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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2013

El papel de los periodistas en las guerras de propaganda

Patrick Cockburn
Znet/London Review of Books

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Las cuatro guerras libradas en Afganistn, Irak, Libia y Siria durante los ltimos 12 aos han involucrado todas intervenciones abiertas o encubiertas en pases profundamente divididos. En cada caso la participacin de Occidente exacerb diferencias existentes y empuj a partes hostiles hacia la guerra civil. En cada pas, toda o parte de la oposicin ha sido de combatientes yihadistas de la lnea dura. Sean cuales sean los verdaderos problemas en juego, las intervenciones se han presentado como primordialmente humanitarias, en apoyo a fuerzas populares opuestas a dictadores y Estados policiales. A pesar de aparentes xitos militares, en ninguno de estos casos la oposicin local y sus patrocinadores han logrado consolidar el poder y constituir Estados estables.

Ms que la mayora de las luchas armadas, los conflictos han sido guerras de propaganda en las cuales los periodistas de la prensa escrita, de la televisin y de la radio jugaron un papel central. En todas las guerras existe una diferencia entre las noticias presentadas y lo que sucedi realmente, pero durante esas cuatro campaas se ha dejado al mundo exterior con conceptos errneos incluso sobre la identidad de los vencedores y los derrotados. En 2001, los informes sobre la guerra afgana dieron la impresin de se haba derrotado decisivamente a los talibanes a pesar de que hubo muy pocos combates. En 2003 se propag en Occidente la creencia de que se haba aplastado a las fuerzas de Sadam Hussein cuando en realidad el ejrcito iraqu, incluyendo las unidades de elite de la Guardia Especial Republicana, haban sido simplemente desbandadas y devueltas a casa.

En Libia en 2011 los milicianos rebeldes, mostrados tan a menudo en la televisin disparando ametralladoras pesadas montadas en camionetas en la direccin general del enemigo, tuvieron solo un papel limitado en el derrocamiento de Muamar Gadafi que fue logrado sobre todo por los ataques areos de la OTAN. En Siria en 2011 y 2012 dirigentes y periodistas extranjeros predijeron repetida y vanamente la inminente derrota de Bacher el-Asad.

Estas suposiciones falsas explican el motivo por el cual ha habido tantas sorpresas y cambios de fortuna inesperados. Los talibanes volvieron a levantarse en 2006 porque no estaban derrotadostan exhaustivamente como imaginaba el resto del mundo. A finales de 2001 pude conducir nervioso pero seguro de Kabul a Kandahar, pero cuando trat de hacer el mismo viaje en 2011 no pude ir ms lejos hacia el sur por la carretera principal que la ltima estacin de polica en las afueras de Kabul. En Trpoli hace dos aos los hoteles estaban totalmente repletos de periodistas cubriendo la cada de Gadafi y el triunfo de las milicias rebeldes. Pero la autoridad del Estado todava no se ha restaurado. Este verano Libia casi ha dejado de exportar petrleo porque los principales puertos del Mediterrneo han sido ocupados por milicianos amotinados, y el primer ministro, Ali Zeidan, amenaz con bombardear desde el aire y el mar los buques cisterna que los milicianos utilizaban para vender petrleo en el mercado negro.

La cada de Libia en la anarqua fue apenas cubierta por los medios internacionales, que hace tiempo se haban ido a Siria y ms recientemente a Egipto. Irak, donde hace pocosaos haba tantas oficinas de noticias extranjeras, tambin ha desaparecido del mapa meditico aunque mueren hasta 1.000 iraques al mes, la mayora en atentados contra objetivos civiles. Cuando llovi unos das en enero en Bagdad el sistema de alcantarillado, supuestamente restaurado por un coste de 7.000 millones de dlares, no dio abasto; en muchas calles la gente se hunda hasta las rodillas en aguas sucias y residuales. En Siria muchos combatientes de la oposicin que haban luchado por defender sus comunidades se convirtieron en bandidos con licencia y facinerosos cuando tomaron el poder en enclaves en manos rebeldes.

