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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2013

Las dificultades del proceso de paz entre Filipinas y el pueblo moro

Txente Rekondo
Rebelin


Bangsamoro (el pueblo moro), al sur del archipilago filipino, lleva dcadas manteniendo una lucha para liberarse del dominio de Manila. En el pasado se enfrentaron al intento espaol por conquistarles, y posteriormente hicieron lo propio con Estados Unidos.

Como sealan los dirigentes moros, la tierra Bangsamoro fue una nacin soberana durante cientos de aos, y fue ilegalmente anexionada como parte de Filipinas en 1935, siendo posteriormente ocupada por colonos cristianos (el pueblo moro es musulmn), en una campaa impulsada por Manila en los aos cincuenta.

La resistencia a esa colonizacin va a impulsar nuevas formas de lucha, que se materializarn en los sesenta con la creacin del Frente de Liberacin Nacional Moro (FLNM), y que posteriormente dar pie a nuevas formaciones como el Frente Moro de Liberacin Islmica Moro (FMLI).

Las races del conflicto son diversas. La ocupacin, junto a las diferencias religiosas, la propiedad de la tierra y de otros recursos naturales o los problemas identitarios han marcado el devenir de los acontecimientos estas dcadas. Junto a ello han existido otros factores, como las diferencias econmicas entre colonos y moros, e incluso entre la lite comercial y econmica filipina y la mayora de los cristianos. O los llamados conflictos crnicos como la violencia entre clanes (no confundir con tribus) y tambin la existencia de una delincuencia (bandidaje) comn.

Y todo ello sin olvidar tampoco la difcil situacin que han tenido que soportar lo Lumad, pueblos indgenas originarios que han sido perseguido y discriminados por espaoles, norteamericanos, filipinos, e incluso por los moros.

Una especie de ciclo histrico, que ha acompaado a la escalada del conflicto armado, ha caracterizado en los ltimos aos la situacin. Es la sucesin de procesos de paz, acuerdos de paz, ruptura de los mismos, nueva fase de violencia y comienzo de un nuevo proceso.

El Acuerdo de Trpoli (1976), el Acuerdo Final de paz (1996), el Acuerdo General de cese de hostilidades (1997), el segundo acuerdo de Trpoli (2001), el Memorndum sobre acuerdo de dominios ancestrales (2008)y ms recientemente el Acuerdo Marco sobre Bangsamoro (octubre 2012).

Este ltimo acuerdo, firmado entre el gobierno filipino y el FMLI parece que ha abierto la puerta a la esperanza a la resolucin del conflicto, a pesar de los obstculos existentes y los precedentes mencionados.

Hay varios factores que permiten esta postura relativamente optimista. En primer lugar, las medidas de distensin y cautela que han adoptado las partes firmantes, que han sabido hasta ahora resolver los enfrentamientos puntuales. En segundo lugar, la mediacin internacional, que ha jugado un papel ms positivo y sostenido que en el pasado, evitando sacar rdito de la situacin de enfrentamiento y buscando un acercamiento de posturas entre las partes.

Y en tercer lugar, la potencialidad que ofrece este proceso para un cambio social. Ya hemos visto la importancia de los factores econmicos en el conflicto, por ello la eliminacin de las desigualdades existentes es clave. El potencial de Bangsamoro (industrias y recursos energticos, agricultura, turismo, poblacin joven) puede ayudar en ese giro y en el nuevo desarrollo del pueblo moro.

Los incidentes y los obstculos tambin han asomado desde la firma del acuerdo. Los desacuerdos y las disidencias dentro del pueblo moro se han manifestado estos meses. En febrero, un grupo contrario al acuerdo, se hizo con una parte de la isla de Sabah, a da de hoy bajo las fronteras de Malasia, reivindicndola como parte de un antiguo sultanato moro.

Agosto vio la sucesin de ataques armados por parte de grupos jihadistas que operan en la zona (Abu Sayyaf o Jemaah Islamiyah) o disidentes del propio FMLI, como los Luchadores de la Libertad Islmicos Bangsamoro (BIFF), y el pasado 9 de septiembre una faccin del FLNM al parecer atac la ciudad de Zamboanga, enfrentamientos que no han concluido.

Junto a ello, la presencia de armas y las diferencias histricas entre clanes tambin pueden complicar la resolucin del conflicto, ya que son factores que pueden ser explotados por los contrarios al acuerdo..

Adems, encontramos las dificultades tcnicas que pueden aflorar a la hora de interpretar el acuerdo, y sobre todo los intentos de boicotear cualquier avance sustancial por parte de los llamados sectores fcticos filipinos. Algunas decisiones judiciales o presiones de sectores militares, junto a maniobras de la antigua lite partidaria del status quo, pueden poner ms palos en la rueda del incipiente proceso de paz.

Filipinas muestra al mundo una cara de la moneda, el auge econmico, la relativa estabilidad poltica, en buena parte sustentada por el apoyo que todava parece contar el actual presidente Benigno Aquino, no debe ocultar la existencia de la otra cara.

Una realidad ms cruel, donde las desapariciones, las muertes extrajudiciales o las torturas (sobre todo contra los que pretenden cambiar radicalmente el status quo) lejos de desaparecer han aumentado, tal y como lo atestiguan las denuncias de diferentes organizaciones locales que luchan por los derechos humanos, y que la prensa occidental prefiere ocultar.

La lucha que mantiene el Nuevo Ejrcito del Pueblo para la transformacin del modelo social y poltico que perdura en Filipinas es utilizada por los diferentes gobiernos para actuar con impunidad.

Hay adems otro factor importante en Filipinas, su creciente papel en la regin, viene en parte sustentado por la postura de EEUU, que durante dcadas ha mantenido un apoyo a los regmenes ms crueles del pas. En su da la excusa era la situacin de la Guerra Fra, y en la actualidad, con argumentos de combatir al llamado extremismo islamista, pretende seguir justificando su presencia en Filipinas.

Algunos definan a este pas como una realidad sujeta a la bota neocolonial estadounidense, y el nuevo panorama internacional puede dar pie a que se repita la historia. La centralidad que Washington y Obama han puesto en el control del Pacfico asitico, sobre todo en el pulso que mantienen con China, hace que siga necesitando la existencia de estados clientes, como lo ha sido y parece que sigue siendo Filipinas.

Txente Rekondo. Analista Internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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