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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2013

Desde el otro lado

Arturo Balderas Rodrguez
La Jornada


El gobierno estadunidense cerr sus puertas, y con ello buena parte de las actividades que realiza en forma cotidiana. Con excepcin de quienes trabajan en las fuerzas armadas y en las agencias de seguridad, 800 mil empleados federales se marcharon a sus casas hace una semana y no saben a ciencia cierta cundo regresarn a trabajar y a cobrar sus salarios; adems, un milln 300 mil ms laboran sin poder cobrar de momento.

De no reanudarse las labores en el gobierno, los efectos de esta parlisis se dejarn de sentir paulatinamente, sobre todo por los millones de dlares que el gobierno deja de gastar en programas, como la construccin. A ello habr que agregar los sectores que dependen de las compras y los servicios que cotidianamente realizan los empleados federales. El panorama es crtico, pero ms an porque nadie sabe cmo ni cundo se resolver el problema que gener todo este embrollo: la negativa de un grupo de no ms de 60 legisladores a aprobar el presupuesto para el ao fiscal, que empez el primero de octubre, mientras no se supriman los fondos para el plan de salud que, entre otros beneficios, garantizarn servicios mdicos a millones de personas que ahora carecen de ellos.

La paradoja del asunto es que el plan de salud fue aprobado por el partido al que pertenece ese grupo de legisladores que ahora se opone a l y tambin fue ratificado por la Suprema Corte en sus alcances constitucionales. La irona es que el plan est dotado de un fondo independiente para su funcionamiento y por tanto no se ha suspendido. A diario millones de personas solicitan adherirse a l.

El horizonte se percibe an ms gris si los legisladores no llegan a un acuerdo para aprobar el aumento del techo de la deuda de Estados Unidos. De llegarse a ese extremo, el gobierno no podr pagar sus cuentas, y las consecuencias econmicas para el pas y el mundo entero sern de pronstico reservado, segn auguran quienes saben de esto en el mundo financiero.

Vale preguntarse si la democracia sustentada en un sistema bipartidista, como el estadunidense, no estar haciendo agua cuando es evidente que el sector ms radical de uno de los partidos en este caso el republicano impide, cada vez con ms frecuencia, acuerdos que son necesarios para gobernar. Los cambios en el seno de la sociedad han puesto de manifiesto cun disfuncional y limitado resulta el bipartidismo para la salud democrtica y el bienestar de la mayora de sus ciudadanos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/10/07/opinion/023o1pol


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