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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2013

Espaa
El PP y el bipartidismo zombi

Antoni Jess Aguil
Rebelin


Deca Gramsci que la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se manifiestan los fenmenos morbosos ms variados. La cita no puede ser ms apropiada para los tiempos que corren. Nos encontramos en una poca convulsa e incierta en la que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no termina de morir; una poca de partos y defunciones en la que convivimos con los fenmenos morbosos a los que se refiere Gramsci.

Uno de ellos es la presencia del bipartidismo zombi: un sistema poltico donde los dos grandes partidosque durante dcadas se han alternado en el poder, a pesar de su abrumadora prdida de legitimidad ante la ciudadana, subsisten como muertos vivos, de ah la metfora del zombi, que remite, como afirma Ulrich Beck, a conceptos que han muerto, pero que siguen rigiendo nuestro pensamiento y nuestra accin. Venimos registrando el agotamiento del bipartidismo como mecanismo de gestin de la democracia espaola, el desplome progresivo del PP y del PSOE como eficientes mquinas electorales y las grietas abiertas en la cultura de la Transicin, el marco cultural y poltico que hasta la irrupcin de los movimientos que corean el no nos representan se mantuvo prcticamente inclume y bloque cualquier contestacin social. He aqu los grmenes del nuevo mundo que no acaba de nacer.

No obstante, el actual bipartidismo se ha convertido en una institucin zombi que pulula sin dar solucin a los problemas a los que se enfrenta, conduce a una situacin de bloqueo institucional que impide el xito de cualquier intento renovador y tiende obstinadamente a imponer frmulas mediante pactos oligrquicos entre las lites en el poder que reproducen sus condiciones de dominacin. Lo hace con reformas interesadas de la ley electoral que merman la proporcionalidad, la representatividad plural e incrementan las barreras electorales, as como beneficindose del apoyo propagandstico de los medios de comunicacin, de la abstencin y de los ciudadanos que no modifican el sentido de su voto.

El ltimo coletazo del bipartidismo zombi lo ha dado recientemente el presidente del PP y del Gobierno balear, Jos Ramn Bauz, quien ha anunciado un ERE en el Parlamento autonmico de 18 diputados, que pasara de 59 a 41. Aunque Bauz no ha sido el primero de los populares en anunciar recortes de parlamentarios. Antes que l lo hicieron Ignacio Gonzlez en Madrid, Mara Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, Nez Feijo en Galicia y Alberto Fabra en la Comunidad Valenciana. En Madrid, la propuesta del Partido Popular pasa por reducir de 129 a 65 el nmero de diputados de la Asamblea. La misma finalidad perseguida por Cospedal en las Cortes manchegas, donde la horquilla se situara entre 25 y 35 diputados, mientras que en Galicia el propsito es reducir el Parlamento de 75 a 61 escaos. Fabra, por su parte, baraja eliminar 20 de los 99 diputados de las Corts. Son medidas en sintona con la reduccin del 30% de regidores prevista por la contestada reforma de la Administracin local del Gobierno anunciada en 2012.

Ante el descrdito creciente del bipartidismo, el PP quiere aparentar con la retrica de la de austeridad y la eficacia preocupacin por la regeneracin de la maltrecha democracia representativa. Sin embargo, el juego regeneracionista es otra estrategia ms para reforzar a los partidos mayoritarios con argumentos demaggicos, ignorando el hartazgo de la gente con una democracia electoral de baja intensidad tutelada por un bipartidismo formado por partidos que imponen su voluntad al electorado, y a pesar de los cuales, apenas hay eleccin, pues funcionan como la cara bifronte de un sistema poltico contra el que se estrella el derecho a voto.

Reforzar la democracia y generar confianza entre la ciudadana requiere, entre otras cuestiones, desaprender las formas habituales de domesticacin poltica liberal (parlamentarismo, bipartidismo, representacin, partidos polticos, etc.) presentadas como las nicas legtimas para dotarse de nuevos y complementarios instrumentos democrticos. En este sentido, desmantelar la herencia del bipartidismo que se resiste a morir y crear instituciones que posibiliten la articulacin entre democracia representativa y democracia participativa es fundamental. Atravesamos un periodo de lucidez democrtica expresada en calles y plazas que puede ayudar a diagnosticar y curar las patologas de una falsa y decadente democracia representativa frente al auge de nuevas formas de hacer poltica.

Filsofo poltico y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Combra.
Fuente original: http://blogs.publico.es/dominiopublico/7654/el-pp-y-el-bipartidismo-zombi/  


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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