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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2013

Libertad de expresin?

Vincenzo Basile
Captulo Cubano


Esos blogs forman parte del mbito cubano aunque no ests de acuerdo con sus puntos de vista. (...) Yo no defiendo a nadie en particular, solo el derecho a no excluir a nadie. Si (...) es un asalariado de la SINA es su problema y su conciencia sabr. Pero es cubano y no debemos excluirnos entre nosotros (...) Caemos en lo mismo. La intolerancia a la orden del da (...) Por estos comentarios es que Cuba demora en que exista reconciliacin nacional.

Con estas palabras, hace unas semanas, un joven cubano entraba en una discusin sobre la inclusin indirecta, o ms bien la cita, de un bloguero contrarrevolucionario en un espacio recin nacido, la Revista Blogosfera Cuba. La cuestin surgi porque el obsceno Orlando Luis Pardo Lazo haba sido calificado, en dicha Revista, de intelectual bloguero, y muchos reaccionamos evidenciando su compromiso con la Seccin de Intereses de Estados Unidos en La Habana, con la extrema derecha cubana radicada en Miami y con algunos sectores procedentes del terrorismo contra Cuba, como la misma emisora Radio y Televisin Mart o algunos exponentes polticos del poderoso lobby cubanoamericano. Sobre estas afirmaciones lleg el citado comentario; un comentario que inevitablemente me ha llevado a una reflexin sobre un concepto que hoy da se utiliza con una frecuencia tal que se ha quedado vaciado de cualquier significado concreto, es decir, la libertad de expresin.

Antes de proceder, considero que es necesario aclarar que mi reflexin no quiere absolutamente convertirse en una acusacin contra el joven cubano; al contrario, quiere referirse a un mbito mucho ms amplio ya que se trata de una caracterstica que lamentablemente se puede notar en varios sectores de la juventud cubana, y su comentario solo sirve como paradigma particular para unas consideraciones generales.
De esta larga reflexin, he sacado, ante todo, dos conclusiones. En primer lugar, que este comentario es consecuencia de la necesidad de marcar las distancias de las divisiones generadas por la guerra fra, divisiones que quizs en Cuba han sido ms acentuadas, debido a la peculiar colocacin geogrfica de la Isla y a los innegables intentos de aniquilamiento por parte del poderoso vecino del Norte, respeto al resto del mundo. Y en segundo lugar, que es consecuencia tambin de una suerte de ansiedad histrica, el anhelo de formar parte de lo que se considera ser el mundo moderno y desarrollado, de sus cnones y principios bsicos de funcionamiento, es decir, consecuencia de una interiorizacin del modernismo, un fenmeno muy comn en las sociedades del tercer mundo, que lleva a verse a si mismo como un elemento de una sociedad atrasada (no solamente desde una perspectiva econmica) que para desarrollarse tiene que seguir necesariamente el camino de las naciones ms avanzadas.

En este sentido, el muchacho -quizs como rechazo a una exasperada visin monoltica de la sociedad, a una poltica interna que necesariamente tiene que defender la soberana nacional, algunas veces con el puo de hierro, frente a dcadas de intentos subversivos, y a viejos esquemas interpretativos que ya no caracterizan su contemporaneidad- est asumiendo y respaldando determinadas concepciones de principios de libertad y pluralidad, y as cae en ingenuas, incorrectas y, lamentablemente, banales interpretaciones de los que l considera ser los principios bsicos de las sociedades modernas, del mundo, como -por ejemplo- la libertad de expresin, el respeto al pensamiento ajeno, incluso cuando este pensamiento llega a tocar y superar lmites extremos, como simpatizar con el terrorismo o suportar moral y materialmente los atentados contra la soberana nacional. Es decir, se llega a olvidar la historia, se intenta cortar los incmodos lazos con el pasado para abrirse un fcil camino hacia un idlico pero improbable futuro donde supuestamente -no se entiende bien como- todos los cubanos reconciliados trabajaran por la paz y el desarrollo del pas, olvidando aos de sufrimiento y muerte.

El problema que impide la realizacin de este noble y ambicioso proyecto es que el terrorismo contra Cuba no es propaganda poltica, ni un cuento construido. Es un hecho. Durante las ltimas dcadas, ha provocado ms vctimas que los atentados yihadistas del 11 de septiembre 2001 en Estados Unidos, del 11 de marzo 2004 en Madrid y del 7 de julio 2005 en Londres. Y sera interesante averiguar, por ejemplo, cual ciudadano de Nueva York, Madrid o Londres hara un llamado a la libertad de conciencia si alguien defendiese las posiciones de Al Qaeda, o cual de estos ciudadanos quisiera 'reconciliarse' con los que rechazan condenar dichos atentados o hasta simpatizan con sus autores.

En mi mundo democrtico y de las grandes libertades, un mundo que el annimo comentarista parece anhelar y desear ms que cualquier otra cosa, por cuantas distintas interpretaciones podamos tener sobre los atentados terroristas que sacudieron este lado del mundo y, sobre todo, sobre las responsabilidades histricas que los generaron, a nadie con un sentido comn se le ocurrira afirmar que respaldar las posiciones de un terrorista es un libre derecho a la opinin y de libertad de expresin, nadie dira que recibir dinero para atentar contra la independencia del propio pas es solamente un problema de conciencia. Claro est, sin considerar el aspecto penal, como la apologa del terrorismo y los atentados contra la soberana, solo para citar dos de los ms comunes delitos castigados con largas condenas por todos los cdigos penales del mundo moderno y avanzado, y que increblemente solo en Cuba, segn las palabras del joven cubano, se convierten en una cuestin de conciencia.

Por esto, el colega comentarista debera entender que si su objetivo es vivir un da en una Cuba plural y avanzada en trminos de libertades, lo est haciendo muy mal. Debera entender que ha tomado el camino ms equivocado posible para alcanzar este objetivo; que alguien como l, que seguramente condena el terrorismo pero respeta las opiniones de quienes lo apoyan, en el mundo moderno, sera considerado sin respeto y a sus palabras no se les reconocera el ms mnimo valor; y que el pluralismo no se consigue con escasas y vacas afirmaciones de tolerancia generalizada.
Espero que no se ofenda si quizs he podido resultar un poco belicoso en unos prrafos o si hasta he tergiversado el significado de sus palabras. Reitero que he utilizado su comentario como base para una reflexin generalizada. Adems, en todo caso, creo que -para citar sus palabras- estoy dando mi punto de vista, y mi conciencia sabr; estoy ejerciendo mi libertad de expresin, pero la autntica, la que no daa u ofende a nadie, ni a l, ni a la memoria de las miles de vctimas del terrorismo. Estoy gozando de una la libertad que tiene un lmite imprescindible, es decir, la libertad de los dems.

El resto, lo que l anhela, es un concepto inexistente y absurdo de libertad, donde -por lo que entiendo- cualquiera podra decir lo que ms quiera, sin preocuparse de los que estn a su alrededor, actuar con el nico lmite de la propia conciencia. Esta no es libertad. Es barata y vaca demagogia que corre el riesgo de convertirse en una perversa degeneracin de una idea que si aplicada hasta las extremas consecuencias solo generara anarqua y caos, no nos permitira distinguir el bien del mal, conocer y reconocer los lmites que tienen que existir para el funcionamiento de la vida asociada. Y dudo firmemente que esto sea el mundo plural con que suea el colega comentarista.

Fuente: http://capitulocubano.blogspot.it/2000/10/2013-09-libertad-de-expresion.html




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