No es que los periodistas hayan sido incorrectos desde el punto de vista de los hechos en sus descripciones de lo que haban visto. Pero el propio trmino de "corresponsal de guerra", aunqueno es usado con frecuencia por los propios periodistas, ayuda a explicar lo que anduvo mal. Dejando de lado sus connotaciones machistas, da la impresin errnea de que la guerra se puede describir adecuadamente concentrndose en el combate militar. Pero las guerras irregulares o de guerrilla siempre son intensamente polticas, y ninguna ms que los extraos conflictos intermitentes que ocurrieron despus del 11-S. Esto no significa que lo que ocurri en el campo de batalla haya sido insignificante, sino que requiere una interpretacin. En 2003 la televisin mostr columnas de tanques iraques destruidos e incendiados despus de los ataques areos de EE.UU. en la principal carretera del norte de Bagdad. Si no hubiera sido por el fondo desrtico, los espectadores podran haber estado viendo fotos del ejrcito alemn derrotado en Normanda en 1944. Pero yo sub a algunos de los tanques y pude ver que haban sido abandonados mucho antes de que los alcanzaran. Esto era importante porque mostraba que el ejrcito iraqu no estaba dispuesto a combatir y morir por Sadam. Tambin era un indicador del probable futuro de la ocupacin aliada. Los soldados iraques no se consideraban derrotados, esperaban mantener sus puestos en el Irakde despus deSadam y se enfurecieron cuando los estadounidenses disolvieron su ejrcito. Oficiales bien entrenados se unieron a la resistencia, con devastadoras consecuencias para las fuerzas ocupantes: un ao despus los estadounidenses controlaban solo islas de territorio en Irak.

La cobertura blica es ms fcil que otros tipos de periodismo en un aspecto porque el melodrama de los eventos impulsa la historia y atrae a una audiencia. Puede ser arriesgada a veces, pero el corresponsal que habla hacia la cmara, con obuses que estallan y vehculos militares incendiados como fondo, sabe que su informe ser destacado en cualquier telediario. "Si sangra se destaca" es un antiguo adagio meditico estadounidense. El drama de la batalla domina inevitablemente las noticias, pero las simplifica demasiado al revelar solo parte de lo que sucede. Esas exageradas simplificaciones fueron ms que usualmente burdas y engaosas en Afganistn e Irak, cuando se mezclaban con propaganda poltica y satanizaban a los talibanes y luego a Sadam como el diablo encarnado, presentando el conflicto algo particularmente fcil en EE.UU. en la atmsfera histrica despus del 11-S como una lucha evidente entre el bien y el mal. Las catastrficas deficiencias de la oposicin se ignoraron.

Al llegar 2011 la complejidad de los conflictos en Irak y Afganistn era evidente para los periodistas en Bagdad y Kabul si no necesariamente para los editores en Londres y Nueva York. Pero para entonces la cobertura de las guerras en Libia y Siria demostraba una forma diferente, aunque igualmente potente, de ingenuidad. Una versin del espritu de 1968 prevaleca: repentinamente se dijo que los antagonismos anteriores a la Primavera rabe estaban obsoletos; un mundo feliz se estaba creando a una velocidad vertiginosa. Los comentaristas sugirieron de modo optimista que, en la era de la televisin satelital e internet, las formas tradicionales de represin censura, encarcelamiento, tortura, ejecucin ya no podan asegurar en el poder a un Estado policial e incluso podan ser contraproducentes. El control estatal de la informacin y la comunicacin haba sido subvertido por blogs, telfonos satelitales e incluso el telfono mvil. YouTube suministraba los medios para denunciar del modo ms grfico e inmediato los crmenes y la violencia de las fuerzas de seguridad.

