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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2013

Mahmud Ali Makki, el sabio egipcio que tanto amaba a Espaa

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Mi conocimiento de Makki fue indirecto y libresco: gracias a la lectura de su obra Ensayo sobre las aportaciones orientales en la Espaa musulmana y su influencia en la formacin de la cultura hispano-rabe , que haba sido su brillante Tesis doctoral. Su admirable manejo de fuentes, el carcter dialctico de ese complejo proceso cultural y su acertada visin del mundo andalus que no se reduca a una historia poltica sino que inclua tambin otros aspectos (econmicos, sociales e ideolgicos) habitualmente desatendidos, as como su fluida prosa expositiva, hacen de l todava un instrumento imprescindible para quien quiera adentrarse en el conocimiento de nuestra Edad Media. Como subray en el prlogo Husain Mones, se trata de una historia del desarrollo de la cultura hispano-musulmana en al-Andalus. Para m, que haba sido formado en la especialidad de Filosofa de la Universidad Complutense, es decir, en la ignorancia de nuestro pasado islmico, aquel libro fue un doble descubrimiento: en primer lugar, de al-Andalus pero tambin de las races orientales de su brillante cultura, primer Renacimiento en suelo europeo.

Despus, lo salud personalmente en Crdoba durante un Congreso Internacional celebrado en 1987. Su profunda inteligencia, su trato amable y su sensibilidad mediterrnea me hechizaron pronto. Cuando ms tarde, en un nuevo encuentro, elogi mi Introduccin a Ensayos sobre la filosofa en al-Andalus (que lleva por ttulo La filosofa de al-Andalus. Una aproximacin histrica), sus palabras me animaron mucho porque disiparon mis dudas sobre el camino elegido al confirmar que su rumbo no era equivocado. He de decir que le debo a l lo mejor de mi aportacin a la historiografa filosfica de al-Andalus, que es el intento de comprensin de aquel mundo histrico como base explicativa del original pensamiento que fructific entonces en la pennsula.

Como arabista de excepcin, Makki recuper fuentes histricas y literarias hasta entonces desconocidas. Sus ediciones del Muqtabis de Ibn Hayyan merecen un elogio especial. La Crnica de los emires Alhakam I y Abdarrahman II , o sea, el Muqtabis II-1 , localizada por Lvi-Provenal, ocultada durante aos y editada por l tras largas noches de poco dormir y mucho fumar a orillas del ro Manzanares, es digna por s sola de una mencin de honor. La traduccin castellana de esta joya historiogrfica llevada a cabo por l mismo y por el gran arabista Federico Corriente (trabajador infatigable y discpulo predilecto suyo), constituye una valiossima contribucin a los estudios rabes. En reconocimiento a su magisterio como historiador, la editorial Brill de Leiden (Holanda) le concedi el honor de redactar la introduccin al volumen colectivo The Legacy of Muslim Spain en el que colaboraron destacados especialistas internacionales.

Y como hispanista, adems de sus meritorios estudios literarios, tradujo al rabe pginas inolvidables de autores espaoles e hispanoamericanos. Baste citar entre ellos a Federico Garca Lorca, Antonio Machado, Pablo Neruda, Caldern de la Barca, Rmulo Gallegos y Alejandro Casona.

Si a lo anterior aadimos su labor de pionero en el recin creado Instituto Egipcio de Estudios Islmicos de Madrid, su dilatada y fecunda enseanza en la universidad de El Cairo y en diversos centros extranjeros, su erudito trabajo en la Academia de la Lengua rabe de Egipto y sus siempre novedosas intervenciones en numerosos congresos cientficos internacionales, este boceto de su perfil intelectual no quedar demasiado en blanco 1 . Por ello, el profesor Mahmud Ali Makki merece con justicia ser llamado sabio y maestro , a semejanza de aquellos ilustres musulmanes orientales y occidentales que brillaron como hombres de ciencia en el cielo de la Edad Media y cuya luz todava no se ha apagado.

Una personalidad excepcional bajo una modesta apariencia

Yo podra aadir a lo anterior el calificativo de amigo, pero de este aspecto de su vida no procede hablar con detalle en pblico. Nuestra amistad ha representado tanto un honor como un placer para m. Aprend mucho de su experiencia y sus ideas en nuestras largas conversaciones. Y el afecto que senta hacia l era casi filial. Slo ofrecer a continuacin algunas pinceladas de su vida tal como yo la conoc.

