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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2013

Las ficheras de cabaret o las tormentas tropicales

Arsino Orihuela
Colectivo La Digna Voz


Tras el devastador terremoto que azot a Hait en enero de 2010, la revista Time dedic una edicin completa a la cobertura de aquel siniestro (algo poco habitual para un medio que, obsesionado con el culto al individuo, suele dedicar su produccin al tributo apotesico de las personalidades en boga). A pesar del restringido alcance de su anlisis, el artculo protagnico de aquel nmero acertaba aunque ceido al tema infraestructural en el diagnstico de la tragedia. No recuerdo las palabras exactas del autor, pero el artculo arrancaba con una acotacin que adverta lo siguiente: Los que matan no son los terremotos, sino los edificios mal construidos. Bien puede extrapolarse esta misma lgica a la devastacin material-humana que ocasionaron los ciclones Manuel e Ingrid en Mxico. Pero acaso extendiendo la crtica que no hace la revista Time a los responsables de la mala construccin de inmuebles, la planificacin errtica de desarrollo urbano o la negligencia en la prevencin de desastres naturales.

A diferencia de otros aos, en que los fenmenos meteorolgicos afectaban tan slo a unas pocas entidades, este ao las tormentas tropicales azotaron sin conmiseracin a casi toda la geografa nacional, aunque con especial intensidad al sur del pas. En este Mxico destruido si cabe la expresin: llueve sobre mojado. A toda la secuencia de conflictos que atraviesa el pas, adasele la estela de muerte, destruccin, daos incuantificables, que dej tras de si la dupla de ciclones. Y si bien algunos analistas consideran que la presidencia o los gobiernos estatales se beneficiaran con la coyuntura de la contingencia, debido al desplazamiento de otros asuntos o conflictos de alta peligrosidad poltica, cabe tan slo mirar el oprobioso desempeo de las autoridades frente al desastre, as como las filtraciones que ponen al descubierto la corrupcin desenfrenada de funcionarios o la malversacin de recursos pblicos para la escenificacin de rescates tele dramatizados, para desarticular este argumento de aliento involuntario a la autoridad.

Una vez ms la estrategia oficialista se centra en la comunicacin e imagen. Cual ficheras de cabaret, uno por uno los mandatarios estatales y federal desfilan ante las alcahuetas cmaras con despensas en mano, camisas arremangadas y botas de hule sumergidas en el fango. La misma disposicin teatral de otros aos. Excepto que ahora los reproches de los damnificados han arreciado, y casi nadie parece confiar en los conatos desinteresados de apoyo gubernamental

Guerrero: la autoridad con el agua hasta el cuello

Julio Hernndez escribe: en el escenario guerrerense destaca el gobernador ngel Aguirre Rivero, quien ha competido en cuanto a la grfica ms oportunista y grotesca al dar una entrevista a un medio informativo con el agua a la altura del pecho, para de- mostrar en metros cbicos circundantes cunta es la profundidad de su esfuerzo burocrtico.

Esta grotesca estampa que con precisin relata Astillero, contrasta con la creciente indignacin que se cocina en Guerrero, donde la desatencin, la negligencia de las autoridades, alcanza niveles incalificables. En Acapulco, habitantes de la zona rural de este municipio han tomado el asunto de la proteccin civil en manos propias. Frente a la pertinaz ausencia de asistencia gubernamental, decenas de pobladoras han bloqueado la carretera federal Acapulco-Mxico, para alertar a los automovilistas acerca de un posible desplome del puente Alfredo Mendizbal, afectado por las lluvias. Tambin en Acapulco, la falta de vveres ha propiciado un conflicto entre damnificados y las fuerza del orden. En lugar de que militares, marinos y policas auxilien con despensas o soporte para la evacuacin, estos se han dedicado a custodiar los supermercados para evitar que la gente hambrienta recoja los flotantes acopios que arrastran las lluvias del interior de las tiendas. La poblacin no titubea ms para sealar las arbitrariedades y la inicua participacin de los efectivos. Gaudencio Hernndez relata a Proceso: Nos enteramos que aqu nos iban a dar despensas, llegamos a las seis de la maana y la Marina nos empez a garrotear por andar buscando entre lo que arras el agua. Ya fuimos al mercado, a Puerto Marqus, a la glorieta y no dan nada. Si no tuviramos hambre usted cree que estaramos aqu? Otra seora, cuyo nombre permanece en el anonimato, suplica a la prensa entre gritos: Digan que no es cierto que el Ejercito vino a rescatarnos. Lo dijeron en las noticias y no es verdad tres das atrapados sin agua sin familia ahora que regres a rescatar cosas no encontr nada, ni ropa ni roperos ni garrafn de agua Nada nos dejaron los maleantes que entraron

