siendo esencial en esta zona del planeta.

Hay que tener en cuenta que, en general, las sociedades del Oriente Medio han tenido una base econmica esencialmente agrcola y ganadera (pastoreo) o artesanal y mercantil, pre-capitalista. En ellas no ha tenido lugar una significativa acumulacin previa de capital ni un proceso de industrializacin endgeno. Y, aunque en las pocas de mayor esplendor, durante la Edad Media, tuvieron un desarrollo cientfico y cultural superior al del occidente cristiano, no llegaron a pasar por una fase de revolucin tecnolgica e industrial.

La religin y, ms en concreto, el islam, ha constituido un elemento de cohesin social, de refugio y de resistencia, frente a las adversidades derivadas de la dominacin extranjera y del colonialismo (especialmente el anglo-francs, aunque tambin el portugus, espaol, holands, alemn o ruso), desde mediados del siglo XIX.

Con el colonialismo, estas sociedades sufrieron un fuerte impacto econmico-cultural que provoc su desestructuracin y que disloc sus economas, impidiendo su propio desarrollo natural. El capitalismo les fue introducido desde el exterior. Se acab con su agricultura de autosuficiencia y se les impuso nuevos cultivos forneos. Tambin se arras su incipiente manufactura. Los colonialistas orientaron la produccin de estos pases de acuerdo con las necesidades de sus respectivas metrpolis. Igualmente, el colonialismo introdujo en ellos unas formas de organizacin poltica, como el Estado nacional, que les eran desconocidas.

En esa situacin, las redes sociales de solidaridad y ayuda mutua que se crearon a partir de las mezquitas, contribuyeron a atenuar la penosa situacin de las masas populares en los pases de Oriente Medio, aliviando las situaciones de extrema pobreza. La importancia de estas redes de asistencia social se ha acrecentado en los ltimos aos, como consecuencia de la crisis econmica.

Con el desarrollo del capitalismo y el creciente predominio del capital financiero, sobre todo de sus sectores ms parasitarios y especulativos, se han agudizado al mximo todas las contradicciones sociales (de clase, nacionales y de gnero), lo que ha conducido a que el factor religioso cobre una importancia an mayor, si cabe, de la que hasta ahora ha tenido. Todo esto ha incidido de forma desigual sobre el conjunto del mundo islmico.

Este se encuentra dividido en dos grandes ramas. Una, la mayoritaria, es la sunnita. La otra, minoritaria, que viene a representar entre un 15 a un 20% de los creyentes musulmanes, es la chita. A su vez, cada una de ellas se subdivide en distintas escuelas islmicas (madhabs) [1] o corrientes.

La rama sunnita se manifiesta en el plano poltico de dos maneras diferentes. Por una parte, el movimiento de los Hermanos Musulmanes, con fuerte presencia en Tnez, Egipto, Jordania, Palestina (franja de Gaza) y Turqua, de carcter moderado, que se ha adaptado a las estructuras socioeconmicas capitalistas y a la democracia parlamentaria burguesa. La otra, ms radical tanto en el terreno religioso (se nutre del wahabismo y el salafsmo) como en el poltico, aspira a la instauracin de Estados teocrticos feudales (emiratos islmicos) y a imponer por la fuerza la Sharia (ley islmica). Esta corriente es la yihadista, y es afn con las monarquas autocrticas semifeudales del Golfo Prsico.

Podra decirse que el yihadismo es la expresin de la aoranza de un pasado glorioso (el califato) que subsiste, de algn modo, en el subconsciente colectivo [2] de un amplio sector de la sociedad islmica. Un sentimiento que se ha ido transmitiendo, muchas veces a travs de relatos orales, de generacin en generacin, hasta nuestros das.

Por otra parte, resulta significativo que, si observamos el mapa de los flujos circulacin de ideas, armas y combatientes yihadistas, lo que algunos autores llaman la autopista de la insurgencia (Alain Gresh y Dominique Vida), podremos ver que existe un nudo en la Pennsula Arbiga, donde confluyen o desde donde se distribuyen los flujos procedentes de o dirigidos al Magreb (Marruecos, Tnez y Argelia), Libia y Egipto; Sudn, Eritrea y Etiopa; Yemen y Somalia; Emiratos rabes y Omn; Palestina, Siria, Irak, Irn, Kirguizistn y Afganistn-Pakistn; as como Chechenia.

Hay que recordar que aproximadamente desde 1980, las potencias imperialistas occidentales y especialmente EEUU comenzaron a apoyar econmica y militarmente a los muyahidines (guerrilleros islmicos) que luchaban en Afganistn contra las tropas rusas (1979-1992), y que el yihadismo tuvo su origen, precisamente, en ese movimiento armado. Es significativo que, aunque despus de finalizada la guerra contra la URSS (1979-1992), los yihadistas comenzaron a enfrentarse a las potencias occidentales, en los ltimos aos su objetivo principal parece que ha pasado a ser el movimiento chita (y en algunas ocasiones tambin las minoras cristianas).