Nos encontramos como ponentes en algunos congresos donde fuimos tejiendo nuestra relacin de amistad. As, por ejemplo, en el III Congreso Internacional Andalus organizado por la universidad de El Cairo en homenaje a Miguel Asn y celebrado en la capital egipcia en enero de 1992; en el Homenaje a D. Emilio Garca Gmez organizado por el Instituto Egipcio de Estudios Islamicos en junio de 1996; y en el II Encuentro Interreligioso de Alcal celebrado en la universidad de Alcal en 1997. A invitacin ma, colabor con la UNED en diversas ocasiones. Imparti sendas conferencias sobre Averroes y sobre Ibn Hazm de Crdoba en el Centro Asociado de Madrid; intervino en un curso que yo dirig sobre la cultura de al-Andalus celebrado en el Palacio Ducal de Medina Sidonia (Sanlcar de Barrameda) en diciembre del ao 2000 con dos ponencias acerca de la historia y literatura del Islam espaol, y particip con un notable artculo en el nmero extraordinario que la revista de mi Facultad, ndoxa , le dedic a Miguel Asn Palacios en el ao 1996.

Lamento que a pesar de mis esfuerzos no se publicara su Ensayo sobre las aportaciones orientales en la Espaa musulmana en la coleccin Al-Andalus. Textos y Estudios de la que fui director en la editorial Trotta de Madrid. Sigo pensando que esa importante investigacin debe estar al alcance de los jvenes estudiosos con el anexo aadido de su artculo Egipto y los orgenes de la historiografa arbigo-espaola 2 , tal y como pensamos entonces. Mejor suerte corri su trabajo sobre la contribucin de Averroes al Derecho islmico que inclu en un volumen colectivo que tuvo su origen en un ciclo de conferencias desarrollado en la UNED 3 : en aquel caso el hueco que en el programa provoc la enfermedad de Roger Arnaldez fue cubierto en el libro con un novedoso texto suyo. Junto con el trabajo de R. Brunschvig titulado Averros juriste, el artculo de Makki forma parte de la bibliografa internacional ms utilizada sobre el tema.

De su carcter y personalidad debemos destacar estos rasgos: era generoso con todos, alumnos, colegas y amigos (no s decir que no, sola comentar); noble en su actitud, bondadoso en su vida diaria y amigo como pocos; laborioso hasta la exageracin, muchas veces en perjuicio de su salud; modesto en el trato y en el vestir; alegre y tranquilo, le gustaba ver el lado bueno de las personas y de las cosas; estoico ante los sufrimientos de la enfermedad que lo fue debilitando en los ltimos aos (nunca le o quejarse a pesar de su dificultad para andar y su escasa visin slo en uno de sus ojos). Como hombre de religin, era un musulmn ejemplar en su conducta, tolerante con todos y abierto de mente. En resumen, fue en el buen sentido de la palabra, bueno, como escribiera de s Antonio Machado.

Estaba dotado de una memoria excepcional. Ya en los aos 60 del pasado siglo Hussein Mones se refera a ella calificndola de prodigiosa y de salvacin de sus amigos y consultantes. Las referencias a autores, obras y fechas (incluidos siempre aos Hgira y su correspondiente cristiano) tenan la precisin de un ordenador bien programado. Mantuvo esa privilegiada memoria hasta el final, como pude comprobar en nuestras ltimas conversaciones, a pesar de que a veces se quedaba dormido.

En contra de lo que algunos pudieran pensar dado su carcter apacible, era rebelde en el fondo. Vino a estudiar a Espaa con una beca de su gobierno tras haber denunciado a voces en las oficinas del propio ministerio de Educacin que se cometa una injusticia por no habrsela concedido a pesar de sus mritos acadmicos. El entonces ministro, el ilustre intelectual egipcio Taha Hussein, alarmado por los gritos que le llegaban a su despacho, le reproch su actitud y le prometi que revisara su documentacin para atender su demanda si as se acreditaba, cosa que hizo envindolo con una beca no a Pars, como era tradicional entonces, sino a Madrid. Por otra parte, ya en su etapa de madurez, siendo una figura respetada dentro y fuera de su pas, fue convocado por el entonces presidente Hosni Mubarak junto a un grupo de destacados hombres de la cultura para conocer su opinin sobre la marcha del pas. Para sorpresa de todos, Makki critic la corrupcin generalizada en la vida pblica y la lamentable situacin en que se encontraba la juventud egipcia. El dictador, acostumbrado a la adulacin, se irrit de manera ostensible ante esa crtica, suave en la forma aunque dura en el fondo.

Desde el punto de vista poltico, Makki era un demcrata amante de la convivencia pacfica y defensor de los derechos sociales de los ciudadanos. Pronto simpatiz con el nacionalismo de izquierda y el panarabismo de Gamal Abdel Nasser, a quien conoci de cerca como traductor oficial. No ocult en los ltimos aos su crtica al rgimen de Hosni Mubarak, incluso en presencia del propio dictador, como ya vimos. En un texto fundamental como es su introduccin a The Legacy of Muslim Spain se explay censurando con severidad el poder desptico que introdujo Almanzor y que llevara al desastre. De esa negativa experiencia sac una conclusin general aplicable a los dictadores de todos las pocas: Debemos admitir que [Ibn Abi Amir] era un genio militar y poltico de primer orden. Pero, con todo, sus polticas fueron totalmente inmorales, estando dirigidas nicamente al servicio de sus intereses personales. () Tal es la naturaleza de los dictadores y de sus demaggicas polticas . () Cuando comenz el declive [de al-Andalus], no vino gradualmente sino ms bien como un repentino y estruendoso colapso. ste es, en verdad, uno de los males del poder personal y autocrtico en todos los tiempos y en todos los lugares 4 .