Y mientras todo esto ocurre, ngel Aguirre sigue montado en su macho televisivo, teatralizando el respaldo, e histricamente ocupado con el encubrimiento de los negocios ilcitos que licenciaron a empresas inmobiliarias (Geo, Homex Ara) para construir encima de humedales, superficies pantanosas y zonas de alta vulnerabilidad.

El ngel no anda en burro, o el miedo no anda en ngel.

La tragedia veracruzana

Una persona que trabaja en Sedesol, narr a un servidor el siguiente evento (omitir referencias especficas, pero dejo el ancdota para una eventual profundizacin en el caso): En una comunidad al norte del estado de Veracruz, un padre de familia acudi a una oficina de la secretara para solicitar apoyo, tras el desgajamiento de un cerro que sepult a su familia y su escaso patrimonio. Salvo el ms pequeo de sus hijos, todos los dems miembros familiares perecieron en el incidente: esposa, primognito, madre, hermanas, cuados, sobrinos. En las oficinas de la dependencia, lo recibieron con la explicacin oficialista habitual: es un problema de la naturaleza, no del gobierno, ac no se puede hacer nada, es una pena. Pero segn sospechas de los pobladores (aqu es donde cabra una investigacin ms exhaustiva), el deslave no ocurri por causas naturales o extrapolticas, como alegan las autoridades. Al parecer, hace algn tiempo el gobierno federal otorgo licencia a una empresa privada para dinamitar el cerro, con el fin de extraer recursos minerales, an sabedores de la alta vulnerabilidad y la exposicin de la comunidad referida (atrapada exactamente en el medio de dos cerros).

A esta criminal omisin del gobierno federal o estatal o de ambos, agrgasele la desquiciada lentitud en la construccin de los caminos rurales y los muros de contencin para los cerros: en estas condiciones, la evacuacin es prcticamente imposible. Pero la negligencia, lentitud, ineptitud, inoperancia, en este y otros gobiernos es la regla. La revista Proceso denuncia: Aunque la ley [Estatal de Proteccin Civil para la Reduccin del Riesgo de Desastres] ya entr en vigor, los ayuntamientos y la Secretara de Proteccin Civil todava no la aplican (sic!). Sobre todo uno de sus lineamientos centrales: que no habr ningn asentamiento humano o colonia irregular en zonas de riesgo, es decir aquellas propensas a deslaves por precipitaciones pluviales

Advirtase que el gobierno tiene una triple responsabilidad, a saber: uno, negligencia o nula disposicin poltica para la reubicacin de asentamientos irregulares; dos, corrupcin y lentitud en la construccin de caminos y tramos rurales, rutas de evacuacin y muros de contencin; y tres, criminal omisin con respecto a las concesiones-licencias que se expiden a empresas particulares para la explotacin de formaciones montaosas de alto propensin al derrumbe, y a la devastacin natural-humana.

An as el gobernador sale en la foto con inmaculado gesto caritativo. Para que nadie ponga en duda la competencia de su gestin, y ponindole el pecho a los reclamos de la poblacin, el priista en jefe lanza una resuelta aunque peregrina defensa de la duartista administracin: No es un tema de caminos [llmese polticos o carreteros], por favor, es un tema de cerros.

Fuente: http://lavoznet.blogspot.mx/2013/09/las-ficheras-de-cabaret-o-las-tormentas.html



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