En marzo de 2011 los arrestos masivos y la tortura aplastaron fcilmente el movimiento pro democracia en Bahrin. Las innovaciones en la tecnologa de la informacin podrn haber cambiado marginalmente las probabilidades a favor de la oposicin, pero no lo suficiente para impedir la contrarrevolucin, como demostr el golpe militar del 3 de julio en Egipto. El xito inicial de las manifestaciones callejeras llevaron al exceso de confianza y a la excesiva dependencia de la accin espontnea; la necesidad de dirigencia, organizacin, unidad y polticas que representaran ms que una vaga agenda humanitaria, todo eso se ignor. La historia incluidas las historias de sus propios pases no tuvo nada que ensear a esta generacin de radicales y aspirantes a revolucionarios. No aprendieron las enseanzas de lo que ocurri en Egipto cuando Nasser tom el poder en 1952 y no preguntaron si los levantamientos rabes de 2011 podran tener paralelos con las revoluciones europeas de 1848, cuando las victorias fciles fueron rpidamente revertidas. Muchos miembros de la intelectualidad en Libia y Siria parecan vivir y pensar dentro de la cmara de resonancia de Internet y tenan pocos pensamientos prcticos sobre el camino hacia adelante.

La conviccin de que un gobierno txico es la raz de todo mal es la posicin pblica de la mayora de las oposiciones, pero es daino confiar en la propia propaganda. La oposicin iraqu crea genuinamente que los problemas sectarios y tnicos de Irak provenan de Sadam y que una vez que desapareciera todo ira bien. La oposicin en Libia y Siria crea que los regmenes de Gadafi y Asad eran tan manifiestamente malos que era contrarrevolucionario cuestionar si lo que vendra despus de ellos sera mucho mejor. Los periodistas extranjeros han compartido en general esas opiniones. Mencion algunos defectos de los milicianos libios a una periodista occidental y respondi con reprobacin: Solo recuerde quines son los buenos. Podrn haber sido los buenos pero haba algo inquietante respecto a la facilidad con la cual aseguraban lugares favorables a los medios, sea en la Plaza Tahrir o en la lnea del frente en Libia. Los manifestantes de Bengasi alzaban letreros escritos en perfecto ingls, que en su mayora ni siquiera podan leer ellos mismos, para el bien de los televidentes. En Ajdabiya, a dos horas de la principal carretera costera al sur de Bengasi, los periodistas extranjeros a menudo excedan en nmero a los combatientes de la oposicin, y los camargrafos tenan que maniobrar a sus corresponsales para que no fueran demasiado evidentes para la audiencia. El principal peligro all era ser atropellado por una camioneta portando una ametralladora pesada: los conductores frecuentemente entraban en pnico cuando un obs estallaba a la distancia. Los milicianos libios eran efectivos cuando combatan por sus propias ciudades y pueblos, pero sin una proteccin area no habran resistido mas de unas semanas. La concentracin meditica en pintorescas escaramuzas distraa la atencin del hecho central de que Gadafi fue derrocado por la intervencin militar de EE.UU., Gran Bretaa y Francia.

No hay nada sorprendente en todo esto. Las apariciones pblicas de los dirigentes occidentales con nios sonrientes o soldados que vitorean son invariablemente ideadas para mostrarlos ante los televidentes bajo una luz simptica. Por qu no deberan tener los rebeldes rabes las mismas habilidades de relaciones pblicas? El problema era la forma en que los corresponsales de guerra aceptaron con tanta rapidez y publicitaron las historias de las atrocidad de la oposicin. En Libia una de las historias ms influentes describi la violacin en masa de mujeres en reas rebeldes por las tropas gubernamentales actuando por orden desde arriba. Una psicloga libia afirm que haba distribuido 70.000 cuestionarios en reas controladas por los rebeldes, de los cuales se devolvieron 60.000. Unas 259 mujeres declararon que las haban violado; la psicloga dijo que haba entrevistado a 140. El hecho de que se pudieran recoger unas estadsticas tan precisas en la anarqua de Libia oriental era imposible, pero su historia se repiti sin ninguna crtica y contribuy considerablemente a convertir a Gadafi en un paria. Informes de Amnista Internacional, Human Rights Watch y de una comisin de la ONU diciendo que no exista evidencia de esa historia generalmente se ignoraron. Parece que fue un truco propagandstico altamente exitoso. En otra ocasin, los rebeldes mostraron los cuerpos de ocho soldados del gobierno; afirmaron que los hombres haban sido ejecutados por los suyos por tratar de desertar hacia la oposicin. Ms adelante, Amnista descubri un vdeo que mostraba a los ocho hombres vivos despus de capturados por los rebeldes: evidentemente, haban sido asesinados poco despus y se culp a las fuerzas de Gadafi de esas muertes.