Siempre manifest su solidaridad con Palestina cuyos derechos nacionales defendi, al tiempo que lamentaba los frecuentes errores de su direccin poltica y la falta de apoyo real de los gobiernos rabes. Tambin le pareca hipcrita la postura de Occidente ante los permanentes abusos y agresiones que sufre la poblacin palestina por parte de Israel.

Amante de la msica, le gustaba en especial el flamenco, llegando a convertirse en buen conocedor de su cante. Introducido en ese ambiente por el arabista y msico Elas Ters, trab amistad con cantaores de la talla de Pepe el de la Matrona y Manolo Caracol. Como fruto de esa aficin, senta una gran admiracin hacia los gitanos y su arte.

De sus visitas arqueolgicas por el Madrid andalus y su alrededores acompaando al arabista Jaime Oliver Asn procede un interesante trabajo suyo sobre el Madrid rabe en el que se mezclan las fuentes histricas con las observaciones in situ de los yacimientos visitados 5 .

La literatura fue otra de sus grandes pasiones. De ella lleg a ser un especialista de primer orden, tanto en rabe como en castellano. Prefera en especial la poesa. Cuntas veces se introducan en nuestra conversacin versos de conocidos autores. Su traduccin al rabe de algunas obras maestras de nuestra literatura como, por ejemplo, Romancero Gitano de Federico Garca Lorca, La tierra de Alvargonzlez de Antonio Machado y Alturas de Machu Pichu del Canto General de Pablo Neruda, lleva la huella de su refinada orientacin esttica.

Tena una fuerte naturaleza qu e le ayud a resistir los embates de la enfermedad. Lleg a alcanzar los 83 aos, a pesar de sus serios problemas de salud, gracias a la magnfica atencin mdica que recibi de la Seguridad Social, tanto cuando era internado en los hospitales madrileos ante algunas graves crisis como en las frecuentes consultas de los especialistas en los centros de salud. Siempre mostr un vivo agradecimiento a la sanidad pblica espaola que ahora, por desgracia, sufre el acoso del gobierno regional de la Comunidad de Madrid. A los buenos servicios mdicos de que goz hay que aadir el permanente cuidado de su esposa, Mara Luisa Hornedo, siempre a su lado protegiendo su frgil salud de los ltimos aos.

El sabio maestro y amigo Makki se nos fue, al trmino del Ramadn, en un caluroso da de agosto. Pero su obra y su ejemplo perdurarn en Egipto y en Espaa como inspiracin para los estudiosos y como modelo de vida intelectual y moral para muchos.

( Intervencin en el Homenaje pstumo al Dr. Mahmud Ali Makki que tuvo lugar en el Instituto Egipcio de Estudios Islmicos de Madrid el da 26 de septiembre de 2013 )

1 Ofrec un resumen de su vida y de su obra en la necrologa que public el diario El Pas : http://cultura.elpais.com/cultura/2013/08/13/actualidad/1376430111_873796.html

Debo aadir a ella dos precisiones: Makki muri el da 7 de agosto de 2013 y no en la fecha que indic por su cuenta la redaccin del diario; su entierro tuvo lugar el da 9 de agosto en el cementerio musulmn del pueblo de Grin (Madrid) en presencia de familiares y amigos.

2 Revista del Instituto de Estudios Islmicos en Madrid , vol. V, fasc. 1-2, pp. 157-254.

3 Mahmud Ali Makki, Contribucin de Averroes a la ciencia jurdica musulmana, en Al encuentro de Averroes , edicin de Andrs Martnez Lorca, Madrid Editorial Trotta, 1993, pp. 15-38.

4 Mahmoud Makki, The political history of al-Andalus (92/711-897/1492), en The Legacy of Muslim Spain , ed. Salma Khadra Jayyusi, Leiden, Brill, 1992, vol. 1, p. 45, cursiva ma.

5 Aunque me coment en diversas ocasiones este trabajo, nunca llegu a verlo. Lo encuentro citado tanto en su edicin rabe ( Madrid al-arabiyya , Al-Qahira, 1968) como en su edicin castellana ( El Madrid rabe , El Cairo, 1977) por Christine Mazzoli-Guintard en su libro Madrid, petite ville de lIslam mdival (IX-XXI sicles) , Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 2009.



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