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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2013

Se cumplen 12 aos de la doctrina de la guerra preventiva de Estados Unidos
La guerra contra Siria marca el fin de la tica

Ricardo Martnez Martnez
Desinformmonos

Estados Unidos, piedra angular del sistema capitalista, dicta las condiciones de la barbarie, de la cual tampoco escapa. Comenz un ciclo de guerras permanentes y suma vctimas fatales que se cuentan por cientos de miles.


A Hisham Wannous, donde quiera que se encuentre

Se cumplen 12 aos de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas y El Pentgono, en los cuales perdieron la vida miles de inocentes. Al mismo tiempo, se cumplen 12 aos de la doctrina de la guerra preventiva de los Estados Unidos, que inaugur un nuevo ciclo de guerras anticipadas, intervenciones, invasiones y conspiraciones militares con el fin de imponer un orden mundial bajo su dominio, con un saldo tambin de millones de vctimas fatales y refugiados.

Afganistn, Irak, Libia, Siria e Irn han sufrido la guerra abierta o encubierta. Invasiones, paramilitarismo, conspiraciones psicolgicas, operaciones secretas y acciones de desinformacin son el modus operandi de las continuas guerras de rapia con un nico fin verificable: controlar el Medio Oriente, sus recursos naturales estratgicos y sus mercados de produccin, comercializacin y consumo.

Iniciado el siglo XXI se pone de relieve el fin de la tica como posibilidad de comportamiento que procure la vida humana en comunidad. No hay un solo respiro de paz y tranquilidad en estos aos. No hay tica posible. La guerra permanente, es decir, el estado de guerra que inauguraron los Estados Unidos -Estado sntesis del capitalismo corporativo-, es la condicin actual del mundo.

La dinmica econmica del sistema capitalista en su actual etapa prefigura el siglo de la oscura noche de la barbarie.

La condicin imposible de la tica

En el sistema capitalista no hay tica material universal posible, si entendemos a sta como garanta de produccin y preservacin de la vida humana en comunidad, pueblo, nacin o mundo. tica es el principio de la posibilidad, formal y material, de la vida humana. En el capitalismo, en su etapa corporativa, aparece como horizonte utpico porque la realidad la niega y sucumbe.

Intersubjetivamente podemos compadecernos del dolor, podemos pensar en la afliccin del otro, podemos sentir la tristeza y la muerte del otro, pero ya no es una condicin generalizada a menos que hagamos colapsar al sistema que lo impide. Con la prdida de millones de personas en una guerra permanente desde 2001, perdimos parte de nosotros y parte de la tica como condicin de sobrevivencia.

Ante la creciente amenaza de invasin a Siria, los preceptos humanos vuelven a quedar vacos, se reitera su condicin slo de derecho, idea abstracta, y no de hecho. Queda al descubierto, entonces, el vaco tico, y la barbarie ocupa su lugar.

Estados Unidos, potencia y piedra angular del sistema mundo capitalista, dicta las condiciones de la barbarie, de la cual tampoco escapa. Comenz un ciclo de guerras permanentes desde el fin de la Guerra Fra y suma vctimas fatales que se cuentan por cientos de miles. Ha hecho el terror y despertado el odio contra l mismo, en aras de dominar al mundo y resolver las necesidades del capital que reclama vidas humanas.

Lo que marca la regla en la cuestin de Siria es la muerte de lo esencial de la tica, que cada minuto se pierdan vidas humanas, sobre todo inocentes. La guerra, entonces, es sinnimo de despojo, explotacin, represin y discriminacin. Es guerra capitalista, la fase de realizacin del capital que busca mercados a toda costa y bajo cualquier medio con la motivacin de centrarse y concentrarse. Es inversin, porque es destruccin que abona a la tasa de ganancia para los articuladores del sistema.

Comprender lo que pasa en este momento con los movimientos militares de gran envergadura en el Mar Mediterrneo, Canal de Suez y el mar Rojo, en los territorios de Israel, Jordania, Irak, Qatar, Turqua y Arabia Saudita, es saber que los Estados Unidos centraron sus recursos para aplastar a la poblacin siria en aras del enriquecimiento y creacin de nuevos mercados, controlados por ellos y sus conglomerados corporativos, durante la destruccin y reconstruccin del pas.

Iniciarn con un ataque limitado (se habla de 72 horas) para extender la guerra ilimitadamente. All se encuentran los intereses geopolticos codiciados del siglo actual: gas, petrleo, venta de armas y la banca pblica.