Los ingredientes esenciales de una buena historia de atrocidades son que debieran ser horripilantes y no refutables de inmediato. En 1990 se inform ampliamente que los soldados iraques invasores arrojaron de las incubadoras del hospital a los bebs y los dejaron abandonados en el suelo para que murieran. Inmensamente influyenteentonces, la historia solo se desacredit cuando result que la persona que afirmaba que lo haba presenciado result que era hija del embajador kuwait en Washington; no haba estado en el hospital en aquellos das. Los periodistas podrn tener sus sospechas pero pocas veces pueden negar historias semejantes directamente. Tambin saben que a los editores de noticias no les gusta que les digan que una noticia vvida, que sin duda ser utilizada por sus competidores, sea probablemente falsa. Es fcil culpar a la "neblina de guerra" y es verdad que los combates involucran eventos confusos y acelerados, informes que no pueden comprobarse. Todos en una guerra tienen motivos importantes para dstorsionar sus logros y fracasos y usualmente es difcil refutar sus afirmaciones. No es nada nuevo. Se le ocurri alguna vez, seor, las oportunidades que ofrece un campo de batalla a los mentirosos? dijo una vez el general confederado Stonewall Jackson a un asistente.

Ciertamente espeligroso quedarse demasiado tiempo para establecer lo que sucede en realidad cuando los combatientes se disparan unos a otros. En Siria, en junio, estaba entrevistando al gobernador de Homs, cuando inesperadamente afirm que el ejrcito sirio haba tomado una localidad en la frontera libanesa llamada Tal Kalakh previamente controlada por la oposicin. Sugiri que fuera a verlo con mis propios ojos. La oposicin deca que todava haba feroces combates y Al Jazeera inform de que surga humo de la ciudad. Pas tres horas conduciendo por Tal Kalakh, que ciertamente estaba bajo pleno control gubernamental, y no escuch un solo tiro ni ol o vi humo. Parte de la ciudad haba sido fuertemente daada por la artillera y las calles estaban vacas, aunque un simpatizante del gobierno afirm que se deba a que la gente est durmiendo siesta.

Mientras estaba en Damasco me qued en el distrito cristiano de Bab Touma, en el que caan obuses de mortero disparados desde distritos controlados por los rebeldes. Un amigo me llam para decirme que cuatro personas haban muertoen un ataque suicida a algunos cientos de metros de distancia. Fui inmediatamente al lugar y vi un cuerpo bajo una sbana blanca; al otro lado de la calle haba un pequeo crter que pareca causado por la explosin de un proyectil de mortero. La televisin estatal siria afirm continuamente que el muerto era un atacante suicida que haba atentado contra una iglesia cristiana; incluso dieron su nombre. Por una vez fue posible saber exactamente lo que haba sucedido: las secuencias de televisin de circuito cerrado filmadas desde la calle mostraron la cada de una bomba de mortero delineada por un instante contra la camisa blanca de un peatn. Muri al instante y le identificaron errneamente como el atacante. La televisin siria pidi disculpas posteriormente por su error.

