Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Intervencin en Siria
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2013

Habr una prxima provocacin para atacar a Siria?

Ernesto Gmez Abascal
Rebelin


Es realmente difcil aceptar que el Complejo Militar Industrial, el lobby sionista y todos los intereses que se ocultan detrs de la cara, ms bien amargada y ya no tan sonriente de Obama, no creen una nueva provocacin despus que Rusia les haya paralizado la mano agresora y anotado una importante victoria poltica. Tanto el premier ruso Vladimir Putin como el cancilller S. Lavrov, han demostrado en estos ltimos meses, tener una capacidad y altura que dejan muy atrs a sus homlogos Obama y Kerry. La carta que el primer ministro ruso public en el New York Times la semana pasada dirigida al pueblo estadounidense, adems de dejar sin argumentos vlidos a sus oponentes, lo coloc como un dirigente poltico de excepcional talla mundial y alta responsabilidad, al defender la vigencia de la legalidad internacional y las vas pacficas y multilaterales de solucin de los conflictos. Fue como decir: Rusia, aun cuando concluy la Guerra Fra, est aqu de nuevo y con ella hay que contar. Posiblemente los analistas de poltica internacional deban anotar este hecho como el punto que podra sealar la inflexin hacia un nuevo mundo multipolar.

Sin embargo, a pesar de esto, es la propia irresponsabilidad y ambicin imperial, la que nos llama a reflexionar y preguntarnos: Se quedarn conformes los del imperio con lo que una buena parte de la humanidad ha interpretado como una evidente derrota poltica sufrida por ellos?

El propsito de liquidar al gobierno del Partido Baas en Damasco y de la familia Al Assad de su direccin, contina ms vigente que nunca, solo que por el momento, parece que la operacin de bandera falsa, preparada para achacarles la responsabilidad por la utilizacin de gases venenosos, no les va saliendo bien y han debido negociar. El hecho fue demasiado burdo y rpidamente vino a la mente de muchos gobiernos y personas en todo el mundo, los embustes de las armas de destruccin masiva en manos de Saddan Hussein; los ataques de los vietnamitas en el Golfo de Tonkin; la inexistente masacre cometida por Gadafi en Benghazi, y hasta la voladura del acorazado Maine en 1898, en la baha de La Habana, que facilit declararle la guerra a Espaa y ocupar militarmente las islas de Cuba, Filipinas y Puerto Rico. A pesar del podero de los medios masivos del imperio y de sus aliados, ya van perdiendo credibilidad y no pueden tan fcilmente imponer sus matrices de opinin.

En la guerra contra Siria, que ya alcanza casi tres aos, librada a partir de una minoritaria oposicin nacional, inflada rpidamente con la introduccin en el pas de mercenarios y terroristas de toda laya, ha participado una muy poderosa coalicin dirigida desde Washington, con el apoyo de otros miembros destacados de la OTAN, como Francia y el Reino Unido, as como Turqua, base esta ltima considerada tal vez fundamental para lanzar y sostener el conflicto, aunque debido al poco apoyo interno y dificultades polticas, no se ha podido emplear a fondo como habran deseado sus gobernantes y aliados extranjeros. Las multimillonarias petromonarquas del Golfo, no han escatimado recursos, principalmente Arabia Sadita y Catar.

Por ello, el imperio y sus aliados, han visto con gran preocupacin, que sobre todo a partir de los ltimos meses, las fuerzas del ejrcito pasaran a la ofensiva y propinaran serios golpes a sus mercenarios. El gobierno sirio, las instituciones y las fuerzas armadas se mantenan firmes y unidas, y daban seales de ganar ms apoyo popular.

La toma de la ciudad de Al Qusair, donde contaron con ayuda de combatientes de Hizbul, muy cerca de la frontera libanesa, cerr el paso de los terroristas que penetraban hacia el centro del territorio para crear una zona libre en las ciudades de Hama y Homs, las cuales pretendan convertir en el Benghazi sirio, donde proclamar un gobierno independiente. Adems, tomada esta regin, obstaculizaban las comunicaciones de la capital hacia las importantes poblaciones del norte (Alepo e Idlib) y hacia la costa (Tartus, Banias y Lataquia).