El gasoducto trinacional de Irak, Irn y Siria est en la mira de los agresores, puesto que conectara a toda la regin de Medio Oriente, posicionndola como la potencia gasera ms importante del planeta. Tambin los yacimientos de petrleo sirio son un objetivo. Los recientes descubrimientos de oro negro en las costas del pas rabe secular, lo ubica como una potencia en produccin de energticos, despus de Irak y Arabia Saudita.

Empresas fabricantes de armas como Raytheon Corporation, productor de misiles Tomahawk y sensores de drones, en estos das duplicaron sus ganancias en la bolsa de valores financieros. El gobierno estadunidense adquiri 196 misiles, la misma cantidad que utilizaron en la destruccin de Libia, por un costo de 325 millones de dlares.

El complejo corporativo financiero de Wall Street y el Tesoro estadunidense continan promoviendo la superprivatizacin del sistema financiero mundial. Algunos pases como Irn, Irak, Libia y Siria se opusieron a desregular su banca. Las consecuencias fatales todos las sabemos. Mientras los inversores en las guerras hicieron crecer sus ganancias, nios y civiles murieron. Siria es hoy una inversin en los mercados burstiles.

Mientras los cinco destructores, portaviones y lanzamisiles de crucero Tomahawk y misiles de aire superficie apuntan a Siria, se sentencia a muerte a la tica, que es lo mismo que a la vida humana. Hoy lo saben millones de sirios que sobre ellos apuntan, por mar y tierra, misiles de largo alcance, despus de padecer por dos aos el terrorismo paramilitar de la guerra irregular seguida por una oposicin armada entrenada por Washington y sus aliados. Esta guerra desigual deja al descubierto el Estado global de excepcin vigente.

Guerra y Estado global de excepcin

El 7 de octubre de 2001, Estados Unidos bombarde Afganistn en la operacin llamada Justicia Infinita, que despus adquiri el nombre de Libertad Duradera. Se bas en el uso estratgico de la doctrina de agresin positiva o guerra preventiva promovida por el rgimen de George W. Bush en la llamada Ley Patriota (Patriot Act), la cual sentencia y justifica deponer gobierno, Estado o rgimen que pusiese en peligro la pax americana. Se autoproclam as a la Unin Americana como la nacin defensora de la libertad. Su plataforma militarista global se arrog el derecho de intervencin declarando un estado global de excepcin.

Naci la Coalicin Internacional contra el Terrorismo, una gelatinosa alianza terrorista de potencias europeas y satlites incondicionales. Las libertades civiles dentro y fuera de ellas quedaron suspendidas, cualquiera podra ser detenido o interrogado sin juicio, cualquiera podra ser espiado y acusado sin fundamento de delitos nunca cometidos. La terrible pesadilla kafkiana de la que jams se ha despertado.

Este clima permiti (y permite) cercenar las libertades democrticas, promover el miedo, dejar en suspenso la libertad de expresin y perseguirla, por ejemplo, contra los activistas de Wikileaks; despidos masivos de empresas arruinadas, pero anunciadas como blancos del terrorismo internacional; cuantiosas inversiones a la industria blica en detrimento de los gastos pblicos y sociales; acoso a minoras tnicas y religiosas. Es decir, el Estado de Excepcin en boga.

El 8 de octubre de 2001, la prensa internacional consign las palabras del Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush: Somos una nacin pacfica. Los resultados del pacifismo estadunidense se tradujeron en cientos de miles de prdidas humanas, millones de refugiados, un pas destruido y reconstruido, y lo ms importante para los responsables de aquellos actos de excepcin: millonarias inversiones multinacionales con el abrazo de la Coalicin Internacional, transformada hoy en La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), conformada por 48 pases y el despliegue de casi 140 mil tropas militares.

La paz es el Estado de Excepcin. Resulta lgica la tremenda y pavorosa idea del fin de la tica.

La Operacin Libertad Duradera en Afganistn adquiri un nuevo matiz transnacional. El fin fue alcanzar a otras naciones y pueblos. Irak se convirti en el objetivo de la paz duradera, al sealarla como parte del Eje del Mal y productor de armas de destruccin masiva loque nunca fue probado, aunque sirvi de discurso justificativo para la accin militar de choque y pavor.

La lgica apunt a que habra que sembrar el terror e imponer la paz de los sepulcros en el primer pas productor de petrleo. El 20 de marzo de 2003, los cielos iraques fueron violados por la Coalicin que nombraron eufemsticamente Coalicin de la Voluntad, compuesta por Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Espaa, Polonia, Dinamarca, Austria, Hungra y Portugal. Bombas teledirigidas desde buques y submarinos y ataques areos con caza bombarderos fueron arrojadas. Durante dos meses las tropas multinacionales invasoras tomaron los suelos iraques. El 1 de mayo, el despreciable George W. Bush declar la frase: Misin Cumplida, fin de la primera fase de su invasin. De all comenz a imponer un gobierno de transicin que hasta la fecha sigue inestable.