En cada uno de estos casos el sesgo poltico y el simple error se combinaron para producir una versin engaosa de los eventos, pero tuvo poco que ver con la "niebla de la guerra". Todo lo que establece realmente es que no existe alternativa al reportaje de primera mano. Los periodistas admiten pocas veces enteramente en su interior o ante otros el grado en el que se basan en fuentes secundarias o interesadas. El problema es complicado porque gente atrapada en eventos de valor noticioso a veces se convence de que sabe ms de lo que sabe realmente. Los sobrevivientes de atentados suicidas en Bagdad me describan detalladamente la expresin facial del atacante momentos antes de que detonara sus explosivos olvidando que si hubieran estado tan cerca estaran muertos. Los mejores testigos erannios que vendan cigarrillos, que siempre estaban en busca de clientes.

En realidad, la guerra no es mucho ms nebulosa que la paz, a veces menos. Los eventos serios son difciles de ocultar porque los afectados son miles soldados, guerrilleros y civiles y una vez que los combates han comenzado las autoridades se vuelven cada vez menos capaces de controlar e impedir los movimientos de un periodista emprendedor. Se hace difcil guardar los secretos sobre quin controla qu territorio y quin gana o pierde. Se hace fcil encontrar informantes. En tiempos de peligro, sea en Belfast, Basora o Damasco, la gente llega a ser intensamente consciente de cualquier amenaza potencial en su vecindario: puede ser tan pequea como una nueva cara o la llegada de una unidad militar. Un gobierno o un ejrcito pueden tratar de mantener el secreto prohibiendo la presencia de periodistas pero pagarn el precio a medida que el vaco de noticias se compensa con informacin suministrada por sus enemigos. El gobierno sirio se infligi una desventaja poltica al negar visas a la mayora de los periodistas extranjeros, una poltica que solo recientemente comienza a revertir.

A medida que el peligro comenz en Irak despus de 2003, se propag un rumor de que los periodistas extranjeros no eran realmente testigos presenciales porque los haban reducido a "periodismo de hotel", ya que nunca abandonaban tres o cuatro hoteles bien fortificados. Eso nunca fue verdad, aparte de que esos hoteles eran repetidamente objeto de ataques suicidas. Los periodistas que teman abandonar su hotel tomaban la sensata precaucin de no ir a Bagdad para comenzar. Solan pensar que lo ms probable era que a los periodistas inexpertos los mataran o los secuestraran cuando trataban de ganar reputacin tomando riesgos excesivos. Pero los corresponsales de guerra que conoca mejor y que murieron, como David Blundy en El Salvador en 1989 y Marie Colvin en Siria en 2012, eran muy experimentados. Su nico error fue ir a sitios peligrosos con tanta frecuencia que exista una gran probabilidad de que un da fueran alcanzados por una bala o una bomba.

Las confusas guerras de guerrilla y los espordicos bombardeos de artillera en guerras sin claras lneas de frente son particularmente peligrosos. En 2004, los milicianos chies que haban sido afectados por combates con marines estadounidenses ese mismo da casi me mataron fuera de Kufa en el ufrates. Al sospechar de la toca local que llevaba puesta, medio decidieron que era un espa. Pero me haba puesto la toca como un disfraz bsico, con elfin de viajar por aldeas en manos sunes en la carretera entre Kufa y Bagdad.

La idea de que los periodistas extranjeros solo se esconden en sus hoteles en Damasco, Bagdad o Kabul es absurda. Una acusacin ms sustantiva es que escriben demasiado sobre tiroteos y escaramuzas, los fuegos artificiales de la guerra, mientras descuidan el cuadro ms amplio que podra determinar el resultado. Mi peridico no hace lo que llama periodismo bang-bang me dijo por lo alto un corresponsal, explicando por qu ninguno de sus colegas estaba cubriendo de primera mano los combates en Siria. Pero el "bang-bang" importa: la guerra puede no ser explicable sin la poltica, pero la poltica no se puede comprender sin la guerra. Al principio de la ocupacin de Irak fui a la central elctrica al-Dohra en Bagdad despus de que un soldado estadounidense fue asesinado alla tiros all y otro herido. Fue el pequeo cambio de una incipiente guerra de guerrillas, pero la aprobacin de la gente del lugar mientras estaba junto a la charca de sangre seca sobre el pavimento era significativa. Somos muy pobres pero celebraremos cocinando un pollo, dijo un hombre. Si Dios quiere, habr ms acciones parecidas.