En cuanto a la rama chita, hay que decir que aunque es minoritaria en el conjunto de Oriente Medio, sin embargo, es mayoritaria en Irn, Irak, Barin, Azerbaiyn y en el Lbano; y cuenta con importantes minoras en Afganistn y Pakistn, Yemen y Siria. Tambin es significativo que, desde hace varios aos, los creyentes de esta rama del islam estn siendo atacados sistemticamente por los yihadistas (atentados contra mezquitas, mercados, ceremonias religiosas, etc.) que les estn provocando una autntica sangra.

Si antes, para entender la ideologa yihadista, hablbamos del subconsciente colectivo, en lo que respecta a la aoranza de unos tiempo gloriosos ya pasados; ahora nos referiremos a otro componente de ese mismo subconsciente colectivo, en el caso de la rama chita. En este caso, habra que hablar de los movimientos igualitaristas que durante varios siglos de la Edad Media se desarrollaron en la zona en la que hoy da es mayoritario el chismo.

As, como antecedente ms remoto nos tenemos que referir al movimiento mazdaquita, en el Irn pre-islmico (siglos V y VI). Posteriormente, ya en la poca islmica, en el siglo VIII, estallaron varios movimientos entre los que debemos citar al de Simbad el Mago (754), al de Al-Muqanma (el profeta oculto), en el Jurasn iran (777), al de Babek, tambin en el Jurasn y en Armenia (primeras dcadas del s. VIII). Entre los siglos VIII y X el movimiento de los esclavos negros, los zanny, en la baja Mesopotamia, cuyo apogeo se situ entre 868 y 883. Por ltimo, nos referiremos al movimiento Crmata que lleg a instaurar una especie de proto-Estado socialista en Irak y Barin, entre el 900 y el 950. Salvo el movimiento mazdaquita, todos los dems estuvieron promovidos o apoyados por alguna de las corrientes chitas.

Todo lo cual nos lleva a la conclusin de que en el subconsciente de estas ltimas, a diferencia de lo que ocurre con las de carcter sunnita, existe un componente que podramos calificar de progresista y que podra ser lo que las ha llevado a adoptar unas posturas objetivamente ms enfrentadas al imperialismo y al sionismo. Por supuesto que estas consideraciones estn hechas con todas las reservas.

No obstante, conviene recordar lo que dijo Stalin, en 1924:

La lucha que el emir de Afganistn mantiene por la independencia de su pas, es una lucha objetivamente revolucionaria, a pesar de las ideas monrquicas del emir y de sus correligionarios, puesto que esta lucha debilita, descompone, socava los cimientos del imperialismo; [3].

Para terminar, y a modo de conclusin, decir que:

a) el peso del factor religioso en Oriente Medio es de una gran importancia y no se puede infravalorar;

b) los enfrentamientos sectarios, tal como por aqu se definen, y en los que casi siempre los chitas son las vctimas (en algunas ocasiones tambin los cristianos maronitas, coptos, etc.), obedecen a una estrategia deliberada del imperialismo yanqui y del sionismo para sembrar el terror y el caos y as justificar la creciente militarizacin de la zona, el debilitamiento de los distintos Estados y lograr un mayor sometimiento de stos a sus planes, para lo que no dudan en instrumentalizar las diferencias religiosas entre la poblacin. Y por ltimo;

c) con la violencia sectaria, tambin pretenden atemorizar y diezmar a los sectores de poblacin de confesin chita, con objeto de neutralizar y reducir su potencialidad objetivamente antiimperialista y, al mismo tiempo, debilitar a los sectores que podran constituir un apoyo para su principal enemigo en la zona, la repblica islmica de Irn.

Notas

1.- El islam sunn tiene cuatro escuelas principales: la Hanaf, la Malik, la Shafii, y la Hambal.

2.- Con este trmino, me refiero a aquellos procesos psquicos activos que, en un momento determinado, aunque no ocupen un puesto central en la conciencia, influyen (o pueden influir) sobre el desarrollo de los procesos conscientes. Aquello que el ser humano, en un momento determinado, no piensa directamente pero que, en principio le es conocido y est relacionado por asociacin (cognitiva) con el objeto de su pensamiento, puede influir a modo de subtexto conceptual sobre el desarrollo del razonamiento. Igualmente, en todos los actos conscientes est como percepcin subconsciente la influencia perceptible (aunque no llegue a hacerse plenamente consciente) de una circunstancia, de una situacin, etc. No confundir este concepto con la teora idealista del inconsciente, desarrollada por Carl Gustav Jung.

3.- Jos Stalin. Fundamentos del leninismo. Pg. 93. Akal Editor. Madrid 1974.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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