Llevar la democracia, la paz y la libertad signific llevar al autoritarismo, la guerra y la censura. Aplastar el principio tico de la vida. La violacin a los derechos humanos marc la pauta. El oficial Bradley Manning mostr al mundo la carnicera que Estados Unidos realiz en Irak. La compulsiva oferta de la muerte en nombre de la paz mundial. A Manning le ha constado la libertad y hoy purga una sentencia sin cometer delito alguno.

Afganistn e Irak siguen en guerra. Los dividendos son a favor de las empresas de la reconstruccin, de armas y de energticos. Quines ganaron y quines perdieron? La respuesta resulta lgica cuando se sabe de la guerra es un negocio.

Libia fue el siguiente objetivo. La Organizacin del Atlntico Norte (OTAN) fue el vehculo de las naciones aliadas en la cruzada militarista de Washington ahora liderado por el Presidente Barack Obama.

Aprobada una zona de exclusin area con la resolucin 1973 de las Naciones Unidas, comenzaron el 19 de marzo de 2011 los ataques a ciudades con bombardeos sistemticos. Una lluvia de misiles cay sobre ciudades libias. El llamado grupo de contacto, integrado por los ministros exteriores de los invasores, se convirti en la bisagra para abatir Libia. Desde el exterior se organizaron bandas de mercenarios que ingresaron a territorio libio y marcaron guerra sin cuartel a las familias inocentes. Ms de dos millones de personas sufrieron crisis humanitaria.

Los resultados de la guerra Obama fueron la destruccin casi total de las ciudades, el apoderamiento del petrleo libio y el control de frica del Norte como nuevo mercado en expansin.

En Siria la guerra de intervencin sigue la lnea de demarcacin de la Ley Patriota. Otro miembro del Eje del Mal, catalogado as por los poderosos pases imperiales, es el pas ubicado a la puerta de Medio Oriente. La guerra, iniciada hace ms de dos aos y medio, cuenta con particularidades. Pases aliados de los Estados Unidos, con su apoyo y beneplcito, promueven acciones con tropas irregulares terroristas. La tctica empleada es derrocar al gobierno de Al Assad desde adentro con la cobertura externa. La estrategia es apoderarse de los recursos energticos, posicionarse geopolticamente contra China y Rusia y completar su gran objetivo de dominacin militar del mundo.

Las consecuencias de esto son ms de 110 mil muertos, 40 mil de ellos civiles, adems de la catastrfica cifra de 3 millones de refugiados. La paz y la tica, salieron sobrando en los objetivos.

En este contexto, los Estados Unidos se preparan para atacar Siria y ahondar la crisis, para pasar de la guerra irregular a la guerra total. El presidente Obama hace lo imposible por ganar tiempo y consenso poltico, social e internacional. Medios afines despliegan su parafernalia de desinformacin, mientras otros medios menos penetrantes reproducen la matriz guerrerista.

La cuestin Siria hace introducir otro elemento de anlisis. Las llamadas guerras humanitarias o guerras paramilitares. La doctrina de guerra preventiva, es decir, guerras anticipadas, son moldeadas segn los intereses de los promotores. Para el caso sirio, la doctrina de guerra humanitaria abre un paraguas de accin militar y mecanismos operativos de grupos paramilitares, llamados civiles, que estn generando el terror en ese pas.

Guerra Humanitaria y paramilitarismo contra Siria

A finales de la dcada de los noventa, los servicios de inteligencia occidentales promovieron la expansin del concepto nuevas guerras, como condicin lineal a las guerras clsicas antes de la confrontacin de la guerra fra (este-oeste) y post clsicas, despus del 11 de septiembre de 2001 (occidente-oriente).

Aunque todos los ltimos conflictos representan el resultado de las condiciones exacerbadas del capitalismo, estas fueron encubiertas por la manipulacin del discurso. Los llamaron conflictos tnicos, revanchismo cultural o choque de civilizaciones. En ese marco se inscribieron las guerras de Sudn, Etiopa, Ruanda, Angola, Somalia, Sierra Leona, Kosovo y Afganistn.

En todos ellos, Estados Unidos y pases occidentales intervinieron activamente erigindose como gendarmes o detentadores del monopolio de la violencia global, con el fin de disear un orden mundial adecuado a sus intereses.

