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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2013

10 campesinos asesinados y ms de 400 desplazados en la ltima semana
En Palmarito, Ccuta, se impone el terror neoparamilitar

Horacio Duque Giraldo
Rebelin


Ccuta es la capital de Norte de Santander, regin en la que se encuentra el Catatumbo, donde durante casi 60 das se ha dado una de las ms trascendentales movilizaciones campesinas en Colombia contra el neoliberalismo y por la paz con justicia social.

En estos momentos funciona una Mesa de negociacin con el gobierno del seor Santos, y los lderes agrarios han formalizado sus peticiones en materia de inclusin social, no segregacin, Zona de Reserva Campesina, derechos humanos, democracia participativa, eliminacin de la Zona Militar de Consolidacin Territorial y proyectos productivos sostenibles. Adems, los campesinos han expresado su contundente rechazo a la ruta del carbn que se har para que las multinacionales lleguen a saquear la enorme riqueza carbonfera y petrolera de la regin, generando un descomunal dao en los recursos ambientales y el despojo de los campesinos.

Santos maniobra para impedir la solucin del pliego popular, lo cual se hace mediante dilaciones, sofismas y ultrajes de los prepotentes burcratas de la Presidencia y Planeacin Nacional contra los humildes dirigentes agrarios de ASCAMCAT, que de manera estoica y sencilla eluden la provocacin para dar cumplimiento al mandato comunitario.

Ante tal reaccin, Santos ha sofisticado el garrote y como en otros momentos de la historia, nuevamente, se recurre a la violencia paramilitar.

El bloque dominante que incluye a senadores, representantes, diputados, concejales, fiscales, generales y piquetes policiales ha reactivado los dispositivos de terror para desarticular y exterminar el movimiento agrario invicto en el Catatumbo.

Como en Urab, en Barrancabermeja, en Medelln, en el Eje Cafetero y en Caquet, en Ccuta se han puesto nuevamente en movimiento y accin las estructuras criminales de violencia organizadas por la polica y el ejrcito con el patrocinio de los polticos corruptos y comerciantes; me refiero a las bandas neoparamilitares que en este caso se trata de los Rastrojos, los Urabeos y las Autodefensas del Norte, en pleno auge y operacin.

Hay dos lugares en los que est en curso la masacre y la sangre. Se trata de Palmarito y el Zulia.

En Palmarito, jurisdiccin de Ccuta, el plan est en marcha desde el 25 de agosto pasado, cuando los lderes comunitarios alertaron y llamaron las autoridades para que atendieran sus denuncias, frente a las cuales todos hicieron odos sordos. Desde el Alcalde, el Personero, la Defensora del Pueblo, los fiscales y los cuerpos armados.

Se dieron los asesinatos, uno a uno, y los pobladores debieron salir, hace 7 das, en estampida hacia el centro de Ccuta, donde ms de 500 personas estn hacinadas en galpones del CASD y sometidas al fichaje y los empadronamientos de piquetes policiales que reportan los nombres a Rastrojos, Urabeos y Fronterizos para que prosigan su labor de limpieza social.

Es importante recordar que la capital de Norte de Santander est bajo el control de estas redes asesinas, con la complicidad de los polticos y autoridades civiles, que se desplazan sin problemas por sus calles y centros comerciales que dominan a su amao como ocurre con Alejandra, un amplio espacio de mercaderas desde donde despachan los jefes de las Bacrim, como alias Visaje o alias Chang.

Todo esto ocurre merced a que la eleccin del alcalde Donamaris Ramrez Paris se dio con aportes millonarios de los Rastrojos, quienes financiaron sus sedes, propaganda y compra de votos. Como ocurri en el pasado reciente con el ex alcalde Ramiro Corzo, hoy condenado a varios aos de crcel en Bogot por haber asesinado muchos lderes comunales que se le opusieron, como el jurista Carlos Bernal. Es igual la historia de doa Maria Eugenia Riascos, la jefe uribista de los paracos que fue importada por el Gran Seor de las Tinieblas desde Armenia para que implantara el poder de los grupos de ultraderecha policial.

Igual est sucediendo en el municipio del Zulia (cerca de Tib, epicentro del reciente paro), donde las masacres son el pan diario en las veredas, provocando desplazamientos en masa hacia el Parque Principal de dicho poblado.

Lo que est ocurriendo en estos momentos en Ccuta y sus alrededores es sumamente grave y es preciso denunciarlo para que no siga avanzando o quede en la impunidad.

Se requiere de la solidaridad de todos para dar el apoyo necesario a los campesinos que resisten la brutal accin del gobierno y las clases dominantes.

Este es el modelo de paz de Juan Manuel Santos que muy seguramente extender a otras zonas del pas ahora que el pnico se apoder de su fracasada reeleccin presidencial.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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