Este curso de los acontecimientos en el teatro de operaciones militares, fue posiblemente el que impuls la provocacin montada para acusar al gobierno de la utilizacin de gas sarn, que implicaba el traspaso de la lnea roja marcada por el jefe del imperio. Solo la utilizacin de la aviacin y la cohetera imperial, poda evitar el desastre que se producira si la mercenaria tropa terrorista y jihadista, ya enfrascada en profundas divisiones internas, comenzaba a retirarse en desbandada hacia los pases vecinos.

Los Estados Unidos haba tomado medidas para tratar de evitar que los mercenarios ms extremistas, vinculados a Al Qaeda, al Frente Al Nuzra y al Califato Islmico para Siria e Iraq, quienes al parecer integran los grupos ms agresivos, recibieran lo fundamental de las armas y recursos que estaban suministrando. Solicitaron ayuda para esto a Turqua y trataron de crear filtros en otras fronteras, pero con muy poco xito. En una base de entrenamiento y filtraje creada en los lmites de Jordania con Siria, la CIA y personal de tropas especiales estadounidenses y britnicas, prepararon un primer grupo, que infiltrado semanas atrs con el propsito de llegar a Damasco y comenzar las acciones para la toma de la capital, fue dispersado y puesto en fuga por tropas del ejrcito sirio.

La experiencia de la guerra contra Libia y de otros conflictos anteriores, indican que solo una fuerte superioridad area, podra hacer cambiar la situacin militar a favor del imperio y sus mercenarios. Sin embargo, esta afirmacin tampoco puede ser absoluta. Si en Libia la aviacin de la OTAN, que fue la que decidi la guerra a partir de la tramposa interpretacin de una resolucin del Consejo de Seguridad, pudo atacar impunemente sin encontrar ninguna resistencia, en Siria la situacin podra ser muy diferente. Sus fuerzas armadas han venido preparndose durante muchos aos para defenderse de las agresiones de Israel, poseen armamento antiareo moderno y experiencia. Al principio del conflicto un caza turco trat de comprobar su capacidad de defensa antiarea y fue derribado en la costa frente a Lataquia. Rusia, que en el conflicto de Libia permaneci pasiva, ahora ha afirmado claramente estar comprometida con la defensa de Siria. Irn ha dicho otro tanto.

Hizbul, conociendo que si cae el gobierno de Damasco ellos sern el prximo objetivo, ha desarrollado un potencial militar, tan poderoso como novedoso y original. Ya se anotaron una victoria sobre el ejrcito sionista en el 2006. No debe subestimarse su capacidad para realizar operaciones sorprendentes y golpear objetivos de los agresores a cientos de kilmetros de distancia.

Estos parecen ser elementos de disuasin importantes, al igual que la falta de apoyo interno que provoc la bravuconera de Obama. Una reciente encuesta realizada por la CBS News junto al NY Times, mostr que el 68 por ciento de los estadounidenses se oponen a una guerra en Siria. Ya el premier britnico haba fracasado en su intento de contar con el apoyo del parlamento.

Entonces la situacin actual podra plantearse en los siguientes trminos: Aceptar Obama y quienes lo han estado impulsando a una aventurera agresin a limitarse a continuar con la guerra sucia, cada vez ms impopular por tener que apoyarse en bandas de fanticos terroristas, que ya anteriormente han atacado a los propios EEUU y sus aliados, y que a mediano o largo plazo ser derrotada por el pueblo sirio, o montarn una nueva provocacin para emplear a fondo su potencial areo y coheteril contra Siria?.

Tanto Kerry como Obama, han afirmado en das recientes que a pesar de los acuerdos con Rusia para la eliminacin del arsenal de armas qumicas, no han descartado el posible uso de la fuerza, lo cual debe interpretarse como la utilizacin de la aviacin y la cohetera, pues la fuerza la han estado utilizando desde el comienzo del conflicto.

Sospechosamente algunos medios han comenzado a afirmar que el gobierno sirio podra incumplir los acuerdos, traspasando secretamente parte de su arsenal qumico a Hizbul en Lbano o simplemente, los Estados Unidos podran descartar la credibilidad de los inspectores de la ONU, tal como hicieron en Iraq.

Habr una nueva provocacin?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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