En 1999, la OTAN elev a sus estatutos el nuevo concepto estratgico del monopolio de la violencia, al sealar que los poderes dominantes actuaran ante riesgos militares y no militares muy diversos, que proceden de diversas direcciones y a menudo son difciles de prever. (Aprobado por los jefes de Estado y de gobierno que participaron en la reunin del Consejo del Atlntico Norte celebrada en Washington los das 23 y 24 de abril). Echaron mano de los conceptos tecnocrticos de prevencin de la crisis y manejo de conflictos en una suerte de gerencia del terror administrado. Estos trminos dieron materia ideolgica al concepto de guerras humanitarias que inauguraron en la llamada guerra de los Balcanes.

La administracin del entonces presidente Bill Clinton manufactur el consenso de un conflicto tnico en la ex Yugoslavia, dejando a un lado los motivos ms hondos de la invasin y de los bombardeos humanitarios de los Estados Unidos y la OTAN, que sumaron 15 mil ataques sistemticos: control geopoltico de Europa Oriental y la activacin de la industria blica.La destruccin de la ex Yugoslavia estuvo anclada principalmente en la estrategia de movilizaciones de unidades irregulares de combate y paramilitares, abrazadas por la intervencin desde los cielos por la OTAN.

Desde 1991 proliferaron bandas armadas. En Eslovenia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Macedonia, Kosovo y tambin del lado serbio se emplearon tropas paramilitares a gran escala. La desregulacin de la guerra devino en una suerte de strapas locales mientras la lluvia de bombardeos cocin a los civiles que aumentaban por miles cada da.

Una comisin de la ONU registr 83 grupos paramilitares a lo largo de la guerra. Segn datos consultados en ese informe presentado a la Corte Internacional de Justicia de la Haya, 56 eran serbias, 13 croatas, 14 bosnia musulmanas, adems de la sangrienta agrupacin paramilitar ELK albanesa. Sus integrantes alcanzaron a sumar 70 mil hombres, verdaderos ejrcitos irregulares constituidos. Quines les vendieron las armas para operar? En mayo de 1996, el diario The Washigton Post revel que la red de traficantes de armas fue articulada por los aliados de Estados Unidos en la regin: Arabia Saudita, Pakistn y Hungra. Las armas fueron tradas desde los Estados Unidos y sus empresas del ramo.

En la actualidad, Arabia Saudita es promotor del terrorismo en Siria, de las bandas paramilitares que actan con total impunidad contra el pueblo asesinndolo y, segn reportes de testigos como el periodista y cientfico Maran Musin, son las responsables del uso de armas qumicas de destruccin masiva, que buscaban culpar al gobierno de Al Assad y con ello justificar una intervencin humanitaria liderada por Washington.

Desde hace dos aos estas bandas paramilitares actan como los Seores de la Guerra, en lugares donde generan el terror. En un video difundido por cadenas internacionales, los paramilitares reconocieron el uso de armas qumicas para matar a mujeres y nios, dijeron. El integrismo, dogmatismo religioso y terrorismo envuelven las acciones contra la poblacin civil.

Estados Unidos patrocina su accionar y, segn revelaciones de medios estadunidenses, estara dispuesto a canalizar armas ms avanzadas al Ejrcito Libre Sirio, el cual se alimenta del terrorismo de la red Al Qaeda y mercenarios de Arabia Saudita, Turqua y Jordania. Segn The New York Times, desde la crisis por el uso de armas qumicas, una clula de 50 integrantes rebeldes fue estrenada por la CIA y dispuesta a infiltrarse en territorio sirio. Se trata de un grupo de fuerzas especiales con tcticas de terrorismo estatal y terrorismo paramilitar.

La oleada del paramilitarismo se agiganta en Siria y cada da parece seguir el patrn de guerra humanitaria de la ex Yugoslavia. Mientras mercenarios de toda calaa alimentan tropas irregulares, los Estados Unidos se preparan a tacar por aire objetivos humanitarios en nombre de la paz, la libertad y la democracia, que revelan las acciones antiticas. Los civiles son los que padecen la atroz guerra humanitaria.

Terrorismo y represalia

Esta guerra contra Siria incluye la desinformacin. Se trata de llevar al nivel de la confrontacin la mentira y la manipulacin de los acontecimientos. Todos los medios de comunicacin adscritos a occidente se han plegado a la lucha contra el terrorismo identificando a Siria como terrorista, y la apresuracin de represalias contra el gobierno de Al Assad ante un improbable caso de uso de armas qumicas (otra vez el discurso como en el caso Irak).