El hecho de estar empotrados con los ejrcitos estadounidense y britnico tuvo la desventaja de que los periodistas terminaron teniendo las mismas experiencias que los soldados y pensando de lamisma manera. Es difcil no asociarse con personasimportantes para la propia seguridad y con las cuales uno comparte peligros comunes. A los ejrcitos les gusta el sistema de empotramiento en parte porque pueden favorecer a periodistas simpatizantes y excluir a los ms crticos. Para los periodistas, a pesar de su intuicin, significa a menudo perder partes cruciales de una guerra, ya que un comandante guerrillero experto atacar naturalmente cada vez que las fuerzas enemigas estn ausentes o sean dbiles. Cualquiera que est empotrado con el ejrcito tender a estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. En 2004, cuando los marines de EE.UU. atacaron la ciudad de Faluya, matando a muchos insurgentes, iban acompaados por la mayor parte del cuerpo de prensa de Bagdad. Fue una victoria famosa y muy publicitada, pero lo que los medios ignoraron en gran parte entonces, fue el contraataque insurgente: la captura de la ciudad mucho ms grande de Mosul en el norte de Irak, de la cual se haban retirado los soldados estadounidenses.

El cambio ms siniestro en la forma de percibir la guerra proviene de lo que hace dos aos pareca ser un desarrollo totalmente positivo. La televisin satelital y el uso de informacin suministrada por YouTube, los blogueros y los medios sociales se presentaron como innovaciones liberadoras. El monopolio de la informacin impuesto por Estados policiales de Siria a Egipto y de Bahrin a Tnez se haba roto. Pero como ha demostrado el curso del levantamiento en Siria, la televisin satelital e internet tambin esparcen propaganda y odio. Las historias fraudulentas de atrocidades tienen efectos sobre una guerra: un miliciano sirio que cree que los soldados del gobierno contra los que combate tienen rdenes de violar a su mujer y a sus hijas no va a tomar muchos prisioneros.

La situacinha empeorado desde Libia. La guerra de YouTube que muestra atrocidades de ambas partes ha ido ms all que la verdadera guerra en Siria como una influencia sobre partidarios de los rebeldes y del gobierno. Canales satelitales como Al-Jazeera dependen de esos clips de propaganda. Muchas de las atrocidades son reales. Los rebeldes pueden ver filmes de fosas comunes de gente muerta por gas txico o de nios retorcindose de dolor por quemaduras de napalm. En partes de Damasco en manos del gobierno la gente ya no sale por la noche, sino que se sienta en casa a mirar secuencias de soldados del gobierno que son decapitados o de sacerdotes cristianos y soldados alauitas a los que les cortan la garganta. Gran parte de esas secuencias son reales, pero no todas. Un corresponsal en el sudeste de Turqua visit recientemente un campo de refugiados sirio donde encontr a nios de diez aos mirando un clip de YouTube en el que ejecutan a dos hombres con una motosierra. El comentario afirmaba que las vctimas eran sunes sirios y los asesinos alauitas: en realidad la pelcula era mexicana y los asesinatos haban sido realizados por un capo de la droga para intimidar a sus rivales.

La dieta de pelculas snuff ayuda a explicar la ferocidad del conflicto en Siria y el grado de odio y terror de ambas partes. Tambin explica por qu las dos partes tienen tantas dificultades para hablar entre ellas. Cmo habran reaccionado soldados de la Unin en la Guerra Civil Estadounidense, si hubieran visto repetidamente filmes de comandantes confederados abriendo el cuerpo de un soldado muerto del ejrcito de la Unin para comerse su corazn?

Fuente original: London Review of Books

Patrick Cockburn es autor de Muqtada: Muqtada Al-Sadr, the Shia Revival, and the Struggle for Iraq.

Fuente: http://www.zcommunications.org/diary-by-patrick-cockburn.html

rCR

 


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