Terrorismo y represalia son conceptos moldeables para el momento. Estados Unidos los ha utilizado en aras de generar un consenso ideolgico que califique de terrorismo un acto real o imaginario, cualquiera que sea, con pruebas o sin ellas. La respuesta a ese terrorismo lo ha nombrado como represalia, aunque este ltimo sea un acto verdadero de terror, como los bombardeos inteligentes masivos que roci sobre Afganistn en octubre de 2001, Irak en 2003, y Libia en 2011.

El trmino represalia pas durante todo ese tiempo a ser titular de los diarios occidentales, discursos polticos, tcticas militares e imaginarios sociales que permitieron un adecuado sistema de creencias para justificar la intervencin va area en Afganistn, del 7 de octubre al 10 de diciembre de 2001, con 12 mil bombas que dejaron ms de 3 mil muertes civiles y dos millones 481 mil refugiados afganos, segn datos de la ACNUR, sobre todo en Irn y Pakistn.

En Irak, la represalia contra el rgimen de Sadam Hussein por su supuesta produccin de armas de destruccin masiva -jams probada- ha costado la vida de 70 mil civiles, segn datos de Wikileaks, y ha dejado 4 millones de refugiados iraques.

En Libia, los bombardeos y acciones militares de la OTAN en 2011 sumaron la muerte de ms de 30 mil civiles, las cuales fueron el resultado de los principios humanitarios a los que invoc la alianza atlntica tras la resolucin 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En Siria el pretexto es intrascendente, porque los promotores de una invasin estn ocupados en hacer la guerra y no les interesa saber quin realmente us las armas qumicas, sino cmo comenzar la guerra total contra Siria.

La paz es la guerra. El terror es represalia. As debemos entender el juego de conceptos cuando se trate de analizar la accin antitica de los Estados Unidos. Los actos terroristas de la potencia blica no sern nombrados como tal de ahora en adelante, sino como castigo, represalia, ataque preventivo, guerra humanitaria, paz.

Y qu de la tica?

Muchas veces la tica, produccin social de normas de comportamiento humano para su existencia vital (material) y espiritual, parece sobrevivir, sobre todo en periodos de excepcin. Es como la esperanza, est all aunque parezca lo contrario.

Su condicin de resistencia a la violencia del capital que adquiere muchas caras, explotacin, despojo, desprecio y guerra, la hace posible como horizonte utpico, pero en ms de las veces su situacin es desigual. La tica padece y resiste al capital que le hace la guerra sin concesiones.

El siglo XXI parece ser el siglo del fin de la tica material y el principio de la barbarie. Como hemos visto desde 2001, las guerras del capital han sido la norma con diversas geografas y tiempos en el reloj de la historia.

Las guerras del capitalismo corporativo son la anttesis de la tica porque, entre otras razones, la tica se opone la reproduccin del capital. Mientras haya guerra, la tica ser siempre su enemiga, porque la guerra es la condicin del sistema en este siglo que apenas cumple poco ms de una dcada.

Los Estados Unidos, superpotencia militar, ha movilizado su industria blica en Medio Oriente. Ahora cualquier zona del mundo permanece insegura y puede correr con la misma suerte. No hay lugar donde el terrorismo estatal estadunidense no se pueda manifestar.

Los escenarios fsicos y virtuales son ocupados por comandos del ejrcito imperial. Los efectos son devastadores. Se cuentan cientos de miles las prdidas humanas, familias aterrorizadas y vilipendiadas, desplazados de guerra, hurfanos y refugiados, quienes son parte del escenario catastrfico de lo que podemos describir como el infierno: el fin de la tica.

En esta dcada de inicio de siglo, hemos perdido como gnero humano una parte de nosotros mismos: la posibilidad de la tica. La posibilidad de poder vivir, de hacerlo en paz. No hay vida sin tica y no hay tica sin vida humana. Hay barbarie.

Mientras se pierden vidas humanas se pierde al mismo tiempo, sepmoslo o no, la tica. Mientras est amenaza la vida humana en cualquier regin del planeta, tambin est amenazada la tica como esperanza de otra oportunidad. Dice Arundhati Roy que la guerra se cierne amenazadora en el horizonte. Todo cuanto quede por decir, habra que decirlo lo ms rpidamente posible. Y todo acto de paz que se oponga a la guerra es un acto tico, que a la vez es anticapitalista.

La iniciativa ahora la tiene el resto del mundo, ciudadanos y gobiernos, pueblos y naciones. Ser posible la tica encarnada en muchos movimientos masivos globales y locales para detener la barbarie y construir la verdadera paz? Quiz sta sea una de nuestras ltimas oportunidades.

Fuente: http://desinformemonos.org/2013/09/la-guerra-contra-siria-marca-el-fin-de-la-etica/


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